¿Cuántos más Gerlein habrá en nuestras instituciones? - Razón Pública
Mauricio_Albarracin_RazonPublica

¿Cuántos más Gerlein habrá en nuestras instituciones?

Compartir:

Mauricio_Albarracin_RazonPublicaLas declaraciones del senador abrieron un debate importante: lo que debe ser una deliberación democrática ha sacado a la luz la homofobia profunda de los sectores dirigentes, con variantes primitivas y otras más sofisticadas.

Mauricio Albarracín Caballero *

La “doctrina Gerlein”

Escuchar las declaraciones del senador Roberto Gerlein fueron para muchos de nosotros entrar en una máquina del tiempo. Sin embargo, este congresista no es la excepción: es la encarnación de la homofobia que se esconde silenciosa y sofisticada en nuestras instituciones.

  Mauricio_Albarracin_Gerlein_derechos

La “doctrina Gerlein” todavía gobierna en el
país: las parejas del mismo sexo no
tenemos reconocidos los mismos derechos
que el resto de colombianos.

 

Prueba de que la “doctrina Gerlein” todavía gobierna en el país es que gays, lesbianas, bisexuales y transgeneritas – LGBTI, y en particular, las parejas del mismo sexo no tenemos reconocidos los mismos derechos. En Colombia, las parejas del mismo sexo no podemos casarnos ni adoptar conjuntamente, tampoco tenemos seguridad jurídica frente a los derechos que han sido reconocidos por la Corte Constitucional.

La “doctrina Gerlein” se puede resumir en las premisas siguientes:

  • Primera, los homosexuales nacen con esa condición como un “castigo”, un “infortunio” o un “defecto” de la naturaleza. No se les puede atacar, porque sufren una enfermedad. Por el contrario, es preciso ayudarles a llevar esa pesada carga.
  • Segunda, el acto homosexual es abominable, es “sucio, asqueroso, merece repudio, es excremental”. Para Gerlein y para la Iglesia Católica existe una diferencia entre el sujeto homosexual y su conducta: no se rechaza al pecador, sino al pecado.
  • Tercera, no puede existir ningún derecho derivado de una enfermedad y mucho menos el derecho a casarse o a tener hijos o a adoptar. Más aún, no puede reconocerse el derecho a casarse, porque el matrimonio está destinado a la reproducción de la especie, solo posible gracias a la complementariedad de los sexos. Sobre este asunto, el senador Gerlein es enfático: “la tragedia del sexo homosexual es su esterilidad”.

Desde esta concepción, los homosexuales no son normales, ni naturales: son como un defecto de fábrica en la obra de la creación, que se debe tolerar, pero nunca aceptar. Además sus uniones no tienen ninguna función social, porque son estériles y no contribuyen a la creación. Según él, lo dice la Biblia, fuente de toda verdad absoluta. 

La “doctrina Gerlein” tiene dos variaciones contemporáneas una con vocación científica y la otra constitucional.

La variante con énfasis científico

El senador Hernán Andrade, de la Comisión Primera, y uno que otro magistrado en la Corte Constitucional son los adalides de la primera variante. Su discurso siempre comienza así: “no soy homofóbico, de hecho tengo muchos amigos que son homosexuales”. De esta manera se separan retóricamente de la “doctrina Gerlein” clásica.

  Mauricio_Albarracin_Gerlein_homosexualidad

El senador Gerlein es enfático: “la tragedia del sexo homosexual es su esterilidad”.
Foto: bornlikethis.org

 

Parecen amables y tolerantes con los homosexuales, para que el gran público no los perciba como inquisidores medievales. Este gesto es la sonrisa del verdugo antes de dejar que caiga la guillotina.

El argumento se estructura así: los homosexuales ya tienen garantizados todos los derechos, de hecho aceptamos que tengan derechos como pareja, pero nunca el matrimonio ni la adopción.

Según estos renovados pastores de la “doctrina Gerlein”, el problema no son los homosexuales, sino el daño que causarían a los niños que serían adoptados por ellos. Argumentan que los niños necesitan de un papá y una mamá para el desarrollo normal de su sexualidad.

Los más sofisticados de la nueva doctrina Gerlein agregan que el hecho de tener padres o madres del mismo sexo afectará su desarrollo social, porque fatalmente serán discriminados debido a su condición. Se declaran devotos seguidores de la ciencia e invocan a los “científicos” como fuente suprema de autoridad. Los homosexuales no son normales para criar hijos y por tanto no pueden tener derechos. Para quienes defienden está variante de la “doctrina Gerlein”, si la ciencia lo dice, debe ser verdad.

La variante con énfasis constitucional

La segunda variante de esta doctrina se pasea sin pudor por los pasillos del derecho constitucional. El problema no es la persona del homosexual ni su pareja: de hecho les reconocen algunos derechos.

Quienes defienden esta variante de la “doctrina Gerlein” sostienen que las parejas del mismo sexo no pueden casarse porque el artículo 42 de la Constitución establece que el matrimonio es solamente entre un hombre y una mujer.

Para apuntalar el argumento textual, usan además el argumento teleológico y naturalista, según el cual el fin del matrimonio es la reproducción y por tanto se protege especialmente por las funciones sociales que cumple. El argumento textual y teleológico es el refugio perfecto de la Procuraduría, de algunos magistrados de la Corte Constitucional y seguramente lo será de muchos congresistas.

Homofobia estructural

Por tanto esta doctrina tiene tres variantes: la homosexualidad como anormalidad (versión clásica), las parejas del mismo sexo como peligro para los niños con quienes viven o podrían vivir (versión científica) y las parejas del mismo sexo como minoría al margen de la Constitución, no sólo porque el texto lo dice, sino también por el régimen de finalidades sociales (versión constitucional).

Quienes buscan discriminar a las personas LGBT se han convertido en expertos para manipular el discurso de la discriminación. Gerlein habla en el lenguaje original y crudo de la discriminación, pero el resto de conservadores lo traducen y reinterpretan en discursos con matices científicos y constitucionales, políticamente más correctos.

La doctrina Gerlein de todos los tiempos y en todas sus versiones se resume en la siguiente tesis general: los homosexuales son esencialmente anormales, por tanto la protección de sus derechos siempre tiene que ser mínima y limitada. Un anormal no puede aspirar a la igualdad.

Por culpa de esta doctrina las parejas del mismo sexo no pueden ni casarse ni adoptar. De hecho, las madres lesbianas de Medellín aún no han podido adoptar a su hija a pesar de que la Corte Constitucional reconoció en la sentencia C-577 de 2011 que las parejas del mismo sexo constituyen una familia. ¿Por qué no se les permite disfrutar aún de su derecho a la familia?

Gerlein no se expresa como un derrotado: él sabe que su doctrina gobierna en las instituciones. El senador conservador no se está lamentando; por el contrario, está reafirmando que en la Corte Constitucional, en la Procuraduría, en el Congreso, en el gobierno, en las calles, en los hogares y en todas las esferas sociales hay una mayoría silenciosa de gente como él.

Si Gerlein despierta indignación, sorprende que la estructura social y política que perpetúa semejante discriminación no despierte la misma indignación. De hecho, en medio de esta polémica, el senador Gerlein dijo lo que en realidad piensan muchas personas con poder. Él desnudó a sus colegas discriminadores como nunca antes. Ayudó a recordar que existe una cara oscura en los argumentos sofisticados de quienes niegan los derechos a las parejas del mismo sexo. Como Gerlein hay algunos deslenguados y la mayoría agazapados.

Con la razón y con la Constitución

La fuerza política y moral de los movimientos sociales a favor de los derechos de la población LGBT reside en que la Constitución y la razón los respaldan. En Colombia la orientación sexual tiene protección constitucional y las consideraciones de la homosexualidad como una enfermedad están prohibidas en el ordenamiento jurídico (sentencia C-481 de 1998 de la Corte Constitucional).

  Mauricio_Albarracin_Gerlein_senador

El senador Hernán Andrade, de la Comisión Primera, y uno que otro magistrado en la Corte Constitucional son los adalides de la primera variante. 
Foto: Presidencia

 

Además, las parejas del mismo sexo son reconocidas como uniones maritales de hecho y tienen garantizados sus derechos patrimoniales, sociales y todos los demás derechos de las parejas heterosexuales no casadas (sentencias C-075 de 2007, C-336 de 2008, C-029 de 2009, entre otras). Para completar el panorama, la Corte Constitucional reconoció que las parejas del mismo sexo constituyen una familia protegida por la Constitución (sentencia C-577 de 2011).

En cuanto al argumento textual conservador sobre el artículo 42 de la Constitución, debe tenerse en cuenta que una interpretación que excluya a un grupo de colombianos de la protección del Estado es contrario a la dignidad humana y a los fines del Estado. Usar la Constitución para discriminar a un grupo social en particular es contrario a la convivencia pacífica, viola la regla de igualdad y por tanto resulta jurídicamente absurdo. Nadie puede ser un ciudadano sin Constitución.

Ahora bien y en respuesta a las declaraciones de Gerlein precisemos: el asco y la repulsión hacía un grupo social no son, ni pueden ser argumentos constitucionales. Por el contrario, son la prueba fehaciente de la discriminación. Con estas declaraciones el senador confesó que es precisamente la animadversión en contra de la población LGBT lo que genera la ausencia de protección legal y constitucional.

Respecto de la discusión científica, todos los estudios serios muestran que los hijos de las parejas del mismo sexo se desarrollan igual que los niños criados por las parejas homosexuales [i]. Estos estudios han sido ratificados para el caso colombiano por conceptos de la Universidad Nacional, la Universidad de los Andes, la Universidad Javeriana y la Universidad del Valle. De hecho, las parejas del mismo sexo  se reproducen y tienen hijos en todas partes: bien sea por reproducción natural o asistida, o bien por adopción individual.

Deliberación poco democrática

Por orden de la Corte Constitucional, el Congreso debe legislar en relación con el derecho al matrimonio entre parejas del mismo sexo. De acuerdo con la histórica sentencia C-577 de 2011, la Corte estableció que estas “grandes y profundas discrepancias se surtan y tengan su trámite en los foros de deliberación democrática”. ¿Es acaso el insulto permanente a seres humanos igualmente dignos una deliberación democrática?

Enviar a la población LGBT a luchar por sus derechos en el Congreso es como enviarlos a un campo minado. Los dos años de plazo que la Corte ha dado al Congreso para regular esta materia solamente han servido como tribuna para la discriminación y han perpetuado la inseguridad jurídica de nuestras familias.

El representante Guillermo Rivera hizo uno de los mejores comentarios sobre las declaraciones de Gerlein: “sucio es legislar discriminando”.Tiene toda la razón: lo que resulta sucio en este debate es seguirnos tratando como anormales o inferiores a ciudadanos colombianos iguales en dignidad y derechos.

Los estilos y argumentos para discriminar cambian, se entrelazan, se sofistican. Gerlein representa lo más primitivo de la homofobia, pero lo acompañan silenciosamente cientos de políticos y jueces.

Paradójicamente, la Biblia también puede ayudar a entender a estos personajes: “¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Son como sepulcros blanqueados. Por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de podredumbre. Así también ustedes, por fuera dan la impresión de ser justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.” (Mateo 23:27-28)

* Abogado y activista LGBTI www.malbarracin.com
Miembro del Comité Legal de Colombia Diversa. www.colombiadiversa.org

twitter1-1@malbarracin

 

Acerca del autor

Mauricio Albarracín

0 comentarios

Mauricio Albarracín

Escrito por:

Mauricio Albarracín

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Artículos relacionados

Política y Gobierno

¿Rigor o conveniencias en la elección de los jueces de la Corte Constitucional?

Política y Gobierno

Los problemas en la elección del fiscal general, más allá de Barbosa

Efrain-Sanchez
Política y Gobierno

La paz en la Carta del 91, o la primacía de la ley de la paradoja

las maquinarias electorales en Colombia
Política y Gobierno

El mito de las maquinarias electorales

ISSN 2145-0439

Razonpublica.com se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 3.0 Unported. Basada en una obra en razonpublica.com.