Festival Petronio Álvarez: más allá de la folclorización
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Festival Petronio Álvarez: más allá de la folclorización

Escrito por Gustavo Santana Perlaza
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Estos fueron los cuatro acontecimientos históricos del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez en su versión del 2022.

Gustavo Santana Pedraza*

El festival

El Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez no es folclorización: es un espacio de complejidades políticas donde las vidas de las poblaciones afrocolombianas —principalmente del Pacífico— se ven reivindicadas.

Año tras año, el festival se ha consolidado como una plataforma económica, turísticas y cultural para afro y no-afros. Antes solo nos dábamos cita las colonias de los municipios del Pacífico en Santiago de Cali.

Este festival reúne alrededor de cien mil visitantes, y es uno de los eventos más importantes en Latinoamérica.

En esta versión —10 y 15 de agosto del 2022—, el Petronio Álvarez estuvo cargado de hechos históricos que resituaron la visión del festival en sus versiones anteriores:

Cumbre de alcaldes del Pacífico

En el marco del festival, el alcalde de Santiago de Cali, Jorge Iván Ospina, solicitó realizar la primera Cumbre de alcaldes del Pacifico.

Allí se debatieron los problemas estructurales enquistados en los territorios y vidas de quienes habitan este litoral.

El evento contó con la participación del presidente Gustavo Petro, la vicepresidenta Francia Márquez, su gabinete ministerial y algunos congresistas del Pacto histórico, entre ellos, Gustavo Bolívar, Alexander López, María José Pizarro, Paulino Riascos, etc.

El presidente manifestó que “el único pedacito del litoral pacífico de todo el mundo pobre, repobre, es el colombiano”, y que las causas están inscritas en el racismo que gobierna todas las dimensiones de la vida en Colombia.

Por esta razón, “la vicepresidenta es la responsable administrativa de las políticas públicas para la igualdad, y que haga que el litoral pacífico reciba, en los cuatro años que están por venir, la prioridad de las inversiones de las políticas públicas nacionales”.

Entonces, el racismo funciona como ideología, pero también como tecnología de gobierno.

De esta manera, ha configurado realidades sociales en las que ciertos territorios y cuerpos son objetito de censura social. Las poblaciones son sometidas a una supresión multidimensional que reduce su posición en el mundo. Este es un proceso de objetivación, cuyo fundamento son los estereotipos y estigmas del racismo estructural.

Francia Márquez en el Petronio

La presencia de la vicepresidenta en la inauguración del Festival Petronio Álvarez fue otro de los acontecimientos históricos y dignificantes de esta versión.

Escuchar a viva voz el coro de la multitud “si se pudo, si se pudo” fue algo mágico. Ver las caras de alegría y los llantos de emoción de algunas personas por la presencia de Francia Márquez fue maravilloso. Ella revolucionó la política y las representaciones de las y los afrocolombianos.

Además, su presencia da lugar y voz a las y los nadies, esos cuerpos y territorios vaciados a través de los siglos.

En su discurso, develó el “poderazgo” de las artes y tradiciones ancestrales afro para la construcción de una paz total. Esa paz que históricamente los ancestros, mayores y mayoras han buscado a través de las suficiencias intimas.

Las agrupaciones del Pacífico colombiano no cantan por cantar, no bailan por bailar, no declaman poesía por declarar. Por el contrario, en cada letra, en cada producción existe una vocación política que cuestiona y demanda trasformaciones sociales.

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Foto: Vicepresidencia de Colombia - Siguiendo los planteamientos de nuestra vicepresidenta, las artes y tradiciones afrocolombianas deben ser comprendidas más allá de la idea de folklorización.

La vicepresidenta plantea que las artes y tradiciones afrocolombianas deben ser comprendidas más allá de la idea de folclorización, es decir, como un proceso de vaciamiento. Esta es una forma de despolitización o cosificación de prácticas intelectuales, desde las cuales las poblaciones afros se han pronunciado ante el mundo.

Epistemologías cantadas y contadas

A partir de investigaciones realizadas sobre la oralidad en el pacífico sur colombiano, he venido hablando de las epistemologías cantadas y contadas: “práctica intelectual-política de hombres, mujeres y personas no-heteronormativas silenciadas”.

Estas prácticas producen conocimiento situado a través del quehacer y las fuerzas del contexto. Todo esto, “para pensar, re-crear e intervenir los campos sociales, económicos, políticos y culturales que componen la coyuntura presente”.

Las agrupaciones del Pacífico colombiano no cantan por cantar, no bailan por bailar, no declaman poesía por declarar. Por el contrario, en cada letra, en cada producción existe una vocación política que cuestiona y demanda trasformaciones sociales.

El geógrafo político Ulrich Oslender le llamaría discursos ocultos de resistencia.  Con este tipo de discursos los y las jóvenes desafían a las representaciones dominantes del pacifico, y al tiempo permiten movilizar la lucha por el reconocimiento de derechos culturales y territoriales.

Por ello, considero que el festival es una ventana a través de la cual las agrupaciones de diversos rincones del Pacífico comunican, denuncian, cuestionan y proponen alternativas a los hechos de violencias, exclusión y empobrecimiento prologando.

Además, estas agrupaciones de artistas provocan reflexión y movilización; utilizan el arte como política, y hacen arte como pedagogía de re-existencia. Ellos y ellas comprenden que el arte es un “acto de reflexión permanente” y no solo una práctica de creación de objetos artísticos.

De modo que el arte “debe contribuir a ensanchar los escenarios de discusión en torno a la exclusión social, la racialización, la violencia genocida, la reafirmación de los estereotipos, y el autoritarismo”

Homenaje a Chango Esnaider Castillo

La Fundación Chango de Tumaco, dirigida por maestro Wisman Tenorio, realizaron un homenaje al gestor cultural e integrante de la agrupación Chango Esnaider Castillo.

Si recordamos, el artista fue acribillado en el municipio de Barbacoas Nariño después de participar en la versión 25 del Petronio Álvarez. La presentación del Chango en este 2022 estuvo centrada en reproducir el llamado histórico de la población por vivir en paz, por vivir sabroso.

Cada melodía dejaba en evidencia la frustración de vivir y habitar geografías con dueños, aquellas donde las poblaciones no tienen derecho a decidir por sí mismas.

Del mismo modo, el grupo Plu con Pla realizan intervenciones artísticas que inciden en el panorama sociopolítico colombiano. Estos son actos de compasión que enfrentan la naturalización de la crueldad en esta zona del pis.

“No queremos más velorio” es un tema musical y performático que habla de las realidades que confluyen a la mayoría de la población del Pacífico después de los años 90.

Reinados por la zozobra, el miedo y la muerte dice: “ya no podemos vivir en nuestro pite de tierra, pedimos la libertad y nos trajeron la guerra, yo no entiendo cuanto mal nosotros les hemos hechos, tal parece que a la vida ya perdimos el derechos”.

Así mismo, interpretaron una nueva versión del himno de Colombia llamada “Somos inmarcesibles”, la cual dice: “nunca ceso la horrible noche, no, para quienes te defendieron, no, y la libertad sublime, indígenas y negros le creyeron, comunidad entera que entre cadena viven, gobierno de linaje que termine”.

Petronio: ejemplo de cultura viva y crítica

En definitiva, el Festival de Música del Pacifico Petronio Álvarez es un espacio de encuentro que, desde la oralidad, gastronomía, estética, artesanías y política, resignifican la existencia de la población afrocolombiana, en un país que se piensa y proyecta excluyendo afros e indígenas.

Petronio Álvarez, en palabras restadas por el intelectual Carlos Alberto Valderrama, es un “palenque literario en el que presume como organización social y cultural para la circulación de un pensamiento libertario y relacional como expresión del arte literario”.

El palenque literario es, en sus términos, “un escenario social y cultural propio de los espacios públicos afrocolombianos, gracias a los cuales han sido posibles la construcción y circulación de ideas y pensamientos críticos que han cuestionado el proyecto necropolitico colombiano”.

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