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Minería en los páramos: el agua vale más que el oro

(Tiempo estimado: 7 - 13 minutos)

julio fierroUn examen riguroso de los datos y los hechos muestra que el proyecto de extracción de oro en Santurbán es ilegal y es sumamente nocivo. Aunque la compañía acabó por retirar su solicitud, hay otros proyectos igualmente nocivos a la espera de licencias, como Marmato y La Colosa.

Julio Fierro Morales*

Miradas en conflicto 

El proyecto de megaminería de oro a cielo abierto en el páramo de Santurbán se ha convertido en el símbolo del conflicto entre dos miradas sobre la naturaleza: 

Como conjunto de ecosistemas fundamentales para la supervivencia de los seres vivos, o

Como proveedora de recursos para el desarrollo de la civilización, donde las montañas son yacimientos mineros que como tales pueden ser desaparecidas y contaminadas

Este conflicto tiene profundas implicaciones éticas, filosóficas, políticas y económicas. Por eso es el tema que moviliza a la ciudadanía y definirá las agendas políticas en el siglo que comienza. 

La minería en páramos es ilegal 

Los páramos, subpáramos y zonas de recarga de acuíferos fueron definidos como objetos de protección especial en la parte declarativa de la Ley 99 de 1993, donde se establece que el consumo humano tendrá prioridad sobre cualquier otro uso de los recursos hídricos, que el paisaje deberá ser protegido por ser patrimonio común, que la prevención de desastres será materia de interés colectivo y que las medidas tomadas para evitar o mitigar los efectos de su ocurrencia serán de obligatorio cumplimiento. Cada una de estas materias tiene relación con la minería en general. 

La sentencia del Consejo de Estado C-339 de 2002 establece que las zonas donde la minería debe ser prohibida no se limitan a los parques naturales, sino que existen otros ecosistemas que también tienen protección constitucional, a continuación de lo cual enumera una larga lista de biomas encabezada por los páramos y que incluye selvas amazónicas, bosques secos y bosques aluviales, entre otros. 

La sentencia también establece la inconstitucionalidad parcial del artículo 36 del Código de Minas, porque "desconoce las leyes vigentes que protegen zonas distintas de los parques (...) y, cierra la posibilidad de que le sean oponibles leyes posteriores que establezcan nuevas zonas de exclusión o restricción de la actividad minera, por razones ambientales y de protección de la biodiversidad" (subrayado mío). 

Diversas sentencias han reiterado la prevalencia del derecho colectivo al ambiente sano, frente a derechos de carácter particular y concreto como el derecho al trabajo, la libre empresa, la iniciativa privada y a los denominados derechos adquiridos [1]. 

Los páramos sí están delimitados 

Se dice que, aunque la ley ordena proteger los páramos, estos no han sido delimitados con suficiente claridad y por lo tanto pueden existir dudas sobre la legalidad de una solicitud determinada. 

Pues bien. El Atlas del Instituto Alexander Von Humboldt constituyó la base científica y técnica para modificar el Código de Minas. Colombia posee la mitad del área de páramos del planeta, y estos suman cerca del 2 por ciento de la superficie continental del país. 

Alrededor de la mitad de los páramos ya se encuentra jurídicamente protegida de la minería y de otras actividades productivas por ubicarse dentro del sistema de Parques Naturales Nacionales. Los páramos que dan agua a cerca del 70 por ciento de la población colombiana ubicada en las zonas andina y de los valles interandinos, son también indispensables para la generación hidroeléctrica en Colombia. 

Para 2007, el Instituto Humboldt [2] había delimitado los páramos en coordinación con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) y el Ministerio de Ambiente Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT). La delimitación se encuentra en escala 1:250.000 [3] y fue la base de discusión entre los ministerios de Ambiente y de Minas, dada la intención del MAVDT de incluir también en la norma minera la necesidad de proteger páramos y otras áreas de interés ecosistémico. 

Sin esta base formal de delimitación de páramos no se habría podido demostrar el conflicto minero-ambiental: el cruce del Catastro Minero a octubre de 2008 con el Atlas de Páramos revelaba que, a esa fecha, el 9,5 por ciento de los páramos ubicados por fuera del Sistema de Parques se encontraba titulado y el 46,8 había sido objeto de solicitudes de títulos mineros. 

El país tiene ya la redelimitación de sus ecosistemas de páramos, - y si bien es necesario precisar los bordes con levantamientos a escalas más detalladas para el ordenamiento territorial de los municipios - lo cierto es que ya se pueden tomar decisiones sobre licencias ambientales sobre la base del Atlas y de los principios de precaución y de rigor subsidiario [4]. 

Un proyecto emblemático 

El proyecto Angosturas de Greystar es la mejor muestra de megaminería en alta montaña en Colombia y por ello nos permite conocer en detalle las implicaciones de este tipo de actividad. Se ha convertido en el referente técnico fundamental para el análisis de proyectos similares como La Colosa o Marmato, aunque es evidente que existen particularidades en cuanto al tipo de yacimiento y al ecosistema donde se pretenden desarrollar. 

Angosturas se planteó como un proceso de extracción de oro a cielo abierto con una fosa cuya profundidad máxima es de 400 metros, una longitud de 2 kilómetros y un ancho de 1,2 kilómetros. El material extraído y que no tiene interés minero es dispuesto directamente en escombreras y la roca mineralizada es molida y apilada para ser lixiviada con cianuro [5]. 

Las rocas en la zona contienen oro diseminado en bajas concentraciones (0,76 partes por millón), asociado con sulfuros, los cuales sufren transformaciones físico-químicas una vez se exponen a las condiciones ambientales de superficie, produciendo acidificación y contaminación de las aguas, dañando de manera irreversible los ecosistemas acuáticos y deteriorando el agua como fuente de consumo humano. Todos los proyectos de megaminería de metálicos son similares en este aspecto. 

En el caso del yacimiento de Santurbán existe además arsénico, un elemento altamente tóxico y que puede ser disuelto en aguas superficiales y en aguas subterráneas. Para sustentar la preocupación por el arsénico, me remito a la Descripción del Proyecto en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de la propia Greystar: hay 65 veces más arsénico que oro en el material a lixiviar y la cantidad es 35 veces mayor en las colas [6]. 

Aun más preocupante es el hecho de que en los residuos líquidos, la concentración de arsénico en todas las muestras analizadas se encuentra por fuera de la norma que rige en Estados Unidos (máximo 5 partes por billón) y por fuera de la laxa norma colombiana para consumo humano (500 partes por billón), según se ve en el cuadro siguiente: 

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Fuente: Resultados de Caracterización de Residuos Líquidos del Proceso (Tabla Anexa 2‑16 del EIA Greystar 2009) 

Actualmente la totalidad de las aguas superficiales que alimentan la cuenca del río Suratá presentan calidad de excelente a buena, pero este hecho cambiará radicalmente con la contaminación que producirán los proyectos mineros, no solamente por la liberación de gran cantidad de elementos contaminantes como el arsénico, sino por la generación de aguas ácidas [7]. 

Para avanzar esta afirmación también me baso en el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) de Greystar, donde se anota que ya durante la fase de exploración, hubo un efecto negativo sobre el agua en las excavaciones subterráneas: "Los valores de pH medidos (en los túneles de exploración minera Perezosa y Veta de Barro) caracterizan estas aguas como ácidas con valores entre 3,16 y 5,39 que se encuentran por fuera de los rangos establecidos en el decreto para consumo humano y doméstico y para fines recreativos..." 

Lo anterior demuestra que la exposición de gran cantidad de roca a las condiciones ambientales inherente a la megaminería (330 millones de toneladas de mineral y 745 millones de toneladas de material "estéril" en el caso Angosturas), el pH puede bajar a valores entre 2 y 3, tal como ya sucede en Marmato (Caldas) [8]. 

Otro factor contaminante del aire, el agua, el suelo y el subsuelo es el volumen de ACPM que requiere el proyecto de Santurbán: 63 millones de litros por año (correspondiente a 140 tractomulas de combustible al mes). 

Estos factores no son exclusivos del proyecto Angosturas; son constantes por el tipo de roca que contiene el oro y por la tecnología necesaria para su explotación a gran escala. Por tanto el mismo riesgo es compartido por todos los títulos mineros ubicados dentro y fuera del páramo de Santurbán. De ahí la necesidad de impedir el desarrollo de dichos proyectos, si se encuentran ubicados aguas arriba de cualquier captación del líquido para consumo humano. 

No es posible que el enriquecimiento de unos pocos ponga en peligro el agua que consumen muchos, no solamente en Bucaramanga, sino en cualquier acueducto veredal. Estas observaciones cobran mayor relevancia al conocerse el interés de otros grandes actores mineros en alta montaña. 

01-tabla-julio-fierro1

Captaciones de agua del sistema de acueducto de Bucaramanga con respecto al proyecto Angosturas y a los títulos mineros vigentes a diciembre de 2010. Si se diera licencia al proyecto Angosturas, todo el sistema se pondría en riesgo, pues los títulos vigentes abarcan casi la totalidad de las cuencas hidrográficas abastecedoras. Por otra parte, son también una amenaza los proyectos de minería a cielo abierto ubicados por fuera del páramo, pero aguas arriba de captaciones.Las necesarias conclusiones 


La amenaza sobre el agua no se limita a los proyectos ubicados dentro del páramo: los proyectos ubicados ladera abajo que implican el uso de cianuro, de las escombreras, de fosas y tajos de extracción, en todos los casos producirán aguas ácidas y liberarán arsénico aguas arriba de captaciones para consumo humano.

Son previsibles graves daños ambientales, la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, la pérdida de biodiversidad y la generación de riesgos de avenidas torrenciales que incluirían elementos contaminantes.

Las demandas en acciones populares podrían superar las que interpondrían las empresas mineras. Vale la pena aclarar que el derecho a explotar únicamente se constituye mediante la licencia ambiental y que en este ámbito no existen los denominados "derechos adquiridos".

El Ingeominas y las gobernaciones mineras delegadas como autoridad minera por el Minminas deben declarar la caducidad de la totalidad de títulos mineros ubicados en las nuevas zonas de exclusión definidas por la Ley 1382, que al 9 de febrero pasado no contaran con licencia ambiental, para lo cual es necesario que las autoridades ambientales organicen y remitan la información pertinente.

Si bien los mineros no pueden desplazar los yacimientos, los ambientalistas tampoco podemos trasladar ecosistemas que existen per se como los páramos y los humedales. Tampoco es posible hacer compatibles actividades altamente destructivas, como la minera, con ecosistemas frágiles y en este contexto, los colombianos tendremos que pronunciarnos claramente.

El impacto sobre el agua no se puede estimar únicamente en función de comparar el consumo de agua del proyecto, con el de la ciudad de Bucaramanga. Es necesario evaluar también la contaminación del agua que no se consume, pues el problema no es solo de cantidad sino de calidad.

La discusión en un futuro próximo no debe limitarse a los páramos, sino que deberán considerarse otras áreas como la alta montaña, las cuencas abastecedoras de agua para consumo humano o riego, los territorios indígenas y de negritudes, los cascos urbanos, las playas, las zonas de interés arqueológico, histórico o cultural y las zonas campesinas [9].

En cumplimiento de lo establecido constitucionalmente, debe aplicarse el principio de precaución acotado para la minería por la sentencia C-339 de 2002 [10].

 

*Geólogo MSc Geotecnia. Consultor e investigador independiente. Director del Grupo de Investigación Terrae. Fue asesor del MAVDT en políticas ambientales para minería y participó en la modificación del Código de Minas. 

El autor agradece la colaboración de la geóloga Diana Lozano Zafra y la ingeniera Milena Ordóñez Potes, del Grupo de Investigación Terrae.

 

Notas de pie de página 


[1] Consejo de Estado, Sección Primera en Sentencia del 12 de agosto de 1999, Sentencia C-293 de 2002 de la Corte Constitucional, entre otras. 

[2] Adscrito al MAVDT. 

[3] Cada centímetro en el mapa representa 2,5 km. 

[4] Existen normas nacionales, pero localmente se tiene la autonomía para elevar (nunca bajar) los estándares de manejo ambiental a un grado mayor de restricción. 

[5] Proceso químico que separa el oro de la roca. 

[6] Residuos del proceso que serán dispuestos en la escombrera. 

[7] Los pH de las aguas de los túneles de La Perezosa y Veta de Barro las hacen ya inutilizables para usos como consumo humano y recreación. 

[8] De acuerdo con mediciones hechas por el químico Sergio Gaviria, profesor del Dpto. de Geociencas de la Universidad Nacional de Colombia. 

[9] Minería en Colombia, ¿estilo 007?, Zonas mineras indígenas y afrocolombianas ¿Reconocimiento de un derecho o legitimación de una injusticia histórica?

[10] San Turbán: en vos confiamos

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Comentarios  

Ivette Striedinger
-1 # Ivette Striedinger 28-03-2011 20:11
Según tengo entendido la compañía Grey Star retiró la licencia para volverla a pedir despúes que hagan una revisión del prooyecto y su impacto ambiental, no podemos permitir que bajo ningpun punto de vista opere la Grey Star en Santurban.
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alternativo
+1 # alternativo 29-03-2011 11:35
Cito erroneamente la sentencia C-339/02 que es de la Corte Constitucional no del Consejo de Estado en el tema :la mineria en paramos es ilegal.
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María C.
-1 # María C. 29-03-2011 12:54
Muy buena columna.
Ojalá se materialice en muchas personas el llamado a la lucha, reclamación de derecho y el deber de salir a defender nuestras riquezas naturales.
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Alvaro Pardo
+1 # Alvaro Pardo 30-03-2011 09:57
Julio,la discución sobre la actividad minera en el país debe ser sobre la base de este tipo de argumentos técnicos y científicos. Solo así vamos a pasar de las consignas y comentarios apasionados a un diálogo constructivo y bien fundamentado. Buen trabajo, felicitaciones. Alvaro Pardo
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Julio Fierro Morales
+1 # Julio Fierro Morales 30-03-2011 18:46
Tiene razón el Alternativo... la sentencia es de constitucionali dad, compentencia de la Corte Constitucional. Disculpas por el gazapo.
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Mauricio Alfonso
-1 # Mauricio Alfonso 01-04-2011 09:22
Julio
Necesitamos personas que generen el debate con argumentos sólidos, y sustentados.
Sobre esta base el debate es bienvenido, y esperamos que la institucionalid ad minera, agricola, y del sector productivo, y nosotros como sector privado mostremos competencia y participemos con el fin de estructurar politicas publica con énfasis en sostenibilidad social, ambiental y económica, en ese órden.
Les remito un "pequeño ejemplo" de lo anterior, y me uno a Alvaro Pardo...más que felicitaciones...Gracias
lasillavacia.com/.../...
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Mauricio Alfonso
-1 # Mauricio Alfonso 01-04-2011 09:33
Julio
Bienvenido el debate, es sano, necesario y hoy más que eso...Obligator io; siempre sobre bases argumentativas sólidas.
Le llego la hora a la institucionalid ad minera, agricola y productiva, y el sector privado para que mostremos competencia para participar, y aportar al debate, y a la reestructuració n de políticas públicas sostenibles en lo social, ambiental y económico, en ese orden.
Me uno a Alvaro Pardo, pero más que felicitaciones...Gracias
Los remito a un "pequeño" ejemplo de lo anterior:
lasillavacia.com/.../...
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Benito Quintero
0 # Benito Quintero 18-01-2012 12:13
LA MEGAMINERÍA A CIELO ABIERTO : CRIMEN DE LESA HUMANIDAD
Diana Duque Gómez

Un ejemplo de ello lo constituye la actual situación invernal de Colombia donde la agresión a la naturaleza ha traído grandes inundaciones generalizadas y sin precedentes, causadas por la deforestación implacable de las cordilleras y la cabecera de los ríos, por la alteración del curso natural de éstos con embalses y obras de desvío, por la erosión producida, entre otros, por la ganadería extensiva y, sobre todo, por el atroz accionar de las grandes multinacionales mineras.

Cabe mencionar lo que sucedió recientemente en Honda, Tolima, donde a raíz de la megaexplotación minera, el río Gualí arrasó todo el centro histórico del poblado. Así lo narra Alfredo Molano: “No hace mucho la Fiebre del Oro que nos invade llegó al río Medina. Mineros profesionales.. . les arrendaron a los campesinos ribereños playas y playones. El cauce había sido conservado con matas de guadua, guamos y ceibas... Hasta cuando llegó una docena de retroexcavadora s... Y comenzaron a meter sus gigantes uñas de acero en esas tierras. Destrozaron los guaduales, destruyeron los cauces naturales de las aguas, arruinaron a los campesinos y se llevaron el oro... Como es obvio, las retros hicieron tajos rectos, aflojaron la tierra y las aguas que antes perdían fuerza en los meandros del río Medina ganaron fuerza y velocidad. No faltaba sino el aguacero, y este cayó, y siguió cayendo durante 13 horas. Sin orillas, sus aguas se volvieron locas, y locas cayeron al Gualí, y el Gualí descargó todas su fuerza contra Honda”(4).

En Colombia -con un desprecio total por el país y sus habitantes-, su gran biodiversidad está siendo criminalmente sacrificada por el Estado mediante contratos leoninos de megaexplotación minera a favor de las empresas multinacionales de la sinarquía internacional. Este siniestro “auge” minero fue desatado por el gobierno protervo de Álvaro Uribe Vélez y se da básicamente en los tres últimos años. Así lo evidencian el creciente número de títulos mineros otorgados: el Instituto Colombiano de Geología y Minería (Ingeominas) indicó que para octubre de 2010 se han expedido 8.828 títulos, mientras en el año 2000 el número fue de 50, en 2007 alcanzó a 1.650 y en 2008 llegó a 7.343 (5). Explica un informe de la publicación Minería Chilena que “fue la decisión de AngloGold Ashanti de trasladar sus oficinas a Bogotá para atender un proyecto de exploración minera greenfield en un área de 83.000 Km2 lo que llamó la atención de las compañías extractivas y de exploración sobre las expectativas ofrecidas por el país. De esta forma, AngloGold fue seguida rápidamente por empresas como Vale, Rio Tinto, Barrick Gold, Kinross Gold, Mitsui Mining y Votorantim, entre otras”(6).

La empresa que posee el mayor número de hectáreas para exploración concesionados en Colombia es la multinacional de origen sudafricano, AngloGold Ashanti, AGA, tercera empresa más grande en explotación aurífera del mundo, que desde 2003 ha explorado unas 11 millones de hectáreas en 15 departamentos (7), siendo su proyecto más importante en el país el de la explotación a cielo abierto de la mina de oro La Colosa, considerada por la empresa como “el descubrimiento de oro ‘más significativo’ del mundo en un decenio”(8).

La mina de oro La Colosa está localizada en el departamento del Tolima, municipio de Cajamarca -conocido como “la despensa agrícola del país”-, que se encuentra dentro de la Zona de Reserva Forestal Central, considerada como una “zona ambiental protegida, que es de hecho una estrella de agua en la que se verían amenazados 161 nacimientos de agua”(5). Así, Cajamarca es un municipio “con un enorme potencial hídrico donde se destacan los ríos Anaime, Toche y Bermellón y las quebradas Capotal, Cucuana, entre otras. En el sector del páramo se encuentran dos lagunas denominadas Las Mellizas. El sistema hidrográfico es de gran importancia por formar la parte alta del curso del río Coello y su distrito de riego”(9).

Los contratos de exploración minera en la mina La Colosa han sido otorgados violando todas las disposiciones vigentes. Así lo viene denunciado ampliamente la Revista Cofradia, “la expedición de estos títulos por parte de Ingeominas y contratos de concesión por parte del Ministerio de Minas se hace con total y absoluta violación de la Ley 685 de 2001 (Código de Minas) y la Ley 1382 de 2010 que la modificó y reformó, que prohíbe otorgar títulos mineros en zonas de páramos, protección y reserva forestal y ambiental (Artículo 34)” (10). Lo cual coloca en evidente ilegalidad el proyecto de la multinacional AngloGold Ashanti, AGA. Por eso en entrevista reciente el gerente de proyectos de AGA, Aurelio Ganoza afirma con cinismo que “el Congreso de Colombia podría aprobar una ley de minería en 2010 que acelerará la exploración de minerales en el país”(11).

Por otra parte, esta área de La Colosa incluye el Cerro Machín, localizado a 10 kilómetros al noreste del centro del proyecto, sobre el cual se ha creado el mito de que es un volcán de gran peligrosidad, lo que se está utilizando para aterrorizar a los propietarios de la zona para comprarles a precio de ganga sus fincas. Burda falacia puesto que si la supuesta peligrosidad del volcán amenaza a los habitantes ¿por qué no representa ningún peligro para las multimillonaria s inversiones que está haciendo y que tiene proyectado hacer en el futuro la AngloGold Ashanti en La Colosa ? Curiosamente antes del año 2.000, año en que aparece en Colombia la AngloGold Ashanti, nadie hablaba del volcán Cerro Machín. Como señala el columnista Néstor Jaime Ocampo Giraldo, “nadie hablaba de él, no aparecía en los libros de geografía, no se mencionaba en los Planes de Prevención y Atención de Desastres, ni se le consideraba en los Planes de Ordenamiento Territorial o en los Planes de Desarrollo. Ni siquiera aparecía en Internet”(12).

Informa la revista Cofradía que “En el Tolima, la empresa sudafricana ha recibido de parte de Ingeominas 156 títulos mineros que la facultan para hacer exploración y explotación hasta por un término de 29 años de minerales como oro y sus concentrados, cobre, plata, platino, molibdeno, zinc y demás minerales concesibles. Además de tener 278 solicitudes en trámite ante el mismo instituto (...) El atentado ambiental para el Tolima es demasiado grave. AngloGold en poco tiempo estará ejecutando proyectos mineros en más del 70 por ciento de los municipios del departamento con un costo para los tolimenses demasiado alto, entendiendo que éstos se realizarán sobre las principales fuentes de nacimiento y abastecimiento de agua para el consumo humano y para la producción agrícola y pecuaria, vocación económica a la que siempre le ha jugado el Tolima”(13).

AngloGold Ashanti se propone desarrollar el proyecto de la mina La Colosa extrayendo el oro que está superficialment e disperso en un área calculada de 515 hectáreas de la zona de reserva natural mediante la técnica a cielo abierto. El brutal procedimiento es el siguiente: “en primer lugar, con maquinaria pesada se destruye toda la capa vegetal con el fin de exponer el suelo... Una vez despejado el suelo, se hacen pequeñas
perforaciones en la tierra donde se instalan explosivos que luego al accionarse aflojan la tierra. En los 15 años que durará la explotación de oro en Cajamarca, la multinacional AngloGold Ashanti utilizará alrededor de 1'000.000 de toneladas de explosivos… 10 veces el poder de la bomba atómica de Hiroshima. Una vez aflojada la tierra, con maquinaria se procede a ‘raspar’ toda la montaña, con el fin de remover enormes cantidades de roca, ya que el oro está en partículas microscópicas esparcidas en toda la tierra. En las minas a cielo abierto, para extraer un kilogramo de oro se necesitan remover entre 130 a 150 toneladas de tierra. En Cajamarca se estima que se removerán de esta manera 600.000 toneladas de tierra diarias. Una vez se tiene el material rocoso, se le deposita en enormes pilas sobre plásticos, donde se le rocía por semanas enteras con una solución de agua con cianuro, que al irse escurriendo junta las partículas de oro, para luego llevar esta mezcla liquida de agua + oro + cianuro a unas enormes piscinas donde con carbón activado se separa el oro del resto de materiales” (14).

La ruina de la Zona de Reserva Forestal Central conllevará una catástrofe ambiental al generar una cantidad ingente de residuos tóxicos que contaminarán los 161 nacimientos de agua y a ríos como el Bermellón, Coello e incluso el río Magdalena y por supuesto “el suelo con metales pesados como el arsénico, cobalto, mercurio, etc. que pueden seguir contaminando por más de cien años”(15). Se estima que la cantidad de agua utilizada por la mina se acerca a los 250.000 litros por hora y se procesarán, según el geólogo Humberto Pérez Salazar, “cerca de 50.000 toneladas diarias de material lítico extraído de canteras ubicadas en lugares donde afloran aproximadamente 130 manantiales que suministran, aguas abajo, el agua potable para el consumo de más de 170.000 habitantes, e igualmente, el agua para irrigar más de 27.000 hectáreas correspondiente s al distrito de riego de USOCOELLO; el más grande de Colombia”(16).

Lectura completa en dianaduquegomez.blogspot.com/. ../...
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Luis Alvaro Noreña C
+1 # Luis Alvaro Noreña C 05-02-2013 18:06
LA multinacional AGA, tambien tiene solicitud de exploracion y preacuerdos con 8 mineros de Ginebra Valle para explotar a cielo abierto en la zona de la reserva forestal de la cuenca del rio Guabas que abastece a los municipios de Ginebra y Guacari e irriga 16.000 Hectareas de cultivos en la zona plana, tenemos muchos temores, pues el negocio es para unos pocos, pero los desastres ambientales, los 20 acueductos de la region y la agricultura nos haria un gran daño a la region, nos oponemos a esta multinacional de anglo gold aschanti
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Gustavo Guerrero
0 # Excelente analisisGustavo Guerrero 26-03-2014 10:18
Felicitaciones por el análisis Julio, sobre la delimitación de páramos siempre he creido que es una discusión inutil en la que se dejo meter el sector ambiental por parte de los mineros: como usted anota los páramos como ecosistema estan claramente identificados y ello ha de bastar para que, en caso de recibir una solicitud de un título minero, la autoridad minera oficie a la autoridad ambiental de forma que, en cada caso particular, conceptúe sobre la correspondencia entre el polígono del área solicitada y el ecosistema de páramo, sin que sea necesario acreditar de forma alguna incompatibilida d en el uso, la cual resulta evidente, de esta forma, es decir, reglando claramente el proceso de titulación minera en este sentido, se salvaguardaría como ecosistema el páramo sin necesidad de alinderarlo (como si se tratara de una afectación vial, absurdo), o de demostrar que la actividad impacta negativamente al ecosistema. Lo mismo por supuesto, y alli también coincido con ud, debe ponerse en práctica respecto de otros ecosistemas estratégicos que a la luz de la Constitución son áreas de especial importancia ecológica. Nuvamente felicitaciones y un abrazo
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