
El Grupo de la Haya, Palestina desde el Sur Global
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La cumbre ministerial convocada por Colombia y Sudáfrica lanzó medidas contra Israel, pero su efecto real es dudoso. La crítica más profunda apunta al sistema internacional.
Declaraciones y realidades
La semana pasada se reunió en Bogotá la Cumbre Ministerial de Emergencia del Grupo de La Haya, encabezada por Colombia y Sudáfrica. Asistieron más de treinta países, principalmente del llamado Sur Global, para discutir la situación humanitaria en Gaza y Cisjordania.
El objetivo era claro: hacer un llamado a la comunidad internacional para pasar de las palabras a las acciones, con el fin de detener lo que calificaron como un genocidio en Gaza y un régimen de apartheid en Cisjordania. Como ha sido caracterizado por la comisión Especial de la ONU en un informe de 2024 y por la relatora especial de Naciones Unidas para los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, Francesca Albanese.
La declaración final de la Cumbre incluyó seis compromisos, que se podrían agrupar así:
- prohibir el suministro de armas y municiones a Israel,
- restringir el uso de puertos nacionales para el transporte de material bélico o de doble uso,
- revisar los contratos públicos que puedan facilitar las acciones israelíes, e
- impulsar la rendición de cuentas por los crímenes cometidos.
Se espera que estas medidas sean adoptadas por los países firmantes y que otros se sumen antes de la Asamblea General de la ONU en septiembre próximo.
Pero apenas doce países firmaron la declaración. Chile, Brasil, Egipto, Argelia y China se abstuvieron. Esto mostró que el llamado Sur Global no es un bloque coherente y unificado.
Además, el impacto probable de las medidas es mínimo: tanto Sudáfrica como Colombia tienen un comercio limitado con Israel y no participan en el tránsito de armas. El resto de los firmantes no tiene relaciones comerciales significativas o ni siquiera reconocen oficialmente a Israel —como Cuba, Indonesia, Malasia y Omán.
Mientras tanto, los principales socios comerciales de Israel siguen siendo Estados Unidos, China, Alemania, Irlanda e Italia. Según datos de UN Comtrade, esos países concentran las exportaciones hacia y desde Israel. Y según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el 66 % del armamento que recibe Israel proviene de Estados Unidos y el 33 % de Alemania.
La economía del genocidio
La segunda parte de la Cumbre giró en torno al más reciente informe de Francesca Albanese, que denuncia la participación de grandes multinacionales de los sectores armamentístico, tecnológico, financiero y de la construcción en la ocupación y represión de Palestina. Este informe, uno de los ejes centrales del evento, señala que estas empresas se han lucrado con el conflicto. Albanese pidió un boicot contra esas empresas y, más ampliamente, una crítica al modelo capitalista como generador de sufrimiento y desigualdad.
La presentación del documento provocó sanciones contra Albanese por parte del gobierno de Estados Unidos.
Las medidas aprobadas en la Cumbre se enmarcan dentro del movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), que busca presionar a Israel para que respete el derecho internacional.
Estas acciones también coinciden con la Opinión Consultiva de la Corte Internacional de Justicia del 19 de julio de 2024, que declaró ilegal la ocupación israelí y recordó que los Estados tienen la obligación de no reconocer ni apoyar esa situación, ya sea mediante asistencia política, económica o militar.
Medidas simbólicas
En los últimos meses han aumentado las críticas contra Israel y se han adoptado algunas medidas concretas por parte de gobiernos y organismos multilaterales. Sin embargo, su alcance ha sido limitado. La siguiente lista resume algunas de las acciones recientes:

Pese a estas acciones, el comercio y la asistencia militar a Israel no se han detenido. Colombia anunció la suspensión de exportaciones de carbón en agosto de 2024, pero siguió exportando. Turquía sigue entre los veinte principales compradores de productos israelíes. El Reino Unido suspendió algunas licencias de exportación de armas en 2024, pero las permitió bajo la categoría de uso defensivo, incluidas piezas para los aviones F-35 empleados en Gaza.
Además, la empresa MBDA —principal fabricante europeo de misiles— ha seguido vendiendo componentes para las bombas GBU-39 a Israel mediante su filial estadounidense, MBDA Inc., que mantiene contratos con Boeing. Así, los beneficios regresan a la matriz en Francia y sus socios europeos, sin que se infrinjan formalmente las sanciones.
Como afirmó el analista Steven Cook, Israel está dispuesto a pagar ciertos costos políticos porque las condenas no se traducen en efectos materiales.

Solidaridad y crítica al sistema
Un tercer aspecto de la Cumbre fue el valor simbólico de la acción colectiva y la solidaridad con Palestina, que ha sido un punto común entre los países del Sur Global.
La causa palestina ha sido presentada como una lucha moral, de carácter decolonial y antimperialista, para hacer visible el genocidio a través de actos culturales, manifestaciones ciudadanas y presión social sobre los gobiernos.
Este componente fue notorio en los eventos paralelos a la Cumbre, donde se combinaron protestas públicas con actividades académicas y artísticas.
El cuarto y último punto tiene que ver con una crítica más profunda al sistema internacional actual. Para los asistentes, la causa palestina se ha convertido en símbolo y catalizador de una transformación pendiente: una reforma del orden mundial hacia una mayor equidad y multilateralismo, con mayor protagonismo del Sur Global.
Como lo planteó Albanese, el doble rasero de las potencias occidentales y la inacción de las cortes internacionales socavan la legitimidad del derecho internacional. El uso recurrente del poder de veto en el Consejo de Seguridad —más de 40 veces por parte de Estados Unidos para proteger a Israel— es una muestra de este sesgo.
Mientras tanto, la Asamblea General ha aprobado reiteradas condenas contra Israel, sin efectos prácticos.
De allí que la Cumbre reclamara el cumplimiento efectivo de las resoluciones de la Asamblea y de la Corte Internacional de Justicia, no solo como un imperativo jurídico, sino como una exigencia moral.
Acciones, no palabras
Ese fue el mensaje central del Grupo de La Haya. Pero mientras los Estados más poderosos sigan sin compromisos concretos, sin mecanismos de presión reales y sin sanciones eficaces, la solidaridad seguirá siendo apenas simbólica. Gaza seguirá ardiendo.
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¹ Vale mencionar que organizaciones defensoras de derechos humanos, como Amnistía Internacional y la Agencia de las Naciones Unidas para la Población Refugiada Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), han denunciado que la denominada operación Muro de Hierro en Cisjordania, iniciada en enero de 2025, ha sido una de las más destructivas en décadas. Esta operación ha provocado el desplazamiento masivo de palestinos, la destrucción de viviendas y edificaciones, detenciones arbitrarias, restricciones severas a la libertad de circulación y la imposición de estrictos controles militares, concentrándose principalmente en Jenin, Nur Shams y Tulkarem.
² El movimiento BDS, fundado en 2005 por más de 170 organizaciones palestinas, es una campaña internacional no violenta inspirada en la lucha contra el apartheid sudafricano. Busca presionar a Israel mediante el boicot, la desinversión y sanciones para poner fin a lo que considera un régimen de apartheid contra el pueblo palestino. Israel califica este movimiento como antisemita.
Acerca del autor

Guillermo Ospina Morales
*MA International Security, University of Sussex. Magíster en Estudios Políticos e Internacionales, Universidad del Rosario. Director Académico del Centro de Estudios Estratégicos de Relaciones Internacionales (CEERI) en Buenos Aires, Argentina. Docente universitario.
1 comentarios



Un saludo desde México para el analista político Guillermo Ospina Morelos por sus interesantes reflexiones en este artículo de Razón Pública. Las y los colombianos, en un buen porcentaje, incluso quienes vivimos en otros países nos sentimos orgullosos del Gobierno del Cambio que preside el compañero Gustavo Francisco Petro Urrego, por su eficaz y sentida solidaridad con Palestina. Aquí en Guadalajara, varios integrantes de las comunidades sirio-libanesa, palestina y turca, admiran al mandatario colombiano y le agradecen sus acciones en favor de la Paz y la Justicia Social en los países árabes y del Golfo Pérsico, como la República Islámica de Irán. Un abrazo a las y los colombianos solidarios con Palestina. Qué Dios, El Grande y El Clemente los y las bendiga, ahora y siempre. Atentamente Fernando Acosta Riveros, Colombiano-Mexicano en el estado de Jalisco.