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Herramientas para informar sobre política de drogas

Escrito por Linda Ordóñez
Linda Ordonez

El prohibicionismo llenó los medios de comunicación con mensajes desinformados y prejuiciosos sobre las drogas. ¿Cómo cambiarlo?

Linda Sofía Ordóñez*
Para la alianza Razón Pública – Friedrich Ebert Stiftung en Colombia **

El fracaso del prohibicionismo

Cada semana, las noticias en Colombia vienen con su dosis de incautaciones y capturas por tráfico de drogas. Las hazañas de la fuerza pública y sus “duros golpes” al narcotráfico se cuentan en toneladas de una u otra sustancia, avaluadas en tantos o cuántos millones de dólares.

Ese es uno de los resultados inmediatos y visibles de la estrategia prohibicionista, que ha predominado en las políticas de drogas en el mundo por lo menos desde 1970, cuando Richard Nixon declaró oficialmente “la guerra contra las drogas”. El problema con esas noticias es que suelen esquivar una mirada profunda y a largo plazo.

En realidad, la estrategia prohibicionista no solo ha sido ineficaz —la oferta de sustancias psicoactivas se ha mantenido y diversificado con los años— sino que ha tenido efectos negativos sobre poblaciones vulnerables, ha inundado el sistema carcelario, ha intensificado la violencia y ha dado pie a violaciones de derechos humanos. En otras palabras, es una política fallida e injusta.

Un primer paso para reconocerlo es distinguir “entre los ‘problemas primarios’ ocasionados por el consumo de una sustancia sicoactiva y los ‘problemas secundarios’, derivados de las políticas de control que los Estados hayan adoptado frente a esa sustancia”, como explica Rodrigo Uprimny en este artículo anterior de Razón Pública.

Efectos de la prohibición en poblaciones vulnerables

Fuente: “Desintoxicando Narrativas. Kit de herramientas para garantizar el acceso a la información en política de drogas” Elementa DDHH y FESCOL

Un nuevo enfoque

Hoy en día, hay un movimiento alrededor del mundo que busca cambiar la política de drogas basada en el prohibicionismo y la criminalización por una enfocada en la salud pública y la garantía de derechos. Ese nuevo enfoque engloba propuestas muy diversas, como la reducción del daño, la despenalización del consumo, la regulación del mercado y la legalización de algunas sustancias.

Por ejemplo, en Colombia actualmente cursa en el congreso un proyecto de ley que busca regular la marihuana para uso recreativo en adultos. Según el análisis de Catalina Gil en esta video columna para Razón Pública, los representantes que se oponen a esta propuesta, aunque expongan dudas e inquietudes razonables, en general utilizan un discurso tradicional basado en estigmas, fruto de la llamada guerra contra las drogas.

Esta propuesta se suma a otros proyectos de ley encaminados a reformar la política de drogas en el país en años recientes. Francisco Thoumi ha explicado en este mismo portal cuáles son y ha debatido ideas equivocadas sobre algunas de ellas. Lo mismo han hecho otros expertos y expertas en el tema a lo largo de los años.

La decisión sobre cuáles de esas medidas son viables o convenientes deberá tomarse tras un debate informado y libre de prejuicios, que tenga en cuenta las consecuencias negativas de la política de drogas vigente.

Es ahí donde los medios de comunicación juegan un papel fundamental.

Desinformación y estigma

Como el mensaje del prohibicionismo ha predominado por tanto tiempo, los imaginarios colectivos tienen arraigada la idea de que esa es la única salida posible para atender el consumo problemático de sustancias psicoactivas y todos los mitos que se han creado alrededor del tema.

Durante décadas, los medios de comunicación han difundido un mensaje que transmite miedo, estigmatiza e impulsa la exclusión social de las personas que consumen drogas y de las comunidades que cultivan. Al trazar una relación inevitable entre las drogas, la enfermedad, la delincuencia y la violencia, validan el discurso y la estrategia prohibicionista.

Características del mensaje actual de la prohibición

Fuente: “Desintoxicando Narrativas. Kit de herramientas para garantizar el acceso a la información en política de drogas” Elementa DDHH y FESCOL

Con el cambio de enfoque, los medios tienen la oportunidad y el deber de transformar el mensaje en uno más humano y garantizar el acceso a información más precisa.

La importancia del contexto

Para que la información sobre este —o cualquier— tema sea completa y confiable, es esencial un mínimo de contexto.

La discusión sobre las drogas es mundial porque se trata de un mercado internacional. Por ejemplo, mientras que Estados Unidos es el principal consumidor mundial de cocaína, Colombia es actualmente el primer cultivador de hoja de coca —en 2018 se registraron 169 mil hectáreas cultivadas—.

No obstante, los problemas sociales, económicos y políticos asociados a las drogas tienen características distintas en cada lugar.

Dentro de Estados Unidos, la discusión sobre política de drogas implica sobre todo un debate sobre la discriminación racial, el encarcelamiento masivo —es el país con la mayor proporción de su población encarcelada, en gran medida debido a la guerra contra las drogas— y recientemente el elevado número de muertes por sobredosis de opioides sintéticos, como el fentanilo.

En Colombia, en cambio, es inútil hablar de drogas sin discutir la relación entre el narcotráfico y el conflicto armado interno, y la dependencia económica de los campesinos cultivadores de hoja de coca del mercado ilegal de las drogas. Cerca de 106 mil familias dependen de la economía rural cocalera, la mayoría en los territorios más pobres del país.

Efectos de la prohibición en Colombia: los cultivos de hoja de coca

Fuente: “Desintoxicando Narrativas. Kit de herramientas para garantizar el acceso a la información en política de drogas” Elementa DDHH y FESCOL

También es cada vez más visible el aumento del microtráfico y la prevalencia del consumo y la irrefutable escasez de servicios de salud apropiados —en el 95% de los municipios del país no existen servicios de tratamiento especializado al consumidor—.

Sin una fotografía completa de la cadena del mercado ilícito es imposible una conversación pública para transformar las políticas de drogas. También es vital informar en un tono realista y con matices y, sobre todo, diversificar las fuentes.

Quienes informan no pueden limitarse a reproducir las comunicaciones oficiales y amplificar los resultados de la política antidrogas que muestran el gobierno y las autoridades.

Detrás de la prohibición hay historias de personas y comunidades —en su mayoría de grupos vulnerables— que sufren permanentemente sus consecuencias negativas, además de investigadores e instituciones independientes que informan sobre los resultados de esa estrategia en Colombia y en el mundo con datos cuantitativos y cualitativos.

Para cubrir los debates a nivel nacional también es útil la experiencia comparada de otros países en los que se han impulsado iniciativas distintas a la prohibición. Entre ellas, la despenalización de las drogas en Portugal y Holanda, las salas de uso supervisado de drogas e intercambio de jeringas en países como Suiza, Canadá y Alemania y los programas de sustitución de cultivos declarados ilícitos en Perú y Bolivia.

Herramientas para informar

La capacidad de quienes informan de cumplir con esta responsabilidad a cabalidad también depende de su acceso oportuno a información fácil de digerir. Esa es la razón de ser de “Desintoxicando Narrativas”, un kit de herramientas, elaborado por Elementa DDHH y la Friedrich-Ebert-Stiftung en Colombia (FESCOL) para garantizar el acceso a la información sobre política de drogas.

El documento incluye información de contexto, como qué son las drogas, las distintas variedades, el marco jurídico sobre política de drogas en el país —desde la Constitución Política, pasando por leyes, decretos y jurisprudencia hasta los tratados internacionales y el Acuerdo de Paz—, una breve historia de la prohibición, un balance de los efectos y costos de la guerra contra las drogas en Colombia y datos importantes sobre el consumo de sustancias psicoactivas en el país.

Además, aporta herramientas prácticas para tratar la información sobre política de drogas en los medios de comunicación. Entre otros:

• Un glosario de definiciones básicas que repercuten en toda la cadena del mercado ilícito de drogas.
• Un banco de fuentes oficiales —además, cómo solicitar información a través de derechos de petición— y extraoficiales para diversificar la información.
• Una lista de palabras que reproducen mensajes equivocados y fomentan discursos discriminatorios y cómo reemplazarlas.

Por ejemplo, el documento advierte que términos como “drogadicto” deben evitarse, no solo porque estigmatizan y profundizan la discriminación, sino porque son reducciones que esconden los matices de la situación. Otros, como “sustancias alucinógenas”, no son correctos cuando se usan de forma general para referirse a todas las sustancias psicoactivas. La cocaína, por ejemplo, no es una droga alucinógena, sino estimulante.

En cambio, diferenciar entre los diferentes tipos de consumo —experimental, recreativo, dependiente o problemático— y dar información sobre los riesgos de cada sustancia enriquece el debate.

La política de drogas es un asunto mundial

Fuente: “Desintoxicando Narrativas. Kit de herramientas para garantizar el acceso a la información en política de drogas” Elementa DDHH y FESCOL

Esta iniciativa se suma a una preocupación internacional sobre la forma en que los medios representan las drogas y la adicción. La idea es que las noticias y las controversias descansen en información actualizada, verificada y basada en la evidencia y consulten fuentes expertas —y sí, entre ellas personas que tienen una experiencia personal con las drogas—.

Al final, no se trata de corrección política, ni de estar de acuerdo o en desacuerdo con las nuevas propuestas, sino del rigor al investigar y transmitir la información y del compromiso de quien informa con la verdad.

***Este texto forma parte de la alianza entre Razón Pública y la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia Fescol. Los invitamos a consultar el Kit de herramientas para garantizar el acceso a la información en política de drogas “Desintoxicando narrativas” escrito por Elementa DDHH y FESCOL en este enlace

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