El Presupuesto Nacional para 2018: una carga adicional para los hogares

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Presupuesto Nacional.

Juan VillamizarEl déficit del Gobierno es cada vez más evidente. Y los remedios de aumentar la deuda   o de gravar aún más fuertemente las rentas de trabajo y el consumo doméstico no harán más que agravar la desaceleración que ya venimos padeciendo.

Juan Carlos Villamizar *

El proyecto

Hace algún tiempo el Gobierno presentó al Congreso su Proyecto de Presupuesto General de la Nación para el año 2018, que hoy prosigue su trámite ordinario. Se trata del último presupuesto del presidente Santos, un proyecto con el cual él aspira a culminar su gestión, y que en efecto viene a ser otro Gobierno de estirpe “neoliberal” como los que hemos tenido desde 1990.  

Con un monto total de 235,5 billones de pesos, el Proyecto implicaría aumentar el gasto público 2,4 billones en relación con el año en curso. Pero la participación del gasto público en el PIB habría disminuido de 25,4 a 24,1 por ciento (esto bajo el supuesto de que la economía colombiana crecerá 2 por ciento en 2017 y 3 por ciento en el 2018). 

Las propuestas

Aumenta el impuesto al consumo
Aumenta el impuesto al consumo
Foto: Cundinamarca 

La política económica del Gobierno actual no ha podido mantener una senda de crecimiento sostenida y aceptable.  Los ingresos petroleros, de los cuales el país se hizo dependiente, permitieron crecimientos elevados desde comienzos de siglo hasta 2014, año que cerró con un incremento de 4,4 por ciento en la producción (Gráfico 1). Sin embargo en los últimos tres años, tras la caída del precio internacional del petróleo, el deterioro del recaudo tributario y del crecimiento económico han sido evidentes.

Gráfico 1. Crecimiento del PIB, 2001-2018

Para revertir dicha dependencia, y de paso asegurar el cumplimiento de sus obligaciones tradicionales de gasto, el Gobierno Nacional ha optado por aumentar los impuestos al consumo y al trabajo y recurrir de manera más frecuente al mercado interno de bonos y a las operaciones de tesorería, pero ha hecho muy poco por impulsar la economía mediante los estímulos al consumo y para evitar caer en una recesión.

Los impuestos

En cuanto a los impuestos, el Proyecto del Presupuesto contempla:

El Proyecto implicaría aumentar el gasto público 2,4 billones en relación con el año en curso. Pero la participación del gasto público en el PIB habría disminuido de 25,4 a 24,1 por ciento.
  • Ingresos adicionales generados por el aumento en la tarifa del IVA del 16 al 19 por ciento, que se espera sean de 10,8 billones de pesos en 2017 y de un billón adicional en 2018.
  • Un mayor recaudo por el impuesto  a la  renta derivado de: i) la recuperación de la renta petrolera, ii) el aumento del 15 al 20 por ciento en la tarifa cobrada a  las empresas ubicadas en zonas francas, iii) el aumento de 0,5 por ciento en la renta presuntiva,  iv) el nuevo gravamen a los dividendos de 3,5 por ciento y v) el recaudo de la tarifa del impuesto a la renta (34 por ciento)  sumado al 6 por ciento de la sobretasa cobrada a las 7.400 empresas con más de 800 millones en activos. En síntesis, se espera un recaudo de 4,2 billones de pesos en 2017 y de 13,9 billones en 2018.

Gráfico 2. Principales impuestos directos e indirectos, 2000-2018

El Gráfico 2 muestra la tendencia creciente de los impuestos al consumo y al trabajo durante los últimos 18 años, en contraste con los impuestos a la propiedad, que si bien aumentaron entre 2000 y 2012, han venido descendiendo durante los últimos cinco años. Este tipo de política fiscal acaba siendo recesiva porque disminuye la capacidad de consumo de los hogares, y con ello la posibilidad de reactivar la economía.

Los economistas del Gobierno por el contrario consideran que estas medidas son acertadas, ya que el mercado, por sí solo, es capaz de retornar la economía a su curso normal.

Las deudas

Establecimiento del Presupuesto General para el 2018.
Establecimiento del Presupuesto General para el 2018. 
Foto: Presidencia de la República 

En cuanto a la búsqueda de financiación en el mercado interno (gráfico 3), existen dos vías empleadas por el Gobierno para completar los recursos necesarios y cumplir con las metas sobre los niveles de deuda y déficit público:

  • Acudir con frecuencia a la venta de títulos públicos que son comprados por los bancos y los fondos de pensiones locales. En 2018, estos títulos representarán el 59,5 por ciento del financiamiento del Gobierno, nivel que viene aumentando desde 2016, cuando era de 48,1 por ciento. Es importante aclarar que aun cuando entre 2013 y 2015 esta fuente rondaba el 70 por ciento, el nivel actual no deja de ser bastante elevado.
  • Realizar operaciones de tesorería, las cuales representan el 18,2 por ciento del financiamiento total.

Gráfico 3. Fuentes de financiamiento, 2013-2018

En ambos casos, el ganador es el mercado financiero, que ha demostrado contar con recursos suficientes para atender las necesidades del Gobierno. Para 2018 este requiere 66 billones de pesos, de los cuales 39,3 corresponden a bonos internos, 7,3 billones a bonos externos, 12 billones a operaciones de tesorería, y el restante se financiará con crédito externo y otros ajustes.

Por tanto, el Proyecto de Presupuesto de 2018 carece de mecanismos que impulsen el crecimiento, además de imponerle mayores obligaciones al trabajo y a los consumidores, crea incentivos para el mercado financiero y es fuente de rentas privadas por cuenta del gasto público.

El Proyecto de Presupuesto acaba siendo una propuesta restrictiva, atada a muchas de las metas negociadas con el Fondo Monetario Internacional, en materia de déficit fiscal y deuda, que reemplaza la dependencia de los ingresos gubernamentales en la actividad petrolera por una dependencia en el mercado financiero.

Los gastos

La situación aquí no es muy alentadora, pues la inversión proyectada para 2018 caería en 6,9 billones de pesos, al pasar de 41,2  a 34,2 billones entre 2017 y 2018 (Gráfico 4). Gran parte de los gastos programados obedecen simplemente a la inflexibilidad del presupuesto  en materias de personal, pago de pensiones, Sistema General de Participaciones, atención a población vulnerable y pago de intereses y amortizaciones de la deuda.

Gráfico 4. Gastos proyecto de presupuesto, 2018

Los gobiernos siempre pueden tomar la decisión de aumentar o de reducir sus gastos, pero esto en gran medida depende de su proyecto político. En el caso colombiano, el equipo económico del Gobierno ha decidido financiar su gasto mediante un nivel elevado de deuda y déficit fiscal con el fin de mantener abierto el mercado financiero interno y externo.

¿Y…quiénes pagan?

Lo anterior resume una visión de política económica que ya tiene 30 años, escondida bajo el elegante término de “equilibrio macroeconómico”.

Dado que este proyecto de presupuesto responde a unos niveles de gasto mínimos y a un recaudo respaldado en el trabajo y el consumo, los más perjudicados acaban siendo los sectores más débiles de la sociedad, aquello que carecen del poder de negociar.

Tras la caída del precio internacional del petróleo, el deterioro del recaudo tributario y del crecimiento económico han sido evidentes.

En ese orden de ideas, los acuerdos de paz, las víctimas del conflicto, la restitución de tierras, la educación, la ciencia, el deporte y la población pobre, son asuntos que pueden esperar. Para muestra un botón: de los ocho millones de víctimas, este Gobierno sólo indemnizará a un millón y dejará para el próximo periodo presidencial la responsabilidad de indemnizar los restantes siete millones, cuando acaba la vigencia de la ley de víctimas.

Queda entonces preguntarse y esperar, si es que acaso ¿en la ideología neoliberal no hay espacio para aquellos más vulnerables económicamente?  Amanecerá y veremos.

* Economista y doctor en Historia de la Universidad Nacional.  Http://juancarlosvillamizar.guru

 

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