Guerra cibernética entre potencias: lo que ocultan las revelaciones de Snowden - Razón Pública
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Guerra cibernética entre potencias: lo que ocultan las revelaciones de Snowden

Escrito por Luis Hernando Barreto
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Luis-Hernando-Barreto-NEl gobierno de Estados Unidos intercepta el internet y el teléfono de millones de personas en todos los países.  Pero en el fondo está la competencia con China por la información como un  nuevo recurso estratégico.

Luis Hernando Barreto Nieto*

Luis H Barreto Guerra cibernética China EEUU cooperacíon espionaje
Foto:  Matthew Bradley

Amenazas en todas partes y de todo tipo

Estados Unidos adoptó durante la Guerra Fría la Doctrina de la Seguridad Nacional, una política de contención frente a las tendencias expansivas de la Unión Soviética. Tras la caída del muro de Berlín en 1989 y el desplome del socialismo en Europa Oriental, esta política se amplió y luego se radicalizó por efecto de los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

En las dos últimas décadas la política de contención siguió estando presente en los discursos y acciones de todos los presidentes de Estados Unidos. Siempre hay enemigos y amenazas:

· Durante la campaña presidencial de 1992, Clinton expuso abiertamente el nexo entre poder económico y seguridad en Estados Unidos: “Nuestra potencia económica debe llegar a ser un elemento definitivo central de nuestra política de seguridad nacional[1]

· Después de 11 de septiembre hubo un giro, y el enemigo central pasó a ser el terrorismo. El presidente Bush puntualizó que su política incluía “todos los elementos del poder nacional para combatir a los terroristas dondequiera que se encuentren”. 

· En febrero del presente año el presidente Obama expresó en el tradicional  Discurso sobre el Estado de la Unión que su país también debía hacer frente a la creciente amenaza de los ciberataques: “Ahora sabemos que los hackers roban las identidades de las personas y se infiltran en correos electrónicos privados. Sabemos de países extranjeros y empresas que hurtan nuestros secretos corporativos. Ahora nuestros enemigos también están buscando la posibilidad de sabotear nuestra red de poder, nuestras instituciones financieras, nuestros sistemas de control de tráfico aéreo”.

Además del terrorismo y de los nuevos ciber-enemigos, Estados Unidos se siente amenazado desde varios frentes:

· por el avance militar,  económico y comercial de China;

· por Rusia en la competencia por los recursos energéticos en el Mar Caspio y en el Golfo Pérsico;

· por el fundamentalismo de Al Qaeda;

· por las organizaciones de narcotraficantes de varios continentes;

· incluso por el contrapeso ideológico de algunos países de Sudamérica.

Amenazas en todas partes y de todo tipo.

Paranoia y estado de excepción

 

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Foto: DigitalleGesellschaft
 

La acumulación de “amenazas” ha creado una actitud paranoica en Estados Unidos. Esto facilita la política de suspensión del derecho que conlleva  — en palabras de Giorgio Agamben — a la “generalización sin precedentes del paradigma de la seguridad como técnica habitual de gobierno"[2].

El estado de excepción al que ha llegado ese país resulta de la necesidad de mantener su posición hegemónica en las relaciones internacionales. Su política produce miedo a sus enemigos, pero también inseguridad interna ante las amenazas; para hacer frente a estas amenazas”, desde el 2001 se tomaron varias decisiones:

· el Congreso expidió la USA Patriot Act para ampliar la capacidad de enfrentar el terrorismo;

· el gobierno creó el Department of Homeland Security;

· se fortaleció la National Security Agency (NSA) para adelantar  actividades de espionaje cibernético.

Aunque se suponía que estos tres componentes de la política de seguridad tendrían un carácter temporal o excepcional, en realidad se han vuelto permanentes y normales. Amparado por esos instrumentos, en octubre de 2012 Obama expidió la Directiva de política presidencial 20, clasificada  como “top secret”.

De acuerdo con The Guardian, el presidente había ordenado fortalecer las capacidades cibernéticas ofensivas para “avanzar en los objetivos de Estados Unidos en todo el mundo, con poca o ninguna advertencia al adversario o al destinatario y con los efectos potenciales que van desde lo sutil hasta lo gravemente perjudicial”[3].

El presidente más poderoso del mundo se atribuye el derecho de usar tácticas cibernéticas como estrategia preventiva, para lo cual autoriza intervenciones en naciones extranjeras sin el consentimiento de sus gobiernos. La directiva también contempla la posibilidad de utilizar este tipo de acciones dentro de Estados Unidos, siempre y cuando medie una orden del Presidente, aunque se especifica que tal orden no sería necesaria en casos de emergencia.

Estados Unidos y China: competencia en la guerra de la información

Los países con mayores ambiciones geoestratégicas tomaron la delantera para explotar la red de información, y así surgió un nuevo escenario de competencia entre Estados Unidos y China. La superpotencia ganadora de la “guerra fría” ahora se enfrenta a un gigante emergente que de manera callada fue tomando ventaja en el ciberespacio.

 

 
Luis Barreto Guerra cibernética espionaje NSA

Foto: campact
 

Recientemente la compañía privada dedicada a la seguridad informática estadounidense, Mandiant, produjo el segundo informe sobre Amenazas Persistentes Avanzadas (APT por su sigla en inglés) APT1: Exposing One of China’s Cyber Espionage Units.

Este informe acusa a la Unidad 61398 del Ejército Popular de Liberación de China  (PLA por su sigla en inglés) ubicada en Shanghai de una campaña de espionaje cibernético de larga duración a través de las llamadas “operaciones de red informática”.

El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hong Lei, respondió que se trata de acusaciones sin fundamento sobre la base de los resultados preliminares y las ha tildado de irresponsables y poco profesionales.

Por su parte el Congreso de Estados Unidos creó la Comisión de Análisis de Seguridad y Economía en la relación de este país con China. En su último informe, la Comisión señala que el PLA coordina los programas de subvención a las universidades civiles dedicadas a la investigación y desarrollo de tecnologías de información y a las industrias de alta tecnología.

Snowden: ¿un ciberguerrero con ética?

La contrapartida fue denunciada por Snowden: desde Estados Unidos, la NSA ha ejecutado  más de 61 mil operaciones de ciberataques en el mundo, con cientos de objetivos en China y en Hong Kong.

La revelación muestra que hay una guerra cibernética silenciosa entre Estados Unidos y China. De allí que Snowden  escogiera a Hong Kong para sus denuncias; que las haya hecho un día antes de que los presidentes de Estados Unidos y China se reunieran en California y que haya ofrecido una entrevista exclusiva para el diario hongkonés South China Morning Post.

Snowden se ha convertido en una figura que polariza: para algunos es un traidor y para otros un héroe. En todo caso emerge como una especie de “ciberguerrero” al servicio de la NSA que tomó distancia, manifestó su inconformidad, protestó y denunció.

En su entrevista a The Guardian declaró que “mi único objetivo es informar a la gente sobre lo que se está haciendo en su nombre y lo que se hace en su contra”. Agregó que “la NSA miente sistemáticamente al Congreso -de Estados Unido- respecto a la magnitud de la vigilancia que ejerce en Estados Unidos”.

Su caso es diferente de otros que le precedieron:

· En 1971 el analista militar estadounidense Daniel Ellsberg entregó a un periodista del New York Times una copia de lo que en su momento se conoció como los “Papers del Pentágono”, los cuales  revelaban las discutibles conductas de  militares norteamericanos en la guerra de Vietnam.

· Las filtraciones en plena “guerra fría” se produjeron a cambio de dinero. El caso que mejor ilustra esta práctica es el de Aldrich Ames, analista de contrainteligencia de la CIA, quien entre 1985 y 1991 filtro información confidencial de la CIA y el FBI y a quien los soviéticos le pagaron 4.6 millones de dólares por sus servicios. 

· Las filtraciones de las guerras convencionales como las de Vietnam, Afganistán e Irak y la revelación de miles de cables diplomáticos hechas por el del soldado del ejército americano Bradley Manning –el caso de WikiLeaks en el 2010 – tuvieron una motivación humanitaria y de denuncia.

La filtración de Snowden también tuvo una motivación de denuncia, pero esta vez fue contra la arbitrariedad de la política de Estados Unidos. El resultado ha sido una inclemente persecución que por ahora lo mantiene confinado en la sala VIP de un aeropuerto ruso.  

Por el rescate del Derecho Internacional

Las interceptaciones masivas de las comunicaciones sin orden judicial y las acciones de espionaje constituyen una abierta violación del derecho internacional. Estados Unidos tiene la potestad de defenderse frente a los que considera sus enemigos, pero no puede institucionalizar los estados de excepción y atropellar de manera indiscriminada los derechos humanos, incluso los de sus aliados.

Si bien Estados Unidos ostenta una posición hegemónica por cuenta de su poder económico y militar y del consentimiento de sus aliados, ante la vulneración de la confianza, les corresponde a estos últimos y, por supuesto, a la comunidad internacional, encauzar sus acciones en el marco del derecho internacional, el respeto a la soberanía y la intimidad de las personas.

Como dice la profesora Mary Kaldor “la ley internacional debe aplicarse de manera imparcial. No puede aplicarse a Afganistán, Iraq, Serbia, ni a Israel, Rusia o China, mientras Estados Unidos se exima a sí mismo del cumplimiento de las normas”[4].

Así como los Convenios de Ginebra y de La Haya  — el Derecho Internacional Humanitario — rigen para los conflictos armados tradicionales, las guerras cibernéticas requieren también y con urgencia normas internacionales que las regulen.

* Economista, agrólogo, politólogo y candidato a doctor en estudios políticos y relaciones internacionales.

[1] Discurso de Bill Clinton publicado bajo el título “A new covenant for American Security”, Harvard International Review, Summer, 1992. 

[2] Agamben, Giorgio: “Estado de excepción: Homo Sacer II, 1; Pre-Textos” 2004. Valencia-España. P. 27. 

[3] The Guardian,  junio 7 de 2013. 

[4] Kaldor, Mary:  “Global Civil Society. An Answer to War”.  Polity Press in association with Blackwell Publishing, 2003. Page 202.

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