Inflación: estamos tratando de curar la enfermedad que no era - Razón Pública
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Inflación: estamos tratando de curar la enfermedad que no era

Escrito por Thomas Goda

German TabaresThomas GodaEl Banco de la Republica se ha dedicado a subir la tasa de interés, castigando la producción y el empleo, pero el alza de los precios ni es tan grave ni se debe al exceso de demanda que suponen nuestras autoridades.     

Thomas Goda* – German Tabares**

Mercado en Medellín.

El problema

Desde comienzos del año 2015, Colombia ha venido registrando un aumento significativo de la inflación.

En efecto. El índice interanual de precios al consumidor (IPC) llegó a 7, 6 por ciento en febrero pasado, lo cual implica un aumento de casi 75 por ciento sobre la cifra respectiva en febrero de 2015 (4.4 por ciento) y marca doce meses consecutivos por encima del límite superior del llamado “rango meta” que la Junta del Banco de la República establece cada año para efectos de programar su política monetaria (Gráfica 1).

Gráfica 1: Inflación de precios al consumidor (IPC) y el rango meta en Colombia

Fuente: Banco de la República

La situación anterior por supuesto preocupa a buena parte de la opinión pública pues, como escribe un columnista, la inflación estaría en “cuidados intensivos”. Y por su parte el Banco de la República ha endurecido la política monetaria, pues su mandato constitucional consiste en mantener una tasa de inflación baja y estable.

Si bien existe consenso acerca de la importancia de evitar tasas de inflación muy altas, resulta fundamental entender las causas y el contexto de su aceleración actual en Colombia para determinar hasta dónde la situación es en verdad preocupante y qué tan efectivas pueden ser las medidas del Banco emisor.

La estrategia del Banco

Edificio del Banco de la República en el centro de Bogotá.
Edificio del Banco de la República en el centro de Bogotá.
Foto: momentcaptured1

En efecto, durante los últimos seis meses el emisor aumentó en 200 puntos básicos la tasa de interés de “intervención” (vale decir la que cobra el propio Banco de la República  a las entidades del sector financiero), llevándola de 4,5 a 6,5 por ciento en un proceso de endurecimiento que no se había visto desde el periodo de auge previo al estallido de la crisis financiera internacional de 2008.

El efecto esperado de esta medida es el siguiente: el aumento de la tasa de intervención eleva las tasas de interés en el mercado financiero, lo cual aumenta el costo de los créditos y disminuye la demanda agregada, lo que a su turno reduce los precios de los bienes. Adicionalmente, se espera que esta medida (1) haga bajar las expectativas de inflación, y (2) contribuya a frenar la depreciación del peso porque una tasa más alta de interés en Colombia atrae capitales extranjeros en busca de mayores rendimientos.

El anterior mecanismo de transmisión resulta ser efectivo en tanto la inflación sea el resultado de un exceso de demanda agregada es decir, de que exista una demanda creciente ante una oferta rígida. Pero importa advertir que  la inflación puede deberse también a un aumento de los costos de producción, en cuyo caso el alza de las tasas de interés resultaría ser poco eficiente – salvo cuando ese aumento de costos de producción se deba al mayor precio de los insumos importados, donde la mayor tasa de interés interna ayudaría a frenar la depreciación-.

En conclusión: no solo es necesario reflexionar sobre el tamaño de la inflación sino también sobre sus causas en cada país y en cada coyuntura.

No es para tanto

Crisis humanitaria en La Guajira por falta de agua y alimentos como consecuencia de las sequías.
Crisis humanitaria en La Guajira por falta de agua y alimentos como consecuencia de
las sequías.
Foto: Defensoría del Pueblo

Al analizar los niveles actuales de la inflación colombiana en perspectiva histórica, se observa que ellos están lejos del nivel de dos dígitos que padecimos durante las últimas décadas del siglo XX.

Incluso al compararlos con lo corrido del presente siglo, se encuentra que niveles inflacionarios semejantes se presentaron durante los primeros años de la década del 2000 y en el año 2008.

Por otra parte si nos referimos al incumplimiento del “rango meta”, encontramos que la situación de hoy no es propiamente inusual, pues durante los años 2003 y 2007-2009 la inflación también superó los respectivos rangos-meta (Gráfica 1).

En síntesis, es claro que la inflación ésta hoy lejos de hallarse en “cuidados intensivos”. 

Las causas

Más importante aún, la aceleración reciente de la inflación se debe a dos factores ajenos al control de las autoridades colombianas, y más bien develan la existencia de fallas estructurales en nuestra economía.

-El primer factor es la sequía producida por el fenómeno de El Niño, que ha afectado de manera sustancial la producción agropecuaria nacional, ocasionando el mayor precio de los alimentos – y también el de los servicios públicos que dependen del agua-.

Este efecto se constata al analizar cuáles tipos de bienes y servicios han contribuido en mayor medida al alza de los precios: entre febrero 2015 y febrero 2016, seis de los ocho grupos de bienes y servicios que han tenido un aumento de precios por encima de diez por ciento corresponden a alimentos y a servicios públicos. En otras palabras, 40 por ciento de la inflación de febrero de 2016 se explica netamente por la alza de los precios de estos siete bienes y servicios (Cuadro 1).

Cuadro 1. Grupos de bienes y servicios con un aumento de precios de más de 10 por ciento (febrero 2015 – febrero 2016)

Fuente: DANE (2016)

-El segundo factor es la depreciación del peso colombiano, que entre junio de 2014 y febrero de 2015 alcanzó un 34 por ciento respecto de sus principales socios comerciales. 

Como muestra la Gráfica 2, la depreciación ha afectado el nivel de precios de manera sustantiva, dada la participación elevada de los bienes importados tanto en la canasta de bienes de consumo como en los insumos que utiliza la producción nacional. Además  de los  insumos importados para la producción agropecuaria, aquí cuenta el peso de proveedores extranjeros en el mercado local de bienes duraderos como electrodomésticos – que  también aparecen en la lista de bienes y servicios con más de diez por ciento de inflación (Cuadro 1)-.

Gráfica 2: Tasa de cambio nominal efectiva y la inflación en Colombia

Fuente: BIS (2016)

En resumen:

  1. Los efectos de El Niño son transitorios y escapan al control de la autoridad monetaria colombiana, y
  2. Es muy probable que el efecto de depreciación ya haya llegado a su fin, debido a que el precio de petróleo ha caído casi a su límite inferior, pues su costo promedio de producción convencional es de alrededor de 20 dólares por barril.

En otras palabras, el actual aumento de la inflación puede ser entendido como una transición hacia un nuevo nivel de precios. Es importante mencionar que el propio Banco de República acepta este argumento en su último reporte de inflación, donde también menciona que

  • las expectativas de inflación del mediano plazo no son elevadas,
  • la prima riesgo del país aumentó -lo cual hace improbable que el aumento de la tasa de interés atraiga muchas inversiones-, y que
  • es de esperarse que la inflación converja al rango de su meta en el próximo año.

Por los motivos anteriores, el aumento vertiginoso de la tasa de intervención del Banco de la República no parece necesario y tampoco tendrá mayores efectos sobre la inflación.

En cambio el costo de las medidas de este tipo en términos de desestimular la producción y al empleo resulta especialmente oneroso en medio del proceso de desaceleración que experimenta la economía colombiana, marcado por una tasa de desempleo de dos dígitos y la continua debilidad del sector manufacturero, cuyas exportaciones cayeron un 14.8 entre enero 2015 y febrero 2016  – y esto pesar de la depreciación-.

De mantenerse el endurecimiento de la política monetaria, la economía colombiana se encontrará muy pronto ante una situación donde los “cuidados intensivos” deberán aplicarse al mercado laboral y a las actividades productivas. Todo por cuenta de atender a un falso paciente de gravedad: la inflación actual.

 

* Profesor de Economía en la Universidad EAFIT, Doctor en Economía de la Universidad Metropolitana de Londres.

** Economista de la Universidad Libre Seccional Pereira, becario de la Maestría en Economía de la Universidad EAFIT y asistente de investigación ​​​​​​​en el Centro de Investigaciones Económicas y Financieras (CIEF) ​​ de EAFIT.

 

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