El gobierno Petro en el sector rural, muchos anuncios y pocas realidades
Inicio TemasPolítica y Gobierno El gobierno Petro en el sector rural, muchos anuncios y pocas realidades

El gobierno Petro en el sector rural, muchos anuncios y pocas realidades

Escrito por Jaime Eduardo Reyes

Peleas con los gremios, escasa ejecución del presupuesto del Ministerio de Agricultura, retraso en cumplir las metas de la reforma agraria, avance lento del catastro multipropósito y anuncios promisorios. Es el balance del gobierno Petro hasta este momento.

Jaime Eduardo Reyes*

La pelea del momento

La Federación Nacional de Cafeteros es una entidad representativa de todos los productores de café, que ha trabajado por los productores y para los productores cafeteros, que en su gran mayoría son relativamente pequeños.

Esta entidad ha contribuido al progreso y al desarrollo rural. Hay ejemplos numerosos de colaboración público-privada entre los comités departamentales de cafeteros y las gobernaciones que apoyan la caficultura. En el Tolima he sido testigo de la participación democrática de miles de familias cafeteras que apoyan el Comité Departamental, y también conozco de primera mano cómo la Gobernación del departamento ha impulsado en conjunto con el Comité la inversión pública en esta actividad.

Desde el año pasado el presidente Petro está pidiendo que la Federación de Cafeteros se reestructure y anunciando que, si no lo hace, pondría fin al contrato para administrar el Fondo Nacional del Café. Recordemos que el Fondo fue creado a mediados del siglo pasado, que proporciona los recursos para estabilizar los ingresos del campesino, un fondo que la Federación ha administrado durante décadas y en desarrollo de mandatos legales.

Decir que el gremio no representa a todas las familias cafeteras porque no todas participan en las elecciones de los Comités o porque no están de acuerdo con las directivas, es lo mismo que decir que el presidente no representa a todos los colombianos porque no todos votan en las elecciones presidenciales.

Pues bien: la semana pasada el Ministerio de Agricultura convocó una asamblea nacional cafetera donde el presidente volvería a proponer cambios en la Federación; la asamblea se reunió en Bogotá, y el gobierno financió el desplazamiento de los asistentes. El bajo precio del café en este momento sirvió para promover la asamblea y presionar así la gestión del gerente de la Federación, Germán Bahamón.

En este debate, el presidente Petro parte del principio de que los recursos del fondo del café son públicos, que él entiende como recursos del gobierno nacional. Así, el presidente afirma que los recursos son del pueblo colombiano y da a entender que el Ministerio de Agricultura debería ser su ejecutor. Evidentemente los recursos son del pueblo colombiano cafetero, en particular de quienes aportan al fondo.

El gerente Bahamón, con razón, respondió que la Federación es un ente privado y por tanto acudirá a las instancias previstas en los estatutos de la entidad. Y acerca de la propiedad de los recursos, añadió que claramente son de los cafeteros, quienes producen el café y aportan sus cuotas al fondo.

La Federación durante varias décadas ejecutó gran parte de las inversiones en bienes públicos de las regiones cafeteras, pero el descenso sostenido de los precios del grano la llevó a limitarse a su tarea prioritaria de estabilizar el ingreso de las familias cafeteras; por eso el gremio solicita al gobierno nacional mayores inversiones en renovación, fertilización, centrales de beneficio y facilidades financieras para los caficultore.

Por eso importa recordar, como lo hizo el exministro Juan Camilo Restrepo, que la Federación es el fruto del trabajo de casi cien años y el esfuerzo de 550 mil familias cafeteras. “La manera injusta y descomedida como la viene tratando el presidente Petro muestra un desconocimiento total de lo que ha sido la historia del café que construyó la nacionalidad colombiana.” Otras personas, como el exministro Mauricio Cárdenas, han sido aún más duras con el gobierno.

Es evidente que el presidente y su ministra pretenden aprovechar la inconformidad de algunos cafeteros y subvaloran la representatividad y legitimidad de la Federación. Decir que el gremio no representa a todas las familias cafeteras porque no todas participan en las elecciones de los Comités o porque no están de acuerdo con las directivas, es lo mismo que decir que el presidente no representa a todos los colombianos porque no todos votan en las elecciones presidenciales.

Mal desempeño y buenos anuncios

A finales del año pasado las cifras de ejecución presupuestal dejaban mal parado al Ministerio de Agricultura: se había comprometido apenas el 46,9% del total disponible y se había girado apenas el 24,3%.

En el modelo alternativo de desarrollo que abandera este gobierno, la inversión pública es el motor o un motor de primer orden para impulsar el crecimiento. Y sin embargo las cifras anteriores significan que el Ministerio ha hecho poco para generar nuevos empleos, desarrollar la infraestructura, o reactivar de alguna otra manera la actividad agropecuaria.

Sin embargo, el anuncio del gobierno nacional para este año es muy alentador: el Ministerio dispondrá de 9,1 billones de pesos, que servirán para comprar terrenos y avanzar en la reforma rural; es la suma más alta que haya invertido el Estado colombiano en la defensa de los campesinos y mejoraría de la agricultura en todo el país.

También se anunció una nueva línea de crédito con beneficios en tasas de interés para pequeños, medianos y grandes agricultores. Uno de los planes es otorgar más dinero para préstamos a través del Banco Agrario y Finagro. Se espera entregar hasta 26 billones de pesos en 2024 para producir más comida y elevar la productividad del sector.

Además, se anunció la construcción de molinos y plantas donde se procesa la comida para que que los campesinos puedan trabajar mejor y conseguir más beneficios de sus cosechas.

También se anunciaron más recursos para el Incentivo a la Capitalización Rural, un beneficio que disminuye la deuda cuando los campesinos piden préstamos para ciertos proyectos; un campesino con pocos recursos puede descontar hasta el 40% de la deuda, un campesino normal hasta el 30% y uno más grande hasta el 25%.

Pero los buenos anuncios anteriores no parecen estar siendo convertidos en realidades en lo que va de 2024.  El informe del Ministerio de Hacienda para el 31 de marzo indica que el Ministerio de Agricultura ha comprometido apenas el 21,3% de los de 9,2 billones que le fueron asignados y ha girado tan solo el 9% de ese total.

La reforma agraria

Colombia necesita una reforma agraria que contribuya a la paz. Esto va más allá de comprar tierras —lo cual ya es bien difícil — porque implica además construir bienes públicos, brindar asistencia técnica, transferir tecnología, impulsar la asociatividad y mejorar los canales de comercialización. Por eso es preferible hablar de una reforma que transforme el mundo rural en su conjunto.

Con el propósito de impulsar esa reforma, el gobierno logró aprobar en el Plan Nacional de Desarrollo varios artículos, entre los cuales se destaca el acuerdo con la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) para comprar tierras y entregarlas a los campesinos.

El presidente de Fedegan, José Félix Lafaurie, informó que hasta el 7 de marzo de este año se habían ofrecido a la Agencia Nacional de Tierras 1.365 predios con un total de 587.089 hectáreas, de los cuales, sólo se han comprado 58 que suman 24.109 hectáreas. Tan solo el 4,1% del total de las hectáreas ofrecidas.

Se sabe que el gobierno realizó otras compras y que además dispone de las tierras de la Sociedad de Activos Especiales. Pero no hay evidencia de que en ninguno de estos predios se estén financiando proyectos productivos, ni de servicios de asistencia técnica por parte de la Agencia de Desarrollo Rural, ni de inversiones en las vías terciarias aledañas a estos predios o en nuevos pequeños distritos de riego que creen capacidades competitivas.

Por otro lado, en mayo de 2023, el Ministerio de Agricultura y Fedegan anunciaron una misión para que buena parte del sector ganadero hiciera la reconversión productiva hacia la ganadería sostenible. Esta se llevaría a la práctica principalmente en los núcleos de la reforma agraria en el Caribe y el Magdalena Medio.

Al propietario de predios de más de cien hectáreas se le haría una oferta de compra de alrededor de la mitad de su terreno que se habilitaría para la reforma agraria. En la otra mitad, se apalancan la reconversión hacia la ganadería sostenible. La compra voluntaria se hará a valor comercial. Con este programa la productividad aumentaría de 0,52 cabezas de ganado por hectárea a 1,6 cabeza.

Lafaurie afirmó que Fedegan ofreció proyectos de ganadería sostenible con Sistemas Silvopastoriles, pero no han obtenido respuesta de parte del Ministerio.

Así las cosas, en términos prácticos la oportunidad de avanzar en una reforma agraria concertada con los propietarios de predios se hace más lejana, perdiendo la oportunidad de cumplir la promesa de reformar la estructura productiva del mundo rural mediante el emprendimiento de pequeños productores y campesinos.

foto: X: J.Mojica - El gobierno anunció una línea de crédito a través del Banco Agrario para pequeños, medianos y grandes agricultores que buscan producir más y mejor comida.

El catastro

El catastro multipropósito serviría a grandes o pequeños productores para tomar decisiones de inversión, y a los gobiernos locales para recaudar más impuestos   y así invertir en productividad y competitividad. Este catastro se definió como estrategia para la reforma agraria en el marco del acuerdo de La Habana. Los gobiernos Santos y Duque elaboraron los documentos CONPES 3859 de 2016 y el 3958 de 2018 y expidieren normas para facilitar el proceso de descentralización catastral.

Pero no hay evidencia de que en ninguno de estos predios se estén financiando proyectos productivos, ni de servicios de asistencia técnica por parte de la Agencia de Desarrollo Rural, ni de inversiones en las vías terciarias aledañas a estos predios o en nuevos pequeños distritos de riego que creen capacidades competitivas.

Como explicó Jorge Iván González,  director del DNP, “La revolución y modernización en el sector agropecuario pasa por el tema del catastro multipropósito y es el cambio sustantivo donde realmente tenemos las posibilidades de una transformación de la actividad agropecuaria».  Según el Plan Nacional de Desarrollo, en 2022 había 10,9 millones de hectáreas con formación catastral, y para 2026 deberíamos tener 90,2 millones de hectáreas, distribuidas en 34,9 millones para 2023, 26,1 millones para 2024, 23,1 millones para 2025, y 5,9 millones para 2026.

Pero el informe reciente del director del IGAC al Senado de la República da cuenta que el programa tiene un retraso considerable. De los 47 gestores catastrales actuales, apenas el 19% están entregando información de calidad.

El director reconoció que el IGAC y los gestores catastrales no tienen capacidades suficientes para cumplir las metas establecidas en el PND.  La revolución y modernización en el sector agropecuario basada en el catastro multipropósito, necesaria para el desarrollo rural, planteada con mucha claridad por el anterior director del DNP, está a años luz de lograrse.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies