Guatemala 2015: un nuevo gobierno y múltiples retos - Razón Pública
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Guatemala 2015: un nuevo gobierno y múltiples retos

Escrito por Super web
Ciudad de Guatemala.

Ciudad de Guatemala.

Hector_RosadaDespués de la renuncia del presidente anterior tras una serie de protestas ciudadanas, el presidente electo de Guatemala se enfrenta a una muy difícil situación. ¿Cuáles son sus problemas más urgentes y cómo podría darles soluciones?

Héctor Rosada-Granados*

La tormenta perfecta

Jimmy Morales surgió como candidato presidencial en el momento en que en Guatemala se estaba dando una inusual convergencia de aspectos complejos.

Podríamos calificar esa coyuntura como a “una tormenta perfecta”, capaz de generar los componentes  capaces de articular la coincidencia de una situación global encaminada  hacia la expresión de aspectos negativos que se veían venir meses antes, y que al considerarse inevitables planteaban un panorama que estaba a punto de evolucionar hacia una situación caótica.

Guatemala acumula desde hace muchos años una herencia de desigualdad, inequidad y violencia, producto del crecimiento desmedido de organizaciones clandestinas que han servido de soporte a la reproducción ilegal del narcotráfico y el crimen organizado. 

Guatemala acumula desde hace muchos años una herencia de desigualdad, inequidad y violencia

Ese ambiente ha sido propicio a la reproducción ampliada de capitales adquiridos por medio de la corrupción y la impunidad, ambas cobijándose al interior de las estructuras gubernamentales, habiendo llegado a un momento crítico durante el cual la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), en colaboración con el Ministerio Público, dieron inicio a un proceso de persecución penal inédito que logró alcanzar a las supuestas cabezas de estas acciones criminales, ello incluye al entonces presidente y vicepresidenta de la República; como ya es del conocimiento público, ahora ambos se encuentran en prisión a la espera de lo que decida el Sistema de Administración de la Justicia Penal.

En ese contexto, en el momento en que dio inicio la persecución penal de varios miembros de las instituciones del Estado, surgieron dos elementos no coincidentes aunque si complementarios: por una parte se desataron masivas manifestaciones de protesta ciudadana en contra de la corrupción, cuya propuesta central fue exigir la renuncia del binomio presidencial y; por la otra, se dio inicio casi de inmediato a la convocatoria de elecciones generales para proceder a la elección de las futuras autoridades públicas para el período constitucional 2016-2020.

El nuevo presidente

Protestas exigiendo la renuncia del Presidente Otto Morales.
Protestas exigiendo la renuncia del Presidente Otto Morales.
Foto: Wikimedia Commons

Una de las catorce propuestas partidarias inscritas fue la que postuló al candidato Jimmy Morales; un perfil radicalmente distinto del perfil histórico que antes se había inscrito: no tiene mayor experiencia en asuntos electorales; no corresponde al comportamiento ni a los antecedentes usuales de los otros trece contendientes; no era conocido como político por el grueso de la población electoral y, si alguna circunstancia lo identificaba, era la de haber sido comediante.  Podríamos asegurar que casi la totalidad de personas vinculados con el movimiento electoral y, aún aquellas que si lo estaban, jamás hubieran pensado en que se posicionaría en el segundo lugar del espectro electoral durante la primera elección y, en ese momento, nadie hubiera aseverado que su paso a la segunda elección le significaría resultar electo presidente de Guatemala.

¿Qué le espera al presidente electo Jimmy Morales? Una primera apreciación lo ubica en ser el heredero del gobierno de un país en crisis; en donde la cantidad y articulación de problemas sirven de fondo a una corrupción galopante, a un sistema institucional en quiebra y, tal vez lo peor, a la existencia de una absoluta desconfianza ciudadana a todo lo que suene como “político” o “gubernamental”.

Tareas de Morales

¿Qué debería hacer prioritariamente el nuevo presidente? 

Pienso que, en lo fundamental y lógico, no debería de hacer caso a nada de lo que actualmente le dicen aquellos que lo felicitan y se congratulan por su mandato.  Debería asumir la firme decisión de que lo que debe hacer está en función directa de lo que ha prometido que va hacer; debería escoger con toda calma y sensatez a aquellos que le acompañarán durante los próximos cuatro años, no haciendo caso a eso de que, cuanto antes debería escoger de entre “un grupo de notables” a aquellos a quienes nombraría para ocupar los cargos públicos más relevantes de su gobierno.  Hacer eso es regresar a “la vieja política”; a esa práctica política que ha sido la responsable de todos los males que por ahora sufre nuestro país.  En contrario, deberá escoger de entre aquellos en quienes confíe a los que considere capaces de hacer, apoyado en el análisis estricto de sus hojas de vida, estando seguro que no solo necesita a los que exhiban méritos sino a los que sean capaces y, sobre todo, confiables.

Palacio de la Cultura de Guatemala.
Palacio de la Cultura de Guatemala.
Foto: Surizar

Uno de los pasos inevitables para Morales será el manejo de los grupos de poder, en especial aquellos que podrían apoyarle sensiblemente en la definición y ejecución de una agenda nacional que permita superar la situación tan grave por la que atraviesa Guatemala.  Lo anterior no significa ignorar el hecho de que en la gran mayoría de las estructuras de poder se han incubado y se ocultan las expresiones del poder criminal.  Para ello deberá asumir dos decisiones estratégicas: una encaminada a garantizar la continuidad al frente del Ministerio Público a la actual Fiscal General y Jefa del Ministerio Público; la otra se orienta hacia la renovación del mandato de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), interpretando a ambas decisiones como a las vigas maestras de un esfuerzo por identificar, investigar y perseguir al crimen organizado y a la narcoactividad en este país.

Es importante también el establecimiento de una relación fluida y confiable hacia los grupos sociales, económicos, culturales, y religiosos que forman parte de la diversidad guatemalteca, sabiendo guardar las debidas distancias para no confundir los intereses institucionales con los estatales,  a fin de estimular un espacio amplio de acercamiento, coincidencia, debate y entendimiento, buscando lograr el diseño, articulación y puesta en ejecución de un proyecto nacional.

A este respecto destaca el imperativo de rescatar la historia nacional, en particular aquellos momentos difíciles donde fue posible reflexionar en común sobre un diagnóstico de la realidad nacional, pero también establecer el camino adecuado y los pasos indispensables para intentar construir juntos las opciones de superación de los problemas, también nacionales, que ese diagnóstico contiene.  Ello ya existe, sólo resta recuperar los Acuerdos de Paz y El Pacto Fiscal; con ello, el nuevo gobierno habrá recuperado de la historia reciente de este país, dos productos invaluables que le permitirá enfrentar y resolver muchos problemas estructurales que hoy aquejan a Guatemala.

Debería asumir la firme decisión de que lo que debe hacer está en función directa de lo que ha prometido que va hacer

Pensando en ello, recuerdo el enorme esfuerzo que las Organizaciones de la Sociedad Guatemalteca Especializadas en Temas de Seguridad y Justicia hicieron durante el período 2000-2008.  Fue así como se vislumbró, propuso y debatió la propuesta que dio vida en el Congreso de la República a la “Ley Marco del Sistema Nacional de Seguridad” en el mes de marzo del 2008.  Lamentablemente, ninguno de los gobiernos que le precedieron (2008-2015) aceptaron enfrentar el reto de ponerla en vigencia y de hacerla operativa.

Una penúltima reflexión en torno a los retos que esperan al nuevo presidente de la República Jimmy Morales, tiene que ver con las relaciones obligadas que deberá sostener con: el Congreso de la República, el Organismo Judicial, la Corte de Constitucionalidad, y la Controlaría General de Cuentas, entre otras, para lo cual necesita formar un equipo de ciudadanos y ciudadanas, capaces de actuar como operadores políticos de su gobierno, expresando con su actuación que aún quedan en Guatemala suficientes reservas éticas y morales.

Mi última reflexión no se refiere directamente al presidente electo Jimmy Morales, sino a todos aquellos que dicen ser sus amigos, sus correligionarios, sus simpatizantes, o simplemente ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes, que tal vez no votaron por él, pero que son conscientes de que Guatemala necesita que, en este momento difícil, seamos capaces de apoyar a nuestras autoridades y actuar en el sentido que plantean nuestras leyes fundamentales.  Si podemos consolidar ciudadanía, como lo hicimos durante las jornadas de protesta de este año, podemos estar seguros que somos capaces de construir patria.

 

* Politólogo, ex Secretario para la Paz de la Presidencia De La República y negociador de la paz con la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) de Guatemala, experto en seguridad y consultor internacional.

 

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