¿Un Frente Nacional para Venezuela? | Columna Especial del Día

¿Un Frente Nacional para Venezuela?

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Esta semana el presidente Gustavo Petro sorprendió al proponer como una salida transitoria a la crisis política que vive Venezuela, establecer una formula parecida al régimen del Frente Nacional (FN) que existió en Colombia entre 1958 y 1974. La propuesta de Petro es una maravillosa oportunidad para revisitar al Frente Nacional, con el propósito de refutar algunos lugares comunes, analizar porqué causó algo de sorpresa la propuesta viniendo de Petro, y sobre todo, pensar su posible viabilidad para Venezuela. 

Dejamos claro de entrada que no nos parece para nada una idea descabellada, puesto que en ocasiones no caemos en cuenta que nuestro FN fue un diseño institucional pensado precisamente en su momento, para una transición a la democracia en Colombia.

El Frente Nacional fue un acuerdo bipartidista entre el Partido Liberal y el Partido Conservador, mediante el cual alternaron el poder durante 16 años en la presidencia y se repartieron casi que milimétricamente el poder político y la burocracia pública. Dio inicio a una democracia muy imperfecta, sí, bastante excluyente, también, de hecho, hay cierto consenso en el término democracia restringida para referirse a el. Pero, una democracia restringida e imperfecta no es una dictadura.

Básicamente el FN tenía tres grandes propósitos: poner fin a la violencia bipartidista, poner fin de los gobiernos militares y modernizar al país. Por cuestiones de espacio nos centramos en las dos primeras. En lo que concierne al primer punto, cumplió, pues liberales y conservadores dejaron de matarse. Se puede pensar que esto es algo menor, pero tan solo unos años antes casi que en una década la Violencia bipartidista había dejado aproximadamente 200 mil muertos.  

Si bien es cierto que durante el FN surgirían otros tipos de violencias, como las de las guerrillas de extrema izquierda, no se puede negar también que, en toda América Latina, producto del impacto de la Revolución Cubana de 1959 surgieron guerrillas durante toda la década de los 60s en adelante. El FN más que ser la causa del surgimiento de las guerrillas en Colombia, fue el contexto en el que surgieron. Con o sin FN, independente el tipo de régimen que tuviésemos, iban a surgir guerrillas, como surgieron en todos los países de América Latina.

El segundo punto era poner fin a las dictaduras civiles y militares. En esto también cumplió. En ocasiones se nos olvida que de 1948 a 1953 estuvimos gobernados por las dictaduras civiles de Maria Ospina Perez y Laureano Gómez. Luego de 1953 a 1958 estuvimos gobernados por regímenes militares, primero la dictadura militar de Roja Pinilla de 1953 a 1957 y luego de 1957 a 1958 la Junta Militar presidida por el General Paris. Así que la amenaza de los gobiernos militares estaba plenamente vigente en la mente de los arquitectos del FN. Reducir esa amenaza y volver a los gobiernos civiles era un propósito.

Obviamente el diseño del FN no era perfecto. El FN tuvo cosas buenas, malas y feas, muy feas. El diseño institucional favorecía a los partidos liberal y conservador, haciendo muy complicado para terceros partidos participar y competir. Pese a esto, hubo cierto grado de competencia y oposición al FN al interior de los partidos tradicionales, como el Movimiento Revolucionario Liberal (MRL) dentro de los Liberales o el Movimiento de Unión y Reconquista (MUR) en los Conservadores. También desde afuera de los partidos tradicionales, la Alianza Nacional Popular (ANAPO) representó una seria amenaza electoral al régimen.

En parte la propuesta de un FN para Venezuela sorprendió a muchos viniendo de Petro puesto que este, durante toda su vida, como se puede apreciar en múltiples entrevistas, trinos y en su propia autobiografía Una Vida, Muchas Vidas, siempre consideró al sistema del FN un régimen represivo, dictatorial o autoritario. 

Mas allá de las habituales contradicciones del presidente -recuérdese el sí o no a la constituyente, el origen de la expresión paz total, etc.- la propuesta del FN no es tan descabellada. Este tipo de diseños institucionales o regímenes políticos llamados sistemas consensuales o consociacionalistas, ya los probó la misma Venezuela en el pasado, cuando en 1958 -curiosamente el mismo año de inicio de nuestro FN- sus principales partidos Acción Democrática (AD), el Comité de Organización Política Electoral Independiente (COPEI) y la Unión Republicana Democrática (URD), pese a que este último se saldría a los pocos años, acuerdan un pacto para competir en democracia y dejar atrás la dictadura militar de Marcos Perez Jimenez.

Sistemas consensuales o consociacionalistas existen en muchas partes del mundo, como Suiza, Bélgica, Irlanda del Norte, Líbano o Bosnia. En ocasiones funcionan bien y en otras no tanto. Pero son diseños institucionales -transitorios o permanentes- que lo que buscan es que las principales fuerzas políticas enfrentadas en una sociedad, ya sea por motivos ideológicos, religiosos, étnicos o regionalistas, puedan cooperar entre sí.     

Nuestro FN fue un diseño institucional pensado para una transición a la democracia y lo que necesita Venezuela son precisamente fórmulas para hacer una transición a la democracia. La idea no es copiar nuestro FN, ni tampoco que ellos repitan su Pacto de Punto Fijo – que, por cierto, por sus errores en parte surgió el Chavismo- pero sí que logren un acuerdo negociado que les permita al régimen y la oposición convivir y alternar el poder, como debe ocurrir en cualquier democracia.

Acerca del autor

Armando José Mercado
Armandomercado@razonpublica.org.co |  + posts

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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Armando José Mercado

*Politólogo, magister en Conflicto Social y Construcción de Paz, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) e investigador en el Grupo Regional de Memoria Histórica (GRMH-UTB) de la misma universidad.

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