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¿Habrá racionamiento de electricidad este año?

Escrito por Óscar Mesa

La empresa operadora del sistema interconectado nacional prendió las alarmas sobre un eventual racionamiento eléctrico. ¿Qué está pasando, qué ha hecho el gobierno, qué se puede hacer?

Óscar Mesa Sánchez*

La situación de los embalses  

Aunque ya estamos en los primeros días de abril, sigue siendo válida mi afirmación: “Nadie sabe si habrá racionamiento en 2024”.

Pero tenemos algunos elementos para ser optimistas. Después de un descenso vertiginoso durante el primer trimestre del año y de acercarnos a niveles críticos en casi todos los embalses y en el agregado nacional, en los últimos días la energía almacenada en los embalses está casi estabilizada.  Parece que logramos superar el evento de El Niño, a pesar de que las autoridades energéticas han sido omisivas frente a la amenaza e incluso intentaron tomar medidas contraproducentes. Abusando de los refranes populares, ‘no hay bobo de malas’. Afortunadamente, porque el impacto mayor de un eventual racionamiento recaería sobre la población y la economía.

Las cuentas de tendero: la demanda diaria está alrededor de 237 GWh, que se abastecen por las plantas térmica, 88 GWh, y 149 GWh de generación renovable y fundamentalmente hidráulica. Como se puede ver en la figura 1, el almacenamiento en marzo cayó en promedio 54 GWh por día y está actualmente en 5978 GWh. Si todo permaneciera como en marzo se podría llegar a estados críticos en un par de semanas, teniendo en cuenta que gran parte de la energía almacenada en el sistema de Bogotá está atrapada y no se puede utilizar porque la prioridad es el acueducto.

Sin embargo, abril parece llegar con lluvia. El 4 de abril los aportes fueron 75% del promedio para la fecha, cuando en marzo eran inferiores al 50%, y en lo que va del mes los aportes acumulados son el 58% del acumulado promedio. Además, la tendencia de la hidrología es a aumentar los aportes, como se verá al final de este artículo.

Las cifras del DANE muestran que el 77 % del suelo agropecuario en Colombia se destina a la ganadería, y apenas el 9,2 % se destina a la producción agrícola

La advertencia

Claro que la predicción del clima no es perfecta, el clima tiene una variabilidad natural que no se puede ignorar, además, estamos en terrenos no observados debido al cambio climático.  Existe también la posibilidad de que se desarrollen eventos negativos como incidentes que produzcan la salida de centrales. Sin embargo, esta última contingencia no justifica programar un racionamiento.

Por otra parte, hay que aceptar que puede haber dificultades en algunas zonas para abastecer los picos en la demanda de potencia. Por todo esto es justificada la advertencia de XM, la operadora del Sistema Interconectado y administradora del Mercado de Energía Mayorista de Colombia, y las medidas de emergencia que proponen son adecuadas. Ante la gravedad de un eventual racionamiento es prudente tener un margen de seguridad.

Las instituciones

Aprendí de mi padre que un negocio bueno debe ser bueno para todas las partes. En lo fundamental, la estructura del sector eléctrico colombiano cumple con tal premisa, sin desconocer que hay aspectos por mejorar. Antes de la constitución del 91 y la estructuración del sector con la ley 143 de 1994 se tenía un sector estatizado, con operación centralizada.

Tal medida simplista traería como consecuencias el desabastecimiento en el cercano, mediano o largo plazo. Da las señales equivocadas para la operación y desincentiva la inversión, pues, nadie invierte para perder.

Foto: Alcaldía de Bogotá

El Estado tenía que invertir una porción significativa del presupuesto nacional en el sector y, aun así, la cobertura no era la actual y se presentaron varios racionamientos con inmensos costos económicos, sociales y políticos. Con la entrada del sector privado, el Estado liberó recursos para invertir en sectores más estratégicos como la educación, la salud y la justicia. El sector privado recibe una remuneración adecuada a su inversión y a los riegos que asume.

Todo lo anterior es vigilado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), un organismo altamente técnico e independiente en el que también está el gobierno. Los consumidores hemos ganado en lo que se refiere a cobertura y confiabilidad. En los treinta años de operación del nuevo sistema no ha habido ningún racionamiento, a pesar de la ocurrencia de siete eventos El Niño.

En mi concepto, las instituciones del sector eléctrico requieren mayor participación de los consumidores. Entre las funciones de la CREG está representar el interés de los mismos, pero en los mecanismos económicos como la bolsa, contratos de largo plazo y subastas, sólo los grandes consumidores tienen participación. La crisis de las tarifas en la costa ilustra esto.

Los errores del gobierno  

Existen maneras de agravar el problema al intentar solucionarlo, lo que es más común de lo que se cree: los análisis de experiencias en accidentes y los estudiosos de la mente confirman que esta fatal advertencia, que contradice el optimismo detrás del dicho de que toda crisis, es una oportunidad. Es posible que sea una trampa. Ambas posibilidades existen ¿cuál será la escogida depende de las decisiones?

Por ejemplo, el gobierno ha amenazado con un control de precios. Hay un borrador de resolución de la CREG que pone un tope a los precios de la bolsa de energía. Tal medida simplista traería como consecuencias el desabastecimiento en el cercano, mediano o largo plazo. Da las señales equivocadas para la operación y desincentiva la inversión, pues, nadie invierte para perder.

Además, no se tomó ninguna medida preventiva de ahorro. La demanda en marzo aumentó un el 4,8% respecto a febrero y el aumento compuesto anual es de 2,62% desde 2016. La experiencia de ‘ahorrar paga’ llevada a cabo en 2015-2016 no se aprovechó a pesar de que varios la propusimos oportunamente.

Las exportaciones a Ecuador, también parece, no se justifican ante el riesgo de racionamiento.

Se han propuesto reformas regresivas del sistema, motivadas por el desprecio por lo técnico y por meras ocurrencias ideológicas.  Cualquier reforma requiere de elementos fundamentales: un diagnóstico certero y el diseño de cómo los cambios propuestos pueden atender las fallas detectadas, además de un necesario plan de acción que no ignore los detalles técnicos.

Adenda: pronóstico del clima

De acuerdo con los modelos y boletines de la NOAA, el evento El Niño 2023-2024 continua, el océano Pacífico tropical sigue anómalamente cálido, pero, la fase de debilitamiento ya inició y es muy probable que, para el fin de la primavera, comienzo del verano del hemisferio norte, estemos en una fase neutra.

De allí en adelante, para el segundo semestre, lo más probable es el desarrollo de un evento La Niña. La Figura 2 muestra que, de acuerdo al índice multivariado, el actual evento es el cuarto más intenso en el registro. Si se extrapola la tendencia de los demás eventos, se confirma la predicción anterior de que las condiciones neutras llegarán aproximadamente para junio.

Por otro lado, durante el trimestre marzo-abril-mayo, la dependencia de las lluvias en Colombia en el evento El Niño es menor que para el trimestre diciembre-enero-febrero. La Figura 3 presenta el mapa del coeficiente de correlación entre la precipitación en cada punto de nuestra geografía y el índice ONI para este trimestre.

Como puede verse, estadísticamente la correlación no es significativa para la mayoría de Colombia. Esto significa que el hecho de que el mar esté caliente no implica que las lluvias en Colombia vayan a ser mayores, menores o normales. Es decir, la mejor predicción respecto a lluvias es la climatología, la distribución completa con su media y su desviación estándar.

La demanda en marzo aumentó un el 4,8% respecto a febrero y el aumento compuesto anual es de 2,62% desde 2016. La experiencia de ‘ahorrar paga’ llevada a cabo en 2015-2016 no se aprovechó a pesar de que varios la propusimos oportunamente.

La Figura 4 presenta las observaciones para Medellín. Como se ve durante enero, febrero y marzo, la sequía que se venía presentando en el 2023 continuó, pero en abril hay una recuperación de las lluvias, siguiendo el ciclo anual. Sin embargo, no se puede afirmar lo mismo para los caudales de los ríos. Los suelos y acuíferos tienen un déficit de humedad, lo que retrasa la recuperación de los caudales.

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