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Huila: entre escándalos de corrupción e inconformidad de la ciudadanía

Escrito por Jonathan Bedoya - Piero Silva
Concejo de Neiva.

Concejo de Neiva.

Jonathan BedoyaPiero SilvaEn plena sesión del concejo municipal fueron detenidos nueve de quince políticos y personajes destacados de Neiva. Esta vez por irregularidades en las elecciones del 2015, pero en efecto otra muestra de las practicas que asolan a esa región de Colombia. 

Jonathan Bedoya* – Piero Silva**

En el ojo del huracán

El ambiente político en Neiva ha sido el centro de atención nacional en las últimas semanas. El pasado 23 de agosto  fueron capturados ocho concejales y un diputado, entre otros funcionarios y contratistas, por los presuntos delitos de corrupción al elegir la personera municipal, Heydi Lorena Sánchez y el contralor municipal, José Hildebrán Perdomo.

La Fiscalía expidió 15 órdenes de captura: además de los ocho concejales, presuntamente habrían participado personajes como Óscar Urueña, un diputado huilense, y René Cantillo, un empresario.

La Fiscalía encontró una serie de audios que implican a Cantillo y Ureña en  la entrega de dinero a los concejales para asegurar sus votos en la elección de estos cargos de control y defensa de los derechos humanos en Neiva. Cantillo habría entregado 12 mil millones de pesos a los concejales para favorecer a Sánchez y a Perdomo en las elecciones que tendrían lugar a finales de 2015 y a comienzos de 2016.

Este caso se suma a una serie de escándalos de corrupción que ha permeado todas las instituciones y que han sacudido tanto a la capital del Huila como a todo el país. La situación es tan grave que, para algunos expertos, el ejercicio de la política basado en (i) el interés personal y (ii) en la burla de la ley se ha convertido en el mayor freno para la modernización política, económica y social de Colombia.

Puede leer: ¿Por qué existe corrupción en Colombia?

La responsabilidad de los partidos

Contralor de Neiva, José Hildebrán Perdomo
Contralor de Neiva, José Hildebrán Perdomo
Foto: Contraloría Municipal de Neiva

En el fondo de estos casos de corrupción se encuentran los partidos políticos: estas   organizaciones deciden quiénes serán postulados o avalados para competir en las elecciones  a los distintos cargos de representación. Por eso mismo estos partidos tienen la responsabilidad de proteger las leyes y cumplirlas a cabalidad, lo cual implica cerciorarse   y escoger candidatos  intachables, además de asegurar que sus representantes en la administración sean los primeros en prevenir la corrupción y en denunciar a los corruptos.

Por eso debería sorprendernos que los concejales capturados pertenecieran al Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), los partidos de la U, Liberal, Conservador, Opción Ciudadana, Alianza Verde y Cambio Radical. Dicho de otra manera: siete de los nueve partidos o movimientos con representación en el cabildo están involucrados en el caso de Urueña y Sánchez.

En el fondo de estos casos de corrupción se encuentran los partidos políticos. 

La crisis de representatividad en Colombia se debe en gran medida  al acaparamiento de los espacios de representación por parte de aquellos que han conseguido sus fortunas a costa de la mayoría de los ciudadanos: los elegimos para que nos representen y ellos viven de robar a los representados.  

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Necesidad de cambio

El complicado panorama de la capital huilense nos obliga a insistir en la necesidad de renovación política. El clientelismo que practican casi sin excepción los líderes y los partidos políticos significa entender la política como una relación entre gestor y cliente.

La relación  clientelar significa que el político beneficie al elector, pero solo a condición de que este le retribuya con el voto para la próxima elección, o con favores y dádivas si el político le ayuda a conseguir un cargo donde pueda disponer de recursos o poderes que le sirvan al político. Y este segundo fue el caso de la personera y el contralor del municipio de Neiva.

Una muestra de la urgencia de cambiar la forma de entender la política son los recientes resultados de la consulta anticorrupción. En Huila participaron 280.927 ciudadanos (34,16 por ciento del censo electoral) y en Neiva 102.452 (38,75 por ciento). En uno y otro caso se superó el umbral y además el 99 por ciento de los participantes votó en bloque por el sí a las siete preguntas.

No se puede perder: La consulta anticorrupción: una derrota con sabor a victoria.

Estos resultados confirman el descontento de la ciudadanía, que estaría justificado de manera suficiente ante hechos como:

  1. Las irregularidades en la contratación del Estadio “Guillermo Plazas Alcid”,
  2. El escándalo de corrupción por constreñimiento al elector por parte de la Empresa Social del Estado “ESE”  Carmen Emilia Ospina en las elecciones de 2015,
  3. Los incumplimientos en los contratos de construcción de la Torre Materno Infantil,
  4. Las dudas sobre la concesión de alumbrado público de la ciudad,
  5. Los escándalos por audios donde se planea el asesinato de periodistas locales,
  6. Las constantes capturas, fallos y condenas de exalcaldes y exgobernadores locales por celebración indebida de contratos y detrimento patrimonial.

Otros casos que se suman a la lista, como el reciente escándalo en torno a la elección de los entes de control, hacen que la ciudadanía exija cambios tajantes y profundos en la gestión de la política y en la administración pública.

Dificultades en las próximas elecciones

Casos de corrupción.
Casos de corrupción.    
Foto: Observatorio de Transparencia y Anticorrupción

La captura de los funcionarios implicados en el presunto caso de corrupción al elegir la personera y el contralor municipal  pone en jaque a los políticos que aspiran a cargos como la alcaldía, el concejo de Neiva, la gobernación la y asamblea del Huila en las elecciones del próximo años. Esto se debe a que los líderes y representantes que aglomeran el mayor número de votos están siendo vinculados a procesos legales, lo cual implica –o debería implicar- una completa pérdida de legitimidad social.

Dos casos específicos son el del diputado Óscar Urueña que se perfilaba como principal candidato a la gobernación por la Alianza Verde y el de Gorky Muñoz quien, por la cercanía a partidos como el Liberal y Cambio Radical, se proyectaba como candidato a la alcaldía de Neiva. Ambos líderes ven enredadas sus posibilidades ante la apertura de investigaciones en su contra y el masivo descontento de la ciudadanía con el tradicional ejercicio de la política que involucra a sus partidos, ya desprestigiados por sus prácticas en otras ciudades y en entidades nacionales.

Concebimos a los partidos como empresas electorales que tratan de maximizar sus votos para acceder al botín. 

Lentamente comienza a surgir la esperanza de un ejercicio renovador de la política, donde  los futuros líderes del departamento entiendan que se vive para la política y no de la política. De esta manera, en el contexto de una sociedad plural y libre, la política debería tener como objetivos mínimos la protección del derecho a la vida y el crear las condiciones para la  convivencia.

El reto por supuesto es muy complejo, porque debemos transformar las instituciones, encontrar nuevos líderes y lograr que los mismos ciudadanos abandonen sus creencias y sus prácticas malsanas en relación con la política y los políticos. Hoy concebimos a los partidos como empresas electorales que tratan de maximizar sus votos para acceder al botín, y en efecto los partidos llegan a la administración pública para beneficiar a sus jefes o representantes.

En Neiva muchos de los implicados en casos de corrupción son egresados y funcionarios de la Universidad Surcolombiana y por lo tanto la elección de rector para el período 2018-2022 es una oportunidad de transformación. Esta universidad, como principal centro de pensamiento de la región, debe replantearse las formas como viene ejerciendo (1) su participación en los procesos administrativos, (2) la articulación con entes territoriales y, en particular (3) la formación ética y de compromiso social de sus profesionales.

Los candidatos a rector deben comprometerse con la ética y rechazar las prácticas clientelistas y corruptas en el proceso de escogencia o en la captura de la institución por parte de la clase política de la región. Solo así le estaremos apostando seriamente a construir la sociedad democrática, deliberante y con ética cívica que plantea el  Proyecto Educativo Universitario “PEU” de la Surcolombiana.

 

*Politólogo de la Universidad de Antioquia, magister en Conflicto, Territorio y Cultura y docente del Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana.

** Politólogo de la Universidad de Antioquia, magister en Desarrollo y Cooperación Internacional de la Universidad del País Vasco, docente del Programa de Ciencia Política de la Universidad Surcolombiana

 

 

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