Inicio TemasEconomía y Sociedad Es hora de renovar la conversación sobre Ciencia e Innovación en Colombia

Es hora de renovar la conversación sobre Ciencia e Innovación en Colombia

Iván Montenegro

La pandemia del COVID-19 ha vuelto a llamar la atención sobre la importancia del conocimiento en la sociedad. Además de los debates por más recursos, la promoción del conocimiento debe incluir discusiones de fondo relacionadas con los grandes retos que enfrenta.

Juan Pablo Centeno*
Gonzalo Ordóñez-Matamoros**
Iván Montenegro Trujillo***

Los tres problemas básicos

La promesa por parte de los gobiernos de Colombia de invertir al menos el 1% del PIB en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) es de vieja data, sin embargo, ninguno lo ha hecho. Según el DANE, ha aumentado la inversión en actividades de CTeI (ACTI), pero no en investigación y desarrollo (I+D) que son las más directamente relacionadas con el avance de la ciencia.

La historia se repite cada cuatro años: los candidatos prometen aumentar la inversión, pero el ganador no cumple. La reacción de la comunidad científica, con justa razón, se mantiene en la exigencia por mayor financiación sin que esto se traduzca en cambios sustanciales para el sector. Al menos tres situaciones mantienen el debate en ese estado:

• La clase dirigente de Colombia entiende la CTeI de manera limitada como la adquisición y el mantenimiento de tecnología—maquinaria y equipo—, y no como un activo que promueve el conocimiento para el desarrollo humano, la productividad y la superación de la dependencia.
• Desde hace casi tres décadas los gobiernos han mantenido un enfoque de desarrollo “aperturista”, que entiende la ciencia como una variable exógena o como algo que nos viene desde el exterior, y fácilmente disponible—off the shelf—. Y sin embargo, de manera ingenua o demagógica, una organización como la OCDE incluye la inversión en I+D en el manual de “buenas prácticas” que recomienda a Colombia.
• La comunidad científica y los gestores interesados en la política de CTeI en Colombia, tenemos parte de la responsabilidad: la mayoría de argumentos acerca de la debilidad del Sistema Nacional de CTeI (SNCTeI) colombiano empiezan por mencionar que invertimos muchísimo menos que otros países en I+D como proporción del PIB: un lugar común, dejando de lado otros asuntos de fondo.

La plata no es todo

Para volver a estos asuntos de fondo, hay que admitir que la inversión del 1% de PIB no se traducirá de manera automática en una mejora de la efectividad del sistema de CTeI y de su contribución al desarrollo humano sostenible si no acordamos unas políticas de Estado y ajustamos algunas políticas específicas e instrumentos que lo regulan y elaboramos unas estrategias pertinentes.

Esto quedó claro cuando los fondos con destino a la CTeI en las regiones aumentaron con las regalías de la bonanza petrolera, sin que por ello diéramos un salto en términos de saber, de avance tecnológico e incorporación de la innovación en el sector productivo diversificado y en sectores sociales.

O en todo caso, además de aumentar el presupuesto, hay que usar los recursos de forma más efectiva y eficiente, y encontrar fuentes de financiación alternativas y sostenibles.

Foto: Pxels - Si se sigue dando la discusión en los mismos términos, no podrá haber cambios.

Hacia un debate renovado

Para renovar el debate proponemos tres tipos de asuntos que merecen examen riguroso: los estratégicos, los programáticos y los operativos.

Lo estratégico concierne a la ética y la filosofía de la ciencia y la innovación. En este plano debemos abordar preguntas fundamentales, como la de los valores y principios que definen el papel de la CTeI en el caso concreto de Colombia, como país en desarrollo. Algunos puntos en la agenda serían:

• El papel de la CTeI en el desarrollo del país;
• La responsabilidad ética de la ciencia, los científicos y los innovadores en el mantenimiento y mejoría de las condiciones de la reproducción de la vida;
• Los papeles del Estado, el mercado, la academia y la sociedad en la gobernanza del sistema de CTeI;
• La definición de expectativas claras y realistas sobre la CTeI en el territorio nacional;
• La relación y el diálogo entre los saberes ancestrales y la ciencia en la modernidad.

Lo programático alude al diseño de políticas —de Estado y de gobierno— para regular la CTeI y alcanzar metas nacionales como la inclusión social, la protección del medio ambiente, el crecimiento económico, la productividad y la competitividad. En este aspecto es fundamental la revisión de la consistencia y la integración de las políticas de CTeI con las de otros sectores para promover la investigación, la innovación, el desarrollo productivo y la pedagogía ciudadana para su apropiación en la vida cotidiana.

Lo operativo se refiere a la gestión y coordinación de sectores y niveles del sistema y a las cuestiones necesarias para hacer realidad las directrices programáticas; aquí se incluyen asuntos que van desde las convocatorias y concursos hasta los temas transversales sobre eficiencia, lucha contra la corrupción, seguimiento y evaluación de impacto de la investigación y del desempeño de los actores e investigadores en el sistema.

Vale la pena señalar que el Informe de la Misión Internacional de Sabios, Libro Verde 2030 de 2018, la Estrategia de Crecimiento Verde, entre otros esfuerzos importantes, abordan algunas de estas cuestiones. Sin duda, reflexionar sobre ellas facilitará el diseño participativo de políticas que fortalezcan y legitimen la CTeI en Colombia.

Foto: Flickr - Durante la pandemia nos hemos dado cuenta de la importancia de la investigación y el conocimiento.

Los próximos pasos: pandemia y recuperación

La pandemia ha promovido la reflexión sobre los dilemas éticos de la producción científica, ha aumentado la confianza ciudadana en la investigación y el conocimiento y ha puesto de manifiesto el potencial de la CTeI para resolver problemas fundamentales de nuestra sociedad y aprovechar ingentes oportunidades.

Por eso urge empezar un proceso de transformación social y productiva para mitigar los daños sociales y económicos que dejará la pandemia. Este proceso debe incluir misiones con sus programas interdisciplinarios de I+D con la participación de diversos actores de la sociedad civil.

De forma paralela habría que avanzar en el diseño de políticas públicas adecuadas para regular la CTeI, y de un de sistema de gobernanza sólido con reglas claras y espacios de amplia participación. Solo así los actores pertinentes podrían establecer canales o mecanismos eficaces para su necesaria colaboración en un ambiente de creciente confianza.

También vale mencionar que la Red de Gobernanza y Gestión del Conocimiento, la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (RedGCTI, @RedGCTI) a la cual pertenecemos los autores de esta nota, definió recientemente los siguientes ejes estratégicos de trabajo:

• Promoción del debate público;
• Comunicación y divulgación;
• Articulación entre los miembros de la red y otros actores;
• Formación de capital humano,
• Producción de conocimiento.
• Direccionamiento estratégico y modelo de operación

Todos ellos son necesarios para avanzar en las reflexiones y en las acciones que propusimos más arriba. Es nuestra decisión que la Red sirva a sociedad como un espacio de deliberación amplia y propositiva sobre los nuevos rumbos que sin duda necesitan la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación en Colombia en pro de un renovado modelo de desarrollo.

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