Israel contra Irán: ¿Una guerra mundial fragmentada?
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Israel contra Irán: ¿Una guerra mundial fragmentada?

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Israel y Estados Unidos lanzaron una ofensiva contra Irán, y la respuesta no se hizo esperar. Análisis resumido de las implicaciones posibles de esta guerra para el Medio Oriente y para la paz mundial.

De los bombardeos a la estrategia

Desde el 13 de junio, la Fuerza Aérea israelí y agentes de inteligencia iniciaron una serie de ataques militares contra Irán con tres objetivos: destruir, o al menos dañar severamente, el programa nuclear iraní; destruir los sistemas de misiles, especialmente los de la Guardia Revolucionaria; y decapitar al gobierno, incluso eliminando al Líder Supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Algunos funcionarios israelíes, junto con periodistas y políticos radicales, han sostenido que no bastaría con derrocar el régimen: sería necesario dividir a Irán en varios Estados según sus minorías étnicas, como lo propuso un editorial de The Jerusalem Post el 18 de junio, en un texto que apela a la intervención de Donald Trump.

Las fuerzas iraníes respondieron con bombardeos, misiles y cientos de drones explosivos similares a los que Rusia emplea en Ucrania. Pese a los sistemas de defensa antiaérea de Israel, los ataques iraníes han tenido cierta efectividad, impactando en edificios, zonas comerciales, hospitales y —según Teherán— instalaciones militares israelíes.

Más que una coyuntura

Esta no es una escaramuza: es una guerra estratégica entre dos Estados que han sostenido un conflicto prolongado, y que ahora se expresa con uso masivo de fuerza aérea, misiles y drones. 

No es casualidad que el conflicto escale después de la masacre del 7 de octubre de 2023, ejecutada por Hamas —milicia pro-iraní—, y en el contexto de una reconfiguración del sistema internacional tras la invasión rusa a Ucrania.

La guerra en Ucrania consolidó dos bloques: de un lado, Rusia, China, Corea del Norte, Bielorrusia e Irán; del otro lado la OTAN, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y otras democracias. La caída de Bashar al-Ássad en Siria (aliado de Irán y Rusia), a manos de un islamista que había sido parte de Al Qaeda, intensificó esta reconfiguración. 

Israel ha operado desde octubre de 2023 para desmantelar el llamado “eje de la resistencia” de Irán, atacando a Hamas en Gaza, a Hezbolá en Líbano, a Hezbolá al Kataeb en Irak y a los hutíes en Yemen.

La guerra entre Israel e Irán es también una lucha simbólica y estratégica entre ramas del islam, donde los gobiernos árabes sunitas (como Arabia Saudita o Egipto) toleran con cautela las acciones israelíes contra su rival chiita, pero temen el efecto en sus opiniones públicas.

Foto: Wikimedia Commons

El factor nuclear y el papel de Estados Unidos

El 21 de junio, Estados Unidos —por decisión de Trump— bombardeó las instalaciones nucleares de Fordow, Isfahán y Natanz, mientras exigía a Teherán aceptar negociaciones bajo condiciones unilaterales. 

Las consecuencias son imprevisibles: primero, el ataque parece haber generado una movilización de apoyo interno al régimen iraní. Segundo, no es claro cómo reaccionarán Rusia, China, Corea del Norte y otros aliados de Teherán. Y tercero, el ataque puede activar el martirologio shiita, con posibles represalias espontáneas o coordinadas contra soldados, instalaciones militares, bloqueo del comercio petrolero e inclusive los pozos productores.

Israel responde a una amenaza persistente desde la revolución iraní de 1979, liderada por el ayatolá Jomeini, quien desde joven fue enemigo del Sha por su laicismo y por aceptar la creación del Estado de Israel en 1948.

¿Un nuevo orden bélico?

Cinco problemas quedan expuestos:

  1. Israel se perfila como la gran potencia militar del Medio Oriente, con aspiraciones geopolíticas que podrían incomodar al mundo árabe.
  2. El ataque a Irán fortalece a quienes sostienen que este país debe poseer armas nucleares.
  3. Una posible caída del régimen iraní podría no desembocar en estabilidad, sino en un caos similar al de Irak a partir del 2003.
  4. El nuevo auge del islamismo, como se ve con el regreso del Estado Islámico y la llegada de Ahmad al-Sharaa al poder en Siria, podría liberar fuerzas incontrolables.
  5. El ataque de Estados Unidos a Irán demuestra que las guerras actuales ya no son regionales. El entramado de alianzas definido por la guerra en Ucrania ha creado un sistema interconectado de conflictos. Estamos ante una revisión violenta, por medio de la gran estrategia militar, del orden internacional surgido en 1945.

Le recomendamos: ¿Qué tan cerca estamos de alcanzar la paz en Ucrania?

Acerca del autor

Carlos Patiño
CPatino@razonpublica.org | + posts

* Profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia.

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