Israel ante la Corte Internacional de Justicia: ¿por qué Sudáfrica?
Foto: X: CIJ

Israel ante la Corte Internacional de Justicia: ¿por qué Sudáfrica?

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Desde su lucha contra el apartheid, Sudáfrica ha sido un símbolo de resistencia ante la violencia racial. Tras demandar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia, este y otros países del sur se solidarizaron con el pueblo palestino.

Pastor Murillo*

Caso Sudáfrica vs. Israel: genocidio en Gaza

¿Por qué Sudáfrica?: es la pregunta que surgió tras la demanda de este país contra Israel el pasado 29 de diciembre ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por el delito de genocidio, cuando pidió la adopción de medidas cautelares tendientes a prevenir mayores daños del pueblo palestino.

El asunto ha cobrado notoriedad tras el Auto de la CIJ del 26 de enero de 2024 Aplicación de la Convención sobre Prevención y Castigo del Crimen de Genocidio en la Franja de Gaza (Sudáfrica c. Israel),  que ordena a Israel adoptar seis medidas concretas para prevenir el crimen de genocidio en Gaza.

La respuesta a la pregunta está en las razones expuestas por Sudáfrica en su demanda, y también se desprende del pasado  de lucha contra el apartheid al que estuvo sometido el pueblo negro sudafricano, que lo interpela, más que a cualquier otro país, a reaccionar frente a circunstancias que puedan considerarse similares.

El Estado demandante invocó sus derechos y obligaciones para “proteger a los palestinos de Gaza de la destrucción”. Se basa en las obligaciones erga omnes que dimanan de la convención sobre el genocidio y otros instrumentos que integran el corpus del derecho internacional de los derechos humanos. Estos legitiman y comprometen a los Estados a emprender acciones legales “para impedir que se cometa un delito de genocidio”.

Sudáfrica acusa a Israel de perpetrar actos de “carácter genocida porque están destinados a provocar la destrucción de una parte sustancial del grupo nacional, racial y étnico palestino” [énfasis agregado]. A la demanda de Sudáfrica se adhirieron más de 65 países del sur global, incluidos Brasil y Colombia.

Le recomendamos: Justicia para los afrodescendientes: el derecho a la reparación

Los hechos denunciados por Sudáfrica

En su demanda, Sudáfrica pone de presente un conjunto de actos cometidos por Israel desde el 7 de octubre de 2023, cuando escaló el conflicto tras la incursión terrorista perpetrada por Hamas, que ocasionó la muerte de 1200 personas —incluidos cerca de cuarenta niños, miles de heridos y 240 personas secuestradas—; decenas aún se encuentran en poder de Hamas, que, en un hecho repudiable, las utiliza como moneda de cambio. La demanda de Sudáfrica no subestima la gravedad de la acción de Hamas.

Sudáfrica tuvo el coraje y utilizó su entereza moral para dar un paso al frente y alzar la voz en contra del genocidio, el apartheid y la discriminación racial, asuntos que comprometen a todos, en virtud del principio erga omnes.

Sudáfrica señala los horrores cometidos por Israel y destaca que “es el primer genocidio en la historia que está siendo televisado por las víctimas”. El 18 de enero de 2024 ya se había “confirmado la muerte de 24.000 personas, entre 7000 y 9000 desaparecidos y 10.000 niños asesinados. El 70 % de las víctimas son mujeres y niños… Mil niños han sido amputados sin anestesia”, según Francesca Albanese, relatora especial sobre el territorio palestino ocupado, quien ha hecho público su respaldo a la demanda de Sudáfrica.

Lo que pidió Sudáfrica a la Corte Internacional de Justicia

En su demanda, Sudáfrica pidió a la Corte adoptar un conjunto de medidas provisionales, incluido el cese de hostilidades, así como desistir de todos y cada uno de los actos comprendidos en el artículo 11 de la convención sobre genocidio —en particular, matar a miembros del grupo, causarles daños corporales graves, imponerles deliberadamente condiciones de vida calculadas para lograr su destrucción física total o parcial e imponer medidas destinadas a impedir los nacimientos dentro del grupo—.

La defensa de Israel

Más allá de los argumentos jurídicos expuestos por Israel, su narrativa para justificar su accionar ha estado en la invocación del derecho a la legítima defensa. A este respecto, la Relatora de la ONU Francesca Albanese anota que

“Israel tendría este derecho por los ataques de Hamás del 7 de octubre, para neutralizar y repeler el ataque, restablecer la ley y el orden y tomar medidas para que se cumplan en Gaza. El derecho que Israel ha invocado es el de librar una guerra y usar la fuerza militar, que, según la jurisprudencia del Tribunal Internacional de Justicia, no existe, especialmente porque todavía ocupa el territorio palestino. Pero incluso, aunque existiera el derecho a la legítima defensa, todavía habría reglas. Pero hay tantas violaciones que no se pueden separar unas de otras”.

Otro aspecto muy cuestionable y que podría llegar a tener repercusiones futuras para algunos altos funcionarios del Gobierno de Israel —en particular, ante la Corte Penal Internacional y según el apartado II del Estatuto de Roma— es el referido a los discursos deshumanizantes.

En efecto, Sudáfrica pone de presente algunas manifestaciones públicas de altos mandatarios de Israel, ampliamente difundidas y de las que también se hace eco la experta de la ONU:

  • “[Según] el ministro de Defensa, Yoav Gallant: ‘Nos enfrentamos a animales humanos y actuamos en consecuencia’”.
  • “El propio primer ministro [israelí, Netanyahu] aparece en la demanda de Sudáfrica por mencionar en más de un discurso a Amalek, la nación enemiga de los israelitas en la Biblia cuyo exterminio pidió Dios al rey Saúl: ‘Tenéis que recordar lo que Amalek os ha hecho, dice nuestra Sagrada Biblia. Y lo recordamos’”.
  • “Nissim Vaturi, diputado y vicepresidente del Parlamento, […] se reafirmó este miércoles en sus llamamientos a ‘borrar Gaza de la faz de la tierra’ y ‘quemar Gaza’. ‘Es mejor incendiar edificios a que resulten dañados soldados [israelíes]. No hay inocentes allá’, señaló en una entrevista radiofónica antes de pedir la ‘eliminación’ de los 100.000 palestinos que calcula que quedan en el norte de Gaza. ‘No tengo piedad por los que aún están allá’, agregó Vaturi, que pertenece al Likud, el partido de derechas que lidera Netanyahu”.
  • “El ministro de Finanzas, el ultranacionalista Bezalel Smotrich[,] [e]l pasado domingo aseguró que en Gaza hay dos millones ―casi toda la población― “‘de nazis’”.

Al destacar los discursos de odio de Israel contra los palestinos, Sudáfrica pone el foco en la connotación racial del crimen de genocidio, lo que refuerza la legitimidad de su demanda en tanto símbolo de la lucha contra el apartheid.

La judicialización del conflicto: el papel del CERD

En 2018, el conflicto Israel-Palestina ya había trascendido al ámbito jurídico en la escena internacional, tras la Comunicación Interestatal Presentada por el Estado de Palestina contra Israel, mediante la cual activó el Mecanismo de Comunicaciones Interestatales —previsto en el artículo 11 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial (ICERD)— ante el Comité CERD que se ocupa de la vigilancia de dicho Tratado.

En efecto, en dicha comunicación interestatal contra Israel, Palestina alegó “que, desde el inicio de la ocupación, en 1967, la potencia ocupante, Israel, ha cometido y sigue cometiendo múltiples violaciones de la Convención […] el demandado no cumple las obligaciones que le incumben en virtud del artículo 2, párrafo 1, de la Convención, ya que ha cometido y sigue cometiendo actos de discriminación racial, en particular, pero no exclusivamente, vulneraciones de los artículos 3 y 5, dimanantes de la aplicación de las políticas de segregación racial y apartheid y de las políticas que regulan la vida de los palestinos en el Territorio Palestino Ocupado, respectivamente” [énfasis agregado].

En esa oportunidad, al igual que argumentó luego ante la Corte Internacional de Justicia, Israel respondió que el CERD no tenía competencia ni jurisdicción para admitir la queja y avocar el conocimiento del caso, pues desconoce la capacidad jurídica de Palestina, en tanto no la reconoce como Estado.

Palestina es Estado observador no miembro de las Naciones Unidas. Es miembro de la Unesco; es Estado parte de varias convenciones internacionales de derechos humanos de la ONU, y responde de manera periódica ante los órganos encargados de su vigilancia, incluido el CERD.

El CERD condenó enérgicamente los horrendos hechos perpetrados por Hamas el 7 de octubre; que también se ha pronunciado tras la brutal respuesta de Israel alertando sobre violación de la propia ICERD y demandando el cumplimiento de la Convención contra el Genocidio, tras activar su procedimiento de alerta temprana y acción urgente.

Así, el antecedente de la Comunicación Interestatal Presentada por el Estado de Palestina contra Israel pone de manifiesto la connotación étnico-racial del conflicto Israel-Palestina, lo que explica la relevancia de Sudáfrica, dada su estatura moral en ese ámbito.

Por otra parte, cabe anotar que Palestina también ha demandado a Israel ante sus propias instancias jurisdiccionales por sus acciones anteriores en los territorios ocupados, pero el tribunal supremo de este país sostiene la legalidad de estos actos.

El papel de los terceros países

Sudáfrica tuvo el coraje y utilizó su entereza moral para dar un paso al frente y alzar la voz en contra del genocidio, el apartheid y la discriminación racial, asuntos que comprometen a todos, en virtud del principio erga omnes. La acción jurídica interpuesta por Sudáfrica ayuda a movilizar la consciencia global, además de las implicaciones prácticas que puedan tener las medidas cautelares de la CIJ en el desescalamiento del conflicto y en la parte humanitaria.

La cuestión de Gaza tiene profundas implicaciones para la paz y la seguridad internacionales; por lo tanto, Occidente es determinante en la solución política del conflicto Israel-Palestina, en momentos de auge del extremismo y el resurgimiento del nazismo.

Foto: Facebook: Donald J. Trump - Occidente tiene un rol determinante en la solución política del conflicto Israel-Palestina. De hecho, se afirma que el ascenso de Trump en el proceso electoral en Estados Unidos se debe al repudio por la respuesta de Biden frente a este conflicto.

Al destacar los discursos de odio de Israel contra los palestinos, Sudáfrica pone el foco en la connotación racial del crimen de genocidio, lo que refuerza la legitimidad de su demanda en tanto símbolo de la lucha contra el apartheid.

En Europa, se prevé un amplio aumento del voto de la extrema derecha. En Estados Unidos, las predicciones actuales sitúan a Trump como el próximo presidente del país; para muchos el ascenso de Trump está ligado al repudio ante la respuesta de Biden sobre lo que ocurre en Gaza. Quizá, lo único que podría revertir esa tendencia, en EE. UU., sería que Estados Unidos y los demás países occidentales implicados reconozcan plenamente al Estado Palestino.

Las recientes manifestaciones del canciller británico David Cameron ante una asamblea de la Liga Árabe, en las que propone una solución de compromiso, abren una luz de esperanza. Cameron señaló que “De ese modo, nosotros —junto a nuestros aliados— analizaremos la cuestión de un reconocimiento del Estado palestino, dentro del marco de Naciones Unidas. Esta puede ser una de las medidas que ayuden a hacer este proceso [la consecución de la paz] irreversible”.

El tiempo se agota. Sería un grave error continuar por los cauces obstruccionistas por los que se ha movido el Consejo de Seguridad en este y otros asuntos de similar connotación. La visita del Consejo de Seguridad a Colombia en los próximos días es una ocasión propicia para que el presidente Gustavo Petro levante nuevamente su voz. Para que tenga eco y legitimidad, quizá deba comenzar por condenar los actos terroristas cometidos por Hamas el 7 de octubre. El camino trazado por Sudáfrica abre una ventana a la diplomacia del sur global.

Puede Leer: Colombia y África: es hora de reencontrarnos

Acerca del autor

Pastor Murillo

Consultor, exintegrante de la Comisión de la Organización Panamericana de la Salud sobre Determinantes Sociales de la Salud, fue vicepresidente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas.

2 comentarios

Pastor Murillo

Escrito por:

Pastor Murillo

Consultor, exintegrante de la Comisión de la Organización Panamericana de la Salud sobre Determinantes Sociales de la Salud, fue vicepresidente del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial de Naciones Unidas.

2 comentarios de “Israel ante la Corte Internacional de Justicia: ¿por qué Sudáfrica?

  1. Muchas gracias Dr. Pastor Murillo, por poner en claro estas consideraciones, que sin lugar a dudas, aportarán mucho, y amplían los conocimientos de hechos muy puntuales.

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