El mundo en vilo: Trump y el futuro de la política exterior de Estados Unidos

(Tiempo estimado: 4 - 8 minutos)

Reunión del Expresidente Obama, junto a Donald Trump en la casa blanca.

Vladimir RouvinskiSe conocen sus posiciones básicas sobre Rusia, China, el “terrorismo islámico”, el comercio exterior o la Unión Europea. Pero cada uno de estos cambios parecería ser difícil y traumático, de modo que hoy estamos en un mundo más inseguro que nunca.

Vladimir Rouvinski*

De la certeza a la incertidumbre

Acabé de escribir este texto pocos minutos después de oír el discurso inaugural del nuevo presidente de Estados Unidos en mi oficina ubicada en la avenida Pennsylvania, muy cerca de la Casa Blanca. Y al recorrer la avenida pude constatar que el ambiente de Washington en esta mañana es muy distinto del que suele percibirse en la ciudad. Hay poca gente en las calles, mucha presencia del Ejército y se ven varias protestas. Pero sobre todo se percibe un sentimiento de inseguridad ante lo que va a ocurrir de hoy en adelante, cuando concluye la era Obama y comienza la era Trump.

Un sentimiento de inseguridad que no solo se da en Washington y en el resto de Estados Unidos, sino en el mundo entero.

-La política exterior de la era Obama partía de reconocer las nuevas realidades globales y la conveniencia de fortalecer las alianzas de Estados Unidos. Hubo sin duda errores que lamentar, pero esta política fue una apuesta por la inserción de Estados Unidos en el tejido de la economía global y por reactivar su protagonismo político en la arena internacional.

Y además, por encima de sus diferencias enconadas en todos los asuntos de política interna, los demócratas y lo republicanos estuvieron de acuerdo en que la defensa de los intereses nacionales debería ser la guía de su política global más allá de los intereses partidistas.  

-En cambio hoy hay pocos analistas que se arriesguen a decir cómo será la política exterior del presidente Trump. Y son varias las razones de esta incertidumbre.

  1. El nuevo mandatario no ha ocupado ningún cargo público y no hay antecedentes que ayuden a prever su manera de abordar los asuntos concretos de política exterior.
  2. Las declaraciones y propuestas del candidato y presidente electo sobre política exterior han sido bastante contradictorias.  Aunque manifestó su descontento con la política de Obama y prometió poner punto final al “involucramiento excesivo” en  los asuntos de otros países, todavía no está claro cómo se propone llevar a cabo  estas promesas.
  3. El nuevo presidente ha censurado el “estilo de Washington” o el modo tradicional de ejercer la política en Estados Unidos. Este “estilo” consiste esencialmente en la abundancia de grupos de interés que promueven ciertos puntos de vista bajo unas reglas de juego definidas y compartidas, pero Trump amenaza con dejar a estos grupos sin acceso a sus espacios acostumbrados.
  4. Durante las audiencias en el Congreso para aprobar su designación como ministros o altos funcionarios, los postulados por Trump mostraron una visión muy distinta de la del presidente sobre los temas más urgentes de la política exterior de Estados Unidos.

Ante estas realidades surge una pregunta que, hasta ahora, no se puede responder: ¿Cuál  será el modus operandi de la nueva administración? Aunque es difícil saber cuáles van a ser los cambios en la política exterior de Estados Unidos, sí es posible anticipar cuáles serán sus temas prioritarios.

Para Rusia con amor

Fuertes críticas alrededor del mundo, por discurso de Donald Trump.
Fuertes críticas alrededor del mundo, por discurso de Donald Trump. 
Foto: Cancillería

En primer lugar están las relaciones con Rusia. Al final del segundo gobierno de Obama las relaciones llegaron al punto más bajo de todo el período de la post-Guerra Fría. La guerra en Ucrania y la anexión de Crimea, además de la crítica de Washington sobre el estado de la democracia en Rusia, causaron un serio distanciamiento entre la Casa Blanca y el Kremlin.

Trump tiene un espacio de maniobra muy reducido para llevar a cabo cambios en la política hacia Rusia.

Las sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados europeos han sido un golpe fuerte para la economía rusa y todo indica que el levantamiento de las sanciones es la prioridad número uno para el gobierno de Putin.

Durante su campaña, Donald Trump prometió mejorar las relaciones con Rusia. En su discurso inaugural declaró que Estados Unidos no debe buscar imponer su visión del orden político en otros países. Y seguramente Putin (quien ha acusado a Washington de intervenir en asuntos internos de otros países) estaba esperando estas palabras.

Pero antes de cambiar la política hacia Rusia, Trump tendría la difícil tarea  que convencer al Congreso y a la opinión pública:

  • En efecto el Congreso muestra una unidad inusual, casi unanimidad sobre la cuestión de Rusia y la necesidad de mantener las sanciones.
  • Con la publicación del informe de los servicios de inteligencia que insiste sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales en apoyo de la candidatura Trump, ha sido fortalecida la imagen de Rusia como el rival número uno de Estados Unidos.

Bajo estas circunstancias resulta claro que el presidente Trump tiene un espacio de maniobra muy reducido para llevar a cabo cambios en la política hacia Rusia.

China y el comercio internacional

Posesión del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Posesión del nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump.  
Foto: Canal Capital

El otro frente importante es por supuesto el de las relaciones con China. El nuevo presidente ha dicho en muchas ocasiones que está inconforme con los “beneficios” que Obama le concedió al gigante asiático y ha comenzado a revisar la tesis de una sola China, que es un principio fundamental de la política de Washington hacia Beijing desde la década de los setenta.

No obstante –y aunque el gobierno de China ha mostrado públicamente su preocupación con las declaraciones de Trump- todavía no hay algún cambio notable. Vale la pena tener en cuenta que en el escenario actual China tiene varias opciones para acomodarse al giro en la  política de Estados Unidos. Pero debido a los múltiples vínculos e interdependencias entre ambos países, cualquier rediseño de esta política implicaría un proceso muy complejo para Washington.  

El viraje frente a China está íntimamente conectado con el cambio prometido en la política de comercio exterior. El presidente Trump ya ordenó abandonar el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y ha amenazado con denunciar el tratado de América del Norte. Aunque con esto pretende recuperar millones de puestos de trabajo para Estados Unidos, estas decisiones tendrían grandes consecuencias para muchos países e implicarían medidas de respuesta por parte de todos ellos.  

El Medio Oriente

Hay otros puntos que pueden ganar importancia en la agenda exterior del gobierno Trump (por ejemplo, la continuidad de alianzas como la OTAN), mientras que otros, como las relaciones con América Latina (salvo las migraciones y México), brillan por su ausencia.

Pero la mayor incertidumbre se refiere al Medio Oriente. En este punto existe el riesgo de que Trump considere la posibilidad de una acción militar fuerte en las zonas con presencia del Estado Islámico. Acudir al enorme potencial militar bajo su mando puede parecerle una solución fácil y rápida (aunque no lo es) del problema que él llama “el terrorismo islámico”.

La mayor incertidumbre se refiere al Medio Oriente.

Si esta es la opción que escoge el nuevo comandante en jefe, las consecuencias serán desastrosas.

Es más. Debido a todas las incertidumbres que rodean la política exterior de Donald J. Trump, el mundo se siente hoy más inseguro que nunca.

 

* Director del Centro de Investigaciones CIES y Profesor del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi en Cali, Colombia. Es egresado de la Universidad de Hiroshima. Su área de investigación son las relaciones entre Asia y América Latina.

 

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