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Impacto regional de la victoria de Mursi en Egipto

Escrito por Mauricio Jaramillo-Jassir
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Mauricio_Jaramillo_Jassir_1La victoria de Mohammed Mursi marca un punto de inflexión en la historia egipcia y puede provocar cambios estructurales en toda la región, por lo menos en tres ámbitos: las relaciones de Estados Unidos con el Medio Oriente, la posición de Israel en la región, y el Islam como nuevo referente político e ingrediente de la democracia.

Mauricio Jaramillo Jassir

Estados Unidos: cambio de discurso

Es importante recordar la forma como la política exterior estadounidense hacia la región se fue modificando no sólo a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001, sino ya durante la década de los 90, ante el fracaso en las negociaciones de los denominados Acuerdos de Oslo entre palestinos e israelíes.

Mauricio_Jaramillo_ObamaPor ello, en los últimos años Washington ha debido revisar sus vínculos con Israel, porque la defensa a ultranza de Tel Aviv, le sigue creando problemas en elmundo.
Foto: pvp.org.uy

Dicho de otro modo, el punto de quiebre que marca el rediseño de la política exterior de Washington con respecto a esta región, no es la guerra global contra el terrorismo, como tiende a pensarse. Más bien, durante años y con el impulso de buena parte de la comunidad internacional — incluyendo a los principales líderes árabes — se intentó instalar la paz entre Palestina e Israel.

Este hecho es de suma importancia porque revela la principal inquietud de Estados Unidos frente a la región y porque se asume un supuesto que a todas luces parece lógico: en la medida en que se llegue a un acuerdo en este conflicto, se allana el camino para que Washington ejerza efectivamente una hegemonía regional.

El establecimiento del Estado de Palestina puede dejar sin ningún fundamento el discurso político de buena parte de los movimientos integristas islámicos que luchan contra Occidente y principalmente contra Estados Unidos.

No se trata de sugerir que dichos movimientos tienen todos las mismas reivindicaciones, pues algunos ponen por encima del tema palestino otras reivindicaciones en cuanto a la política interna y en algunos casos la instauración de la sharia, la ley coránica. Bajo este esquema el Islam se convierte en fuente principal del derecho.

A pesar de la heterogeneidad de las reivindicaciones del mundo musulmán, resulta innegable que una paz entre israelíes y palestinos haría cambiar el discurso de algunos movimientos como Hezbollah y Hamas con respecto a Estados Unidos. A su vez, dicho escenario podría modificar sustancialmente la opinión que se tiene de la sociedad árabe y musulmana en Occidente.

Por ello, en los últimos años Washington ha debido revisar sus vínculos con Israel, porque la defensa a ultranza de Tel Aviv, le sigue creando problemas en el mundo. En 2005 ocurrió algo imprevisible: John Mearsheimer y Stephen Walt, dos influyentes académicos neoconservadores, criticaron fuertemente la alianza entre ambos países y los problemas que ésta había acarreado para Estados Unidos.

Es más, desde la época de Bill Clinton, Israel ha desafiado en más de una oportunidad a Washington cuando éste le ha exigido detener el proceso de colonización en Cisjordania. Esto ha conducido que cada vez se indague más en Estados Unidos sobre los réditos que la alianza con Israel supone.

La llegada de Mursi por la vía electoral complica aun más un apoyo irrestricto de Estados Unidos a Israel, habida cuenta de la necesidad de buscar nuevos socios en la región y porque, se quiera o no, Washington deberá negociar con gobiernos de corte islámico.

¿Un cambio en la correlación de fuerzas entre Israel y sus vecinos?

Ahora bien, el ascenso al poder de la Hermandad Musulmana en cabeza del Partido de la Libertad y la Justicia señala un cambio en la correlación de fuerzas entre Israel y el mundo árabe musulmán. Luego de la profunda crisis política que enfrentó Egipto, es probable que el Estado vuelva a buscar liderazgo y prestigio regional.

Mauricio_Jaramillo_pazAunque es inviable una guerra con Israel, habrá una mayor presión contra Tel Aviv en asuntos sobre los que El Cairo había guardado silencio en el pasado reciente.
Foto: faithfreedom.org

Aunque es inviable una guerra con Israel por razones obvias, habrá una mayor presión contra Tel Aviv en asuntos sobre los que El Cairo había guardado silencio en el pasado reciente: la situación de los palestinos de Gaza, la política de aumento de asentamientos en Cisjordania, y la presencia cada vez más marcada de colonos israelíes en Jerusalén Oriental son temas sobre los cuales Mursi buscará un perfil más activo de ahora en adelante.

Se debe recodar que la elección de Mursi pone en evidencia un fenómeno presente en buena parte de los regímenes del Oriente Próximo: una marcada distancia entre la posición de las élites y la de la sociedad civil frente a temas como Estados Unidos, Israel, Palestina y la religión. Con Mohammed Mursi y con todas las revueltas en el mundo árabe se busca cerrar esa brecha.

Aunque el ideal esté aún muy lejos de haberse alcanzado, la presión será mayor que en el pasado para que estos gobiernos reaccionen frente a hechos como la denominada Guerra de los 33 días entre Israel y Hezbollah, la Operación Plomo Fundido en 2008 y el ataque a la Flotilla turca por parte de la Fuerzas de Defensa Israelíes, en 2009.

Durante todas estas acciones, el común denominador en la mayoría de Estados árabes y en algunos musulmanes como Indonesia y Turquía fueron miles de manifestantes exigiendo a sus gobiernos respuestas de rechazo contra Israel.

Mauricio_Jaramillo_hermandadPor ende, la llegada de la Hermandad Musulmana puede ser un riesgo o una oportunidad para Tel Aviv.
Foto: investigativeproject.org

Por ende, la llegada de las Hermandad Musulmana puede ser un riesgo o una oportunidad para Tel Aviv. Aunque parezca improbable, se podría tratar de una oportunidad histórica para que Israel reconozca por fin un Estado palestino y consiga la tan anhelada reconciliación con el mundo árabe.

En medio de la búsqueda de aceptación en el medio internacional, es probable que Mursi modere cada vez más su discurso en materia de política exterior. En consecuencia, Tel Aviv cometería un craso error de no aprovechar el momento.

Democracia e Islam

Por último, con la eventual llegada masiva de gobiernos de corte islámico en la región, paradójicamente el Islam no asegura ningún triunfo a largo plazo. La llegada al poder podría confirmar que el Islam y la democracia no son compatibles.

Es decir, existe un reto de envergadura al intentar canalizar el descontento que se ha manifestado por el apoyo a movimientos islámicos en Argelia, Egipto, Kuwait, Marruecos y Yemen, entre otros.

No obstante, existen dos lugares comunes que no deben llamar a engaños:

  • En primer lugar, en un Estado mayoritariamente musulmán, no existe un apoyo irrestricto a la religión como fuente principal de la normatividad jurídica. La revolución tunecina en manos de Ennhada y los errores cometidos por dicho partido islámico le han valido la pérdida de popularidad y el país se encuentra sumido en una preocupante polarización.
  • Y en segundo lugar, los sectores populares no siempre acompañan políticamente el discurso religioso. Para ilustrar esta idea, basta con revisar el apoyo en las elecciones presidenciales a Mohammed Mursi en los barrios de Saida Zeynab, Al Khalifa, y Bab Al-Chariya, los más pobres de El Cairo. Éste porcentaje no pudo pasar siquiera del 15 por ciento, mientras que la izquierda nostálgica nasserista (en alusión el líder histórico Gamar Abdel Nasser), y el candidato militar obtuvieron porcentajes cercanos al 30 por ciento [1].

Por ello, aunque coyunturalmente la voluntad popular haya elegido a un candidato de un partido musulmán, esto no significa que la democracia no enfrente serias amenazas. La principal en este escenario, consiste en confundir la dictadura de la mayoría con la democracia.

A la luz de estas razones, la victoria de Mursi lejos fijar la historia de la región, representa una invitación a Egipto, a Estados Unidos y a Israel para reescribirla.

* Profesor Universidad del Rosario. 

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