Fútbol y mujeres en Colombia: entre la resistencia y la gloria.
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Fútbol y mujeres en Colombia: entre la resistencia y la gloria

Escrito por Claudia Martinez

El fútbol femenino en Colombia sigue cosechando triunfos pese a la falta de apoyo del Estado y de la sociedad. El fútbol es un deporte que todas las personas deben poder jugar y eso nos demostraron las jugadoras de la Sub17.

Claudia Yaneth Martínez Mina*

Un deporte marcado por prejuicios

Aunque hoy por hoy el hecho de que una mujer juegue fútbol no se vea tan raro como solía serlo, esta práctica sigue estando marcada por el prejuicio y la desigualdad de género, porque el deporte reproduce las violencias existentes en la sociedad.

Lo anterior significa que este escenario todavía no es favorable para las mujeres, porque ellas, además de tener que esforzarse para ganar dentro de la cancha, deben luchar contra las barreras de género que enfrentan en este deporte.

Una historia invisibilizada

Las mujeres han jugado futbol desde el comienzo: en el barrio, las escuelas, los equipos amateurs, las ligas, los clubes y las selecciones, pero no han sido hechas visibles. Las mujeres protagonizan historias de conquista aún con la poca visibilidad.

¿Sabe usted cuál fue el equipo campeón del primer sudamericano sub-17 de fútbol femenino, realizado en el 2008? Sí, fue el colombiano. Lo más probable es que muchas personas traten de recordar ese momento, pero no les llegue episodios de aquel día a la cabeza.

También fueron subcampeonas en el 2013, el 2018 y el 2022; ocuparon el tercer lugar en el 2012 y el cuarto en el 2016. De las 8 ediciones disputadas han logrado clasificar a 5 mundiales.

Las victorias que el fútbol de mujeres le da al país es mérito exclusivo de las futbolistas resilientes del pasado y del presente, esto se debe a su agencia y capacidad de resistir, porque han perseverado a pesar de las resistencias sociales de algunos sectores que consideran que dicho deporte es para hombres y que las mujeres deben dedicarse a una práctica más “idónea” para ellas.

Todavía a algunos les cuesta entender que el fútbol, como cualquier deporte, es un producto cultural que debe ser democrático, y, por lo tanto, cualquier persona a la que le apasione lo puede practicar.

Los entes institucionales apoyan al fútbol de mujeres porque saben que deben hacerlo, por las presiones externas que reciben, de modo que los dirigentes lo ven más como un gasto que como una inversión, como lo afirma la investigadora brasileña en temas de fútbol y mujeres, Silvana Goellner.

Ya hemos sido testigos de las acciones y comentarios de algunos dirigentes del fútbol profesional, por ejemplo, el considerarlo amateur o profesional a partir de la conveniencia, las expresiones machistas y homofóbicas que en su momento fueron enunciadas, la falta de interés por el desarrollo de esta práctica en la modalidad femenina y los antecedentes históricos caracterizados por la incertidumbre con relación a la continuidad de la liga femenina, la cual surgió 69 años después de haberse constituido la masculina.

A esto le sumamos los pocos y cortos campeonatos, la falta de patrocinio, la poca visibilidad en los medios de comunicación, la ausencia de incentivos, las contrataciones a corto plazo y la poca inversión a la formación de base, responsabilidad que los clubes deportivos locales han asumido, por lo que puede pensarse que este logro se debe en parte a estos, que son quienes forman a las jugadoras y desarrollan en ellas el talento que posteriormente el fútbol profesional presume como propio.

Foto: Facebook: Selección colombia

“Es una competición de bajo nivel”

Algunos retractores, influenciados por la misoginia, se jactan diciendo que el nivel de esa competición es bajo, tratando de minimizar el mérito de las jugadoras.

Cabe recordar que este campeonato es el reflejo de las futuras selecciones de mayores, y que en la categoría masculina las estrellas del fútbol también participan en él. ¿O las selecciones de mayores surgen de la nada?

De todas maneras, las jugadoras se enfrentan con sus “iguales”, y en todas las categorías funciona así. Se supone que se compite con un “igual”, para ganarle a otro que se considera “igual”, que es lo que deja el mérito y la satisfacción de la victoria.

Aunque hablar de “igualdad” es parte de un debate analítico más profundo, en términos simplistas, podemos decir que juegan entre iguales porque tienen la misma edad y son mujeres (aunque las mujeres somos diversas, múltiples y plurales).

Porque si nos vamos más allá, aunque el fútbol de mujeres en el mundo pasa por situaciones de subordinación, existe diferencia entre el apoyo que reciben las selecciones de unos países frente a otros en lo que respecta a inversión económica, patrocinio, visibilidad en los medios, estructura, profesionalización, etc.

Allí Colombia quedaría en una desventaja frente a muchas potencias mundiales, como Estados Unidos. Aun así, las colombianas lograron llegar más lejos que varias de estas selecciones privilegiadas en apoyos.

“Lo hacen por dinero”

Quienes piensan que las jugadoras juegan fútbol por dinero desconocen la situación de la mayoría de mujeres en este deporte. Los testimonios de algunas futbolistas pioneras nos muestran que su principal motor para dedicarse al fútbol es la pasión, y lo sigue siendo, porque los incentivos económicos casi nunca se han hecho presentes.

La mujer debe primero demostrarlo, demostrar que puede ganar, nada es dado, todo es conquistado. Los avances que hay en el futbol de mujeres es por su resistencia y resiliencia, nunca ha sido por dinero o motivaciones externas. Es difícil pensar que una mujer puede dedicarse de forma exclusiva a jugar fútbol en un país como Colombia.

En la actualidad, la liga profesional permitió que las jugadoras más talentosas puedan salir al extranjero y tener esa posibilidad. Aun así, el dinero nunca ha sido la principal motivación para que estas mujeres se esfuercen por lograr títulos a nivel futbolístico, y menos en una competición Sub-17 que únicamente ofrece reconocimientos en medallas, tanto en la masculina como en la femenina.

Recordemos que a Daniela Montoya la vetaron un tiempo de la selección de mayores por salir en público a exigir $ 10 millones de pesos que la fcf les prometió por pasar a octavos de final en la Copa Mundial Femenina de Fútbol Canadá 2015, lo que le impidió participar en los Juegos Olímpicos del 2016. Por lo general, los incentivos económicos son condicionados para las mujeres (dependen de qué tan lejos llegan) y son hasta sacados a la fuerza.

Nuestra selección

La construcción de identidad de este país respecto del fútbol ha dejado por fuera a las mujeres. Es hora de comenzar a reconstruir la historia; así debe ser y así está sucediendo. Porque de forma progresiva y gracias a la excelente representación de las mujeres futbolistas en los torneos internacionales, muchas personas se consideran seguidoras del futbol de mujeres, desde pequeños hasta grandes.

En los últimos días el pase a la final del mundial de la selección sub-17 propició que en los diferentes espacios cotidianos se escuche a las personas hablar sobre los partidos, las victorias, los goles y las jugadas, todo esto en un país poco acostumbrado a las buenas noticias.

Quienes amamos a esta patria pensamos que todo lo que nos representa de la mejor manera debe ser digno de admiración. La invitación es que comencemos a cambiar el “ganen muchachas”, por el “ganemos muchachas”. Entendamos que ellas también nos pueden representar como nación, que el fútbol no sea solo un asunto de ellas, sino de todos y todas como país.

Gracias, campeonas

Gracias a las jugadoras que históricamente resistieron a las imposiciones sociales que limitan
la participación de las mujeres en el fútbol. Gracias pioneras, gracias futbolistas subsecuentes y gracias nuevas generaciones.

Gracias por demostrarnos que, a pesar de todos los obstáculos, la perseverancia y el amor por lo que se hace es la principal fuerza para cumplir las metas. Gracias por mostrarle a las niñas que un mundo sin estereotipos es posible, que pueden ser y hacer lo que sueñan y les apasiona, porque ahora las tienen a ustedes como referentes para seguir sus pasos.

Recuerden que los derechos de las mujeres son conquistas que siempre estarán en riesgo de retrocesos, hay que estar unidas en la lucha. La gloria es de ustedes.

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