Elecciones en Ecuador, triunfo estrecho de la izquierda

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

El candidato Lenin Moreno

Alexander MadrigalLa elección de Moreno significa la continuidad de la Revolución Ciudadana. Pero en vez de una nueva primavera de la izquierda, su gobierno sería más bien un otoño para ensayar nuevas fórmulas que la lleven al verano…o la lleven al invierno.

Alexander Emilio Madrigal*

Un triunfo para la izquierda

Tras diez años de gobierno de Rafael Correa y su proyecto de Revolución Ciudadana, el candidato oficialista Lenin Moreno ganó las elecciones presidenciales con el 51,14 por ciento de los votos, y con ello aseguró la continuidad del proyecto de la izquierda ecuatoriana.  

Pero el estrecho margen de la victoria de Moreno sobre el banquero Guillermo Lasso  hace difícil predecir la futura evolución del clima político en Ecuador. Y mucho más si se tienen en cuenta la polarización que vive la sociedad y, sobre todo, el agotamiento del proyecto político y el desgaste del respaldo social que permitió la permanencia de Correa durante una década.

El resultado de la segunda vuelta electoral de hoy domingo no solo era esperado con interés por los ecuatorianos, sino por todos los protagonistas de la política latinoamericana. La continuidad con un gobierno de la ola izquierdista de comienzos del siglo XXI – y en especial, de un gobierno que logró mantenerse demostrando relativa estabilidad institucional- significa un rayo de sol para el invierno que atraviesa la izquierda de América Latina.

Aun así, tras el triunfo de Moreno no se vislumbra una nueva primavera  izquierdista, sino más bien un otoño (continuidad) que tendrá que resolver definitivamente sus contradicciones, para llegar a un verano donde se consolide una nueva experiencia de gobierno en contra-tendencia del péndulo del poder que hoy se inclina a la derecha en casi todo el resto de América Latina. 

De dónde vino Correa

Rafael Correa sufraga y espera si sucede alguien de su línea (Moreno) o hay un cambio de rumbo
Rafael Correa sufraga y espera si sucede alguien de su línea (Moreno) o hay un cambio de rumbo
Foto: Presidencia de Ecuador

Como antecedente es necesario recordar qué había antes de la primera elección de Correa.

Al igual que otros países de la región durante la década de 1990, el Ecuador vivió la  inestabilidad política resultante del proceso defectuoso de consolidación del Estado-nación, e hizo el tránsito desde los populismos y la dictadura militar hacia los gobiernos democráticamente elegidos pero poco representativos.

De manera especial, Ecuador sufría los efectos sociales del neoliberalismo como “modelo de desarrollo” convertido en dogma tras el final de la Guerra Fría. Esto conllevó una prolongada crisis institucional, manifiesta en la debilidad del poder presidencial (a tal punto que el país  tuvo ocho presidentes en diez años), crisis que confirmó la ingobernabilidad del sistema político frente a un movimiento social con suficiente capacidad para derrocar al gobernante  de turno.  

En este contexto, la alternativa para Ecuador fue la propuesta que encabezó Rafael Correa, joven economista y académico carismático, que logró cohesionar a un gran número de actores dentro del movimiento Alianza País (su partido político) y ampliarlo a otros sectores en una coalición más o menos informal. Convocado alrededor de su discurso atrayente y confrontador de la clase política tradicional y de la intervención de Estados Unidos, las empresas multinacionales y las instituciones financieras internacionales, el pueblo confió en un líder que supo ofrecer salida a una situación de crisis prolongada.

La primavera

Esta fue la primavera de la izquierda en  América Latina: Chávez en Venezuela (1999), Da Silva en Brasil (2003), Morales en Bolivia (2006) y Fernández de Kirchner en Argentina (2007), entre otros gobernantes un poco más moderados en sus políticas progresistas o anti-neoliberales.

La primavera se caracterizó por un aire de cambio cuyo modus operandi fue la reforma constitucional.

La primavera se caracterizó por un aire de cambio cuyo modus operandi fue la reforma constitucional, buscando la “refundación del Estado” desde una perspectiva aparentemente inédita de inclusión de sectores marginados por la política elitista tradicional. Sobre la base de dicha “revolución constitucionalizada”, se emprendieron procesos de nacionalización de recursos estratégicos como los minero-energéticos, replanteando el balance entre lo público y lo privado en favor de la financiación de políticas sociales que mejoraron la condición de ciudadanos históricamente excluidos.

Este hecho consiguió el respaldo ciudadano a una izquierda abanderada de lo social, sus subsecuentes reelecciones y garantizó la continuidad de aquellas políticas en un contexto internacional caracterizado por los altos precios del petróleo y de comodities disponibles en la región y exportables a todo el mundo.

En el caso del Ecuador el petróleo fue la base para sostener una política de inclusión social y  desarrollo económico. Vale la pena destacar dos aspectos de esta política:

-El primero tiene que ver con la idea del “buen vivir”, etiqueta del modelo de desarrollo que adoptó la “Revolución Ciudadana”, un modelo que recoge elementos de la cosmovisión indígena y los conjuga con conceptos de desarrollo humano y sostenibilidad, en una agenda nacionalista que también incluyó la defensa del medio ambiente.

Un buen ejemplo de este enfoque se dio con el llamado “proyecto Yasuní ITT” que propuso al mundo mantener indefinidamente el petróleo bajo tierra en una zona sensible de la Amazonía, a cambio de la cooperación de los países más desarrollados. Con esto se  aspiraba a compensar la utilidad perdida por la no explotación para revertir tales recursos en proyectos de protección ambiental.

-Un segundo elemento que vale destacar es el proyecto de inversión en ciencia y tecnología para crear un “Silicon Valley de América del Sur”, reformando la educación en una apuesta por la calidad y la pertinencia de la formación superior. Esto se hizo a base de atraer cerebros que realizaran investigaciones y de grandes inversiones en la educación de todos los niveles. Ambos esfuerzos son parte del modelo de la Revolución Ciudadana que Correa y su equipo empezaron a implementar con el apoyo de gobiernos aliados.

Los tropiezos

Guillermo Lasso
Guillermo Lasso
Foto: Presidencia de Ecuador

A partir de estas y otras medidas innovadoras, el gobierno de Correa se fue consolidando, y con el paso del tiempo fue posible sopesar la eficacia de sus políticas, demostrando problemas y contradicciones, por ejemplo:

Los movimientos ambientalistas de la coalición y fuera de ella, criticaron duramente la decisión de explotar yacimientos petrolíferos en zonas ecológicamente sensibles de un país con alta biodiversidad, dando continuidad e incluso profundizando el modelo extractivista de su antecesores, mientras el proyecto Yasuní ITT perdía apoyo.

También surgieron críticas intensas por la manera personalista de manejar el Gobierno, reminiscencia del caudillismo latinoamericano que no distingue ideología política, pues en ello Correa coincidía con personajes de derecha como Álvaro Uribe. Esta es una manifestación del otoño de un gobierno contradictorio pero que, debe reconocerse, logró mantener la estabilidad institucional y la continuidad en sus políticas, hecho poco común en la política ecuatoriana.

En la antesala de la contienda electoral actual y una vez se decidió  que Correa no continuaría en el poder (a diferencia de otros presidentes de izquierda que se han perpetuado en el poder), salieron a flote vatios lunares que denotan el agotamiento del régimen. Entre estos lunares se cuentan las denuncias de corrupción, los efectos de la caída de los precios del petróleo, el terremoto que destruyó gran parte de la costa y sus consecuencias para el presupuesto nacional.  Correa deja además una serie de proyectos a medio camino y una economía en problemas que exigirá medidas impopulares por parte del nuevo gobierno.

En suma, un proyecto de país que ya no cuenta con el respaldo ciudadano inicial y que muestra un electorado dividido en su balance sobre los diez años de correísmo.

Las estaciones

No es posible afirmar que el triunfo de Lenin Moreno significará la llegada paulatina de un   invierno cargado de problemas irresueltos e insolubles con el mismo recetario de Correa. Tampoco cabe predecir que este triunfo reñido de Alianza País sea el preámbulo del fin  de una era de regímenes políticos de izquierda en América Latina. Tampoco sería sensato sostener que, pese al agotamiento de las fórmulas de Correa, no sea posible repensar la Revolución Ciudadana: si la izquierda ecuatoriana aprendió de sus errores y es capaz de plantear alternativas, podría vislumbrarse una primavera con capacidad de proyectarse sobre una región en invierno para la izquierda de principios de siglo. Esto significa que con el gobierno de Moreno se medirá la madurez política de la izquierda ecuatoriana.

Un proyecto de país que ya no cuenta con el respaldo ciudadano inicial.

De tal forma, el resultado de la contienda electoral no es una primavera automática, puesto que existen condiciones objetivas que impiden pensarlo. El estrecho triunfo puede ser el otoño de un gobierno izquierdista e incluso su invierno si persisten las mismas prácticas políticas y sus contradicciones.

Pero también, superando la nostalgia de lo que ya no pasó en diez años en el poder, podría ser el comienzo de la nueva primavera para la izquierda latinoamericana, tras el triunfo de un líder con un nuevo aire, capaz de marcar el inicio de un verano que consolide el modelo de la Revolución Ciudadana y que pueda sugerir el inicio de una nueva ola izquierdista en el Ecuador, capaz de proyectarse en una región de vientos contrarios. El clima ecuatorial actual todavía no permite decir qué estación política puede llegar, aunque hoy el viento sople nuevamente hacia la izquierda.

 

* Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Especialista en Pedagogía y Magister en Relaciones Internacionales de la Universidad Andina Simón Bolívar (Quito-Ecuador), docente-investigador del Grupo en Seguridad y Defensa, miembro del Centro de Pensamiento y Seguimiento a los Diálogos de Paz de la Universidad Nacional de Colombia.

 

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Comentarios  

Comuna Juana Ramirez
0 # QUE CONTINUEMOS CON LA IZQUIERDAComuna Juana Ramirez 03-04-2017 12:16
Felicitaciones a ese Gran Pueblo de Ecuador, obligatoriament e el tumbo es el socialismo, el humanismo, la izquierda.
Ahora a continuar los logros por la inclusión de nuestro pueblo

LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA LES ACOMPAÑEN.
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Jose pabon
-1 # No tantoJose pabon 04-04-2017 05:23
Este columnista no conoce el nuevo ecuador. , adolece si de derechas- Ecuador hoy supera a Colombia´en Infraestructura y cobertura social El país se transformó en 10 años y para bién.. Es Obvio que la Derecha se Une y convoca, tienen la prensa , el dinero y con ello se compra "democracia". Aún no se llega a las mayorías y hay incertidumbre por lo que hará en el poder otra persona así sea conocida. Hace 12 años el corralito bancario y el robo de regalías era el cáncer en gobiernos de derecha.
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