Edición del lunes 16 de julio de 2018

especial violencia

La desprotección de los líderes sociales: entre el desdén estatal y la insuficiencia judicial

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. 

Aumentan los homicidios y las amenazas, pero las nuevas medidas que va anunciando el gobierno son tan exiguas como desalentadoras.   

Paola Hurtado Sánchez *

Leer más...

Cauca: reacomodos territoriales violentos en el post-acuerdo

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

region-cauca-cauca-gonzalez-camilo.jpg - 232.70 kB

Camilo Gonzalez PossoEl Cauca no tiene un solo día de paz, la muerte ronda en cada esquina. ¿Por qué la firma del Acuerdo con las FARC no frenó la violencia?

Camilo González Posso*

Leer más...

Medellín: ¿por qué este año se ha recrudecido la violencia?

(Tiempo estimado: 5 - 9 minutos)

comuna-casa-comuna-13-quijano-fernando.jpg - 230.55 kB

fernando quijanoLos homicidios están aumentando de manera pronunciada en casi toda la ciudad. Y aunque ya haya muchos capturados, las autoridades y los medios siguen sin querer ver o decir quiénes son los verdaderos responsables.   

Fernando Quijano*

Leer más...

La agenda de los medios en Colombia: lo que se dice y lo que no se dice

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Angel-BeccassinoDecidir de qué se habla y de qué no se habla en público es la primera expresión del poder. Las prioridades que el gobierno propone y los medios divulgan son escogidas para evitar que cambien las cosas que sí importan –y por eso en Colombia no se habla de las cosas importantes.

Ángel Beccassino*

La opinión se diseña

0182La agenda, dicho sencillamente, son las prioridades. Aquello que debe atenderse de inmediato. Lo urgente, cuando el tema nos supera, como en el caso de un terremoto, de una inundación o de un tsunami. Lo importante, cuando la decisión es nuestra.

Una clave del éxito de una agenda pública —es decir, de la conexión entre sus argumentos y la creencia de la “opinión pública”— radica en si se ha sabido difundir el mensaje. Algo que ocurre solo cuando este mensaje es difundido en una síntesis compacta y en un lenguaje que permite la comprensión inmediata de su significado.

Hablar de la agenda en medios del gobierno es hablar de sus intenciones, de la necesidad de sintonía con la ciudadanía. Y es hablar de la arquitectura mediante la cual se intentan construir percepciones.

Es hablar de la construcción del efecto, de cómo se diseña esa "opinión pública" que responde a "razones emocionales". Es hablar de la forma como se instala la agenda, de los ritmos en el suministro de la información, de la fragmentación con que esa información va siendo instalada en la mente del público, del entorno donde eso ocurre.

En tiempos de simultaneidad planetaria en el acceso a la información, la "emoción pública" ha sustituido a la "opinión pública", como dice Virilio. Cuanto más rápido difundas tu punto, mayor será su impacto emocional.

Y ahí interviene la noción de virus: la importancia de su diseño, de su potencia en el momento de ser inoculado, de su dosificación, del trabajo táctico de sostener activo el virus mientras sea necesario.

Pero el tema de fondo es, ¿de qué agenda hablamos?

Detrás de las decisiones, lo importante es, evidentemente, quién decide lo importante. Quién escoge, por ejemplo, que el tema prioritario sea el tabaco, sustentándose en los derechos del fumador pasivo, mientras se relega hacia un futuro indefinido la cuestión del aire contaminado por miles de vehículos atascados en medio de la carencia de calles, el diesel de mala calidad y las industrias que emiten al aire los residuos gaseosos de sus procesos.

Colombia sin agenda

¿Hay agenda pública en los medios de Colombia? Difícil afirmarlo. En este país, la “agenda de gobierno” no es más que una suma de grandes enunciados puestos ahí para descuartizar y maquillar: "Reformas" a la política, o a la justicia, o al sistema de salud o al Código Penal, que al capturar su atención, impiden a la ciudadanía ver temas de mayor importancia. Como la conveniencia o no de las concesiones mineras en los términos que se están otorgando, o el significado profundo de la educación superior, tal como el gobierno la está proponiendo.

Lo normal entre nosotros es que, durante unas cuantas horas o días, los medios reptan alrededor de un tema que puso sobre el tapete el “poder”, algún interés de lo que solemos llamar “el poder”. Luego el carrusel del espectáculo gira y ya muy rara vez se vuelve sobre el tema anterior.

Eso resulta característico en Colombia: no hay permanencia en el foco. Probablemente, porque no se tiene la solución para el problema incorporado a la agenda. Porque la política en Colombia no tiene capacidad para configurar cambios, ni credibilidad para liderarlos.

A lo largo de la mayor parte de su historia, Colombia es la prueba tangible de que se puede realmente vivir sin agenda. Aquí no se habla de lo importante. Por eso, la poca gente que quiere enterarse, se entera pero cuando ya es tarde. Y de ahí la reacción natural de los más conscientes: el desencanto.

Agendas estimulantes

En algunos países serios, la agenda en medios del gobierno sacude efectivamente la atención de la ciudadanía. Por ejemplo, anteponiendo una mejor realidad para las generaciones futuras a la lógica de los intereses inmediatos.

Un ejemplo reciente: este año 2011, el partido Fidesz, que gobierna en Hungría, logró instalar en los medios un debate innovador sobre la posibilidad de alterar el principio democrático de una persona-un voto en beneficio de las madres y de sus hijos menores, cuyo futuro estaría en sus manos hoy, mediante un segundo voto.

Entonces la ciudadanía entera se entusiasma y participa: el tema se planteó al más alto nivel en la Asamblea que negoció la nueva Constitución, aprobada por el parlamento de Budapest el 18 de abril de 2011. Se debatió, por ejemplo, la idea de incluir o no el doble voto para las mujeres embarazadas. O si es el padre quien debería ejercer el doble voto.

Pero en Colombia la mayoría de la población vive al margen de las realidades que la impactan o podrían hacerlo, modificando de raíz sus vidas. Y surge entonces la pregunta cínica sobre la pasividad del ciudadano… y de la ciudadana.

La rumba, nuevo opio del pueblo

Una respuesta realista: la mayoría vive inmersa en la fatiga de la sobrevivencia, del rebusque ante la realidad del desempleo crónico, del salario insuficiente, del recorte constante de oportunidades. La ciudadanía colombiana llega al final del día o al fin de semana con un profundo deseo de “entretenerse”, de escaparse y de pasar de largo frente a cualquier posibilidad de pensar y cuestionar o cuestionarse.

 

Esto explica que queden por fuera de la agenda pública todas las grandes decisiones que por acción u omisión nos afectan o nos han afectado:

  • las políticas enfocadas a atraer inversión extranjera sacrificando salarios o recaudo fiscal;
  • el uso de las bases militares colombianas por las tropas norteamericanas;
  • la minería a cielo abierto;
  • la destrucción física de bosques para instalar cultivos industriales de palma africana;
  • la contaminación de ríos hasta su desembocadura en el mar…

No hay debate público a nivel del “constituyente primario” —la ciudadanía, el pueblo mismo— sobre ningún tema clave. Más allá del territorio de los shows radiales de la mañana y de algunas columnas en los diarios, no se habla de temas claves, como si resulta sensato relegar la inversión necesaria para la educación y la salud de millones, priorizando la inversión directa e indirecta en una guerra inútil contra quince mil campesinos armados.

O si, frente a la pobreza que sufre la mitad de los colombianos (mídase como se mida), el tema prioritario debe seguir siendo la concentración de recursos para la inútil guerra contra el narcotráfico en beneficio de Estados Unidos, principal consumidor de esos productos, cuyo gobierno en realidad protege a sus millones de adictos.

El poder está en la agenda

Nuestra capacidad de reflexión ha ido cediendo el paso al consumo de información de último instante, lo que conduce a un estilo de vida ligeramente esquizofrénico: vivir la realidad como un espectáculo que pasa a nuestro lado. Que no tiene que ver con nosotros.

Inmersos en ese consumo de la realidad como espectáculo, hemos dejado de pensar, de reflexionar sobre lo que vivimos, sobre lo realmente importante en nuestras vidas. Y así hemos dejado de participar, cediendo las decisiones a otros, limitándonos, como mucho, a criticar de lejos la calidad de esas decisiones que se toman por nosotros.

Si nos presionan para que expliquemos esta actitud, nos arropamos de razones: negamos la posibilidad de participación, porque no queremos contaminarnos con "la política". Sustentamos el rechazo a los políticos, aferrándonos a las creencias circulantes: son corruptos, son ineptos.

Se formula así una justificación para no involucrarnos, para no actuar. No queremos saber nada de lo público. La democracia es una mentira, es la mediocridad vuelta sistema, es un asco. Negamos todo, como si no fuéramos responsables.

Y como mucho, ponemos en escena gestos críticos de ópera callejera, protestamos adoptando solemnes rótulos con pretensiones de categorías de impacto, como la hoy ya célebre de "indignados". No proponemos nada realizable: solo trazamos líneas de deseos inaplicables en lo inmediato.

En el espacio global, ante la nulidad de la clase política, hoy la agenda pública es impuesta por los cables de Wikileaks, por los anuncios de Anonymous, por la información filtrada por grupos de "hacktivistas", por las acciones de redes de ciudadanos, por los estudiantes chilenos, por los obreros griegos, por los “Indignados”, bajo cuya presión caen gobiernos en el norte de África, y en su versión más edulcorada paralizaron la Puerta del Sol durante el verano madrileño y la avenida Rothschild en Tel Aviv.

En fin, cuando hablamos de agenda, de debate público, hablamos también de la necesidad de pensar el largo plazo, el futuro. Y el territorio de la esperanza se ha ido convirtiendo en la arena de la incertidumbre absoluta, despojando al discurso de los políticos de su ingrediente central: la promesa. La promesa del cambio.

La agenda de gobierno en los medios tiene que ver con la posibilidad del cambio. Ese es el tema.

Argentino radicado en Colombia desde 1986, asesor de campañas políticas en Colombia, México, Venezuela y otros países, trabaja también en marketing de gestión de gobierno. Aguilar, Random House, Planeta y otras editoriales han publicado libros suyos, entre ellos El Precio del PoderLa Nueva PolíticaCómo Ganar Cuando Todos Pierden.

 

Escribir un comentario

“Los comentarios en Razón Pública están sujetos a moderación, (de 8 am a 6pm hora de Colombia) con el fin de garantizar un intercambio de opiniones en tono respetuoso - serán bienvenidas la crítica aguda y la ironía - que enriquezcan el debate y resulten interesantes para lectores y autores.
En consecuencia, no se aceptarán comentarios del siguiente perfil:
1. Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios.
2. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.
3. Comentarios sin sentido o repetidos, que serán eliminados sin piedad.

Los comentarios no reflejan necesariamente la opinión de Razón Pública, sino la de los usuarios, únicos responsables de sus propias opiniones.”


Código de seguridad
Refescar

Comentarios  

Manuel Berrío
+3 # Manuel Berrío 10-10-2011 11:21
Queda planteado el tema, pero, cual es su propuesta de acción, una propuesta que cobije por igual a los que rumbean, descanzan y a los que se levantan por la Universidad, los bosques, en contra de la minería, para buscarle solución a la pobreza, etc. Pertenezco a ambos grupos y mi alternativa es seguir adelante, cada día más cansado, menos atento, menos profundo, temeroso de que ese sea el plan, agotarnos, pero también optimista, en que somos más, somos la mayoría y aunque no se trata de tener la razón nuestra demanda es la del respeto por el otro, por todos. Me gustó mucho el artículo, me identifico con el, pero me hizo falta la proposición de una alternativa o al menos una voz de aliento. Este medio en general es un gran aporte, libre, crítico, atento.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
william montaño
+2 # william montaño 10-10-2011 11:42
Muy buen articulo, en realidad me gustaría que profundizara un poco sobre la llamada mano invisible de como los gobiernos influyen en los procesos informativos que no permiten que la ciudadanía se entere de los temas realmente importantes
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Leonardo Correa
-1 # Leonardo Correa 10-10-2011 15:58
Excelente columna!!! Es realmente una muy ajustada radiografía de la 'no agenda' en Colombia.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Jaime Gómez Téllez
-1 # Jaime Gómez Téllez 10-10-2011 16:41
Algunos colombianos llevamos años, pensando los fines de semana en soluciones a problemas sociales cronicos como el desempleo y la pobreza. Unas cuantas instituciones gubernamentales nos atienden pero no escuchan, no deciden, demasiada timidez para adoptar nuevos paradigmas en materia de politica económica. Ver en www.books google.com, Bet, la revolucion del nuevo empleo, una propuesta concreta dedicada a promover el empleo formal como fuente suprema de la equidad social. Informese bancodelempleo hotmail.com
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Paloma salgado
+2 # Paloma salgado 12-10-2011 12:47
Respecto a lo que señala el artículo, considero que en Colombia sí se define una agenda para los medios, con una intención política muy clara: hacer desaparecer realidades sociales inmensamente graves que ocurren y han ocurrido desde hace décadas. Los medios dibujan el panorama que construye la realidad del ciudadano común, sus construcciones éticas. ¿que es la desaparición forzada? ¿existen formas de actuación dictatoriales en nuestro gobierno? ¿por qué hay tanto desplazamiento? ¿qué ha ocurrido con los responsables de los falsos positivos?... De modo que es complejo plantearse soluciones, entre las cuales encuentro que la educación es un espacio fuertemente transformador aunque igualmente difícil de afrontar. Razón pública es un ejemplo claro de lo que, por otro lado considero la solución, crear espacios de diálogo y comunicación, múltiples y diversos, en que circulen nuevas realidades.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Luis Eduardo Payares
-1 # Luis Eduardo Payares 12-10-2011 17:56
Excelente columna.Mas ilustrativa y evidente es imposible.Los medios y el poder tienen y diseñan la agenda que les permitan seguir alienando al pueblo con la basura de lo mediático y lo superfluo,mient ras que la verdadera realidad se oculta para mantener el sistema.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Maria Vasquez
-1 # Maria Vasquez 13-10-2011 17:41
Mucho texto... para exponer asuntos fundamentales que estan muy claros ! Agenda o no agenda ES y NO es el problema. La agenda la hace quien tiene interés en hacerla porque tiene tareas que cumplir. Los gobienos tendrian que tener agendas para cumplir con sus pueblos pero es posible que esas agendas no reflejen nada importante porque a esos gobiernos no les interesa cuplirle a los pueblos. Esos gobiernos tienen sus agendas eso es innegable y entre los aspectos prioritarios a tratar en las agendas, esta el no dar la informacion necesaria para que los pueblos se enteren. No conocer significa PERMITIR y a los gobiernos les interesa que los pueblos les Permitan actuar asi las reglas del juego de clases estan claras !
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Jua
-2 # Jua 16-10-2011 05:22
La verdad me pareció un muy buen blog, lástima que en Colombia todo se diga así irónicamente para querer un mejor gobierno, un mejor futuro para nuestros jóvenes hay que ser directo con uno y con todos!
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
Nicolas Rojas Guayar
0 # Nicolas Rojas Guayar 18-11-2011 10:21
Nicolás Rojas Guayara

Claramente la visión que tiene el escritor de este artículo es respetable, pero tenemos que tener en cuenta y plantearnos si realmente los colombianos debemos tener una agenda. Posiblemente muchos de nosotros necesariamente podríamos tenerla pero la demanda de todos es que debemos respetar los problemas crónicos como el desempleo y la pobreza.
Pienso que en oficio del periodismo es más que obligatorio tener una agenda, para organizar mejor nuestras ocupaciones, pero en el caso de un arquitecto, puede que ellos no necesiten una.
Estoy de acuerdo y respeto las ideas del escritor.
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador
JOSE ALBERTO
0 # EL EDENJOSE ALBERTO 20-02-2014 08:08
Colombia, maravilloso lugar de verdes campos, prodigas montañas, inmensos y profundos mares, y refrescantes ríos, de gente maravillosa, buena, noble y gallarda, que lucha incansablemente por lograr un sueño de paz y prosperidad prodiga e inagotable para todos, en una tierra de una profunda diversidad de recursos, que debemos administrar con el mimo respeto esmero y sutileza, con el que la misma naturaleza los provee; ubicada en la mejor esquina del mundo, para hacerla más cercana a quienes quieran venir a conocerla, conocernos y a disfrutar de esta gran diversidad de belleza, acogimiento y maravilloso caudal de iniciativas. (JASA 21-01-1962)
Responder | Responder con una citación | Citar | Reportar al moderador

Videocolumnas

wilches-chaux

Daniel Páez

10 aniversario

Mario Valencia

Ver más videocolumnas

Arte y Cultura

Los ecos del Mundial de Rusia 2018

(Tiempo estimado: 6 - 11 minutos)

Selección francesa.

David QuitianEste Mundial pasará a la historia como ejemplo de buena organización, de grandes sorpresas y, sobre todo, como un recordatorio de que el deporte y la política no son temas aparte.

David Quitián*

RP en los medios

  • Iván Duque contra Nicolás Maduro Sábado, 07 Julio 2018

    La política exterior debe basarse en los intereses permanentes del país y no en la ideología del gobierno de turno. Hernando  Gómez Buendía*

Ver más RP en los medios

Mirada Pública

Marcha LGBTI

Fotos de Andrés Monroy

Recomendado

¿Qué pasa en Medimás y por qué nadie interviene?

Pacientes

Ivan JaramilloAdemás de la tan grave crisis en el sistema de salud colombiano, este caso revela otra crisis que es la impotencia de los organismos de vigilancia.

Iván Jaramillo*

Sazón Pública

Por Papeto y Anyelik
Esta semana      Archivo

Nos escriben

  • Muy buen análisis

    Es mucho lo que está en juego en estos momentos. Seguiremos dependientes de las industrias extractivas con grave impacto sobre el ambiente, o nos encaminamos hacia un modelo menos agresivo. Llegó el momento de las definiciones sobre temas neurálgicos de nuestro país. ¿Estaremos maduros para ello?  Por Fabio Regueros, en el artículo de Ernesto Guhl Nannetti: 2018: Una nueva oportunidad para el timonazo ambiental.

La Fundación RAZÓN PÚBLICA es una entidad sin ánimo de lucro ni carácter partidista constituida en 2008 para servir como un punto de convergencia y un instrumento para la expresión de los intelectuales colombianos comprometidos con el proyecto de una sociedad pacífica, democrática, legal, justa y productiva.

La Asamblea General de Razón Publica está integrada por sus fundadores, por los autores y autoras que contribuyen de manera regular a esta revista, por los donantes a la Fundación y por el equipo de planta de la revista.

Hernando Gómez Buendía Director y editor generalFernando Garavito Pardo (Q.E.P.D.) Editor emérito
• Equipo de edición: Ricardo Díaz, Andrea Melo, Érika Mesa, Valentina Landínez @Valelandinez
Valentina Salazar Imágenes • Caricaturas: Papeto (@Papetopintapeor), Anyelik (@Anyelik)
Linda Ordóñez  Coordinadora administrativa linda.ordonez@razonpublica.org.co 
Angélica Zambrano  Videocolumnas y webmaster angelica.zambrano@razonpublica.org.co @Anyelik 
Daniela Garzón Coordinadora editorial daniela.garzon@razonpublica.org.co  @Ginethdan