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La espectacular carrera literaria de Haruki Murakami

(Tiempo estimado: 5 - 10 minutos)

Libro 1Q84 de Murakami

Ana Maria Ferreira

Este exitoso autor japonés se ha hecho famoso en el mundo con un estilo que recuerda al de varios autores latinoamericanos del boom. Pero también tiene algo más, imposible de clasificar.  

Ana María Ferreira*

Bueno y exitoso

Los grandes éxitos editoriales, las obras que se venden por miles de dólares en Sotheby's y los cantantes que venden millones en internet suelen despertar desconfianza en los ámbitos académicos y entre los críticos de arte ‘serios’. Parece que nos gustan más los artistas que se mueren de hambre, los que nunca son reconocidos, los que solo después de su muerte alcanzan el estatus de grandes maestros.

Esta posición está basada en la complicada relación entre los artistas, sus obras y el mercado. ¿Para quién escriben los artistas? ¿Para sus lectores? ¿Para hacer dinero? ¿Para crear obras maestras?

En Haruki Murakami encontramos un autor que ha conquistado diversos públicos: a lectores eruditos y principiantes, a críticos y a lectores ocasionales, y también al mercado. Parece que Murakami escribe para sus lectores, pero no es un autor fácil o complaciente, y al mismo tiempo, es definitivamente un escritor de obras maestras que se venden como pan caliente.

Murakami nació en 1949 en Kyoto, Japón. Su padre era profesor de literatura japonesa, lo cual, paradójicamente, lo alejó de su propia tradición cultural y, a diferencia de muchos de sus contemporáneos japoneses que escriben influidos por autores orientales, Murakami afirma haber crecido leyendo escritores como Raymond Chandler, Kurt Vonnegut o Franz Kafka.

Murakami escribe para sus lectores, pero no es un autor fácil o complaciente.

Después de estudiar teatro en la Universidad de Waseda, se casó con quien es todavía su esposa, Yoko Murakami. Consecuentes con sus gustos occidentales, juntos abrieron un bar de jazz que atendieron durante varios años. Este género musical, y en general la música, permea muchos de sus escritos.

Haruki Murakami

Foto: Wikipedia
Haruki Murakami.

El autor empezó a escribir a los 29 años. Él mismo narra, en una anécdota muy conocida que ya hace parte de su leyenda, que su decisión de escribir le vino como una epifanía durante un juego de béisbol donde un jugador norteamericano hizo un doble, es decir, llegó a segunda base después de batear. En ese momento sintió que debía ir a su casa y empezar a escribir. Esa noche empezó la que sería su primera novela: Escucha la canción del viento (1979).

Sus obras

La rutina diaria de Murakami es un tanto excéntrica. Se levanta, sin necesidad de un despertador, todos los días a las 4 de la mañana y escribe hasta las 10. Todas las tardes corre 10 kilómetros o va a nadar, y se acuesta a las 9:00 p. m.

Gracias a esta ética de trabajo y a un talento innegable, el autor japonés ha producido una larga lista de títulos con los que ha tenido un éxito avasallador. Sus libros han sido traducidos a más de cincuenta idiomas y se venden por millones.

Murakami escribe sobre todo novelas, aunque ha publicado también algunos ensayos y cinco colecciones de cuentos, entre las que se encuentran Después del terremoto (2000) y Hombres sin mujeres (2014). En Después del terremoto, el autor recoge seis cuentos que confluyen en el terrible terremoto de 1995 en Japón. Son historias tristes, profundas y, como el terremoto mismo, devastadoras.

La novela que llevó a Murakami a la fama fue Tokio Blues (los títulos de sus libros son algunas veces muy difíciles de traducir porque el autor juega con dobles significados de palabras en japonés). Pero la fama no le sentó bien. En varias entrevistas, Murakami cuenta con cierto disgusto cómo fue imposible volver a salir a comer o al cine con su esposa sin ser reconocido e, incluso, acosado por sus admiradores. Esta desagradable experiencia lo volvió cauteloso y desde entonces trata de mantenerse alejado de todo.

Algunas de sus novelas son bastante cortas, como Sputnik, mi amor, publicada en 1999, pero en general su obra se compone de tomos de cientos de páginas. Una de sus novelas más fascinantes, 1Q84, está compuesta por tres tomos y casi 1500 páginas. Lo mejor de todo es que en una entrevista con el New Yorker, Murakami afirmó que tenía en su cabeza la secuela y la precuela de la novela, pero que no creía que las fuera a escribir.

Pero la longitud de las novelas no es lo importante, las historias son lo que nos cautiva, lo que incluso después de haber leído mil páginas nos hace pensar que no queremos que se acaben, que queremos seguir leyendo.

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La cotidianidad alucinante

En casi todas las novelas de Murakami los protagonistas oyen música, cocinan, escriben, tienen sexo, viajan en tren, conducen; es decir, son personas normales realizando actividades cotidianas. Estos personajes son también solitarios que se encuentran en una encrucijada en su vida: divorcios, problemas en el trabajo, soledad. Gente un poco perdida.

Sin embargo, es precisamente en ese momento de sus vidas cuando la realidad, la cotidianidad y la normalidad de los personajes se ve interrumpida por acontecimientos y personajes extraños, de otro mundo.

Novelas de Haruki Murakami

Foto: Wikimedia Commons
Novelas de Haruki Murakami.

En sus obras muchas veces coexisten la realidad que todos vemos día a día y otra más, una incierta, alucinante. Las pinturas se salen de los cuadros, los gatos hablan, las escaleras, túneles y pozos son puertas a otros mundos y los personajes aparecen y desaparecen como fantasmas. Pero su literatura no es necesariamente, o por lo menos no exclusivamente, ciencia ficción. Los viajes en el tiempo, los personajes fantasmagóricos, incluso los animales o pinturas que hablan son, de algún modo, una parte natural de las novelas.

Los textos de Murakami dejan al lector en un estado permanente de incertidumbre: no hay explicaciones, no hay respuestas. Las novelas son búsquedas que nos llevan a más preguntas.

De algún modo, la obra de Murakami se relaciona también con la literatura del boom latinoamericano, y los críticos no dudan en catalogar su obra como realismo mágico. Tendríamos que imaginar un Gabriel García Márquez que no hubiera nacido en Aracataca sino en Kyoto.

Pero no es a García Márquez a quien me recuerda el autor japonés. Si tuviéramos que compararlo con un autor latinoamericano, sería definitivamente con Julio Cortázar. Ambos están obsesionados con los gatos y el jazz, y en ambos autores sus personajes saltan entre dos realidades que dejan al lector en un estado permanente de incertidumbre.

Murakami escribe sobre todo novelas, aunque ha publicado también algunos ensayos y cinco colecciones de cuentos.

Sin embargo, es difícil clasificar su obra. Esta se niega a dejarse encerrar en categorías y cuando el lector cree que ya tiene el hilo de la historia y que el autor no lo va a sorprender, la trama da nuevamente un vuelco y se convierte en una historia de asesinatos, de ópera, de violencia sexual, sobre la familia o, de repente, después de un pasaje sombrío, los personajes se ven envueltos en las situaciones más graciosas.

Este juego de realidades que se superponen, de ciencia ficción bañada de surrealismo, también ocurre en su novela más reciente: La muerte del comendador, que fue publicada en dos tomos en español. La primera parte salió a finales de 2018 y la segunda en enero de este año.

En esta novela, como en otras de sus obras, un hombre solitario, un pintor de retratos a quien su esposa ha abandonado recientemente, conoce a los personajes más anodinos y también a los más extraños.

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Se puede decir que Murakami escribe ciencia ficción, realismo mágico, surrealismo y tal vez otros géneros más, pero también escribe otra cosa y es, sin duda, un clásico de nuestro tiempo. Su obra voluminosa y descabellada hace ya parte del canon literario de oriente y occidente, e independientemente de qué clase de libro el lector esté buscando, va a encontrar una lectura interesante en Murakami.

Escucha la canción del viento

Foto: Flickr
Escucha la canción del viento.

El primer libro que leí de Murakami fue Kafka en la orilla. Me lo recomendó durante un viaje Alan Reese, un buen y querido amigo, que murió hace un par de años. Kafka en la orilla será siempre mi libro favorito de este autor, porque me lo recomendó Alan y porque leer por primera vez a Murakami me dejó una fuerte impresión, fue como descubrir un sabor o un tipo de música que nunca había oído, pero que al mismo tiempo se sentía familiar, cercana. Como si dos realidades me estuvieran cercando a mí también.

*Doctora en Literatura y Estudios Culturales de la Universidad de Georgetown. Profesora en la Universidad de Indianápolis donde enseña e investiga sobre América Latina.

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