
ICETEX: ¿quo vadis?
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El Icetex debe ser más autónomo y no depender tanto del Ministerio de Educación, en cuanto no esté sujeto a los vaivenes políticos que pueden afectar la sanidad financiera del mismo. El Icetex es una entidad clave para complementar el acceso a la educación superior.
Un nuevo proyecto legislativo cursa en el Congreso de la República para darle al Icetex un mayor sentido social, después de un amplio interregno en donde se perfiló más bien como un banco educativo y para algunos correspondiendo a un enfoque “neoliberal” de la entidad. El proyecto recobra en buena parte lo que debe ser el Icetex en cuanto un proyecto social para facilitar el ingreso y la permanencia exitosa de muchos y muchas jóvenes a la y en la educación superior. Sin embargo, el asunto de esta entidad, más que legislativo (que sin duda ayudará a recobrar y blindar su carácter social), es de política pública. Es decir que ha habido una política de marchitamiento del Icetex por el gobierno Petro, al colocarlo en disyuntiva con el acceso a la universidad pública y con el peregrino (y diría irresponsable) argumento de estar lucrando a las universidades privadas.
El Icetex es una idea original colombiana, que después fue replicada en todos los países de América. Un aporte colombiano, gracias a la visión de Gabriel Betancur Mejía (1918-2002), ministro de Educación (1955-956 y 1966-1968). El crédito educativo adquiría, por tanto, una institución adecuada a tal propósito. Además, el Icetex también ha gestionado becas en el exterior que los gobiernos y organismos internacionales han ofrecido a los estudiantes de nuestro país, aun cuando estas muestras de cooperación internacional han caído a medida que también hay una recomposición multilateral del mundo y llegamos, parece, de nuevo al “sálvese quien pueda”.
Hasta junio de 2024, el Icetex ha prestado dinero para estudiar a más de cinco millones de colombianos en su existencia institucional, entre ellos el actual ministro de Educación, a quien parece que no le fue muy bien con la deuda contraída con la entidad y consideró que había sido maltratado a pesar de que logró su título universitario.
La política ideológica que ha desarrollado este gobierno es de escogencia entre, por ejemplo, la gratuidad en la educación superior pública o financiar el Icetex. Escogió lo primero, y el marchitamiento de la entidad ha significado a su vez el del otorgamiento de nuevos créditos, que bajaron de un promedio semestral de entre 50.000 o 60.000 beneficiarios a solo 11.000. Sin embargo, es importante destacar que las instituciones de educación superior públicas no tienen la capacidad de absorción de todos los que quieren ingresar a la educación superior o terciaria. Asunto históricamente demostrado. Se ha mencionado que la desfinanciación del Icetex llega al 40% de su presupuesto.
Esto indudablemente golpea a la posibilidad de muchos estudiantes de realizar sus carreras profesionales en primer término y, en segundo, a las universidades privadas, en cuanto a ingreso de nuevos estudiantes. No hay necesidad de golpear a las universidades privadas, equívocamente miradas cono “negocios codiciosos”, que han contribuido enormemente a aportarle al país talento humano valioso. Quien esto escribe es egresado de una universidad pública que no mira con desprecio, al contrario, valora el aporte social privado.
El proyecto de Ley en discusión en el Congreso delinea de manera correcta la finalidad del Icetex y establece unos criterios precisos respecto de la política de crédito educativo de esta entidad, al señalar que las condiciones crediticias deben ser “equitativas, reguladas y ajustadas a la realidad socioeconómica de los beneficiarios”. Por ejemplo, prohíbe la capitalización de intereses, práctica normal en el sistema bancario, ya que esto hace crecer enormemente las deudas y las vuelve casi impagables. A mi manera de ver se retorna a lo que se llama crédito de fomento, el cual obedece a criterios más bien sociales que de ganancia económica.

¿Qué le falta al proyecto?
Me parece que no es claro al no considerar que el sistema es de un crédito rotatorio y no simplemente de recurrencia al Presupuesto General de la Nación. Me explico. No está claro el valor de la solidaridad intergeneracional. Es decir que el crédito que se adquiere no es una donación, sino que debe pagarse para poder darles oportunidad a los que vienen atrás. No se puede funcionar con base en “fondos perdidos”. Así se volvería imposible el otorgamiento de créditos para las generaciones sucesivas. Es decir, que algo de lo que perfiló al Icetex de la “época neoliberal” fue el énfasis en funcionar con la lógica de un banco privado y no de un banco social. Pero algo de esto debe permanecer con un equilibrio y quizá con la dominancia de un enfoque social, pero este no debe ser a pérdida, como tantas entidades sociales que terminan desfinanciadas. Habrá situaciones en donde se hace difícil el pago, y el sistema debe contemplarlas y no simplemente la recurrencia a los cobros prejudiciales o judiciales.
Sin bien hay un cambio de enfoque en el proyecto legislativo, no se puede desconocer que un criterio sano de administración del crédito debe mantenerse y no propiciar la equívoca política del no-pago. Esto quiebra a las instituciones. Un justo equilibrio entre recuperar los créditos para darlos a los que vienen y atender situaciones específicas de dificultades de pago sería lo más conveniente, Por ejemplo, las condonaciones deben corresponder tanto a situaciones tanto de mérito académico como social.
El Icetex debe ser más autónomo y no depender tanto del Ministerio de Educación, en cuanto no esté sujeto a los vaivenes políticos que pueden afectar la sanidad financiera del mismo.
El Estado y las instituciones de educación superior pública no alcanzan a garantizar el acceso a la educación universitaria. El Icetex es entonces una entidad clave para complementar el acceso a ese nivel educativo.
Las instituciones universitarias no son solo de enseñanza. Es importante señalar también y con la cuasi desaparición del Icfes, reducido a aplicación de pruebas de entrada y salida de la educación superior, que son también, y por excelencia, productoras de conocimiento mediante la investigación y de extensión de tal conocimiento a la sociedad. Por tanto, podría pensarse también que el Icetex debería manejar una línea de crédito dirigida a proyectos de las instituciones universitarias, públicas y privadas en coordinación con el Ministerio de Ciencia, a estos fines. Esto no está contemplado en el proyecto.
En general, debe ser esfuerzo y concurrencia común de los sectores público y privado de la educación superior para lograr el cometido social de proveer talentos formados en distintas áreas del conocimiento para responder a los múltiples retos de desarrollo y bienestar de este nuestro país Colombia y por tanto el Icetex es un coadyuvante histórico y actual de primera línea para conseguir tales propósitos.
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Acerca del autor

Victor Reyes Morris
*Sociólogo, doctor en Sociología jurídica. Exconcejal de Bogotá, Exrepresentante a la cámara. Exdirector del Icetex. Profesor (P) Universidad Nacional de Colombia.
2 comentarios





Si. La discusión está abierta. Que la entidad obedezca a las políticas públicas por arquitectura y mandato institucional pero lejana de los vaivenes de la política de cuotas de poder y en particular del juego de los ministerios gubernamentales. Pensarla más como ente estatal que gubernamental.
Si una persona quiere estudiar en una universidad privada puede solicitar a un banco, pero los dineros del gobierno no son para capitalizar entidades privadas, me ha gustado mucho la politica de gratuidad que par adónde se están yendo esos dineros para que muchas personas puedan estudiar sin límites de edad y sin tener que pagar créditos.