¿Inacción o injerencia?: América Latina frente a la crisis venezolana - Razón Pública
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¿Inacción o injerencia?: América Latina frente a la crisis venezolana

Escrito por Roberto Cajamarca

El Presidente venezolano Nicolás Maduro.

Roberto CajamarcaHasta el momento, la comunidad internacional ha actuado con cautela frente a la crisis venezolana. Sin embargo, cada día los problemas del país se hace más graves y la fortaleza venezolana en el exterior se erosiona. ¿Qué pasará?

Roberto Cajamarca*

El revocatorio

Las políticas del gobierno de Nicolás Maduro han sumido a Venezuela en una crisis sin precedentes en su historia contemporánea, que comienza a adquirir características de tragedia humanitaria:  

– La tasa de homicidios de país es la segunda del mundo.

– En cuatro años, el tamaño de la economía venezolana se ha reducido a la mitad, y

– Según proyecciones del Fondo Monetario Internacional, la inflación llegará a 700 por ciento al final de este año, y a 2.200 por ciento en 2017.

Este desastre no se resolverá sin reformas integrales, que el régimen no ha estado dispuesto a considerar. El gobierno ha rechazado las ofertas de ayuda humanitaria y se empeña en atribuir la crisis a una poco creíble “guerra económica”. Mientras tanto, aumentan las muertes de venezolanos porque los hospitales se han quedado sin medicinas, y la comida se ha vuelto tan escasa que proliferan los saqueos a tiendas y camiones de transporte.

Las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015 dejaron claro que Nicolás Maduro perdió el respaldo de la mayoría de los venezolanos: el 75 por ciento de la población responsabiliza directamente a Maduro y su gobierno de la crisis del país. La mayoría quiere un cambio y lo conseguirá. Pero lo deseable es que este ocurra dentro del marco constitucional.

El referendo revocatorio es el único mecanismo pacífico, legal y democrático para canalizar el deseo de cambio de los venezolanos. Si este se realizara hoy, el 70 por ciento de los electores votarían en contra de Maduro.

Pero este resultado podría ser inocuo si el referendo se realiza después del 10 de enero de 2017, pues la Constitución indica que cuando el presidente sea removido durante los últimos dos años de su mandato, su vicepresidente completará el período.

Es por ello que el oficialismo ha intensificado su ofensiva para impedir que el revocatorio se realice antes de esa fecha, mediante demandas y artificios menos legales, como promover la disolución de la Asamblea Nacional. La pregunta es si lo logrará sin grandes consecuencias.

Pese a que la Constitución Bolivariana dejó abierto el procedimiento de revocación del mandato, durante sus 17 años de vigencia la Asamblea Nacional ha evitado aprobar una ley de referendos, y por ello los únicos reglamentos existentes son los que ha expedido el Consejo Nacional Electoral (CNE), mayoritariamente chavista, que ha aumentado progresivamente los requisitos para convocar un referendo revocatorio.

Bajo el reglamento vigente, el referendo debería realizarse antes del 10 de enero, incluso si se interpretan de manera extendida los lapsos establecidos por la resolución, como se resume a continuación:

Etapa

Lapso máximo

Fecha máxima estimada

Evaluación y certificación de las firmas validadas (1 por ciento del censo electoral)

20 días hábiles

27 de julio*

Presentación de "escrito de participación" por parte de la Mesa de Unidad Democrática, solicitando se recabe la "manifestación de voluntad" del 20 por ciento del electorado.

28 de julio

Remisión del escrito a la Comisión de Participación Política (CPP)

2 días hábiles

1 de agosto

Revisión del escrito de participación

15 días continuos

16 de agosto

Definición y preparación de los centros de recepción de las
"manifestaciones de voluntad"

15 días hábiles

7 de septiembre

Recolección de las "manifestaciones de voluntad"

3 días continuos

10 de septiembre

Contabilización de las "manifestaciones de voluntad"

15 días hábiles

30 de septiembre

Convocatoria al referendo

3 días hábiles

5 de octubre

Realización del referendo

90 días continuos

3 de enero de 2017

* A pesar del lapso reglamentario, el CNE anunció que la evaluación de las firmas validadas se extenderá hasta el 26 de julio.

Las fuerzas del hemisferio

El Secretario General de la OEA Luis Almagro.
El Secretario General de la OEA Luis Almagro.
Foto: OEA-OAS

La permanencia del régimen venezolano no se basa ya en su soporte popular, sino en su control institucional. La oposición tiene los votos, pero el chavismo tiene las instituciones, el presupuesto y las armas.

Por ello se ha dado el lujo de defenestrar diputados, quebrar la mayoría opositora en la Asamblea y utilizar el Tribunal Supremo de Justicia para bloquear todas sus decisiones. Además, la relación entre el gobierno y los estamentos militares, que ya actúan como una especie de cogobierno, continúa siendo sólida.

En este contexto, la comunidad internacional puede jugar un papel esencial ejerciendo una presión tal que el gobierno concluya que posponer indebidamente el referendo tendrá consecuencias graves, pero que no llegue al punto de permitirle construir un discurso creíble de amenaza internacional, o de alentar episodios de violencia que el régimen pueda capitalizar.

De manera audaz, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, solicitó debatir la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela por considerar que allí hay una alteración del orden democrático.

La oposición tiene los votos, pero el chavismo tiene las instituciones.

Este pedido ha revelado que, pese a que muchos gobiernos siguen estando reacios a presionar al régimen venezolano, la crisis es tan evidente que este ha perdido parte de la influencia que en años anteriores le llevó a ganar votaciones en la OEA sin batallar ni ceder.

La correlación de fuerzas en los organismos multilaterales para la decisión de asuntos políticamente delicados es siempre una materia compleja que depende de muchos factores y en la que suelen privilegiarse las fórmulas de consenso.

El antecedente más reciente de una situación relacionada con Venezuela que debió ser resuelta por votación en la OEA ocurrió el 31 de agosto de 2015, cuando Colombia no logró los 18 votos necesarios para convocar a una reunión de cancilleres que abordara la crisis fronteriza.

En ese momento, 4 gobiernos apoyaron a Venezuela, 11 se abstuvieron, y 17 respaldaron a Colombia. En la práctica, en este tipo de votaciones la abstención tiene el mismo efecto de un voto en contra.

El mapa político de la región también ha cambiado desde ese momento. El 10 de diciembre el kirchnerismo perdió la presidencia argentina en manos de Mauricio Macri, y el 12 de mayo, Dilma Rousseff fue suspendida del cargo, dejando el gobierno de Brasil en manos de Michel Temer.

Ambos países votaron en contra del gobierno de Maduro el pasado 23 de junio, cuando intentaba cancelar la sesión de la OEA en la que finalmente se presentó el informe que sustenta la solicitud de aplicación de la Carta Democrática. Esta vez la representación de Venezuela perdió por 20 votos contra 12, y hubo solo dos abstenciones.

 

Votos favorables y contrarios al gobierno venezolano en la OEA

Gobierno

Crisis fronteriza
con Colombia
(31/08/2015)

Reunión sobre
Carta Democrática
(23/06/2016)

Antigua y Barbuda

Abstención

A favor

Argentina

Abstención

En contra

Bahamas

En contra

En contra

Barbados

En contra

En contra

Belice

Abstención

En contra

Brasil

Abstención

En contra

Bolivia

A favor

A favor

Canadá

En contra

En contra

Chile

En contra

En contra

Colombia

En contra

En contra

Costa Rica

En contra

En contra

Dominica

Ausente

A favor

Ecuador

A favor

A favor

El Salvador

En contra

A favor

Estados Unidos

En contra

En contra

Granada

Abstención

A favor

Guatemala

En contra

En contra

Guyana

En contra

En contra

Haití

A favor

A favor

Honduras

En contra

En contra

Jamaica

En contra

En contra

México

En contra

En contra

Nicaragua

A favor

A favor

Panamá

Abstención

En contra

Paraguay

En contra

En contra

Perú

En contra

En contra

Rep. Dominicana

Abstención

A favor

San Cristóbal y Nieves

Abstención

A favor

San Vicente y las Granadas

Abstención

A favor

Santa Lucía

En contra

Abstención

Surinam

Abstención

En contra

Trinidad y Tobago

Abstención

Abstención

Uruguay

En contra

En contra

Venezuela

A favor

A favor

Este resultado muestra cierta reconfiguración de fuerzas al interior del organismo. Por un lado, están los gobiernos ideológicamente alineados con el régimen venezolano: Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Existe también el grupo de naciones de la Comunidad del Caribe (Caricom) que solía respaldar mayoritariamente al gobierno venezolano por su dependencia del petróleo subsidiado.

Este apoyo, sin embargo, ha perdido fuerza por la caída de los precios de los hidrocarburos, por el renovado acercamiento de Washington con la región, y por la solidaridad con Guyana en el diferendo territorial con Venezuela.

Es todo un hito que cuatro gobiernos influyentes en Caricom: Jamaica, Guyana, Surinam y Belice hayan votado a favor de discutir la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela.

El discurso del gobierno venezolano parece despreciar la opinión de la comunidad internacional.

También están los ambivalentes, entre los que pueden contarse República Dominicana, El Salvador, e incluso Panamá, que evitó apoyar a Colombia durante la crisis fronteriza para no poner en riesgo la cuantiosa deuda que Venezuela mantiene con su sector privado, pero que votó en contra del gobierno venezolano en la sesión del 23 de junio.

Finalmente, el grupo de gobiernos que demandan del régimen venezolano mayor respeto por la democracia y, en particular, la realización del referendo revocatorio, está conformado por Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, México, Paraguay, Perú, Uruguay (en respaldo del secretario Almagro), y ahora también por Argentina y Brasil.

Ni sanciones ni soluciones

Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela.
Foto: Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela

Los tiempos de la diplomacia suelen ser lentos y cautelosos. Las organizaciones internacionales tienen limitaciones porque muchos gobiernos prefieren no hacer a otros lo que no quisieran que en el futuro les hagan a ellos. Por ello, la OEA evitará la aplicación de sanciones al régimen venezolano a menos que la situación se deteriore aún más.

Aunque el discurso del gobierno venezolano parece despreciar la opinión de la comunidad internacional, sus acciones muestran que no es inmune a la pérdida de apoyo regional. Sin embargo, un chavismo suspendido de la OEA o de otros organismos regionales sería menos receptivo a la presión diplomática y podría reconstruir cierto respaldo interno alrededor de un discurso de agresión internacional.

Sin embargo, la votación del 23 de junio reveló dos hechos trascendentales: primero, que la mayoría de países ya no desea mantener una actitud pasiva frente al deterioro de la democracia y las instituciones venezolanas, y segundo, que sin prisa pero sin pausa se erosiona la homogeneidad del grupo que tradicionalmente era solidario con el gobierno chavista.

Lamentablemente, los problemas de los venezolanos no dan espera. La crisis del país exige la ayuda internacional, pero esa ayuda debe estar dirigida a presionar una negociación política que no se convierta en otra herramienta para ganar tiempo, sino que resulte en acuerdos concretos que respeten los principios democráticos y atiendan el deseo de cambio de los venezolanos.

 

* Economista, consultor, ex Consejero Político y Económico de la Embajada de Colombia en Venezuela, y Director de Estudios Económicos de la Cámara Colombo Venezolana.

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