¿Se aproxima Colombia a un corto-circuito competitivo? - Razón Pública
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¿Se aproxima Colombia a un corto-circuito competitivo?

Escrito por Jorge Gaitán
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jorge gaitanUna mirada a la competitividad del país, desde un enfoque sistémico y en comparación con otras 58 economías, revela una gran vulnerabilidad tanto frente a la entrada efectiva de los TLCs con Estados Unidos y con la Unión Europea, como frente a la crisis global que se cierne sobre el horizonte.

Jorge Gaitán Villegas*

0162Miradas diferentes sobre la competitividad

Hay quien piensa que el concepto de competitividad tiene sus raíces hundidas profundamente en el modelo neoliberal de la globalización, por lo cual llevaría en forma subyacente una carga ideológica que mina su validez científica.

Otros niegan de frente la competitividad entre países: para ellos, solamente las empresas compiten de verdad, pues son los únicos actores económicos que toman decisiones estratégicas en mercados cada vez más imbricados. Krugman adoptó esta posición en algún momento.

Algunos investigadores comienzan a explorar otra vertiente: la competitividad producto de la rivalidad entre modelos de políticas públicas y de los gobiernos que los encarnan. En el mediano y largo plazo, las tendencias centrales de indicadores de desempeño observables y medibles irían mostrando la superioridad de unos sobre otros.

Una interesante corriente plantea otra perspectiva: la competitividad sistémica, que intenta abordar el análisis desde un enfoque holístico de cuatro niveles: meta, macro, meso y micro [1], “siendo en el nivel meta donde se examinan factores tales como la capacidad de una sociedad para la integración y la estrategia, mientras que en el nivel meso se estudia la formación de un entorno capaz de fomentar, complementar y multiplicar los esfuerzos al nivel de la empresa… la vinculación de elementos pertenecientes a la economía industrial, a la teoría de la innovación y a la sociología industrial con los argumentos del reciente debate sobre gestión económica desarrollado en el plano de las ciencias políticas en torno a las policy-networks.” [2]

Finalmente, algunos escépticos se contentan con afirmar socarronamente que la competitividad consiste en analizar cada año los informes que se publican con la regularidad y precisión de los trenes suizos sobre… competitividad.

Fuentes competitivas y rivales

Justamente Suiza ha sido el epicentro de una curiosa rivalidad competitiva: dos fuentes publican cada año sus informes sobre competitividad sistémica comparada:

  • El International Institute for Management Development (IMD) de Lausanne, Suiza.
  • El Foro Económico Mundial, célebre por sus hipermediatizados encuentros anuales del gotha del sector privado mundial, en la elegante estación de esquí de Davos, Suiza.

Desde hace unos veinte años, ambas fuentes han emulado en producir información relevante, bajo enfoques ligeramente diferentes [3]:

  • El Foro Económico Mundial ha ido modificando sus índices, bajo la orientación de Michael Porter, de la Universidad de Harvard y ha ido ampliando sus observaciones, hasta cubrir a 139 países en 2010. El informe para 2011 deberá hacerse público en octubre próximo.
  • El IMD se ha mantenido académicamente independiente y ha limitado a unos 60 países sus observaciones, concentrando su mirada en cuatro categorías principales:
    • Desempeño económico.
    • Eficiencia del sector público.
    • Eficiencia del sector privado.
    • Infraestructura.

Los resultados para 2011

Justamente, a mediados de mayo se publicó puntualmente el World Competitiveness Yearbook para 2011 [4]. La cosecha de este año trae algunos hechos relevantes para los 59 países de la muestra, a partir de una gigantesca base de datos que cubre 320 variables:

  • Por segundo año consecutivo, Estados Unidos no figura como N°1: el año pasado, Hong Kong y Singapur lo desplazaron al tercer puesto. Este año, a su vez, Hong Kong se mantuvo en el primer puesto y Singapur fue empujado el tercer puesto.
  • Colombia ocupó el puesto 46, equivalente al 45 del año pasado, pues en la muestra de 2011 entraron los Emiratos Árabes Unidos directamente al puesto 28, desplazando de ahí para abajo a todos los demás.
  • Este año el énfasis se puso en analizar el significado del “gap” o diferencial entre la posición obtenida por cada país en dos categorías específicas: la eficiencia del sector público frente a la eficiencia del sector privado.

01-imagenes-Gaitan-01La tabla a la derecha muestra las respectivas posiciones y el diferencial resultante, así como el nivel donde se ubicó cada país con respecto al diferencial (posición en eficiencia del sector privado menos posición en eficiencia del sector público).

Países muy diferentes, desarrollados y emergentes, parecen frenados por su sector público (diferencial negativo): desde Brasil y Japón, pasando por Estados Unidos, China, Alemania e incluso… Colombia.

  • La competitividad de Estados Unidos habría sido parcialmente “rescatada” este año gracias al dinamismo y eficiencia del sector privado.
  • En las economías más avanzadas se observa una cierta falta de liderazgo del sector público.
  • En las economías emergentes, Brasil, India, Colombia y Argentina hacen grandes esfuerzos por mejorar la competitividad sistémica de sus sociedades, pero los gobiernos de Rusia, Sudáfrica, Chile, Estonia e Indonesia estarían “jalando” mejor la competitividad de sus países.
  • Países agresivamente competitivos desde hace varios años, como Hong Kong, Singapur y Australia muestran un sólido equilibrio entre sector público y sector privado, que probablemente revele una mayor capacidad para colaborar y coordinar sus políticas públicas con las estrategias privadas.

El profesor Stephane Garelli, Director del Centro para la Competitividad Mundial del IMD, hace la siguiente reflexión:

“El gasto del gobierno central ha alcanzado nuevos récords desde la recesión: en promedio, el 47 por ciento del PIB en la mayoría de las economías avanzadas. Doce países europeos ya están por encima del umbral del 50 por ciento. Los 23 mayores gastadores son gobiernos europeos. ¿Cuánto tiempo podrán aguantar a ese ritmo? En un nuevo mundo de ‘capitalismo de Estado’, la eficiencia del sector público se convertirá en el determinante clave de la competitividad. Desafortunadamente, sigue creciendo el lapso entre reformas gubernamentales e imperativos económicos” [5].

El caso de Colombia

En la tabla siguiente se presentan los resultados obtenidos por Colombia en los últimos 5 años, según el Informe de Competitividad Mundial del IMD.

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  • En primer lugar se observa una notoria y persistente caída, pues justo antes de la crisis que estalló en 2008, Colombia figuraba en el puesto 38 (entre 55 países), es decir que el país superaba al 31,5 por ciento de la muestra.

Este porcentaje se deterioró en 2008 y se hundió literalmente en 2009, lo cual indicaría que el supuesto “blindaje” de Colombia frente a la crisis solo era propaganda del gobierno, en medio del desconcierto generalizado. Para 2010 y 2011, este indicador está estabilizado entre el 22 y el 23 por ciento.

  • En segundo lugar, la inferencia obvia es la siguiente: Colombia se encuentra hoy en una situación de alta vulnerabilidad, tanto frente a la crisis global que se cierne sobre el horizonte, como a una apertura tardía del mercado interno, cuando economías con grandes desequilibrios fiscales y comerciales, como los 27 países de la Unión Europea o Estados Unidos, tenderán a ocupar hasta los últimos resquicios de los mercados a su alcance mediante productos de alta calidad y muy atractivos en precio, gracias a la manipulación de sus monedas, con el fin de defender sus ya deteriorados niveles de empleo y los ingresos de sus empresas.

Es pues un mal momento para que por fin entren en operación los respectivos Tratados de Libre Comercio: no nos podrán comprar mucho, pero sí pueden arrasar con buena parte del tejido productivo colombiano, mal preparado para competir de verdad, tal como explicó Alicia Puyana para el caso mexicano en un artículo reciente en Razón Pública.

  • En tercer lugar, la diferencia de posición entre 2007 y 2011 de los cuatro factores que explican la competitividad sistémica relativa de Colombia, se observa lo siguiente:

1. En desempeño económico, la diferencia de 15 puestos refleja una realidad indiscutible: una caída de 54 a 12,5 por ciento entre 2007 y 2009 refleja que el desempeño económico es mucho más que la tasa de crecimiento y que a pesar de haber mantenido una buen ritmo, otros países también han crecido, pero mejor y no solo más rápido.

La productividad, tanto laboral como del capital, pero sobre todo la productividad total de los factores (PTF), han mejorado en países que nos han superado en competitividad. La PTF mide la capacidad de incorporar progreso técnico al proceso productivo, en otras palabras, indirectamente refleja hasta qué grado nuestra sociedad ha sido capaz de incorporarse a la economía del siglo XXI, basada en el conocimiento.  

2. En cuanto a la eficiencia del sector público, en 2009 se perdieron 20 puntos porcentuales, recuperados parcialmente en 2010, para bajar de nuevo a un nivel de 24 por ciento. ¿Proceso irreversible ante la evidencia cada vez más inocultable de un Estado profundamente penetrado por los depredadores del sector privado y concentrado en empujar al país a ser simple proveedor de materias primas sin incorporarles valor agregado?

3. La eficiencia del sector privado también se ha deteriorado en términos relativos: pasó de 46 a 30 por ciento entre 2008 y 2009, para recuperarse hasta el 38 por ciento, más rápidamente que el sector público. Es evidente que existe una tensión entre las buenas prácticas y competencias gerenciales y los pésimos resultados en términos de productividad, tal como lo ilustra la siguiente gráfica:

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4. Por último, en lo que respecta a infraestructura, la evidencia confirma lo que ya se sabe: el atraso profundo está frenando las posibilidades de incorporarnos de verdad a la economía global, más allá de los discursos, de las disculpas, de la falta de estrategia colectiva y de la corrupción rampante.

El país se ubicaba en un indicador de 17 por ciento para 2007, muy bajo para un actor de clase mundial. Logró subir al 20 por ciento en 2008, pero de ahí en adelante ha sido la verdadera hecatombe: se ha descendido al 8,6 por ciento.

Debe tenerse en cuenta que este indicador recoge información en términos relativos con respecto a cinco dimensiones de la infraestructura de cada país, que abarcan unas 100 variables como las siguientes:

En infraestructura básica: carreteras, redes de energía, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, tierra cultivable, urbanización, disponibilidad de agua, acceso a materias primas, soberanía energética y… la población misma.

En infraestructura científica: gasto en investigación y desarrollo (total, público y privado), número de graduados en áreas científicas, números de premios Nobel en ciencias, aplicación de patentes, investigadores científicos, transferencia de conocimiento, propiedad intelectual…

  • En infraestructura tecnológica: telecomunicaciones, penetración de internet, conectividad y banda ancha, computadores per cápita, celulares per cápita, ingenieros calificados, exportaciones con alto valor tecnológico, financiación del desarrollo tecnológico, articulación público-privada en el desarrollo tecnológico…
  • En salud y medio ambiente: gasto total en salud, infraestructura de salud, expectativa de vida saludable, mortalidad infantil, asistencia médica, intensidad energética, emisiones de CO2, plantas de tratamiento de agua, tecnologías verdes, biocapacidad, cambio climático, calidad de vida…
  • En educación: gasto público total en educación, relación profesor-alumnos en primaria y secundaria, cobertura neta, graduados efectivos en educación superior, movilidad de los estudiantes, bilingüismo, gestión de la educación, analfabetismo…

Se abre el debate

El país se enfrentará a un violento corto-circuito competitivo en los próximos dos años. Simplemente no está preparado para jugar en serio en la cancha de los grandes. Pero ya no puede aplazar más la hora de la verdad.

Se está agotando la disculpa de la ausencia de reglas claras, sostenibles y negociadas, como las acordadas en los diferentes TLCs. El país entero ha legitimado estos procesos de negociación. Tragó entero una supuesta apertura de los grandes mercados en economías avanzadas, para productos sin valor agregado como los nuestros. Pero se le ocultó el verdadero peligro: la inundación de productos tecnológicamente avanzados, de gran calidad y a bajo precio, así como la llegada masiva de empresas acosadas por el agotamiento de sus propios mercados.

Hoy ya se observa con claridad un marcado exceso de importaciones sobre las exportaciones. Este desbalance se agravará cuando las propias empresas extranjeras puedan meterse al rancho -ya de puertas abiertas- y arrasar con miles de pymes improductivas y manejadas bajo criterios trasnochados, cuyos dueños ni se han enterado de lo que les sube pierna arriba…

Finalmente, invito al lector a operar directamente [6] la siguiente gráfica interactiva, a ver si se acaba de convencer de los riesgos inminentes que corre el aparato productivo colombiano, en medio de las fuertes turbulencias en los mercados financieros, cada vez más volátiles por una mayor percepción del riesgo-país, en todos los países…el ingrediente ideal para una tormenta perfecta.

Y el gobierno tan campante.

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* Ingeniero industrial, Máster en Administración Pública Internacional, Ph.D. (Cand.) en Análisis y Política Económica, Consultor especializado en Pensamiento Estratégico Aplicado y Competitividad Sistémica Comparada.

Para ver las notas de pie de página, pose el mouse sobre el número.

 

 

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