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Venezuela en tiempos de Nicolás Maduro

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Imagen de una ciudad a lo lejos y tres chimeneas con mucho humo

¿Qué está pasando en la economía venezolana, que está haciendo el gobierno, qué ha logrado o dejado de lograr, por qué el creciente contrabando hacia Colombia y por qué Maduro decidió cerrar la frontera? 

Óscar Murillo Ramírez*

El heredero de Chávez   

Trabajador del Metro de Caracas, líder sindical, asambleísta nacional, canciller, y vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro asumió por herencia política el 8 de diciembre de 2012 y ungido por la urnas el 14 de abril de 2013 la dirección del Estado venezolano. Aunque resultaría pretensioso realizar un balance exhaustivo de su gestión, bien vale la pena realizar algunos apuntes.


El Presidente Nicolás Maduro, durante su campaña
presidencial en el año 2013.
Foto: Joka Madruga

Nuevo escenario para el oficialismo y la oposición  

Continuidad a las conquistas sociales, reducir la inflación, fortalecer  el aparato productivo permitiendo un crecimiento más allá de la renta petrolera, y superar las deficiencias en materia de vivienda y seguridad urbana, eran las tareas que debía iniciar el chavismo sin Chávez, ahora bajo el liderazgo de Nicolás Maduro. Para ello, era necesario cohesionar la herramienta política que dejó como herencia el desaparecido líder bolivariano: el PSUV.   

Constituirse en alternativa viable luego de las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013, cuyos resultados disminuyeron la brecha electoral entre oficialismo y oposición, dando la victoria a los primeros por tan sólo 1,59 por ciento, y, en esa perspectiva, reducir aún más dicho margen en los comicios municipales de diciembre pasado, objetivo alcanzado relativamente al pasar de 54 alcaldías en 2008 a 75 en 2013, así como mantener unificado el campo opositor a través de la Mesa de Unidad Democrática, eran los desafíos inmediatos de los sectores que acompañaron la candidatura de Henrique Capriles.      

Economía en crecimiento relativo

De acuerdo con la Cepal, el crecimiento y la desaceleración en América Latina está asociada a la vulnerabilidad respecto de la coyuntura externa.[2] Venezuela es quizás uno de los casos que más evidencia la anterior consideración.

En 2009, año de crisis económica mundial, la región logró atenuar los efectos de ésta mediante el estimulo del consumo interno, impacto no mitigado por el país bolivariano que registró una desaceleración por debajo del promedio latinoamericano. No obstante la recuperación en años recientes, lejos se está de los índices de crecimiento registrados durante parte importante de la década pasada.      

Tasa de crecimiento del PIB (porcentaje)

Años

2000 – 2002

2003 – 2008

2009 – 2011

2012 – 2013

Venezuela

-0,6

7,5

-0,2

3,5

América latina

1,9

4,6

2,9

2,8

Colombia

2,4

5,2

4,1

4,3

Elaboración a partir de Cepal. Estudio económico de América Latina y el Caribe 2014. p, 85, 86.

Déficit, alta inflación y aumento de deuda pública  

El déficit del 16 por ciento del PIB que registraba Venezuela en 2012, ha tenido una baja reducción respecto del 15 por ciento que tiene actualmente. De igual manera, la inflación acumulada en doce meses a mayo de 2014, que en América Latina estuvo en 8,7 por ciento, tuvo en Venezuela un índice de 16,3 por ciento. Fenómeno que se explica por el incremento de los precios al consumidor, debido esto a la creciente escasez de productos y la depreciación del Bolívar fuerte. 

De manera paralela con el promedio de América Latina, la deuda pública en Venezuela es significativamente menor a inicios de la década anterior, y aunque ésta aún se mantiene por debajo de la tendencia regional, presenta un aumento en un periodo en donde los países del continente mantuvieron un porcentaje estable de endeudamiento.  

Deuda pública bruta (porcentaje del PIB)

Años

2000 – 2002

2003 – 2008

2009 – 2010

2011 – 2013

Venezuela

33,7

29,4

25,1

28,3

América latina

51,0

43,1

32,6

32,9

Elaboración a partir de: Cepal. Estudio económico de América Latina y el Caribe 2014. p, 97

Algunos indicadores sociales

Un logro del cambio del régimen político venezolano está en la inclusión realizada a través de inversión pública, así como la extensión de la ciudadanía política mediante programas sociales garantes de derechos.

Los indicadores muestran una importante reducción del porcentaje de hogares en situación de pobreza y pobreza extrema. Para 1999, el 44 por ciento de los hogares en Venezuela eran considerados pobres, frente al 19,4 por ciento en pobreza extrema, situación revertida de manera progresiva y cuyos resultados evidencian que para 2012 el 20,2 por ciento de los hogares se encontraban en nivel de pobreza y el 8,3 por ciento en pobreza extrema.

El desempleo ha tenido una reducción en el curso de los últimos años, pasando del 11,9 por ciento promedio para los años 2000 – 2010, a 8,1 por ciento anual en 2012. En un poco más de un año de gobierno, el presidente Maduro ha realizado cinco reajustes al salario mínimo que sumados dan el 80 por ciento de aumento, medida tomada inicialmente para combatir la inflación y obtener réditos políticos. Dos objetivos poco alcanzados.  


Desabastecimiento en un supermercado venezolano,
a finales del año 2013.
​Foto: Wikimedia Commons 

Seguridad alimentaria: paradoja entre inclusión social y economía 

Aunque no surgió con la llegada de Maduro a la presidencia, una de las mayores dificultades en Venezuela se encuentra en el desabastecimiento, la alta inflación, una fuerte dependencia de las importaciones, y un aumento del costo en la canasta básica. Esto último sí un tanto más reciente.

En el derecho a la alimentación y la seguridad alimentaria es posible ver los profundos contrastes entre indicadores sociales y modelo económico. De una parte, la FAO ha reconocido que allí el número de personas subalimentadas se ubica por debajo del 5 por ciento y en virtud de ello este país cumplió la meta del milenio.  

Sin embargo, pese al subsidio a los alimentos ofertados por el Estado, algunos de los cuales alcanzan el 80 por ciento, y la distribución controlada a través de la red de abastecimiento pública, el índice de escasez cerró en 2013 con un 22 por ciento, y el valor promedio de la canasta alimentaria se ubicó en Bs. 3.324, cifra superior a los Bs. 3.270 que por entonces constituía el salario mínimo (actualmente la canasta se encuentra en Bs. 3.730 y el salario mínimo en Bs. 4.252).  

Desabastecimiento: dos perspectivas

Como en casi todos los asuntos públicos allí, la polarización se expresa en dos posturas explicativas sobre el desabastecimiento. De una parte, el gobierno señala la existencia de una “guerra económica” instigada desde el exterior, similar al bloqueo cubano, y cuyos agentes internos la materializan en el “contrabando de extracción”.

A través de Un Nuevo Tiempo, Avanzada Progresista, y el propio Henrique Capriles, la oposición ha señalado que el desabastecimiento se encuentra en la desactivación del aparato productivo, la corrupción oficial en zonas de frontera, y las estrategias equivocadas contra el contrabando.

Dos perspectivas y una salida

Para enfrentar el contrabando, Maduro anunció a través de Cadena Nacional las medidas para enfrentar el “contrabando de extracción”: confiscación de bienes a quienes resulten responsables, sistema de abastecimiento seguro a través de tarjeta (medida en ejecución y con 160.000 usuarios), y la más polémica de todas: la implementación de un sistema biométrico que permitiría establecer a través de la huella dactilar la cantidad de artículos comprados y el número de veces que se realiza.

Dichas medidas se suman a las acciones realizadas por el gobierno: inspecciones realizadas por el ejército a establecimientos privados de expendido de alimentos y el Plan Contrabando Cero para las zonas de frontera. En territorio limítrofe con Colombia, en adición, se destinó el traslado de 17.000 efectivos del ejército y el cierre de la frontera a partir del pasado 11 de agosto y durante 30 días, en los horarios de 10:00 pm y 5:00 am.     

¿Recuperar un eslabón en la cadena?

En alguna ocasión, tuve la oportunidad de acompañar a un campesino que vive en Arauquita a realizar sus compras en La Victoria, lado venezolano de la frontera en los llanos orientales. En los locales de la Misión Mercal, un mercado básico cuya duración puede rondar las dos semanas para un núcleo familiar de cinco personas no supera los 80.000 pesos, cantidad que comprada del lado colombiano podría rondar entre los 150.000 y 200.000 pesos. No fue difícil cruzar el río nuevamente con los paquetes a toda vista, según la afirmación de él: ¡Sí un guardia venezolano nos llega a ver tocará darle para la gaseosa¡

Aunque en micro, esta escena muestra uno de los varios factores por los cuales el contrabando adquirió forma de negocio en gran escala. La capacidad de abaratar productos básicos a través de subsidios estatales, se sumó a la vieja corrupción existente de ambos lados de la frontera, a la presencia de actores armados ilegales colombianos y un eslabón que se sigue siendo débil en el modelo venezolano: la productividad.

Esta baja productividad trajo consigo dependencia de las importaciones, actividad subsidiada por el Estado y cuyos artículos a bajo costo son fácilmente contrabandeados. El efecto fue un desabastecimiento cada vez más profundo.

Es necesario cuestionar la efectividad de las expropiaciones a empresas privadas realizadas en el modelo venezolano: ¿significó la nacionalización mayor productividad? Quizás, aunque rentable políticamente, las expropiaciones tuvieron efectos que deben ser materia de evaluación.           

 

*Historiador de la Universidad Nacional, maestrante en Ciencias Políticas de la  Facultad Latinoamericana en Ciencias Sociales, FLACSO-Quito.  

 

twitter1-1@oscarmur

 

[1] Historiador, Universidad Nacional de Colombia. Magister en Ciencia Política, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO – Ecuador.

[2] Cepal. Estudio económico de América Latina y el Caribe 2014. Disponible en: www.cepal.org. P, 89. 

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