Futbol, rituales violentos y protesta | Armando José Mercado

Futbol, rituales violentos y protesta

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El pasado miércoles se presentaron dos incidentes en el fútbol suramericano que se volvieron noticia. En el marco del partido entre Independiente de Avellaneda de Argentina y la Universidad Católica de Chile, que se jugaba en la cancha de Independiente por octavos de final de la Copa Suramericana, se presentaron violentos enfrentamientos entre integrantes de las barras de ambos equipos. Por su parte, en el estadio El Campin de Bogotá en medio del partido entre Millonarios y Unión Magdalena por el torneo local, los hinchas de Millonarios lanzaron zapatos al campo de juego, como protesta simbólica por los malos resultados que acumula su equipo en los últimos seis partidos. 

Por qué el futbol despierta emociones tan profundas e intensas. No se tiene certeza sobre el origen de la frase “el futbol es la cosa mas importante, de todas las cosas menos importantes de la vida” pues algunos se la atribuyen al mítico entrenador italiano Arrigo Sacchi, técnico del Milán AC de finales de los 80s, mientras que otros se la atribuyen al campeón del mundo con Argentina en 1986 el gran Jorge Valdano. Sin importar su origen, parece recoger muy bien y de una manera bastante sencilla, la idea de lo poderoso que puede ser el futbol para mover pasiones y reforzar identidades en distintos tipos de públicos. 

Como señaló Farid Kahhat en su artículo Futbol y política: la pelota sí se mancha, existen estudios psicológicos que demuestran que la proporción de personas dispuestas a cambiar de religión o de nacionalidad suele ser mayor que aquella que se muestra dispuesta a cambiar de equipo de futbol. Esa es la razón por la cual mientras las marcas buscan fidelizar a sus clientes a través de mercadotecnia, la fidelidad del hincha de futbol suele ser incondicional, así su equipo esté de último e incluso pierda la categoría. 

Kahhat cita la respuesta que dio en una entrevista el filósofo marxista italiano Antoni Negri, cuando le preguntaron por qué teniendo una posición ideológica de izquierda, era hincha de un equipo que representaba todo lo contrario como el Milán AC, cuyo dueño era exprimer ministro italiano de derecha, conservador y ultracapitalista Silvio Berlusconi, a lo que respondió Negri: “no puedo salirme de mi pellejo, soy esclavo de mi pasión, yo amo al Milán porque se trata del club de mi padre y de mis hijos”. 

Y es que la lealtad al equipo de futbol según Kahhat, puede ser vista como una forma de religiosidad secular, porque cumple algunas de las funciones sociales que según el sociólogo Emile Durkhein desempeñan las religiones, por ejemplo, proveer cohesión social en torno a valores o símbolos cuasi sagrados para el grupo, dotando a sus integrantes tanto de un sentido de propósito como de una identidad colectiva.  

Pero como nos muestran los ejemplos de Avellaneda y Bogotá, esas identidades y pasiones futboleras pueden provocar tanto acciones violentas como no violentas. Las primeras, es decir, los enfrentamientos violentos que se pueden presentar entre los equipos o entre simpatizantes de los equipos, entran en la categoría de lo que Charles Tilly denominó en su obra Violencia Colectiva como rituales violentos. En este tipo de situaciones un grupo relativamente bien definido y coordinado sigue un guion de interacción que implica provocar daños así mismos, o, a los demás, en la competencia por el predominio de un terreno reconocido. Tilly establece una distinción entre los rituales en los que al menos dos partes están aproximadamente en la misma posición (como en los partidos entre equipos) y los rituales en los que una de las partes comienza con mucho mas poder que la otra (como las ceremonias de escarnio). 

Los participantes de rituales violentos, señala Tilly, establecen unos criterios especialmente claros de triunfo o fracaso, y los ganadores con frecuencia celebran el triunfo de forma escandalosa e incluso cruel. Los organizadores de rituales violentos también exacerban las diferencias entre los participantes a través de mecanismos como la asignación de indumentarias distintivas. Tilly nos recuerda que podemos encontrar antecedentes históricos por fuera del futbol, como en las peleas de gladiadores, los duelos de caballeros, la enemistad mortal entre familias o clanes, las ceremonias de escarnios públicos, ciertos tipos de campañas electorales violentas en los siglos XIX e inicios del XX, entre otras formas. 

Pero los hechos de Avellaneda contrastan con los del Campin en Bogotá. Pues el descontento y la frustración de los hinchas de Millonarios no se materializaron en enfrentamientos violentos, sino en un acto muy simbólico, como fue arrojar zapatos al campo de juego, a una zona del campo que incluso no era cercana a donde se encontraban los jugadores. En medios de comunicación posteriormente se conoció que el mensaje que quería mandar la barra que organizó el acto simbólico era que los jugadores, técnico y directivas de Millonarios “se pusieran en los zapatos de ellos”, en los zapatos de los hinchas que están decepcionados y tristes por la situación de su equipo. 

En ningún momento estamos simplificando ni afirmando con esto que el futbol argentino o chileno es más violento que el colombiano, basta con recordar que en lo que va del año se han presentado mínimo tres episodios en el futbol colombiano de hinchas atacando buses, en los que van los equipos o los hinchas del equipo rival. 

Si bien en los últimos años han salido trabajos muy interesantes que estudian la relación entre futbol y política, así como también existe cierta tradición académica que ha hecho esfuerzos por estudiar la importancia del deporte en la sociedad, como los trabajos pioneros de Norbert Elias en las ciencias sociales, o, el trabajo pionero del profe Andrés Dávila Ladrón De Guevara aquí en Colombia con el futbol, esta columna también es una invitación a que más científicos sociales en Colombia nos aproximemos al estudio y la comprensión rigurosa del deporte, como un hecho político y cultural que es profundamente importante y valioso para muchos grupos humanos en muchas sociedades.  

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Escrito por:

Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

Comentarios de “Futbol, rituales violentos y protesta

  1. Habría que leer «El fútbol de sol a sombra» de Eduardo Galeano, y otros textos de él sobre el mismo tema, que han sido publicados en un solo volumen.

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