Bogotá: se empantana el Sistema Integrado de Transporte Público

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

Alcalde Enrique Peñalosa, frente a temas de Transmilenio y SITP.

Fernando Rojas Es la red principal del transporte en una megalópolis, y sin embargo ha sido gestionado con los pies. Ahora anuncian el desmonte de las rutas alimentadoras, y el alcalde-urbanista tampoco da pie con bola.

Fernando Rojas Parra*

Un transporte público en declive

Al actual alcalde de Bogotá se le acusa de llevar un Gobierno que no tiene ningún vínculo con la ciudadanía.

Entre las razones que abonan esta crítica cabría recordar:

  • La afirmación de Peñalosa en el sentido de que el área de la reserva Van der Hammen es apenas ¨un potrero¨,
  • Su tesis de que el grafitti crea un ambiente propicio para la criminalidad,
  • Su insistencia en una reforma administrativa en el sector salud a pesar de las inconformidades de los usuarios,
  • Su pretensión de cobrar una valorización en una coyuntura económica complicada para los contribuyentes,
  • Su deseo de forzar la construcción de una troncal de Transmilenio por la carrera 7ª,
  • y todo lo relacionado con el debate actual sobre el metro elevado.

Pero el suceso más reciente es la tapa de la olla. El 11 de julio pasado el noticiero CM& informó que el “Distrito desmontaría gradualmente las rutas alimentadoras de Transmilenio”.

Según la nota periodística, estas fueron las afirmaciones de la gerente de Transmilenio: “lo que nosotros hemos visto ya después de 16 años de utilización del sistema, es que el sistema de alimentación como lo concebimos al principio, pierde vigencia y lo que uno va a tener es, como ya lo tenemos, muchas personas llegando en Bogotá, en el transporte colectivo de Bogotá, que es el SITP, muchas personas que llegan en bicicleta, muchas personas que llegan caminando. (…) Nosotros estamos apartándonos de esa alimentación en las nuevas estructuraciones que tenemos de troncales”.

Ante la enorme insatisfacción ciudadana que generó esa información, Transmilenio intentó un triple salto mortal que no le salió bien. Se excusó con argumentos tales como: que no era verdad, que no había ningún anuncio, que los cambios venían desde hace un año, que era para luchar contra los colados, que era para reducir el hueco financiero del sistema, etc.

No importa el eufemismo que utilicen o cómo lo quieran disfrazar, el hecho es que las rutas alimentadoras, tal y como las conocemos, van a ser desmontadas.

Perlas sobre el desmonte de los alimentadores

Exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno.
Exalcalde de Bogotá, Samuel Moreno.  
Foto: Canal Capital

Según la gerente, los buses alimentadores han perdido vigencia desde que mucha gente ha optado por usar el SITP, caminar o en ir en bicicleta para transportarse a las diferentes partes de la ciudad. Esta afirmación es correcta, las personas que deben ir hasta los portales han buscado nuevas alternativas debido al deterioro y falta de confianza en las rutas alimentadoras.

No obstante, al analizar las encuestas de movilidad de Bogotá de 2011 y 2015, se puede observar que el número de viajes en alimentadores aumentó y que el servicio es utilizado principalmente por personas de estratos 1, 2 y 3.

En las licitaciones que se están formando para operar las fases I y II de Transmilenio ya no están incluidos los servicios de los alimentadores. Esto significa que las rutas desaparecerán por completo una vez entren en vigencia los nuevos contratos a comienzos de 2019, o así lo indican los cálculos de la misma administración.

En las declaraciones dadas por Transmilenio (aquí podrá encontrar el audio respectivo) hay una afirmación que deja completamente claro que los alimentadores desaparecerán: “(...) hemos, de hecho, empezado a modificar rutas alimentadoras para que se vuelvan rutas normales del SITP y en eso vamos a seguir avanzando.”

Sin embargo, no solo el futuro de las rutas alimentadoras está embolatado, el SITP también tiene problemas, ya que su “puesta en marcha” todavía no está completa.

¿Por qué el SITP no está al 100 por ciento?

El SITP todavía no está completo por varias razones, las cuales hacen de su futuro algo incierto.

Estas razones solo se pueden comprender a la luz de las gestiones de los últimos 10 años.

Samuel Moreno – Clara López

Aunque los responsables del diseño del SITP intentan esconder su fracaso, los hechos han demostrado que no funcionó el diseño de rutas, ni la vinculación de los pequeños transportadores, ni el cambio de las condiciones laborales para los conductores, ni la señalización, ni la pedagogía, ni el cronograma de puesta en marcha.

Las rutas desaparecerán por completo una vez entren en vigencia los nuevos contratos a comienzos de 2019.

La concesión del SITP fue adjudicada a empresas sin condiciones técnicas ni financieras. Así lo puso en evidencia la firma KPGM, experta en servicios de auditoría y asesoramiento financiero, luego de evaluar las 53 propuestas de los operadores. Como lo señaló El Espectador, la mayoría de los oferentes no pasó la prueba; tan solo dos cumplían con los requisitos. Aun así, las empresas comenzaron a laborar.

El contrato del recaudo del SITP, calculado en cerca de 64 billones de pesos a 16 años, fue adjudicado a Recaudo Bogotá. La Revista Semana señaló que además de las posibles concusiones para dos empresas de las cuatro proponentes, el contrato incluyó una parte de 56 millones de pesos diarios por 16 años para los Moreno Rojas y para Emilio Tapia.

Gustavo Petro

Según el plan presentado por este alcalde, el sistema integrado de transporte estaría funcionando en un 100 por ciento en diciembre de 2013. Y sin embargo el proceso aún no termina.

En un acto irresponsable, Petro asignó un subsidio generalizado para todos los usuarios del sistema de transporte, sin importar si lo necesitaban o no, y redujo la tarifa en la hora valle. Esto creó un hueco financiero enorme y no logró ninguna mejoría en la calidad del servicio.

Los problemas financieros con Egobus y Coobus, encargados del 40 por ciento del total de las rutas, han sido uno de los obstáculos más grandes para completar la puesta en marcha del prometido sistema.

Ante su incapacidad para terminar la puesta en marcha del SITP, Petro decidió disfrazar a más de cuatro mil buses viejos como buses de SITP provisional. Sin embargo estos buses funcionaban sin tener ningún vínculo con el sistema general: el pasaje se pagaba en especies, paraban donde querían y tenían rutas propias.

Enrique Peñalosa

Si bien Peñalosa no creó el SITP ni fue responsable de los problemas que hoy afectan al sistema, como actual alcalde y como experto en movilidad está en deuda con la ciudad, pues no se ven las intenciones para tomar acciones concretas que resuelvan la crisis.

La entrevista del 13 de julio de 2017 en Canal Capital de la gerente de Transmilenio es evidencia de lo anterior: no saben qué hacer con las zonas que Egobus y Coobus debían operar, ni qué pasará con los SITP provisionales, ni mucho menos con los patios del SITP. Conforme a las palabras de la gerente, todo quedará arreglado cuando arranque la construcción del metro -que no se sabe cuándo será-, o cuando sea construida la troncal de Transmilenio por la 7ª -que no cuenta con financiación aún-. 

La obsesión de Peñalosa con Transmilenio lo ha llevado a decir que el SITP debe acabarse y ser reemplazado por troncales, sin considerar las millonarias demandas que tendría que enfrentar la ciudad para llevar a cabo este proyecto.

Peñalosa decidió iniciar el pago a 600 pequeños propietarios que entregaron sus buses a Egobus y Coobus. Pero esto no resuelve la ausencia del trabajo de estas empresas en las zonas que debían cubrir.

¿Entonces qué?

Rutas alimentadoras de Transmilenio
Rutas alimentadoras de Transmilenio
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá

Transmilenio sostiene que va a modificar o mejor dicho, simplificar el SITP atendiendo a las demandas de los usuarios. De esta manera, solo dejarán rodando por la ciudad buses rojos y azules. Lo que no entiende la administración es que los colores de los buses no son los que generan confusión sino las tablas de rutas en los buses y los paraderos de los mismos.

La concesión del SITP fue adjudicada a empresas sin condiciones técnicas ni financieras.

Ningún favor le está haciendo a la ciudad toda esta situación. Transmilenio, el SITP y las rutas alimentadoras prestan un servicio importante para millones de bogotanos. No obstante, hoy en día los habitantes de la ciudad no están contentos con ninguno de los tres, el servicio es cada vez peor y parece ir en declive. La administración Peñalosa no da pie con bola.

Si esta situación persiste, más personas se bajarán del bus y recurrirán al uso del carro y la moto. Por eso es fundamental poner al usuario en el centro de las mejoras. Solo así el sistema ganará legitimidad, aumentarán sus usuarios y se reducirán sus problemas financieros. 

 

* Politólogo con maestrías en gestión urbana e historia, estudiante de doctorado en historia de la Universidad de los Andes.

twitter1-1@ferrojasparra

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