Año y medio de Peñalosa: balance y perspectivas

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa.

Nadia PerezLa administración ha tenido logros indiscutibles, pero su incapacidad para conectar con los ciudadanos y su insistencia en un modelo de ciudad muy impopular le están causando más y más dificultades – incluyendo la amenaza de la revocatoria-.

Nadia Pérez Guevara*

Los logros

En diciembre del año pasado escribí en esta misma revista  que era temprano para evaluar la gestión del alcalde Peñalosa, pues su plan de desarrollo llevaba apenas seis meses en ejecución. También dije que los temas prioritarios para la ciudad iban a seguir siendo los mismos de la campaña electoral: la seguridad y la movilidad (incluyendo el metro), a los cuales se han añadido otros con el paso del tiempo, en especial el tema ambiental y el del servicio de salud.  

Después de un año de ejecución del plan de desarrollo en materia de seguridad se destacan sin duda el descenso en los hurtos a residencias en un 33 por ciento y de carros en un 7 por ciento, la desarticulación de más de sesenta bandas criminales, la instalación de más de 1.500 cámaras de seguridad y el fortalecimiento de la Policía.

En materia de movilidad se anunció la apertura de la licitación para la primera línea del metro elevado para antes de terminar este año. Esto a pesar de la discusión a propósito del cambio del proyecto de metro anterior y la presentación del nuevo “megaplan” de movilidad para la ciudad, que incluye la Avenida Longitudinal de Occidente y los accesos a la capital por el norte, el sur y el occidente a construir mediante Alianzas Público Privadas (APP), así como la disminución de la accidentalidad vial.

En buena parte de la ciudadanía persiste el descontento alrededor del modelo de ciudad de Peñalosa.

En educación y vivienda se encuentran la construcción de tres colegios nuevos en las localidades de Fontibón y Bosa y el inicio de once más de los cincuenta consignados en  el plan de desarrollo. También se ha registrado un aumento en la concesión de licencias que incluye Vivienda de Interés Prioritario (VIP) y el inicio de la construcción de 40 mil viviendas de las 150 mil proyectadas.

También cabe mencionar la apertura del Centro Distrital de Protección Animal, la continuación de las obras del metrocable, la terminación del deprimido de la 94 y la continuación de los proyectos de peatonalización del centro histórico.

¿Y la gobernabilidad?

Programa de renovación y recuperación del Bronx
Programa de renovación y recuperación del Bronx
Foto: Alcaldía Mayor de Bogotá 

A pesar de lo anterior, la mayoría de los observadores desde un comienzo llamaron la atención sobre el estilo de gobierno de Peñalosa, donde hay muy poco lugar para el diálogo con los ciudadanos.

Pero hoy -a poco más de un año de la puesta en marcha del plan de desarrollo Bogotá Mejor para Todos- la situación no parece haber cambiado. Aunque su nivel de aprobación ha ganado algunos puntos en los últimos meses, el alcalde Peñalosa sigue teniendo una tasa muy baja de favorabilidad (25 por ciento), y el 73 de los ciudadanos sigue pensando que las cosas en Bogotá están empeorando. A esto se suman varios problemas que le restan capacidad de gobierno al alcalde:

  • En primer lugar empiezan a vislumbrarse las primeras divisiones de la coalición de gobierno en el Concejo, que era una de las principales fortalezas de Peñalosa. Esto se debe a la discusión y hundimiento del proyecto de cobro de valorización a principios del mes de junio, incluso después de aprobarse dos importantes proyectos para la administración: el cupo de endeudamiento de 2016 y el de la Empresa de Acueducto, que se encuentra listo para debate en plenaria. Esta división puede explicarse por el momento político del país en el cual Cambio Radical, uno de los partidos de la coalición, se encuentra detrás de la Presidencia de la República para 2018.
  • En segundo lugar está el riesgo de la revocatoria que rodea al alcalde Peñalosa, que no es nuevo, pero sí cada vez más posible, pues uno de los comités pro-revocatoria pasó el proceso de verificación de firmas ante la Registraduría Nacional del Estado Civil (RNEC), a pesar de los cambios en la reglamentación que se han propuesto desde el Consejo Nacional Electoral (CNE). En la actualidad, y por petición de los defensores del alcalde, se está llevando a cabo la revisión grafológica de las firmas.

El alcalde es consciente de lo anterior y por eso ha orientado sus esfuerzos hacia la comunicación institucional aprovechando la buena relación que tiene con los medios que le han dedicado portadas y editoriales, en su mayoría con la misma línea argumental: “el alcalde es impopular, no sabe comunicar, pero hace obras y piensa la ciudad”. En otras palabras, y como lo han repetido hasta la saciedad, el alcalde es un “técnico” no un político.

Más problemas

Pero a pesar de todos los esfuerzos la conexión con la ciudadanía no fluye todavía. Ante esta situación, tanto el alcalde como sus defensores han elevado el tono del discurso al evocar el fantasma del castro-chavismo y al criticar el proceso de revocatoria por tener  fines electorales.

Y sin embargo entre en buena parte de la ciudadanía persiste el descontento alrededor del modelo de ciudad de Peñalosa, que se refleja en dos proyectos clave de la administración: la urbanización de la Reserva van der Hammen y la intervención del Bronx.

  • En cuanto a la Reserva, más allá de los calificativos que le ha dado Peñalosa, la discusión técnica y ambiental acerca de su intervención aún no está zanjada. Expertos y ambientalistas coinciden en que la propuesta de la Alcaldía afecta la reserva y critican, entre otras cosas, la posición según la cual la intervención no afecta la conectividad con el río Bogotá y se crearía una nueva área de reserva.
  • La intervención del Bronx puso en evidencia la preocupación de la Alcaldía por recuperar el espacio urbano para proyectos de renovación. El proceso de compra y la demolición de predios han sido más bien rápidos. No obstante, el interés en diseñar y desarrollar una política social para los habitantes de calle ha sido poco, lo cual ha ocasionado su dispersión y la de los expendios de droga a distintos sectores dentro y fuera de la ciudad.

Aunque el balance de la Alcaldía es positivo –pues según él se reactivó el comercio en el sector, se atendió a más de dos mil habitantes de calle y se recuperó el espacio público del sector del Voto Nacional– desde distintos sectores se han criticado los resultados de la operación. Esto especialmente en lo relacionado con el aspecto social y la concepción de la seguridad y del espacio público. El informe “Destapando la olla”, presentado en la Universidad de los Andes, es un ejemplo de ello.

El descontento se ha canalizado en la promoción de la revocatoria y en el debate promovido desde distintos sectores acerca del modelo de ciudad. Este debate incluye temas como la venta de empresas públicas, el endeudamiento de la ciudad, la prioridad que se le ha dado a Transmilenio, los cambios en la atención en salud y el modelo educativo. Y a esto se suma la actitud de la administración hacia sus opositores y críticos, entre quienes se encuentran miembros de la sociedad civil organizada y no organizada. Todo lo anterior sigue siendo el caldo de cultivo para mantener, si no para agravar, la ruptura entre gobierno y ciudadanía.

Un gobierno sin apoyo y diálogo ciudadanos no puede ser exitoso.

Uno de los retos del alcalde era precisamente hacer frente a una sociedad bogotana que ha venido transformándose durante los últimos años, una sociedad que se informa, se organiza y se moviliza cada vez más alrededor de los temas relevantes de la ciudad, y que no es necesariamente, como se ha dicho en repetidas ocasiones, un sector político que solo tiene fines electorales.

El alcalde tiene razón al afirmar que el mejor gobernante no necesariamente es quien tiene mayor popularidad, pero también es claro que un gobierno sin apoyo y diálogo ciudadanos no puede ser exitoso. La estrategia de mostrarse como un técnico a quien no le importa la opinión pública porque está dedicado a trabajar puede resultar perjudicial para el alcalde si sigue empeñado en despreciar el debate y el movimiento ciudadano en una Bogotá cada vez más politizada.

Una digresión

Intención de revocatoria a Peñalosa.
Intención de revocatoria a Peñalosa. 
Foto: Canal Capital 

Finalmente, aunque se trata de un tema que no ha tenido mayor importancia para la opinión pública bogotana, es importante llamar la atención sobre el gobierno Peñalosa y su relación con el proceso de paz y las víctimas del conflicto armado. Ante la firma del Acuerdo  con las FARC, la dejación de armas y los acercamientos con el ELN, el gobierno de Bogotá no ha asumido el liderazgo que debería tener ante los retos que el desarrollo del Acuerdo y la construcción de paz implican para la capital del país.

Aunque en el plan de desarrollo se define a las víctimas del conflicto como población objetivo de muchos de los proyectos propuestos y se menciona repetidas veces la necesidad de construir una ciudad en paz, estos gestos no van más allá de lo exigido por la ley y por las instituciones nacionales. Los discursos e intervenciones del alcalde muestran que estos temas no son prioridad en su agenda y, por lo tanto, tampoco en la ciudad.

* Politóloga de la Universidad Nacional de Colombia y docente de la Universidad Javeriana.

 

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