Inflación y política energética para 2023 | Razón Pública 2023
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Inflación y política energética para 2023

Escrito por Leonardo Urrea

La inflación en el mundo ha comenzado a ceder, pero Colombia no puede cantar victoria. No podemos arriesgar la soberanía energética ni seguir con anuncios contradictorios en materia de gas o de petróleo.

Leonardo Urrea*

Por qué la inflación mundial

El mundo entero ha estado asediado por presiones inflacionarias desde 2020. Primero, las medidas para frenar la pandemia rompieron las cadenas globales de suministro de bienes, servicios y materias primas; esto implicó una escasez que presionó alzas de precios; el problema se arregló hace muy poco tiempo, e incluso   China está apenas empezando el proceso de normalización post pandemia—.

Una vez controlada la pandemia, los países reabrieron sus economías y los hogares salieron a gastar, estimulados por las ayudas gubernamentales y los ahorros que habían acumulado. Dada la reducción de la oferta, esa mayor demanda aumentó la presión sobre los precios de los bienes y servicios.

Como si fuera poco, en febrero de 2022 Rusia decidió invadir Ucrania. Esta guerra ha costado casi cien mil muertos y millones de desplazados, además de una crisis energética global, que afecta a los demás países del mundo con el aumento en los precios del carbón, el gas, y el petróleo. Rusia es el principal proveedor de gas a Europa, y ante su apoyo militar a Ucrania, Putin optó por suspender los suministros, con lo cual se agravó la situación.

Gráfica 1. Precio internacional del petróleo (BRENT)
Fuente: U.S. Energy Information Administration

Al mismo tiempo, Ucrania es un gran proveedor de trigo y de urea, así que en todas partes ha aumentado el costo de los alimentos; aunque en Estados Unidos y Europa la inflación ha empezado a desacelerarse, los precios de los alimentos siguen en alza.

Buenas noticias

En Estados Unidos los precios disminuyeron ligeramente durante el mes pasado (-0,1%), jalonados por componentes como la gasolina y las tarifas aéreas. Esto puede implicar que la Reserva Federal seguirá aumentado las tasas de interés, pero a menor velocidad que antes.

El precio del dólar en Colombia podría empezar a disminuir si el gobierno mantiene una política económica adecuada. El Banco de la República tendría un margen mayor durante 2023 para tomar medidas de reactivación económica en un escenario como éste.

Gráfica 2. Inflación en Estados Unidos
Fuente: U.S Bureau of Labor Statistics
Fuente: U.S Bureau of Labor Statistics

Energía: la lección mal aprendida

El mundo ya había vivido la estrategia de usar la energía como un arma, cuando en 1973 la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) decidió no vender petróleo a Estados Unidos y otros países que apoyaron a Israel en su guerra contra un grupo de estados árabes encabezados por Egipto y Siria.

Así, la economía de Estados Unidos, que ya tenía fragilidades, presentó la llamada “estanflación”, es decir caídas de la producción y del empleo, al mismo tiempo que inflación elevada. El peor de los mundos para los hogares y para el gobierno.

El 83 % de las importaciones de Estados Unidos provenían del medio oriente, pero las medidas de la OPEP no funcionaron porque terceros países aumentaron sus compras a los países árabes y las reexportaron hacia ese país, beneficiándose de los altos precios.

Aunque la situación duró apenas seis meses, esta experiencia alertó a los países de Occidente sobre los riesgos de depender de terceros en materia energética, y esto les hizo cambiar de rumbo para buscar el auto abastecimiento.

Pero hoy Europa está viviendo el mismo problema con Rusia. Aunque los riesgos de la dependencia se conocían desde 1973, el 45 % del gas que se consumía en el continente en 2022 provenía de Rusia. El aumento en los costos del gas residencial en Europa entre 2020 y 2022 fue del 177 %; apenas dos países han escapado de estas presiones: Inglaterra que le compra a Noruega, y Lituania que le compra a Estados Unidos.

La política energética de un país debe asegurar la seguridad energética. Esto no es un invento de los analistas, es una enseñanza de la historia económica que muchos países aún no han entendido. Depender de un solo proveedor es exponerse a un grave riesgo; lo mejor es diversificar los proveedores, incluso en términos geopolíticos, así como aprovechar las transiciones para aumentar la producción doméstica.

Colombia cometería un grave error si en aras de defender el medio ambiente llega a perder soberanía energética. Lo que está pasando en el Ministerio de Minas y Energía deja muy mal sabor, puesto que la transición energética no puede hacerse a costa de la seguridad energética ni debe impedir la estabilización macroeconómica.

Los anuncios oficiales importan

La inflación en Colombia también ha resultado de presiones internas. Una gran recuperación de la demanda después de la pandemia, que se refleja en las cifras de consumo de hogares e inversión, junto con la devaluación acelerada del peso, explican el aumento acelerado de los precios desde el año pasado.

La tasa de cambio, así muchos lo nieguen, sí se ve afectada por las declaraciones gubernamentales en materia energética, y por la incertidumbre que generan acerca del rumbo que tomaría la política económica.

Gráfica 3. Tasa de cambio peso/dólar
Fuente: Banco de la República

Los colombianos ya están viendo los efectos del anclaje o la espiral de aumentos en los precios inducidos por el alza en otros precios: es el caso, entre otros, de los arrendamientos o las tarifas de energía. La inflación en Colombia se está sintiendo más que nunca en treinta años, y necesita ser tratada con la severidad de un enemigo público.

Por eso fue un acierto desanclar el ajuste de algunos precios regulados del aumento del salario mínimo. Pero en las calles de Bogotá o Medellín ya se ven anuncios de ofertas de vivienda cuyo precio se fija en salarios mínimos, no en pesos. Esta es una señal de que las expectativas de inflación están empeorando, y por eso el Banco de la República debe mantener su compromiso de estabilizar los precios para desanclar dichas expectativas.

Dada la coyuntura internacional, también convendría revisar las metas de inflación. Metas más realistas ayudarían a mantener la confianza del mercado en el Banco de la República, confianza que es el mayor de sus activos.

Pero el banco central no está solo y dependerá de la evolución de la política fiscal, que después de la reforma tributaria tiene un presupuesto de 400 billones de pesos para ejecutar en 2023. Al mismo tiempo, el desorden que se observa en materia de política energética y en general en la estrategia de desarrollo deja muchas dudas a los inversionistas internacionales y analistas económicos alrededor del mundo.

Foto: Flickr - La transición energética que se lleva a cabo en Colombia debe garantizar la seguridad energética y apoyar el proceso de estabilización macroeconómica.

Una mejor coyuntura

Hay tres buenas noticias para le economía colombiana:

  • La recesión en Estados Unidos no sería tan aguda como se preveía, así que los efectos de contagio sobre Colombia serían menores;
  • el invierno en Europa fue menos grave de lo esperado, así que las tarifas de energía no aumentaron tanto como se temía; y
  • Se ha acelerado la transición energética en el mundo. Colombia no puede quedarse atrás en esta ola tecnológica y debería planear muy bien cómo hacerlo sin afectar el bienestar de la población ni desestabilizar la economía.

El gobierno de Petro tiene muy claros los “qué” pero no los “cómo”. Ojalá el ejercicio del Plan de Desarrollo sirva para coordinar el trabajo de distintos ministerios y evitar    esos mensajes confusos o aun contradictorios que aumentan la incertidumbre en medio de una difícil coyuntura internacional. Esperemos que el equipo económico del gobierno tenga la visión para lograr esos propósitos y poner orden en la casa.

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