Para ganar hay que emocionar: Candidatos a la alcaldía de Bogotá

Para ganar hay que emocionar: Candidatos a la alcaldía de Bogotá

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Ver las campañas actuales a la alcaldía de Bogotá muestra a unos candidatos que se dedican especialmente a emocionar.  Para esto construyen discursos desde lo verbal (palabras que enmarcan creencias) y lo no verbal (posturas, colores, gestos…). Es la época del todo vale desde la comunicación para ser el tema del día.  Cada cosa cuenta en una época en la que los ciudadanos se ocupan poco o casi nada de los programas de gobierno.  El que gana es el que logra despertar más emociones (amor, esperanza, pasión, odio, miedo, ira, tristeza) y para esto hacen que todo pase por los sentidos.

Entonces, las campañas se convierten en un espectáculo en el que todo lo que emocione sirve, en el que mostrar ira al contrincante y sacarlo de casillas para que a su vez grite, pelee, se desdibuje, puede lograr más que tener el mejor programa de gobierno.  Además, se crean tendencias en plataformas de comunicación digital que sirven para ser entrevistados en el programa de radio por la mañana y si todo sale bien y se está en línea con los intereses de los medios, se puede ser titular en la televisión.

Los candidatos se lanzan, ya sea para ganar como Galán y Bolívar, o para que los conozcan en otros escenarios y campañas futuras como Oviedo.  Por su parte, los expertos asesores trabajan para saber y/o definir qué es lo que quieren los votantes que creen de forma similar, para identificar cuál es la emoción que vende, que convence, que hace que alguien se movilice a votar.  Con esa información se trata de identificar la campaña y de crear mensajes que enmarquen las creencias y emociones en una palabra o en una frase corta que sea fácil de leer, de recordar, de repetir.

Otro elemento es conocer al contrario y saber cosas sobre él, teniendo presente que cada uno busca su propia ganancia y que en muchas ocasiones esos secretos no se publicaran, sino que se usarán de forma estratégica para que el otro también guarde información. La política como un juego de estrategias en la que mientras más sé del otro y mientras más le hago saber que sé más poder tengo.

Otro es mostrarse en público con “amigos” que otros reconocen, o admiran. Siempre un candidato rodeado de gente. De personas que se vean diversas, que tengan contactos, que sepan hacer relaciones o que trabajen y caminen por los barrios para dar información, para entregar volantes, para hacer un trabajo que luego (probablemente) será pagado con un nombramiento si el candidato gana. Se trata de hacer campaña por alguien que luego devolverá el favor y por el que, por supuesto, se siente afinidad de espíritu.

El candidato, también debe ganar la mentalidad popular (seducir) y para esto debe conocer los nombres, halagar, frecuentar a sus amigos, mostrarse generoso en público y ganar renombre popular.  Todo envuelto en la propuesta de un proyecto que genere unión no importa si ese proyecto pueda realizarse.  Un ejemplo, el muro que propuso Trump, idea alocada pero gigantesca.  Generó titulares, amistades, enemistades y sobre todo emoción.

También está ganar a la opinión pública, hacerse conocido en las encuestas y para esto la campaña debe tener brillo, verse bien, estar llena de palabras escogidas con precisión.  Palabras que esconden emociones, que se refieren a identidades, que buscan mostrar un sentido de solidaridad y un grupo al cual pertenecer.

Candidatos que se autodenominan los buenos que nos defienden de los otros, de los distintos, de los malos.  Mensajes cada vez más cortos, simples, breves que buscan repetir y ser repetidos, mostrase como novedosos, aunque no lo sean, ser inspiradores (decir eso que el otro quiere oír) y buscar crear imágenes (aunque no todo sea real).

Campañas que como en Bogotá se presentan en tres o cuatro palabras:  Bogotá camina segura: Galán, Reescribamos la historia: Bolívar o Con toda por Bogotá: Oviedo.  Programas de gobierno que pocos leen, aunque cada vez tienen menos páginas y que van desde 56 páginas (Bolívar), 60 (Oviedo) y 87 (Galán).  Encuestas y sondeos que cada día muestra más diferencias y que en una semana definirán quién fue más capaz de emocionar, de convencer y sobre todo de lograr la mayor confianza de los bogotanos que salen a votar, muchas veces, no por el que sea mejor sino por el que es menos malo.

2 comentarios

Liliana Gomez

Escrito por:

Liliana Gomez

*PhD. Directora de la Maestría en Comunicación, Tecnología y Sociedad de la Pontificia Universidad Javeriana.

2 comentarios de “Para ganar hay que emocionar: Candidatos a la alcaldía de Bogotá

  1. Es interesante ver cómo las campañas electorales se basan básicamente en endulzar el oído de los ciudadanos, no se base en dar a conocer o generar un verdadero punto de comparación entre las propuestas y cuáles benefician más las necesidades existentes, si no que ahora y un gran problema que siempre ha tenido la sociedad colombiana es que votamos por el que esté del lado que queremos, votamos por el que diga las cosas que queremos escuchar, por el que simplemente y como se menciona en el artículo sepa jugar con la emociones de los ciudadanos para generar más votos o odio hacia los demás candidatos.
    Y es absurdo porque lo verdaderamente importante es que como sociedad analicemos las propuestas y planes de gobierno de los candidatos, en lugar de dejarnos llevar únicamente por discursos emocionales. pero eso sí como buenos colombianos si luego nos andamos quejando.

  2. Me parece realmente absurdo que se planee tanto,como convencer al pueblo en lugar de realmente tomarse en cuenta las necesidades del mismo,planear más un discurso prometiendo cosas que mayormente no van a cumplir,si no solo basar sus campañas en promesas falsas,siento que todo este tipo de campañas deberían ir enmarcadas hacia los valores especialmente el de la sinceridad;parte importante támbien la tiene el pueblo ya que no nos tomamos la tarea de analizar los planes de gobierno de cada candidato si no que nos vamos por el lado por decirlo vulgarmente,de la intuición o de cual de los candidatos nos cae mejor.

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