
¿Guerra o genocidio en la Franja de Gaza? – Parte 2
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En la columna anterior habíamos afirmado que lo que ocurre en la Franja de Gaza es tanto una guerra como un genocidio. Ya habiendo explicado el tipo de guerra que se está librando entre Israel y Hamas, ahora pasaremos a explicar por qué las acciones de Israel en la Franja de Gaza en contra del pueblo palestino pueden configurarse como un genocidio.
El término genocidio fue acuñado por el jurista polaco Raphael Lemkin en 1944 para describir las políticas y prácticas de exterminio que aplicaron los nazis contra el pueblo polaco y los judíos. Posteriormente fue acogido por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio aprobada en 1948, por la recién creada Asamblea General de las Naciones Unidas. En la actualidad es uno de los delitos penales internaciones de competencia de la Corte Penal Internacional a partir del Estatuto de Roma de 1998.
Aunque la definición textual de genocidio originalmente implicaba el exterminio sistemático y masivo de un grupo humano por sus características étnicas, nacionales, religiosas o lingüísticas – así lo recoge la Convención y el Estatuto – en la actualidad el concepto de genocidio se utiliza de una manera más ámplia, para abarcar el asesinato masivo también por motivos políticos, ideológicos, de clase, género, sexo, etc, es decir, el asesinato sistemático y masivo de un grupo humano justificado en alguna característica identitaria.
Lo que está experimentando el pueblo palestino a manos de Israel en el último año de manera masiva y sistemática – y en las últimas siete décadas de forma un poco más encubierta- son prácticas genocidas o eliminacionistas. Empecemos con las más antiguas. Desde 1948 cuando el Ejército israelí ejecutó la Nakba, expulsando aproximadamente 700 mil palestinos de sus territorios, destruyendo 513 aldeas y 11 ciudades.
Posteriormente luego de la guerra de 1967 Gaza y Cisjordania quedaron ocupadas militarmente por Israel, produciendo aproximadamente otros 500 mil nuevos refugiados palestinos. En la actualidad Israel contrala las fronteras y accesos de Gaza y Cisjordania, lo que quiere decir la entrada y salida de personas, alimentos, medicinas y otros bienes vitales. La ocupación militar hace muy difícil la garantía de los derechos fundamentales, civiles, políticos, sociales y económicos para los palestinos, generando y manteniendo unas condiciones de vulnerabilidad tales, que Ilan Pappé ha llamado de limpieza étnica para los palestinos.
En las últimas dos décadas funcionarios israelís y asesores de su gobierno han lanzado públicamente expresiones con una fuerte carga eliminacionistas. Como ha documentado Víctor de Currea Lugo, en 2005 el asesor del gobierno israelí Dov Weisglass recomendó como una medida de presión restringir el acceso de alimentos a Gaza. En 2012 el hijo del exprimer ministro israelí Ariel Sharon manifestó que se debería aplastar Gaza de la misma forma que fue destruida Hiroshima, mediante armas nucleares. Así mismo, la ministra de Justicia del 2015 de Israel Ayalet Shaked expresó que las madres palestinas deberían desaparecer junto con sus hogares “donde han criado a estas serpientes, de lo contrario, criarán más serpientes pequeñas”.
Se podría pensar que son solo palabras, pero un aspecto que ha sido ampliamente investigado en los estudios sobre genocidios es la demonización y deshumanización del enemigo a través del lenguaje. Se considera al enemigo un mal absoluto -demonizar- que nos quiera eliminar, por tal motivo es legítimo tratar de eliminarlo primero. De la misma forma no se consideran a los enemigos ni siquiera humanos -deshumanizar- sino animales, por tal motivo, al no ser seres sintientes y pensantes como nosotros, nos repugnan y podemos exterminarlos. Recuerden la expresión “serpientes” usada por la ministra.
Pero estas afirmaciones no son aisladas. Desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamas en 2023 en varias noticias se han reportado declaraciones con un tono similar, emitidas por parte de funcionarios del más alto nivel israelí. Pero más allá las palabras están las acciones. Los bombardeos indiscriminados, los desplazamientos masivos, las hambrunas forzadas, entre otras prácticas causadas por las acciones de Israel en Gaza, llevaron a que el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya en dos ocasiones – el 26 de enero y el 24 de mayo de este año- haya ordenado a Israel parar los ataques sobre el territorio palestino, por los riesgos de que estas acciones pudiesen conducir al genocidio parcial o total de esta población.
De la misma forma el 20 de mayo de este año el Fiscal de la Corte Penal Internacional Karim Khan emitió órdenes de arresto en contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Gallant, por la comisión de posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad en la Franja de Gaza en el contexto de la guerra.
Tenemos la idea errónea de que todos los genocidios son causados en campos de concentración o cámaras de gases. Las prácticas eliminacionistas pueden ser muy variadas y van desde campos de concentración hasta deportaciones masivas, desplazamientos forzados, hambrunas intensionales, bombardeos indiscriminados, etc. Esperemos que la guerra y el genocidio en la Franja de Gaza cesen prontamente, que los líderes de Israel y Hamas puedan ser condenados algún día por los crímenes penales internacionales de los que son responsables, que finalice la ocupación israelí en Gaza y Cisjordania, y, que puedan en algún futuro cercano coexistir de manera pacífica el Estado de Israel y el Estado palestino.
Acerca del autor

Armando José Mercado
*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.
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