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Finanzas de la universidad pública: el caso de la Universidad Nacional

Escrito por Jorge Iván González

Jorge Iván González

En un debate donde hubo pocas cifras y muchas opiniones, las cifras de la Universidad Nacional arrojan luz y despejan cinco mitos que profesan, ora los defensores, ora los críticos, de las universidades oficiales.     

Jorge Iván González *

Durante los últimos días se ha producido un debate sobre las finanzas de las universidades públicas. La mirada desde la Universidad Nacional puede ser un buen punto de partida para estimular la reflexión sobre los aspectos sustantivos del problema. En este análisis para Razón Pública me ocuparé de sustentar brevemente cinco proposiciones: (1) Las transferencias de la Nación a la Universidad Nacional han aumentado en términos reales;   (2) Las mejoras en calidad tienen costos marginales crecientes; (3) El aumento de los recursos propios de la Universidad es intrínsecamente bueno; (4) La estructura del presupuesto de la Nacional crea distorsiones y causa grandes confusiones, y (5) La Universidad Nacional tiene serios problemas administrativos.

1. Las transferencias del gobierno nacional han aumentado en términos reales

Durante los últimos 15 años, los aportes de la Nación (para pensiones y otros gastos) han tenido un crecimiento real promedio del 5%.  En el rubro de pensiones, las transferencias  han tenido el mayor aumento en términos reales: 10% promedio año.  Descontando las pensiones, los aportes han aumentado 3,7% en pesos constantes cada año. Estas cifras muestran que la Nación no está recortando las transferencias.

2. Los costos marginales de una educación de calidad son crecientes

Con la educación sucede algo similar a lo que pasa con la salud: a medida que aumenta la cobertura y mejora la calidad suben los costos marginales. En estos servicios no hay economías de escala. Las nuevas tecnologías para la enseñanza y la investigación que se están utilizando no logran contrarrestar la tendencia creciente de los costos. No tiene sentido entonces pretender que el costo por alumno vaya disminuyendo. Si se quiere calidad, el costo por estudiante tendrá que ir aumentando.

Como las transferencias del Gobierno aumentan de manera lineal, pero los costos crecen en forma exponencial, es inevitable que se abra la brecha entre las necesidades de la Universidad y los recursos que el gobierno nacional le transfiere. Tal y como lo plantea el rector Wasserman, las transferencias en términos reales no son suficientes para financiar los avances que requiere una universidad de excelencia.

Las raíces de la brecha pueden ilustrarse de manera sencilla con la situación que se está presentando en el reclutamiento de los nuevos docentes. Los concursos que está abriendo  la Universidad Nacional exigen como minino el doctorado. El docente que pasa la prueba reemplaza a un pensionado que no tenía doctorado. La diferencia en el salario del pensionado con respecto al del nuevo profesor es mucho mayor que el aumento de las transferencias del Gobierno.  La diferencia se va acentuando a medida que la planta docente se vaya renovando. Consideraciones similares podrían hacerse a propósito de los nuevos programas que ha abierto la Universidad.  Un estudiante de doctorado es considerablemente más costoso que un estudiante de pregrado. Las actividades de investigación también tienen costos crecientes.

En síntesis, los problemas financieros de la Universidad Nacional se presentan porque las transferencias de la Nación crecen a un ritmo considerablemente menor que los costos asociados con el mejoramiento de la calidad, con la mayor cobertura y con el estímulo de la investigación.

3. El aumento de los ingresos  propios es intrínsecamente bueno

Una forma de reducir el déficit es mediante el aumento de los recursos propios. La Nacional ha avanzado en esta dirección. En el 2003 la relación entre recursos propios y recursos nacionales era de 0,44: por cada peso de transferencia de la Nación, la Universidad aportaba 44 centavos. Los aportes de la Nación fueron $476.798 millones y los de la Universidad de $209.901 millones, para un total de $686.699 millones. En el 2008 la relación subió a 0,88. En el presupuesto del 2008, los aportes de la Nación fueron de $567.246 millones, y los recursos propios fueron $466.777 millones, para un total de $1.034.023 millones. El ritmo de crecimiento de los recursos propios ha sido considerablemente mayor que el de los aportes nacionales.  Esta tendencia muestra que la Universidad ha realizado esfuerzos importantes por aumentar los ingresos propios.

La consecución de recursos propios es intrínsecamente buena porque contribuye a mejorar la calidad y a la modernización de la Universidad.  La discusión sobre este tema ha sido especialmente álgida. Un grupo importante de profesores piensa que no es conveniente aumentar los ingresos propios porque inmediatamente el Gobierno reduce sus aportes.  Esta apreciación es parcialmente cierta porque, de hecho, se presenta una sustitución entre los ingresos propios y las transferencias de la Nación.  Pero la sustitución es parcial porque la ley obliga a que los aportes nacionales por lo menos se mantengan en pesos constantes.  Y aunque la sustitución fuera completa, la consecución de recursos tiene ventajas intrínsecas.  Menciono tres:

  • La primera, más general, tiene que ver con la relación de la Universidad con el mundo externo.  La  extensión remunerada es una forma de establecer vínculos con la sociedad. Y esta interacción es conveniente porque mejora la docencia, ofrece insumos para la actividad docente-investigativa, y contribuye a calificar los logros del sector privado y de la política pública. 
  • La segunda ventaja toca directamente con la remuneración de los docentes.  Los nuevos profesores, que son de dedicación exclusiva, tienen un salario de enganche muy bajo.  La extensión remunerada es una excelente oportunidad para que los docentes mejoren sus ingresos. 
  • Y la tercera ventaja tiene relación con la modernización de la Universidad.  En la Nacional no se puede seguir pensando que la "Universidad del Estado" es intrínsecamente buena y, por consiguiente, que la bondad de la institución es consustancial a su actividad.  Este postulado no es cierto. La Universidad tiene que ganarse todos los días su espacio en la sociedad y mostrar que realiza bien su tarea. Y en este contexto, la extensión solidaria es una excelente oportunidad.

Además de la contratación y de las matrículas, los ingresos de la Universidad se pueden aumentar por otras vías. Hace tres años algunos propusimos que los egresados de las universidades públicas que entran en la franja de contribuyentes realicen una contribución parafiscal destinada a la universidad pública.[1] Estos recursos tendrían que ser complementarios y no podrían emplearse para sustituir los aportes de la Nación.  Obviamente sería muy conveniente que el Gobierno aumentara de manera significativa las transferencias a las universidades derivadas de los impuestos generales. Si esta situación no se presenta, como ha sucedido hasta ahora, la contribución parafiscal es un "segundo mejor".

4. La estructura del presupuesto de la Universidad Nacional produce distorsiones

Las universidades públicas y, específicamente, la Universidad Nacional tienen que mejorar de manera sustantiva la forma de presentar y elaborar el presupuesto. La presentación actual genera enormes confusiones que llevan a elevar de manera irreal el costo por alumno.

La estructura presupuestal tiene dos grandes problemas. Primero, infla indebidamente los ingresos propios al igualarlos con los ingresos brutos que resultan de la contratación y no a los ingresos netos (que corresponden al "overhead").  En sentido estricto, los recursos propios deberían ser los ingresos netos.  Segundo, no existe una contabilidad de costos que permita imputar adecuadamente los gastos a cada actividad.

Este manejo del presupuesto le está haciendo daño a la Universidad porque está transmitiendo una idea distorsionada de la relación entre ingresos y gastos. La actual contabilidad lleva a exagerar las ineficiencias de la Universidad.

5. La Universidad Nacional tiene serios problemas administrativos

La Universidad no es tan ineficiente como dice el Gobierno, pero tampoco es tan eficiente como suelen afirmarlo numerosos profesores y estudiantes. La Nacional es un cuerpo burocrático y pesado, que no ha logrado modernizar su gestión. La maraña de normas internas obstaculiza la ejecución y entorpece la gestión.  Uno de los peores indicadores es la relación entre personal administrativo y docente.  El valor es uno: por cada profesor hay un administrativo. Esta estructura de planta tiene que ser modificada de manera sustantiva.  En otras universidades la relación oscila entre 1/3 y 1/4: un administrativo por tres o cuatro profesores. La reforma de la estructura de la planta obliga a repensar temas cruciales de la gestión de la Universidad. Menciono tan sólo uno. Los profesores no pueden continuar vinculados, de manera inflexible, a las escuelas. Deberían hacer parte de una planta global, a disposición de la rectoría, que se distribuye en función de las prioridades de la Universidad.

A manera de conclusión

Bienvenido el debate sobre las finanzas de la Universidad.  Las restricciones presupuestales que se presentan cuando el parámetro es la calidad, no deben llevar a la posición simplista que encuentra como única solución el crecimiento de los aportes de la Nación. Las dificultades financieras son una excelente oportunidad para que la Universidad se piense a sí misma, reconozca sus errores y, sobre todo, se arriesgue a utilizar el amplio margen de maniobra que le permite la autonomía.  Es incomprensible que la Universidad Nacional se haya autoimpuesto normas y obstáculos burocráticos que no le permiten encontrar alternativas agresivas que contribuyan a modernizar su gestión.

 *Miembro fundador de Razón Pública. Para ver el perfil del autor, haga clic aquí. 

Notas de pie de página


[1] Mi propio análisis se encuentra en Jorge Iván González: "La financiación de las universidades públicas. La tensión entre los principios de capacidad de pago y de beneficio", disponible en http://www.ascun.org.co/mesas/mesa3/jig.pdf

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