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¿En qué andan los partidos políticos?

Escrito por Felipe Botero
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felipe boteroLa aparición del “Puro Centro Democrático”, la pelea entre el Polo y el Partido Comunista y otros sucesos recientes de los partidos no son realineamientos de fondo sino movidas en el tablero de los personalismos.

Felipe Botero*

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El Moir, encabezado por el senador Jorge Robledo, cada vez se queda más solo en el Polo Democrático. Foto: Polo Democrático Alternativo.

Ruido sin nueces

El ruido que han producido los movimientos –mejor dicho, las movidas– recientes en los partidos políticos pone en evidencia su enorme precariedad.

En efecto: a dos años de unas nuevas elecciones de presidente y Congreso, preocupa el modo como empiezan a acomodarse las fichas de una partida que promete ser larga, intensa y pugnaz. Desde ya se vislumbra el papel marginal que jugarán los partidos políticos frente a los liderazgos efímeros de ciertas figuras de renombre. Aunque Colombia ha tenido una historia partidista rica, los sucesos recientes tienen como protagonistas a personas con poca vocación de fortalecer la organización partidista, y quienes erradamente se consideran por encima de sus propias colectividades.

Un análisis sucinto de los acomodos recientes del Polo Democrático Alternativo (PDA) y del Partido Social de Unidad Nacional (la U) pone en evidencia su debilidad y la de los partidos políticos colombianos en general.

El Polo: disciplina e incongruencia

Mucho revuelo ha producido la decisión de la dirigencia del PDA de expulsar de sus toldas al Partido Comunista Colombiano (PCC). Si bien este argumenta que el PCC muestra ambigüedad frente a la doctrina de combinar todas las formas de lucha, la decisión tiene un carácter pragmático: el Polo sostiene que —al apoyar a la Marcha Patriótica— el PCC incurrió en doble militancia; algo que la ley prohíbe y que los estatutos del partido proscriben por igual.

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Con el corazón partido. En La U más tarde que temprano santistas y uribistas tendrán que tomar caminos separados.

Foto: facebook.com/elpartidodelau

El mensaje que manda el Polo es claro y, a mi juicio, positivo. Como partido hace un esfuerzo por inculcar coherencia y disciplina partidista. Dado su carácter de agrupación de sectores de izquierda, el PDA debe ser enfático frente a sus miembros con relación a lo que pueden y no pueden hacer como parte de la organización, con el fin de proyectar una imagen clara de su proyecto político.

También es digno de encomio el nuevo rechazo enfático al uso de la violencia como instrumento político –algo que los directivos de la Marcha han negado–: el PDA siempre ha sido tajante a este respecto. 

Sin embargo resulta irónica la vehemencia al criticar la posición del PCC frente a su propia laxitud en relación con la corrupta administración de Moreno en la alcaldía de Bogotá. ¿Dónde estuvo la firmeza de criterio durante la debacle del alcalde? ¿Qué logros tienen para mostrar como partido después de casi una década de existencia? ¿Cómo pueden explicar haber derrochado el capital político logrado al unificar la izquierda democrática?

Estas circunstancias ayudan a explicar la fuga masiva de sus simpatizantes, que tras haberle dado su confianza en las elecciones locales de 2003 y 2007 y en las legislativas y presidenciales de 2006, decidieron reorientar sus afectos hacia las alternativas que encontraron en los Verdes y en los Progresistas, con resultados inciertos y frustrantes.

Existe, entonces, un importante sector de la ciudadanía ubicado a la izquierda del centro –que en este momento se siente huérfano de partido y cuyo voto en las próximas elecciones podría desperdiciarse en movimientos sin vocación de poder ni de permanencia.

El puro centro es decir, la derecha

Pero la confusión no es exclusiva de la izquierda. También ha causado conmoción el lanzamiento del uber–uribista “Puro Centro Democrático”.

En un evento ampuloso y en medio de discursos altisonantes, los uribistas purasangre partieron cobijas definitivamente con Santos, porque a su parecer no cuidó bien los huevos de Uribe (lo siento, pero ellos mismos fueron los creadores de la desafortunada metáfora).

Ahora, no queda claro si están creando un nuevo partido o cuál es la proyección que pretenden darle al nuevo engendro. Han dicho buscar una amplia coalición que apoyaría una candidatura para hacerle contrapeso a Santos en las presidenciales de 2014, pero también han señalado que es posible que lancen una lista al Senado y que esta podría estar encabezada por el mismo expresidente.

Es importante señalar que desde su salida del Partido Liberal en 2002, Uribe se ha destacado por su gran habilidad para desinstitucionalizar los partidos políticos. Además de sus corrosivas críticas a la oposición, vale la pena recordar su propia trayectoria partidista:

  • primero creó un vehículo electoral que se activó exclusivamente para sus dos campañas presidenciales;
  • luego propició la creación del partido al que nunca ha pertenecido oficialmente, a pesar de llevar su nombre;
  • y ahora está detrás de este nuevo proyecto.

Le está saliendo costoso no haber invertido este esfuerzo creativo en la consolidación de un partido que recogiera sus avícolas banderas. Crear un partido diferente cada tres años es una señal inequívoca de que éstos son irrelevantes.

Igualmente, debo señalar lo engañoso que me resulta el nombre “Puro Centro Democrático”, de la misma forma que fueron engañosas las declaraciones del senador de la U Roy Barreras en un popular programa radial, al declarar que su partido es de centro.

Sin duda, se trata de una clásica jugada downsiana: moverse al centro con el fin de conquistar una tajada más gorda de la torta electoral. Pero nada que provenga de Uribes, Londoños, Obdulios o Barreras es de centro –o puro centro, sea lo que sea que eso signifique: es de pura derecha.

Se está enviando un mensaje confuso a los electores, lo cual nuevamente apunta a la dificultad general que tienen los líderes actuales para construir partidos políticos como proyectos de largo plazo. Flaco favor le hacen a la democracia y a los votantes al ocultar su verdadera inclinación de derecha.

Lo que pudo ser

Estos son dos ejemplos bastante ilustrativos de los retos que tienen los partidos en Colombia. En efecto: el paisaje partidista está cambiando.

Felipe_Botero_elecciones_Clara_LopezA juzgar por este anuncio en la página del Polo, la campaña de Clara López ya está en marcha.

Foto: Página Polo Democrático

Podría decirse que el cambio empezó con la reforma política de 2003, que forzó un reacomodamiento de las fuerzas. La reforma coincidió con los procesos de ascenso de la derecha y de la izquierda. De forma casi simultánea, se produjo la llegada de Uribe al poder y la organización de una poderosa coalición de derecha que incluyó sectores importantes del Partido Liberal, el Partido Conservador y Cambio Radical –para no señalar a los partidos paramilitares que hoy día tienen más condenados que militantes– junto con la consolidación de la izquierda democrática.

La muy dividida izquierda logró acomodarse bajo el paraguas que ofrecía el Polo Democrático Alternativo. En su momento se auguraba que el emergente sistema tendría cuatro o cinco partidos que cubrirían toda la gama del espectro ideológico.

El surgimiento de tal sistema de partidos hacía pensar que la democracia colombiana haría el tránsito a un multipartidismo con alternativas interesantes de todos los sabores y colores políticos. La competencia política ofrecía —visto así— buenas opciones para todos los votantes.

Fragmentación sin ciudadanos

Sin embargo, la situación actual es más incierta e inestable. La fragmentación parece superar incluso el esfuerzo de la reforma de 2003:

– El colapso del Polo, sumado al carácter efímero de los Verdes o de los Progresistas, implica que las opciones de la izquierda serán marginales.

-Los coqueteos entre el Partido Liberal, Cambio Radical y la U poco ayudan a entender qué es lo que verdaderamente representan estos partidos y cuál es su proyecto a largo plazo.

-Por último, aunque la escisión en la derecha probablemente no se traduzca en derrota electoral, producirá mayor fragmentación y debates bizantinos sobre quién es más puro, mientras los ciudadanos seguimos transitando por dobles calzadas inconclusas, asistiendo a escuelas vetustas y siendo atendidos en hospitales desvencijados.

* Profesor asociado, y director del Doctorado y la Maestría de Ciencia Política de la Universidad de los Andes.

 

 

twitter1-1@fboteroj

 

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