Gaza: Guerra contra la humanidad | Columna | Armando José Mercado

Gaza: Guerra contra la humanidad

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Ya no somos solo unos cuantos. Existe cada vez un consenso más amplio entre académicos, analistas, líderes de opinión e incluso algunos jefes de Estado y de jefes de Gobierno, en llamar a lo que está cometiendo Israel en contra de los palestinos en la Franja de Gaza como un genocidio. En medio de la impotencia y desazón que produce ver casi que en vivo y en directo el exterminio de un pueblo a través de los medios de comunicación y redes sociales, da algo de esperanza el suponer que mientras más personas tomen conciencia, algo se podrá hacer. 

Pero la pregunta es precisamente esa ¿y qué se puede hacer? Pues ante la situación se pueden plantear tres escenarios. El primero se está tratando de implementar, son las presiones diplomáticas y económicas, que, eventualmente se podrían convertir en sanciones diplomáticas y económicas. Pero, por lo visto hasta la fecha – al igual que ha ocurrido con las sanciones impuestas a Rusia por la invasión y posterior guerra en Ucrania- esto no ha logrado detener la campaña eliminacionista desplegada por Israel en la Franja de Gaza. 

El segundo escenario son las sanciones jurídicas internacionales. Pese a todos sus defectos y la falta de dientes de la Corte Penal Internacional, aquí sí se logró algo histórico. En mayo del 2024 el Fiscal de la Corte Penal Internacional Karim Khan emitió órdenes de arresto en contra el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu y su ministro de Defensa, Yoav Gallant, por la comisión de posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad en la Franja de Gaza. Nuevamente, aunque histórico, puesto que es la primera vez que la Fiscalía de la CPI toma medidas tan fuertes en contra de un jefe de Estado de un país del primer mundo desarrollado, al no existir algo parecido a una “policía mundial” simplemente Netanyahu tiene que cuidarse de no salir de su país, o, viajar solo a países aliados que no sean firmantes del Estatuto de Roma, y con eso estará bastante seguro. 

Y el tercer escenario- el menos probable y del que vamos a hablar en el plano hipotético- es el de una intervención humanitaria para frenar el genocidio. Mary Kaldor define la intervención humanitaria como la intervención militar en un Estado, con o sin el consentimiento de este, para impedir un genocidio, violaciones a gran escala de los derechos humanos (incluida la hambruna) o violaciones graves del derecho humanitario internacional (las leyes de la guerra). 

Como señala Kaldor, hasta la década de los 80s -por lo menos para buena parte de la comunidad internacional, no tanto para las potencias- imperó el principio de no intervención en los asuntos internos de los países, expresado en el artículo 2, punto 4, de la Carta de las Naciones Unidas. Pero durante la década de los 90s, casos como el establecimiento de una zona de seguridad en el norte de Irak en 1992 para frenar el genocidio de los kurdos, o, los bombardeos de la OTAN en Yugoslavia en 1999 sin autorización de la ONU, que trajeron como consecuencia que finalizaran las campañas genocidas de los serbios en contra de los bosnios musulmanes, relajaron un poco el principio de no intervención, demostrando que la idea de emplear la fuerza en contra de un Estado por motivos humanitarios no era tan descabellada. Incluso en la Cumbre Mundial de 2005 de las Naciones Unidas, todos los jefes de Estado y de Gobierno se comprometieron con el principio de responsabilidad de proteger, que hace referencia a la protección de poblaciones frente al genocidio, los crímenes de guerra, la depuración étnica y los crímenes de lesa humanidad.   

Pese a la existencia de este principio, según el politólogo Daniel Goldhagen el ordenamiento jurídico internacional a grandes rasgos impide la intervención humanitaria. Por ejemplo, si un Estado decidiera atacar o invadir a Israel para poner fin al genocidio de los palestinos, este Estado estaría incurriendo en un crimen penal internacional conocido como crimen de agresión, el cual implica que un país ataque a otro sin este haberle atacado primero y sin ser por legítima defensa. 

Goldhagen propone una serie de nuevos diseños institucionales internacionales para afrontar esta situación, siendo uno de ellos la creación de un nuevo tipo penal internacional para prevenir, detener y sancionar los genocidios llamado guerra contra la humanidad. Goldhagen señala que Crimen de genocidio y Crimen de lesa humanidad suenan graves, pero la expresión crimen no transmite la enormidad de la trasgresión, la emergencia de la situación ni la necesidad urgente de reaccionar. Guerra contra la humanidad caracteriza mejor la magnitud y el carácter del fenómeno, pues las guerras movilizan un enorme número de personas e instituciones, tienen líderes, seguidores y se desarrollan por motivos políticos. 

Cuando se toma la decisión de exterminar poblaciones enteras, según Goldhagen se le está declarando la guerra a una parte de la humanidad. Como es un ataque contra la humanidad, cualquier Estado o coaliciones de estados basados en el principio de la responsabilidad de proteger, tendría luz verde jurídica para poder actuar y realizar una intervención humanitaria -en este caso en Israel- y detener a los perpetradores, que en la doctrina jurídica internacional serían Hostis Humani Generis, lo que se traduciría como enemigos de la humanidad. De seguro un aspecto que no se imaginó Goldhagen al escribir su propuesta, es, qué pasaría si el Estado genocida al que hay que detener tiene armas nucleares como Israel. La intervención humanitaria podría desatar literalmente una guerra nuclear.   

Aunque no lo parezca ahora, lo más probable es que una parte de la cúpula del Estado de Israel en un futuro sea juzgada por sus acciones, sea dentro de Israel o por tribunales internacionales, no solo porque están dejando bastante evidencia documentada del genocidio, sino además porque, por muy poderoso que se crea Netanyahu, se le olvida que no es el jefe de Estado ni de EE.UU ni de China ni de Rusia. El problema es que mientras eso ocurre, el genocidio puede continuar. Ojalá la mezcla de sanciones diplomáticas, económicas, jurídicas y la presión de la sociedad civil global, logré algún efecto rápidamente. Pero el daño a la humanidad ya está hecho, lo hemos visto todos y será una huella difícil de superar. 

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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