Escenarios y tensiones electorales del 2018

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Esta campaña en particular se librará en las redes sociales y los medios tradicionales tendrán que hacer frente a eso

Enrique HerreraAunque los candidatos no están muy bien definidos, ya se puede decir mucho sobre los espacios, los métodos, los temas y las disyuntivas que enmarcarán la campaña presidencial que se avecina. Y sin embargo…  

Enrique Herrera Araújo*

El “partido” de las elecciones

No intentaré adivinar el futuro porque esa es una de las cosas inútiles sobre las cuales los seres humanos insistimos aunque ello  no esté a nuestro alcance. Más bien quiero mostrar los escenarios que ayuden a entender el camino sinuoso de la justa electoral que se avecina.

En la campaña presidencial del 2018 se cumplirá otra vez aquella máxima de William Carlos Williams sobre “la poca frecuencia con que ocurre lo esperado”. En efecto, habrá sucesos inesperados y muy probablemente seguirá el hilo de sorpresas, sea en la línea del Brexit y la elección de Trump, o en la del No en el plebiscito, o en cualquier otro sentido y no necesariamente en la misma magnitud.

Pero antes de entrar a ver los escenarios donde tendrán lugar los debates de la próxima campaña digamos que, igual que en el plebiscito, la mayoría de los ciudadanos votaremos  a partir de la emoción y no de la razón. En este sentido, las elecciones tendrán más de partido de fútbol que de ajedrez y por esta vía se acentuará la radicalización del país.

Las elecciones tendrán más de partido de fútbol que de ajedrez

En las elecciones de hoy en día la gente vota por los candidatos (personalidad, carácter, historia, flaquezas) más que por las ideas o los programas. Ello se debe, quizás, a que los candidatos son de carne y hueso, concretos y asibles, y las ideas no lo son. De ahí la importancia de que los partidos no se equivoquen en la escogencias de sus candidatos, aunque en Colombia suele suceder que sea el candidato quien en efecto escoge a su partido.

Dicho esto, pasemos a los escenarios donde se decidirá, muchas veces en un juego de suma cero, o de blanco o negro, el resultado de la campaña presidencial que se avecina.

  1. Realidad virtual o realidad real.
Iván Duque, presidenciable por Centro Democrático
Iván Duque, presidenciable por Centro Democrático

Las personas sienten y padecen la realidad real (carestía de la vida, impuestos, inseguridad, desempleo, congestión del tránsito, pésimos servicios de salud, etc.) pero la campaña política se expresará en la realidad virtual o sea, en las consignas simplificadas que hoy circulan sobre todo a través de las redes sociales.

El tránsito de una realidad a otra se ha venido intensificando con el avance de las tecnologías disruptivas. Por ejemplo, con Facebook, donde la comunidad de amigos es más virtual que real, o con el juego Pokemon Go, donde la realidad virtual (atrapar pokemones y modificar el paisaje urbano) se apodera de la real.

Claro, las “manifestaciones” en plazas públicas y las marchas callejeras alimentarán las redes y una de sus  herramientas  será la comunicación viral, esa que como los virus informáticos se masifica exponencialmente. Así pues,  la campaña se vivirá más en internet que en la calle.

El gran desafío para las campañas y los candidatos será transmitir sus mensajes ya no en los largos discursos veintijulieros sino en los brevísimos mensajes de 140 caracteres de Twitter. Twitter cambió la forma de escribir y de leer. De comunicar. Reestructuró el lenguaje e impuso lo breve.

  1. Grandes medios de comunicación o redes sociales.

Antes de que existieran las redes sociales los grandes medios buscaban crear una sola opinión pública afín a sus intereses. La idea era uniformarla y hasta manipularla. Hoy, con las redes sociales, la información no reside en un mismo lugar ni obedece a un solo interés.

Es más, casi todos los grandes medios han perdido sus batallas informativas-electorales contra las redes. Estaban casi todos con el Sí al plebiscito y perdieron; con Trump y el Brexit pasó lo mismo. El llamado cuarto poder ya no está en los medios sino en las redes.

  1. Establecimiento o independientes.

Por un lado estarán los candidatos del establecimiento, es decir, de la historia política de Colombia, y detrás de ellos, empujándolos, los partidos tradicionales, la maquinaria y la mermelada. O sea, la clientela como fuente de votos. También sumarán unos pocos votos de opinión.

Por el otro lado encontraremos los candidatos por fuera del establecimiento o que no provienen de la clase política tradicional. Los que son nuevos e intentarán mostrarse como tales. También estos tendrán partidos políticos pero, al revés de los del establecimiento, su fuerte será el voto de opinión y, claro, completarán el saldo con la maquinaria partidaria.

Es claro que los partidos políticos tradicionales están debilitados y existe una tendencia contestataria en el mundo, que en Colombia mostró las orejas con la “ola verde” hace 7 años, cuando Antanas Mockus no supo surfearla y perdió estrepitosamente en la segunda vuelta las elecciones con Santos. Mockus fue un outsider. Hoy día varios pueden serlo.

  1. La narrativa del conflicto armado.

La Comisión de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (CEV), que ya fue reglamentada mediante el Decreto 588 de 2017, y la Justicia Especial para la Paz (JEP) buscarán establecer una nueva narrativa de la violencia en el país, una nueva verdad.  Por otro lado estará la historia institucional, la de siempre, renuente a que haya cambios en la construcción de la historia. Ahí habrá una pugna muy intensa.  

Por ello es muy importante que la CEV y la JEP no sucumban ante las veleidades de la política. Sus decisiones y pronunciamientos no pueden tener trasfondo político ni intenciones electorales porque desprestigiarían desde el comienzo sus acciones. Su prestigió o desprestigio arrancará con la escogencia de los miembros de la CEV, la cual debe reunir a todas las voces de la sociedad, ser plural. Por lo tanto, esta no puede ser, al igual que la JEP, una institución de bolsillo al servicio de algunos sectores de la sociedad (aquellos que apoyan el proceso de paz) sino incluir a los opositores al mismo.

Esta Comisión puede intentar esclarecer los hechos de la barbarie colombiana y a partir de ahí escribir una nueva narrativa y crear una nueva historia colectiva, total, objetiva e incluyente, o quedarse en la memoria histórica, selectiva, parcial y subjetiva. La batalla ya comenzó con la JEP por cuenta de las desacertadas declaraciones de Néstor Raúl Correa, secretario ejecutivo de la JEP, sobre Diego Palacio, cuando afirmó que el exministro de Uribe había aceptado el delito de cohecho, a pesar de que ello no fue cierto.

  1. Mano dura o mano blanda.
Candidato presidencial, Germán Vargas Lleras.
Presidenciables hablando sobre corrupción en un foro de la Revista Semana.  
Foto: Página oficial de la senadora Claudia López

La opinión pública elegirá entre un candidato de mano dura que revisará el Acuerdo con las FARC o uno de mano blanda que lo implementará sin modificarle ningún punto.

Habrá candidatos que se sitúen en puntos intermedios. Unos buscarán revisar la política de erradicación de cultivos ilícitos y otros darán continuidad a la que ya está en curso y que ha inundado de cultivos de coca al país.

  1. Posconflicto o retoma de la constitucionalidad.

La implementación del Acuerdo de La Habana tiene un filtro previo: la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación de la Implementación del Acuerdo (CSIVI), que es hermética y aislada como una burbuja (o como la negociación misma de La Habana).  

Esta Comisión está ejerciendo a través de 6 personas (3 del gobierno y 3 de las FARC) funciones pre-legislativas al ser la encargada de “constatar que el contenido de los proyectos de decreto, ley o actos legislativos que sean necesarios para implementar el acuerdo final, correspondan a lo acordado, antes de que sean expedidos por el Presidente de la República o presentados al Congreso, según sea el caso”.

En la práctica la Comisión está dando el visto bueno a los artículos que aprueba el Congreso mediante el fast track (que ni el Senado ni la Cámara de Representantes pueden cambiar sin el visto bueno de la CSIVI). De esta manera se está arrogando una competencia constitucional que no le pertenece. Este será otro debate en la campaña presidencial del 2018.

Y los otros temas…

Sin duda los temas de la campaña desbordarán los de la paz porque la opinión pública percibirá que esta es un tema agotado y superado (con algunos pendientes importantes que serán objeto de debate).

La campaña se vivirá más en internet que en la calle. 

En la arena también estarán, como centro de mesa, los asuntos relacionados con la vida diaria de los ciudadanos y sus necesidades más inmediatas, como la carestía de la vida, los impuestos, el freno de la economía, el desempleo, los malos ingresos, la inseguridad ciudadana, la corrupción, Odebrecht y las instituciones que no funcionan.

Por eso dije que casi nunca ocurre lo esperado y que mi oficio no es el de adivino. 

* Abogado, especialista en Desarrollo Regional y magister artis en Gestión Pública, experto en tierras, desarrollo rural y asesor en posconflicto.

twitter1-1@enriqueha

 

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