¿Por qué tanta corrupción en Colombia? El Estado como botín

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Corrupción en Colombia

Eduardo LindarteLas élites políticas han hecho del Estado su propia fuente de recursos y alimentación de redes electorales y negocios privados. ¿De dónde viene este fenómeno, por qué ha llegado hasta un nivel tan alarmante, y que podemos hacer al respecto?*

Eduardo Lindarte Middleton**

Universidad ManizalesTres claves

Últimamente casi todos nos sentimos abrumados por la cantidad de casos de corrupción que se reportan todos los días en todos los ámbitos. Pero la modalidad de corrupción más destacada es sin duda la política o la que afecta al Estado.

¿Por qué ocurre esto? Para comprender la situación es necesario tener en cuenta tres contextos pertinentes:

  • El primero es el más general y no concierne solamente a Colombia. Cuando el éxito económico se convierte en el principal objetivo de la vida y sin embargo el acceso a los medios lícitos para alcanzar ese éxito está muy restringido, muchas personas tienden a optar por medios que no son lícitos. Esta fue la observación famosa del sociólogo Robert K. Merton, quien sin embargo no añadió que – con el  paso del tiempo y el aumento de los transgresores- estos presionan para ser aceptados y así hacer más dulce el disfrute de su éxito.
  • El segundo es el de un país en desarrollo pero con pretensiones democráticas -o donde la legitimidad de las autoridades se basa en su elección popular-. En un país como este abunda la pobreza y no es fácil que se dé la educación necesaria para que la mayoría de las personas ejerzan una ciudadanía crítica o deliberativa. Las mayorías se limitan a buscar su subsistencia individual o familiar, el interés por los bienes colectivos es muy limitado, y el voto se convierte en una fuente potencial de ingresos para las personas. Este es el caldo de cultivo ideal para la corrupción en la forma de clientelismo, patronazgo y compraventa de votos.
  • Como tercer contexto tenemos la evolución en las condiciones económicas del Estado colombiano. Según Junguito y Rincón, mientras que el gasto público en la primera mitad del siglo XX representó en promedio el cinco por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), entre 1960 y 1990 fue del diez por ciento, para llegar más tarde a más del veinte por ciento. El enriquecimiento evidente del Estado lo convirtió en un botín o blanco potencial cada vez más atractivo para el enriquecimiento de individuos o de grupos con acceso preferencial al manejo de ese Estado.   

Un negocio redondo

Corrupción en Colombia.
Corrupción en Colombia.    
Foto: Urna de Cristal

Desde finales de la década de 1950 en la política colombiana se instaló lo que puede llamarse “el mercado de votos, puestos y contratos”, cuyo funcionamiento es bastante bien conocido: 

Desde finales de la década de 1950 en la política colombiana se instaló lo que puede llamarse “el mercado de votos, puestos y contratos”.
  • Un grupo o red de interesados apoya la candidatura de su jefe a un cargo público influyente, con el respaldo financiero necesario para asegurar su victoria. Esto incluye recursos para la publicidad pero también, en caso necesario, para la compra de votos a través de las redes de líderes locales.
  • Una vez elegido, el candidato paga los favores recibidos mediante nombramientos en otros cargos decisorios o simplemente burocráticos, y además canaliza las licitaciones hacia ciertos contratistas a cambio de jugosas comisiones. Con esto se reembolsa la inversión en la campaña y se asegura un excedente de acumulación de dineros públicos en manos privadas. Entonces la participación en política, aparte del atractivo que el poder, el reconocimiento y estatus que los altos cargos puedan traer consigo, adquiere el carácter de un negocio ventajoso.

Clase política emergente y corrupción desaforada

¿Cómo y en donde se originó el mercado de votos, puestos y contratos? Aunque no contamos con suficiente investigación histórica para responder exactamente a esta pregunta, es razonable suponer que los acuerdos y restricciones propias del Frente nacional favorecieran su desarrollo, y que el ya dicho enriquecimiento del Estado –sobre todo con la bonanza minero-energética de los últimos años- se encargó de agigantar ese mercado.  

Inclusive podría argumentarse que algunas semillas germinaron en las décadas previas al Frente Nacional, cuando el Estado comenzó a asignar subsidios para determinados sectores o actividades, lo cual conllevaba cierto estímulo para pagar por el acceso a esos subsidios. Pero hubo otros factores importantes:

A mediados del siglo pasado se aceleró el proceso de urbanización en Colombia, y con esto comenzó el agotamiento de la política tradicional, cuando las élites rurales manejaban a los campesinos sin educación ni autonomía personal alguna. Esas élites eran clientelistas pero no  corruptas – salvo en el sentido de imponer políticas que beneficiaran sus propios intereses (comenzando por la legislación sobre tierras)-, pero fueron reemplazadas por nuevos gamonales que apelaron a los votantes urbanos. Estos políticos nuevos provenían en su mayoría de las clases emergentes, para quienes el Estado representaba la única oportunidad legal de un ascenso social y económico rápido. Y así llegamos a la orgía que hoy estamos padeciendo.

¿Para dónde vamos?

Senador del partido de la U, Bernardo “Ñoño” Elías, involucrado en caso Odebrecht.
Senador del partido de la U, Bernardo “Ñoño” Elías, involucrado en caso Odebrecht.   
Foto: Conexión Capital

Algunos analistas, como Francis Fukuyama, ven el problema del clientelismo, el patronazgo y la corrupción como un fenómeno propio de las sociedades en proceso de desarrollo. Al aumentar el nivel de ingreso, este fenómeno tendería a desaparecer por dos razones: por una parte los empresarios privados se niegan  a pagar  comisiones porque éstas disminuyen sus utilidades en un mercado cada vez más competitivo; por otra parte los ciudadanos afluentes y educados ya no tiene interés ni motivos para vender sus votos.

Estos políticos nuevos provenían en su mayoría de las clases emergentes, para quienes el Estado representaba la única oportunidad legal de un ascenso social y económico rápido. 

Se supone que este ha sido el caso del Reino Unido y de Estados Unidos. Pero  ¿bastará con esas dos tendencias para que disminuya el nivel de corrupción política en Colombia? Infortunadamente es posible encontrar países con ingresos per cápita más altos que los nuestros que sin embargo – y según el mismo Fukuyama- no han podido superar este problema. Esto a su vez sugiere la incidencia de componentes histórico-culturales, donde parecería destacarse un factor común: la marcada desconfianza y la ausencia de solidaridad entre sus ciudadanos, lo que torna difícil, riesgosa, costosa e ineficiente la actuación en común.

Y a todo esto tendríamos que añadir que – más allá del patronazgo y el clientelismo- hoy asistimos al uso de metodologías sistemáticas y sofisticadas para esquilmar los recursos del Estado, tanto en el plano nacional (como en el caso de Reficar) como en el internacional (como en el caso Odebrecht).

¿Qué se puede hacer?

Control ciudadano.
Control ciudadano.  
Foto: Función Pública

De lo anterior se sigue que sin la ampliación de la conciencia ciudadana y del rechazo efectivo de las prácticas corruptas no es posible reducir de manera sustancia este flagelo. ¿Qué hacer? Al menos seis  acciones, con la advertencia de que no constituyen curas sino atenuantes:

  1. Necesitamos más investigación académica sobre el problema. Habría que identificar  las buenas prácticas en este campo y analizar de manera objetiva el grado y las razones de su eficacia. Con esto se tendría un mejor conocimiento sobre las modalidades, mecanismos y alcances de la corrupción, así como de las alternativas para su control y reducción.
  2. El periodismo de investigación sería mejor si se basara en los estudios antedichos, y si los medios mismos de comunicación se someten al debate ciudadano en cuanto a cómo se financian y cómo escogen sus denuncias (y silencios).
  3. Hay que fortalecer las veedurías ciudadanas hasta lograr que la simple indignación  se convierta en rechazo social categórico y en sanción política efectiva – es decir en que los responsables sean destituidos y en que la gente no vuelva a elegirlos.  
  4. Hay por supuesto que hacer los ajustes pertinentes en las leyes, las instituciones y las prácticas, sobre la base de la investigación científica y la experiencia nacional e internacional.
  5. Hay que fortalecer los valores colectivos y desestimular las tendencias egocéntricas. Esto pasa por el sistema educativo y la mejora de las condiciones básicas de las grandes mayorías - y como tal constituirá un proyecto de largo plazo-.  
  6. También cabría investigar más y experimentar más sobre la delegación de algunas funciones y servicios del Estado; pero en vez de la empresa privada – cuyo objetivo es el lucro privado- se apelaría más bien a las organizaciones misionales de la sociedad civil, todo ello bajo la adecuada transparencia y vigilancia tanto cívica como legal.

*Razón Pública agradece el auspicio de la Universidad Autónoma de Manizales. Las opiniones expresadas son responsabilidad del autor.  

* Economista de la Universidad Nacional, M.A en Sociología de Kansas State University, Ph. D. en Sociología de la Universidad de Wisconsin, docente y consultor a comienzos de la vida profesional, técnico y consultor de organismos internacionales en el medio, y actualmente docente y coordinador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Manizales.

 

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Comentarios  

jose gonzalez
-1 # corrupcionjose gonzalez 09-10-2017 09:00
Cualquier sugerencia es bienvenida; pero desafortunadame nte no producirá resultados, porque la corrupción contiene raíces más profundas, y que son rechazadas por la generalidad de las personas que se creer superiores. a los demás (los que estudian más que los otros) esto se resume en unas pocas palabras: "falta el temor a Jehová" cuando NO se tiene un concepto claro sobre lo que es Dios, se escuda las gentes "de bien" en la religión. y esta es la mayor causa. La religión es idolatra y aparentemente agnóstica, esa manera de pensar da "estatus" dice Dios: este pueblo pereció, porque le falto conocimiento.
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Ildebrando Arévalo O
+1 # HistoriadorIldebrando Arévalo O 09-10-2017 11:03
Buen análisis. Sin embargo las élites del país, históricamente no han dado ejemplo de ética. Desde que Bolívar envió a Francisco Zea a Inglaterra a gestionar un empréstito y este lo dilapidó, los dirigentes han mantenido un comportamiento que no educa a los gobernados. El problema, además de los sectores emergentes en los últimos setenta años, se acompaña de la acción poco pulcra de antepasados y delfines. No han sido las administracione s de los López, los Santos, los Pastranas y menos, ahora la de Vargas Lleras como vicepresidente, conductas a imitar .
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Rosalia Correa
+1 # RosaliaRosalia Correa 09-10-2017 14:38
De acuerdo con Ildebrando... Además presenta una cita que siempre recuerdo como la mejor muestra de corrupción desde siglos anteriores.Es un Karma que parece llevamos
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Rudaro
0 # Estado botínRudaro 09-10-2017 18:55
Interesante análisis. A mi me queda una preocupación adicional y es constatar que los candidatos que se han lanzado a las próximas elecciones, aparte de señalar y amenazar a los corruptos, no han mostrado una propuesta para erradicar de manera definitiva el cáncer de la corrupción, lo que implica un cambio en nuestra cultura que debe ir mucho más allá de aplicar unas sanciones a unos corruptos o de efectuar unas reformas legales, puesto que el problema es la consecuencia de la "cultura del atajo" (Mockus), presente, consciente o inconscientemen te, en la inmensa mayoría de los colombianos. Un proceso de cambio que, sin duda, será de muy largo plazo.
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Gerardo Hernandez
0 # IngenieroGerardo Hernandez 10-10-2017 01:58
La conquista y colonia de américa se hizo con criminales ya que muchos de los conquistadores eran criminales liberados a condición de que se fueran aconquistar nuevas tierras. Sus hijos son nuestros gobernantes y claro la fruta no cae lejos del palo. En toda América existe la idea de que un cargo público es para enriquecerse, los cargos no se ganan por méritos sino son repartidos entre amigos familiares y copartidarios, lo que llamamos "rosca". Solo una nueva estructura de elección, un estricto control y penas muy duras por corrupción, léase cárcel y confiscación de bienes a toda la familia. pueden curar esta enfermedad que corroe todos los niveles de nuestra sociedad.
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JOSE FRANCISCO FONSE
0 # comentarioJOSE FRANCISCO FONSE 10-10-2017 09:08
MUY JUICIOSO EL ABALISIS, ME PARECE QUE ESTOS ESTUDIOSOS DE LA SITUACION DE CORRUPCION, ESPECIALMENTE EN COLOMBIA, DEBERIAN PROPONER, CON ENFASIS,SOLUCIO NES VIABLES A ESTA PROBLEMATICA. IGUALMENTE PIENSO QUE PARTE DE LA SOLUCION ESTA EN EL INCREMENTO DEL NIVEL EDUCATIVO DE LA POBLACION,LA DESINFORMACION DE LOS MEDIOS ES VITAL, LUEGO ELLOS DEBEN DESLIGARSE DE LA PARTE ECONOMICA Y SER MAS ETICOS EN LA INFORMACION. LAS PAGINAS QUE HAN APARECIDO ME PARECEN MUY UTILES, PORQUE SE PUEDE ANALIZAR Y CRITICAR EL SISTEMA HASTA QUE SE HAGAN CAMBIOS SUSTACIALES.
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isabel cristina
0 # corrupción por que?isabel cristina 10-10-2017 09:51
como el estado es el unico fortin economico que exista con muy buenos Ceros por ese motivo s e ha c onvertido en el motor de avance de todas las clases sociales,s pero Nosotros los Colombianos tenemos el 100% de culpa de tener estas encuestas CORRUPCIÓN, pues en el momento de una contienda política nunca pero nunca nos interesamos por estudiar la hoja de vida de los participantes de la contienda y su recorrido social, pues es importante que la persona que ocupe una curul politica ademas de tener un grado de escolaridad, interesante se mida sus acciones sociales pues este sera lo único que hara caer en cuenta a los dignatarios politicos de la necesidad de las comunidades vulnerables y el país como tal generando e implementando "politicas publicas en pro de los mas desfavorecido" pero en Colombia nos tienen entretenidos en busca de soluciones para la guerra, la guerrilla, y los líos DE CORRUPCIÓN QUE SE VIENEN DESTAPANDO MAS O MENOS UNOS 5 AÑOS, los cuales han sido CAÓTICOS, para nuestro país, tanto en impacto social, como carta de presentación, y ya no es Raro escuchar que una persona, que disecciona nuestro PAÍS, tenga un ejercicio en su vida política la cual día a día hace que la brecha sea mas Grande aunque le propósito de erradicar la pobreza era cerrar un poco la brecha hoy el resultado es el contrario, por favor colombianos, dejemos de votar por nuestros amigos, por nuestro compradores de votos, votemos por nuestros hijos,por nuestras nuevas generaciones,
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WILSON PIEDRAHÍTA
0 # Ética y castigoWILSON PIEDRAHÍTA 10-10-2017 20:04
Excelente artículo. Yo agregaría que el problema de corrupción se encuentra en la carencia de ética y de la incultura ciudadana. Naturalmente existe un alto nivel de aceptación de la sociedad (una encuesta reciente mostraba que el 22% de los colombianos consideran la corrupción como un “problema” lo que significaría que para el 78% no tiene importancia. Observemos que la co-rrupción se da a todo nivel y la sociedad la “acepta”, justifica e incluso aplaude.
Otro aspecto para atenuar la corrupción debe ser el castigo ejemplar: confiscación de bienes, reclusión en las cárceles (no en la casa), rechazo de la sociedad a los corruptos, inhabilitar de por vida un corrupto, etc. Los castigos fuertes mueven a cumplir las normas: los conductores respe-tan los semáforos no por cultura ciudadana si no por miedo a la multa. Aquí la frontera entre hé-roe y villano es casi invisible. Y lo más preocupante: el país es absolutamente “legal”, todo lo pre-vé la ley pero los robos a manos llenas se cometen a la luz del día. Ejemplo: un contrato con una entidad pública puede implicar allegar 14 documentos para un contrato de un millón de pesos; ¿cómo se roban miles de millones y “nadie” se da cuenta ni los “controles” funcionan? Conclu-sión: cuidamos los centavos y descuidamos los pesos. ¡Recordemos que la ética se practica en casa!
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Jaime
0 # Corrupción extrema históricaJaime 18-10-2017 07:14
Corrupción histórica. Excelente artículo. Muestra los orígenes desde otra perspectiva y coincide con lo que mi padre fallecido hace muchos años me contaba. Felicitaciones.
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