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Hannah Arendt y la acción política

Escrito por Andrés González

Bolívar, Argentina.

Andrés GonzalesLa apatía ha calado entre muchos colombianos y los ha llevado al pesimismo y a la inactividad política. Sin embargo, la política es algo más que corrupción: es un  espacio de interacción del cual puede nacer el cambio social.

Andrés González*

De la historia a la acción
Hannah Arendt
Paidós
2008

La pregunta a la ciudadanía

Como resultado de mi experiencia en el Programa de Formación Política y Ciudadana, al tratar temas como la memoria, el territorio y la política con comunidades campesinas de todo el país, siempre me pregunté qué es la política para nosotros hoy en día.

Desde la experiencia educativa en estos temas, me di cuenta de que hacer esta pregunta siempre llevaba a la manifestación de unos prejuicios muy claros y arraigados sobre la relación de los hombres con la política. Cuando se planteaba esta discusión solamente surgía el tema de las instituciones gubernamentales, el Estado y los políticos de turno. Así que realmente la discusión se centraba en las instituciones.

La gente reaccionaba sin vacilar ante la pregunta sobre la política, y afirmaban, como si se tratara de una tautología, que la política era el nido de corrupción de las personas que estaban en el poder y que controlaban al país. Esto me hacía volver a preguntarme por la importancia de la política, y por lo que realmente implica analizar y comprender este concepto.

Enfrentar esta clase de prejuicios que tenemos todos sobre la política dejaba en evidencia algo sumamente importante. En palabras de Hannah Arendt en ¿Qué es la política?: “los prejuicios, que todos compartimos, que son obvios para nosotros, que podemos intercambiarnos en la conversación sin tener que explicarnos detalladamente, representan algo político en el sentido más amplio de la palabra –es decir, algo que constituye un componente integral de los asuntos humanos entre los que nos movemos todos los días–”.

Política y pluralidad

Hannah Arendt, filósofa y política alemana.
Hannah Arendt, filósofa y política alemana.   
Foto: Wikimedia Commons

Como lo manifestó la autora alemana, ese componente integral de los asuntos humanos es el que permite comprender una distinción fundamental: la de la política y lo político. Lo político nos lleva a concebir que hay una esencia política en el hombre. En cambio, la política hace referencia a la relación entre los hombres, es decir, a lo que pertenece a ese componente integral de los asuntos humanos.

La política es algo que se da entre los hombres y, por lo tanto, fuera del hombre particular. No hay propiamente una esencia política en el hombre, sino que la política resulta de la relación entre los hombres, cuando dos o más se juntan.

Por lo anterior, analizar el tema desde la perspectiva de la política, es decir, de la relación entre los hombres, permite tener en cuenta dos conceptos resultantes de la condición humana de la pluralidad: la palabra y la acción.

De acuerdo con Arendt en La condición humana, la pluralidad –condición básica tanto de la acción como del discurso– tiene el doble carácter de igualdad y distinción. Si los hombres no fueran iguales en algún sentido no podrían entenderse, ni planear y prever para el futuro las necesidades de los que llegarán después. Pero si los hombres no fueran distintos, es decir, cada ser humano diferente de cualquier otro que exista, no serían necesarios el discurso y la acción para entenderse.

No hay propiamente una esencia política en el hombre, sino que la política resulta de la relación entre los hombres.

Este doble carácter de la pluralidad permite comprender que una parte fundamental de la política está relacionada con la capacidad que tienen los hombres para actuar concertadamente con sus iguales. En este punto cobran importancia la práctica y la posibilidad de concebir la acción como un campo de experiencia que abarca la realidad de las relaciones humanas y su forma de organización.

La política entendida así, haciendo parte también el campo de la praxis, permite comprender la forma en que los hombres se organizan cuando actúan colectivamente. Por esto podemos comprender que a lo largo de la historia el ser humano haya tenido muy variadas formas de organización en su espacio común, que a la vez los junta y los separa.

La acción política

Los asuntos humanos permiten el surgimiento de la acción política en la medida en que la acción y la palabra son constitutivos permanentes de la política y la pluralidad permite la relación de los hombres revitalizando la experiencia.

Esta perspectiva que nos brinda Hannah Arendt, donde el énfasis se pone nuevamente sobre la capacidad de acción concertada de los hombres como componente fundamental de la política, permite comprender el papel fundamental de la acción y de la impredecibilidad de sus consecuencias en los asuntos humanos.

Cada acción puede traer algo absolutamente nuevo al mundo, pero nunca se puede tener certeza de cómo acabará mientras sigan existiendo seres humanos con capacidad de actuar. Esto se debe a que la acción, dentro de la trama de relaciones humanas, produce una serie de consecuencias que no se agotan en un acto individual, sino que van aumentado a través del tiempo, así como aumentan los actores que intervienen en una cadena de acciones.

En este sentido, cada acto lleva consigo una serie de sucesos consecuentes que aumentan a medida que los hombres actúan. Lo que implica esta peculiaridad de la acción, además de su intervención en el mundo donde los hombres habitan juntos, es su capacidad para generar relatos. De este modo, la acción produce historias (stories) de manera tan natural como produce acontecimientos enteramente nuevos.

Un ejemplo de estos relatos es el caso de la Asociación de Campesinos de Buenos Aires (ASOCAB) en el Sur de Bolívar. La historia de ASOCAB, comprendida como acción política, nació de una iniciativa que a lo largo de 16 años ha permitido escribir un relato. Esto implica necesariamente la existencia de un comienzo, de una referencia obligatoria para comprender el surgimiento de la acción.

De aquí se deriva la importancia del narrador o del historiador cuando una nueva acción política surge, dado que es él quien logra hacer el recuento del nacimiento y desarrollo de la acción, así como de sus consecuencias cuando ha finalizado. El agente que está ejecutando la acción difícilmente puede llegar a comprender las consecuencias de las acciones que realiza y el impacto que estas tienen en la esfera de los asuntos humanos.

El caso de ASOCAB, visto desde la narración de Efraín Alvear, permite comprender este fenómeno. Permite identificar dentro de su campo de experiencia el desarrollo de la acción y su paso a la acción política.

Es decir, los campesinos de la Asociación, que se reunieron por primera vez alrededor de la actividad de la cosecha, respondieron a una necesidad común que desembocó en una acción política. Los campesinos comenzaron a actuar juntos en favor de la solución de sus necesidades y del mejoramiento de sus condiciones de vida.

¿Cómo fortalecer la acción política?

De acuerdo con lo anterior, tomar como punto de partida la relación de la sociedad civil con el Estado permite descubrir las grandes preocupaciones que existen actualmente frente a la democracia, especialmente en Colombia.

Los ciudadanos han tomado distancia frente al espacio público y lo que este significa.

Los resultados del 2 de octubre muestran que el gran problema es que la política se ha configurado en gran medida alrededor de las instituciones, y que esas instituciones –que de alguna manera representan la forma de gobierno que nosotros legitimamos– han tomado distancia de los ciudadanos. Y en este singular contexto, los ciudadanos también han tomado distancia frente al espacio público y lo que este significa, lo que es común a todos, lo que nos reúne.

Revitalizar las narraciones acerca de acciones que han tenido un importante efecto social y político, como es el caso de la Asociación de Campesinos de Buenos Aires, fortalece las acciones a través de las cuales los ciudadanos se están apropiando del espacio público hoy, como es el caso del movimiento ciudadano a favor de algo común a todos nosotros: la paz de Colombia.

 

* Licenciado en filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana.

 

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