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Flexibilización laboral: la respuesta vacía de Duque para el desempleo y la informalidad

Escrito por Juan Carlos Guataquí
Otra de las propuestas de la reforma es la contratación por horas.

Juan Guataqui¿Es verdad que al reducir el costo de la mano de obra se crean más empleos? ¿Qué ha pasado con las reformas laborales en Colombia? ¿Cuáles son las alternativas que funcionan?

Juan Carlos Guataquí*

Argumento falaz

A comienzos de octubre, la ministra de Trabajo, Alicia Arango, fue noticia en los principales diarios de circulación nacional, donde presentó las bases de la reforma laboral que prepara el Gobierno. Si consideramos las afirmaciones de la ministra como un “borrador” de la exposición de motivos del eventual proyecto de ley que presentará al Congreso, vale la pena examinar sus declaraciones.

Como lo reseñó El Espectador, uno de los propósitos básicos de la reforma es flexibilizar la contratación de trabajadores. De acuerdo con la ministra, la flexibilización permitirá combatir la informalidad. En entrevista con Yamid Amat, publicada por El Tiempo, la funcionaria afirmó que “el 60% [de los trabajadores] son informales (…) [y] en el campo hay 85% de informalidad”.

En ese contexto, según la ministra, hay que “flexibilizar contratación para formalizar el empleo”. Esta es una postura novedosa, un argumento engañoso o una contradicción: flexibilizar los contratos significa aliviar las cargas para los empleadores, que es todo lo contrario de aumentar los derechos de los trabajadores.

Un lector desprevenido podría aceptar el argumento de la ministra y pasar a examinar las condiciones particulares en las que tendría lugar la flexibilización. Sin embargo, el rigor de analista me impide dar un salto semejante. A riesgo de denunciar, como en el cuento, que el emperador está desnudo, me pregunto: ¿realmente está demostrado que la flexibilización laboral reduce la informalidad y el desempleo?

¿Sirve de algo la flexibilización laboral?

En el pasado, se argumentaba únicamente que la flexibilización laboral creaba empleo: según esta lógica, la legislación laboral impone cargas adicionales para los empleadores y, por lo tanto, disminuye la productividad, la competitividad y el empleo.

Pero también sobre este viejo argumento existen muchas dudas.

Desde hace por lo menos treinta años, Colombia ha flexibilizado las relaciones laborales, sin que la realidad del mercado laboral haya cambiado mucho.

Desde hace por lo menos treinta años, Colombia ha flexibilizado las relaciones laborales, sin que la realidad del mercado laboral haya cambiado mucho. Por medio de leyes y de decretos se han introducido reformas importantes al Código Sustantivo de Trabajo, como decir:

  • Se redujo el costo del despido sin justa causa;
  • Se crearon formas contractuales cada vez más flexibles;
  • Se modificaron las cargas parafiscales,
  • Se amplió la jornada laboral.

Sin embargo, la informalidad ha seguido en aumento. Tampoco es claro que la flexibilización cree más empleo.

En el caso de la ampliación de la jornada laboral, promovida por Álvaro Uribe mediante la Ley 789 de 2002, se argumentaba que esta medida iba a traer más empleo. Pero en la investigación que desarrollamos con Andrés García, de la Universidad EIA de Medellín, encontramos que el impacto de dicha reforma fue de carácter intensivo (los mismos empleados pasaron a trabajar más horas) y no extensivo (no se crearon efectivamente nuevos empleos). Es decir, hubo más trabajo, pero menos empleos.

En esta nueva reforma, el Gobierno promueve la contratación por horas. Pero la contratación y la posibilidad de trabajar por horas no es el elemento crítico de la política laboral. De hecho, de acuerdo con cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los colombianos están entre los trabajadores que laboran durante más horas en el mundo.

Además, al concentrarse en la flexibilización se deja de lado un hecho clave: la demanda laboral es una demanda derivada. Eso significa que un empleador contrata más trabajadores porque el mercado le demanda más productos, no porque sus trabajadores le cuesten menos.

Es buena idea la flexibilización laboral

Foto: Ministerio del trabajo
¿Es buena idea la flexibilización laboral?

Le recomendamos: ¿Es conveniente la flexibilización laboral en Colombia?

Arreglando el problema que no es

Sin embargo, nadie parece esperar de este gobierno una política adecuada que de veras genere más empleo. Tristemente, la opinión parece aceptar como apropiada una política macroeconómica que favorece las utilidades empresariales, sin exigir que ellas se traduzcan en un mayor número de empleos.

Es sumamente preocupante que en Colombia exista un relativo consenso (o un cómplice silencio) sobre la flexibilización laboral como alternativa para la generación de empleo.

Utilizando una analogía contable, esto es concentrarse en uno de los dos lados del balance: en reducir las pérdidas, y no en maximizar las ganancias. En realidad, las utilidades son propiedad de unos pocos, mientras que los bajos salarios afectan a toda la sociedad.

Hacia una verdadera política laboral

Todavía estamos lejos de una reforma que de verdad busque maximizar los beneficios de la actividad laboral, por ejemplo, con

  • aumentos de la productividad,
  • mejoras en la calidad y utilidad de la educación,
  • cierre de brechas ocupacionales, o
  • salarios de eficiencia.

Tales propuestas no parecen existir en la agenda de las políticas laborales en Colombia.

Una posible explicación es la simplicidad de las propuestas actuales: la flexibilización laboral es una salida facilista, que parece comprensible y obvia para cualquier persona: si baja el precio del pan, la gente compra más pan, si se bajan los salarios, se contratan más trabajadores. En cambio, las alternativas serias de mejora laboral que mencioné necesitan de un análisis más sofisticado y una mejor comprensión de cómo funcionan los distintos mercados: una cosa es el mercado del pan y otra muy diferente es el mercado de trabajo.

Además, adoptar y hacer realidad estas medidas serias necesita de esfuerzos y de consensos, es decir, de una verdadera política laboral integral.

Puede leer: ¿Qué tan buenas son las últimas reformas laborales?

El problema que sí es

Las preguntas clave son: ¿qué esta pasando con la productividad laboral en Colombia? ¿Y qué hacer al respecto? En realidad, ese debería ser el foco de la intervención del Gobierno en materia laboral.

Es posible que la baja productividad laboral explique por qué, como dice la ministra, el 44 por ciento de los trabajadores —asalariados y por cuenta propia— gana menos de un salario mínimo. Analizar la productividad laboral permitiría una visión integral del problema, que involucre diferentes instituciones públicas, a los empresarios, a los sindicatos y el sistema de formación para el trabajo.

Ese enfoque también tendría en cuenta el contexto internacional. Si el peso colombiano es una de las dos monedas más devaluadas del mundo, ¿por qué no se han aumentado las exportaciones? ¿En realidad, qué tan competitivas son? ¿Qué papel tiene la competitividad laboral en esto? Los costos de la mano de obra son apenas uno de los componentes de esta competitividad, y sobre ellos existe poco margen de maniobra. Hay mucho más margen de acción en las materias que mencioné antes para aumentar la productividad laboral.

Una cosa es el mercado del pan y otra muy diferente es el mercado de trabajo.

Sin embargo, el Gobierno insiste en que todo lo que necesita Colombia para generar más empleo es hacer la contratación más barata —no estimular la demanda de bienes y servicios, y, por ende, estimular la demanda de trabajo—.

En los pasados días la ministra de trabajo presentó en los medios del país la propuesta del gobierno de reforma laboral.

Foto: Ministerio de trabajo
En los pasados días la ministra de trabajo presentó en los medios del país la propuesta del gobierno de reforma laboral.

La flexibilización tiene muchas voces a favor, pero, infortunadamente, el empleo por “cuenta propia”, en gran parte creado por las reformas laborales a partir de la Ley 50 de 1990, no cuenta efectivamente con vocería en la Comisión de Concertación.

Conceptualmente, existe una enorme diferencia entre un argumento y un eslogan. Al primero debe caracterizarlo la razón. El segundo suele recurrir a la pasión.

Ante la clara ausencia de una relación directa entre flexibilización y formalidad, dejo al lector decidir si la frase “flexibilizar contratación para formalizar el empleo” es lo uno o lo otro.

* Analista independiente.

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