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Hip Hop al Parque: más allá de los clichés

(Tiempo estimado: 4 - 7 minutos)

El festival de nuevo fue blanco de todo tipo de críticas.

Julian GuerreroLos medios han reducido Hip Hop al Parque a los clichés de siempre: violencia, drogas y delincuencia. ¿Por qué es importante resaltar otros aspectos del festival?

Julián Guerrero*

Los lugares comunes

Hace ocho días tuvo lugar la última edición de Hip Hop al Parque y, como ocurrió los años anteriores, los comentarios en contra del festival no tardaron en llegar ni en ser amplificados por los medios.

La historia la conocemos bien: en medio de la multitud, se abren círculos donde algunos jóvenes se enfrascan en luchas a puñal o a mano limpia. Las riñas se ven también a la salida del festival y algunos de los vehículos y transeúntes que pasan por ahí, se convierten en blanco de la delincuencia. Pero, aunque nos cueste admitirlo, las riñas, los robos y el exceso de drogas y de alcohol no son nada extraordinario en la vida cotidiana de Bogotá.

En redes sociales los comentarios ofensivos contra el festival y sus asistentes son ya un lugar común, así como lo son las noticias de canales como Caracol o RCN que reportan con dramatismo los robos y las riñas que se vivieron durante el festival en cuestión.

Por su parte, otros periodistas critican la estigmatización que existe sobre el festival, pero al hacerlo, caen en otro lugar común: la denuncia de que dicha estigmatización se basa en un prejuicio de clase que rechaza al hip hop y a aquellos que lo oyen. En el afán de explicar los motivos que originan la violencia en estos escenarios, estos periodistas resaltan los aspectos positivos del festival, pero vuelven a caer en la trilladísima conversación sobre la violencia.

Aunque muchos se preguntan si este festival debería ser suspendido o si hay alguna forma de contrarrestar la violencia que suscita, lo cierto es que estas preguntas tienen poca incidencia sobre una realidad que desborda los límites de Hip Hop al parque y a la que sus asistentes se enfrentan dentro y fuera del festival.

Más allá de la violencia

El problema de que los medios únicamente hablen de violencia cuando se refieren a Hip Hop al Parque radica en que, además de que la cultura hip hop es reducida a clichés como la agresividad, los pandilleros y las drogas, otros aspectos fundamentales del festival como la música pasan desapercibidos. Por ejemplo, a una charla sobre mujeres y hip hop que tuvo lugar en las instalaciones de la Cinemateca Distrital apenas asistieron diez personas y su visibilidad en los medios fue prácticamente nula pese a tratarse de un asunto importante para un festival en el que menos del 5 por ciento de sus invitados fueron mujeres.

El problema de que los medios únicamente hablen de violencia cuando se refieren a Hip Hop al Parque radica en que, otros aspectos fundamentales del festival como la música pasan desapercibidos.

La insistencia en discutir sobre el hip hop únicamente dentro de los límites de lo violento e insistir en responder a estas acusaciones (algo de lo que ya están hartos organizadores y miembros de la escena), no permite combatir el estigma que existe sobre la cultura hip hop ni enfrentar otros problemas que existen dentro del festival.

Además, los estudios especializados no logran ir más allá del ámbito académico y, por ende, no interpelan a la ciudadanía. En realidad, aparte del cliché de la violencia que suscita el festival, pocas veces las discusiones sobre el tema han suscitado reacciones públicas.

El insistir en la violencia del festival no permite ver otros problemas o asuntos claves del festival.

Foto: Facebook: Festival Hip Hop al parque
El insistir en la violencia del festival no permite ver otros problemas o asuntos claves del festival.

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Después de Hip Hop al Parque

El Festival Hip Hop al Parque es uno de los más importantes para la comunidad hip hop en Colombia y América Latina. Aunque en sus comienzos fue pensado como un espacio de rap (Rap al Parque fue el nombre con que comenzó el festival que tenía lugar en la Media Torta), hoy en día es un escenario donde confluyen expresiones de los distintos elementos que conforman la cultura del hip hop como el MC, el DJ, el breaking y el grafiti.

La insistencia en discutir sobre el hip hop únicamente dentro de los límites de lo violentono permite combatir el estigma. 

Esta selección no es gratuita, ni parte de procesos que se armen de un día para otro. En los barrios marginales donde más ha calado la cultura hip hop, se han desarrollado procesos sociales y de educación popular gracias a los cuales muchos jóvenes han logrado transformar su realidad a través de la experimentación musical. Así pues, además de ser una muestra de lo que está sonando y produciéndose en Colombia, Hip Hop al Parque es el punto de confluencia de procesos comunitarios que han ayudado a construir la identidad de jóvenes que viven en contextos hostiles.

Con la edición XXIII finalizada y un nuevo recuento a cargo de los medios de comunicación de los desmanes producidos por algunos de los asistentes, una vez más los esfuerzos de la ciudadanía que trabaja por transformar su territorio a pesar de las dificultades quedaron opacados por una discusión sin objeto. Fuera de Hip Hop al Parque, en las montañas donde se han construido los barrios más pobres de la ciudad, este tipo de desencuentros, riñas y malestar son el pan de cada día, pero también lo son las expresiones de la cultura hip hop que trabajan por contrarrestar esa hostilidad.

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 Las riñas, la inseguridad y malestar son el pan de cada día en los barrios más pobres de la ciudad.

Foto: Facebook: Hip Hop al parque
Las riñas, la inseguridad y malestar son el pan de cada día en los barrios más pobres de la ciudad.

Mientras los medios sigan alimentando la infértil discusión sobre la violencia que suscita el festival —la misma que vivimos los bogotanos diariamente— alimentaremos la estigmatización que carga consigo el evento y le seguiremos restando visibilidad a los procesos que forman parte del festival.

Al reducir el hip hop a los clichés de siempre y verlo como un género inferior (que no está ni cerca de otros géneros ‘elevados’ como el rock o el jazz), no solo marginamos a la cultura hip hop, sino también a aquellos que se identifican con ella.

Profesional en Estudios Literarios de la Universidad Javeriana, jefe de redacción en la revista Cartel Urbano donde trabaja temas de cultura en Bogotá y población LGBTI.

 

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