El incendio de Riosucio, Chocó: un desafío apremiante - Razón Pública
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El incendio de Riosucio, Chocó: un desafío apremiante

Escrito por Cristina Vargas
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Los liderazgos locales y el énfasis en la sostenibilidad serán la clave para superar esta tragedia.

Cristina Vargas*

La tragedia

El 29 de noviembre el país despertó con la noticia de una nueva tragedia. Dos mujeres (una joven de poco menos que 25 años y una niña de 8 años) perdieron la vida incineradas y más de 70 familias perdieron sus casas en vísperas de una Navidad que prometía darle un respiro al tormentoso 2020.

El origen del incendio parece un chiste de mal gusto: un corto circuito domiciliario que no pudo ser controlado a tiempo porque el cuerpo de bomberos de uno de los municipios aledaños no contaba con el combustible suficiente para llegar al lugar de la conflagración, el barrio Benjamín Hidalgo ubicado en la cabecera municipal de Riosucio-Chocó.

Además del desconsuelo y la tristeza, esta tragedia deja muchos interrogantes abiertos: ¿En dónde estaba el cuerpo de bomberos del municipio? ¿Por qué no se presentaron otras entidades responsables de la gestión del riesgo y el manejo de desastres? ¿Por qué el fuego se propagó tan rápido y solo pudo ser controlado 5 horas después gracias a la cadena humana que transportó baldes de agua del río Atrato?

Entre todas estas dudas, se asoma una única certeza: las comunidades rurales, negras e indígenas que viven en el litoral pacífico siguen siendo víctimas de la desatención sistemática del Estado colombiano.

Es innegable que existe una brecha enorme entre las periferias y el centro del país en materia de servicios básicos, garantía de derechos y atención de emergencias. Un incendio ocurrido en Bogotá a finales del año pasado así lo demuestra: el cuerpo de bomberos llegó a tiempo para evitar que el fuego producido por una veladora en un apartamento al occidente de la ciudad se propagara en el edificio. Lamentablemente, un hombre de 29 años falleció y hubo varios heridos, pero fueron llevados a hospitales locales y recibieron la atención médica requerida.

Más allá de denunciar las injusticias y el abandono estatal del que son víctimas estas comunidades, es necesario resaltar sus fortalezas e identificar estrategias que permitan que sus habitantes resistan y encuentren maneras creativas de sembrar la resiliencia en sus espíritus y en sus familias.

Foto: Cortesía Manos Visibles - Incendio Riosucio

La importancia de los ODS

Este accidente, el ciclo de huracanes que ha azotado el Caribe, la oleada de inundaciones novembrinas y la emergencia sanitaria desatada por la COVID-19 confirman la importancia de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acaparados por el mundo en 2015. Ahora más que nunca, debemos trabajar para erradicar la pobreza, proteger al planeta y asegurar la prosperidad de toda la humanidad.

Los ODS son una guía que permite que los Estados, las instituciones públicas y privadas, y los ciudadanos impulsen iniciativas para mejorar las condiciones de vida de todos los seres humanos y mitiguen los efectos del calentamiento global.

El Acuerdo de París producto de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2015 reafirmó el deseo de los países involucrados de “mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y limitar ese aumento a 1,5 °C reconociendo que ello reduciría considerablemente los riesgos y los efectos del cambio climático”.

De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), las comunidades que viven en islas, costas y cerca de cuerpos de agua se verán más afectadas por el calentamiento global que el resto de la población. Este es el caso de los habitantes del Chocó, de San Andrés y de Providencia. Parece que la vida no les da tregua a estas comunidades: lo más probable es que ese tipo de desastres sigan ocurriendo en los territorios más vulnerables del país.

las comunidades rurales, negras e indígenas que viven en el litoral pacífico siguen siendo víctimas de la desatención sistemática del Estado colombiano

La importancia del liderazgo

En estos momentos, la pregunta que debemos tratar de responder es: ¿cómo reconstruir Riosucio desde un enfoque sostenible que garantice que podamos mitigar los desastres naturales que se presenten en el futuro?

Sin duda, la autogestión, organización y adaptación al cambio de los habitantes del departamento serán fundamentales para lograr dicha reconstrucción. Por eso, en la Corporación Manos Visibles nos preguntamos qué tipo de liderazgo debemos promover entre los jóvenes y niños de la región para garantizar el bienestar, la reactivación económica, el respeto por los saberes locales y la protección del medio ambiente de las comunidades a las que pertenecen.

Se trata de un gran desafío que requiere que los diversos actores de la región y las organizaciones nacionales e internacionales se unan para combatirla precariedad y exclusión que sufren estas comunidades.

El liderazgo debe provenir del interior de las comunidades, pues los habitantes de la región son quienes mejor conocen sus territorios y quienes deben orientar el trabajo de los actores externos.

Desde Manos Visibles, queremos invitar a la sociedad colombiana a apoyar acciones, iniciativas, proyectos y programas dedicados a fortalecer los liderazgos locales y a consolidar estrategias que permitan combatir el abandono estatal y las injusticias que agobian a estas comunidades.

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