Interpelando la marcha patriotica - Razón Pública
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Interpelando la marcha patriotica

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Unas 1.700 organizaciones populares se dieron cita en Bogotá para lanzar un nuevo actor sobre la escena política. Análisis desde una perspectiva de izquierda democrática del significado de esta nueva propuesta que por el momento ha suscitado reacciones e interrogantes.

Se hace camino al andar

Durante los días 21, 22 y 23 de abril del año en curso, los colombianos asistimos al surgimiento nacional de un nuevo movimiento político y social denominado Marcha Patriótica. Su aparición estuvo precedida de no pocas polémicas, descalificaciones y señalamientos de connivencia con la guerrilla de las FARC.

Sin embargo, la presencia masiva de sus bases sociales en las calles de Bogotá, y luego en su Plaza de Bolívar, no fue ignorada, llegando al punto, incluso de aventurar cifras encontradas que destacaron su carácter masivo, entre 30 mil y 60 mil participantes. Se destaca el énfasis puesto por Marcha Patriótica en las categorías de gentes del común y Clase Trabajadora. Tal acento atraviesa como un hilo rojo de comienzo a fin su plataforma y su declaración política.

Marcha Patriótica intenta ser novedosa en la forma y en los métodos del accionar político. En lo organizativo, se anuncia como un movimiento político y social construido desde abajo, “en forma directa”. Sin mediaciones partidarias y burocráticas se movilizaron desde diferentes lugares y rincones del país para “tomarse” Bogotá y “constituir” allí su dirección política nacional.

Los delegados internacionales, que los hubo, vinieron de América Latina, Europa, Australia y Norteamérica. Lo que vimos los colombianos, según Marcha, fue la cita de más de 1.700 organizaciones procedentes de las sierras, los llanos, del pie de monte de la costa; delegaciones provenientes también de las principales ciudades del país y de 28 departamentos, que incluían organizaciones sociales, juveniles y estudiantiles, de mujeres y del ámbito del quehacer cultural.

Sus formas de convocatoria fueron el grafiti, el mural, la hoja volante, el cartel y los anuncios en los medios. Su lugar de encuentro, la calle en marcha; su sitio de reunión y de discusión política, la Plaza de Bolívar. Todo: los gestos y decisiones fundacionales de dicho movimiento político tuvieron una formulación mediática y de masas ajena a los recintos cerrados y a los conciliábulos, maneras propias de hacer la política de otros sectores, en los cuales no se sienten reconocidos.

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Un activista de la Marcha Patriótica en las protestas del 1 de mayo.
Foto: Oficina de Prensa, Marcha Patriótica.

Lo suyo está sustentado en una pretensión de democracia directa y en la Plaza. La dinámica de este “Movimiento político y social” está inscrita en los procesos de resistencia y afirmación de diversas organizaciones sindicales, específicamente del sector minero energético, en las mingas indígenas y las luchas de los afrodescendientes, en las movilizaciones de los desplazados por la tierra, en los movimientos cívicos contra la destrucción de cuencas hidrográficas y páramos causados por la política minero energética de los dos últimos gobiernos, en los movimientos sociales y de ciudadanos que, con diversas banderas y reclamos, ocupan la calle contra la corrupción y los malos servicios públicos y de transporte, como en las jornadas del pasado 9 de marzo en Bogotá.

Marcha Patriótica se debe a tales procesos, y desde su visión política, intenta articularse a ellos y convertirse en su vocero. También se debe a los disímiles e importantes procesos de luchas sociales y movilizaciones populares que han tenido lugar en Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, Perú, Chile y Argentina, para sólo nombrar los más notables. Sin olvidar por ello las distintas decisiones políticas, tomadas por sus gobiernos en confrontación muchas veces con las multinacionales y los dictados de capital financiero internacional.

La combinación de todas las formas de lucha

Así las cosas, Marcha Patriótica no es una golondrina haciendo verano, pero en sus vuelos no está el horizonte socialista, y esta ausencia es, si se quiere, su principal limitación teórica y política, pues tiene otras, como la de su silencio a una valoración de las FARC y el ELN y la política de combinación de las formas de lucha.

El terrorismo neolatifundista y estatal se enseñoreó sobre la sociedad colombiana, especialmente con los de abajo, las gentes del común. Ha sido concurrente con los modelos de acumulación del capitalismo salvaje, configurando un cuadro espantoso de barbarie.

Todo esto se ejerce aplicando una combinación de todas las formas de lucha por parte del establecimiento. No obstante, no es aceptable oponerle a tal agresión la combinación de todas las formas de lucha de las guerrillas, incluyendo los secuestros y los atentados personales. Este asunto está en el centro de la tragedia de las izquierdas en Colombia, de su larga experiencia de muerte y desolación en sus filas. De allí que sea tan pertinente y legítimo interpelar a Marcha Patriótica sobre tan crucial tema.

Anticapitalismo y socialismo

El antiimperialismo como movimiento en sí mismo, “elevado a la categoría de programa”, como bien lo expresó en su momento José Carlos Mariátegui en su artículo “Punto de vista antiimperialista”, no conduce espontáneamente al socialismo.

Por ello, el concepto más importante de la plataforma es: “Marcha Patriótica tiene el firme propósito de luchar por la superación de la organización capitalista del modo de vida y producción, en especial de las actuales formas neoliberales que, basadas en la precarización del trabajo, la privatización, el despojo y la depredación de la naturaleza, han concentrado y centralizado de manera extrema la propiedad y la riqueza social para el usufructo y exclusivo beneficio de unos pocos pero poderosos grupos económicos”. (Plataforma Política, Bogotá, abril 22 de 2012)

Llama la atención que este criterio no aparezca explícito en ninguno de los puntos de la autodefinición de la plataforma: “Marcha Patriótica propone al pueblo y a la sociedad colombiana en su conjunto la siguiente plataforma que guiará su accionar político:

1. Solución política del conflicto social y armado.
2. Democratización de la sociedad, del Estado y del modelo económico.
3. Modo alternativo de vida y de producción, y nuevas formas de poder y economía.
4. Garantía efectiva y materialización de los derechos humanos integrales.
5. Dignificación y la humanización del trabajo.
6. Reparación integral a las víctimas de la violencia estatal y paramilitar.
7. Organización democrática del territorio y reformas agraria y urbana integrales.
8. Cultura para la solidaridad y la transformación del orden social.
9. Integración latinoamericana, internacionalismo y continuidad de las luchas por la independencia” Conviene comentar que la abolición del capitalismo, su superación, inevitablemente implica la formulación de una serie de medidas transicionales, en cuanto no es un hecho automático, instantáneo, sino un proceso. La plataforma política de Marcha Patriótica tiene elementos de un programa de transición, como el horizonte anticapitalista, la reforma agraria y urbana, la reivindicación social de la naturaleza y de los bienes públicos. Pero, utiliza eufemísticamente el concepto de bien privado, que es una categoría bastante general, y por supuesto, es preferible hablar de la banca, del capital financiero y de las multinacionales, por ejemplo, que se deben revertir como propiedad colectiva de uso público.

La plataforma habla en clave de derechos sobre un conjunto de reivindicaciones: salud, trabajo, educación, vivienda, vida buena… pero no lo combina con la clave de cambios estructurales, de conversión del gran comercio profundamente privatizado en cadenas de distribución social de apropiación colectiva, al igual que el transporte y distintos monopolios industriales. La pregunta es: ¿Qué se va a hacer con las multinacionales, con la banca, con el capital financiero, con las compañías privadas de transporte…?

Uno de los propósitos de la plataforma y de la declaración política es utilizar unos lenguajes no convencionales, que superen repeticiones de prosas en desuso. No obstante, incurren a veces en proponer lenguajes eufemísticos y quitarle dientes al alcance de la plataforma.

Internacionalismo y organización

El internacionalismo de Marcha Patriótica, que es real en sus integrantes, no se corresponde con la precariedad de las formulaciones propuestas, tanto en la declaración política como en la plataforma. No manifiesta su participación sobre los balances de los socialismos burocráticos y sobre el debate: ¿cuál socialismo? Asunto éste que no es meramente teórico, sino que compromete los intereses de millones de trabajadores en el continente y en el mundo, que sí están discutiendo la superación del capitalismo y la transición al socialismo.

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Javier Cuadros, David Florez y Andrés Gil, líderes de la Marcha Patriótica.
Foto: Oficina de Prensa, Marcha Patriótica

Desde el punto de vista de la organización, Marcha “es el lugar de encuentro de múltiples procesos de organización, resistencia y lucha que han decidido hacer suyo el ejercicio de la política y aspira a ser una expresión organizada del movimiento real…”. “Marcha aspira a construir un nuevo bloque histórico en el poder, entendido no simplemente como una táctica de alianzas, sino como el proceso de construcción de un consenso intersubjetivo de unificación histórica de las clases subalternas, oprimidas y explotadas…”. Tal definición busca contrastar con las categorías de partido y frente político, también de otras nomenclaturas organizativas. Deja abierto el amplio terreno para la suma cero que siempre es resta, la multiplicación que siempre es un avance, y da pie a los legítimos interrogantes sobre qué grupos que concurren mantienen su férrea organización de partido político.

Lo que sí es claramente confuso es la cuestión de la construcción de un consenso intersubjetivo de unificación histórica. Hoy más que nunca, el anticapitalismo es pluralista, diverso, reafirma las subjetividades, que no son solo económicas, sino culturales, ancestrales, históricas, lejos del camaleonismo del monolitismo. El asunto de los sujetos colectivos e individuales es poder constituyente de la democracia y la República, donde el socialismo es democracia y ésta es socialismo.

Bien, nosotros esperamos que la Marcha sea hacia el socialismo.
 

* Abogado laboralista, Magíster en Filosofía, Profesor universitario.

** Doctor en Historia, Profesor Universidad Nacional de Colombia.

Tomado de: Revista Izquierda, N° 23, junio de 2012, publicada por el Centro de Estudios Espacio Crítico.

(1) Nota de la Redacción: El análisis realizado por los autores se basa en el documento preliminar presentado en las deliberaciones del Consejo Patriótico llevadas a cabo durante el 21 y 22 de abril de 2012. Luego del debate correspondiente, se aprobó la Plataforma definitiva que orienta el quehacer de ese movimiento. Se puede consultar en http://www.marchapatriotica.org
 

 

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Marino Cañizales Palta*

Ricardo Sánchez Ángel**

 

 

 

 

 

 

 

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