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Federico Gutiérrez representa el continuismo

Escrito por Jaime Acosta
Federico Gutiérrez en elecciones

El programa de este candidato perpetúa las políticas del uribismo y no considera los cambios que Colombia necesita con urgencia.

Jaime Acosta*

El candidato del uribismo

En este artículo analizaré las propuestas de Federico Gutiérrez, el candidato de la coalición Equipo por Colombia. En las siguientes ediciones de Razón Pública, analizaré el programa de los otros dos candidatos que podrían ganar: Sergio Fajardo de la Coalición Centro Esperanza y Gustavo Petro del Pacto Histórico. Finalmente, dedicaré un artículo a comparar los tres planes de gobierno.

Antes que nada, es importante señalar que Gutiérrez esconde su orientación ideológica y asume una actitud vergonzante al negar que es el candidato de Uribe y de Duque. Lo hace porque sabe que reconocer que representa el continuismo enterraría su candidatura. Por eso, se autoproclama el “candidato de la gente” que va a unir el país, pero ese eslogan no es más que un sofisma.

Según Gutiérrez, su programa no se enmarca en “un planteamiento conceptual determinado, sino en acciones concretas que aterricen en estrategias sectoriales y temáticas de todos los ámbitos relevantes para el desarrollo social, económico, cultural y ambiental del país.

En realidad, su programa no tiene marco conceptual porque busca perpetuar un modelo de crecimiento que se basa en los tres pilares de Uribe: Orden (o, más bien, seguridad democrática); Oportunidades (o sea confianza inversionista) y Cohesión social (o erradicación de la diferencia).

Su plan consiste en mantener las políticas, programas y estrategias del uribismo. Esto es negativo porque la enorme mayoría de esas políticas se han agotado y han demostrado ser insuficientes o completamente inútiles, en el peor de los casos. De este modo, el programa de Gutiérrez posterga transformaciones necesarias que han sido aplazadas durante años.

Un programa superficial

El programa contempla 264 propuestas y 100 metas, pero no explica cómo va a ponerlas en marcha ni a alcanzarlas. En otras palabras, el programa incluye el ‘qué’, algo el ‘para qué’, pero no el ‘cómo’, lo cual dificulta evaluar su viabilidad y monitorear su desarrollo.

Esos vacíos suelen ocultar propuestas populistas que suenan bien, pero son inviables y a veces incluso indeseables. A través de la manipulación, la distorsión y el uso de verdades a medias, los candidatos logran convencer al electorado de que esas propuestas tienen sentido. El uribismo y los partidos que conforman el Equipo por Colombia son los maestros del marketing electoral de la mentira. Basta con recordar que intentaron que en el tarjetón apareciera “Fico” Gutiérrez, en vez del nombre completo del candidato.

Su propuesta de reforma tributaria es bastante ambigua, pues contempla nuevos impuestos, pero también la eliminación de beneficios a las grandes empresas.

Esta desfachatez es coherente con el cinismo del presidente Duque, quien no ha hecho más que mentir y retroceder a los indicadores de violencia de 2010 los cuales habían mejorado antes de su llegada a la presidencia. Durante su mandato, se dispararon el cultivo, la producción y la exportación de cocaína. Además, la violencia se recrudeció porque su gobierno saboteó el Acuerdo de Paz. Si Gutiérrez llegara a la presidencia, seguramente estos problemas empeorarían.

Las principales propuestas

Las 264 propuestas y las 100 metas se dividen en tres bloques: estrategias generales, estrategias sectoriales y estrategias regionales. Por limitaciones de espacio, me centraré únicamente en las cuatro estrategias generales, de las que se desprenden las demás.

  • Lucha contra la corrupción

Este objetivo es inverosímil, pues los partidos aliados de Gutiérrez son la cuna de la corrupción. De hecho, no votaron en la Consulta Anticorrupción.

  • Fortalecimiento de la seguridad y la justicia

Se trata de un conjunto de estrategias usadas por el uribismo durante los últimos 20 años que provocaron más violencia, desaparición, falsos positivos y reformas a la justicia fallidas. Además, no incluye nada sobre la necesidad de acabar con la captura de los entes de control por parte del ejecutivo impuesta por Duque, uno de los jefes de Gutiérrez.

  • Crecimiento económico para crear empleo

Gutiérrez sostiene que hará crecer la economía por encima del 5% para generar 1.5 millones de empleos, pero no explica cómo lo hará, pues no alude a una política de desarrollo ni de transformación o reestructuración productiva.

Su estrategia de emprendimiento acaba con iNNpulsa, la agencia de emprendimiento e innovación del Estado, y será reemplazada por el Fondo Emprendedor del SENA, que busca apoyar emprendimientos de bajo impacto innovador, poco generador de empleo, y sin presencia en las cadenas de valor de industrias y servicios de mayor complejidad tecnológica. Por tanto, ese emprendimiento nada aporta a la transformación de las exportaciones y a reducir la dependencia de las exportaciones minero-energéticas.

Únicamente propone desarrollar una industria nacional en el sector salud. En los demás sectores claves para el país –energía, agricultura, industrias digitales, minería, industrias creativas– no está claro cómo impulsaría un nuevo desarrollo productivo articulado con el aumento en la inversión en ciencia, tecnología e innovación recomendado por la Misión de Sabios. Según Gutiérrez, este sector pasaría de recibir el 0,25% del PIB al 0,50%.

También propone impulsar un proyecto de producción de insumos y otras tecnologías para el campo como respuesta a la desindustrialización provocada por los TLC firmados por Gaviria y Uribe. Sin embargo, no propone renegociar dichos tratados.

Su propuesta de creación de empleo a través del sector turismo es excesivamente ambiciosa, toma como ejemplo Perú y México –dos de los países más turísticos del continente–, cuyas especificidades son inimitables. La propuesta tendría más sentido si se enfocara en la biodiversidad, la cultura, la creatividad y la sostenibilidad.

El aumento del empleo no está respaldado por una política de desarrollo productivo ni de competitividad sustentada en el aumento de la productividad ni la diversificación de la canasta exportadora, lo cual corrobora que se trata de un programa que cuenta con poco respaldo técnico, conocimiento y profundidad.

También sostiene que es necesario aumentar la participación del comercio internacional en el PIB pasando por alto que hay un déficit monumental provocado por la alta dependencia de bienes y servicios de alta tecnología. En realidad, primero habría que aumentar las exportaciones industriales y de otros bienes y después habría que elevar la participación del comercio en el PIB para tener una balanza equilibrada en valor y contenido tecnológico.

  • Reducción de la pobreza y desigualdad

Este punto es el que reafirma con más fuerza que Gutiérrez representa el continuismo, pues propone complementar los instrumentos creados por el primer gobierno de Uribe.

Por una parte, propone una pensión para los que no alcanzaron a jubilarse, pero el monto es inferior al que proponen Fajardo y Petro. A diferencia de sus contendientes, no dice nada sobre los fondos privados.

Por otra parte, señala que llevará a cabo una reforma laboral que se centrará en los salarios por horas, lo cual empeorará la precariedad, elevará la informalidad y deteriorará aún más las condiciones de vida de los más pobres y vulnerables. Vale la pena señalar que la productividad es negativa porque el empresariado nunca cumple sus compromisos cuando obtiene beneficios del gobierno, y los gobiernos son obedientes reguladores pero poco innovadores y emprendedores.

Su propuesta de reforma tributaria es bastante ambigua, pues contempla nuevos     impuestos, pero también la eliminación de beneficios a las grandes empresas, pero no diseñará nuevos instrumentos que también le signifique retornos al Estado y la sociedad y no solo a las empresas.

Sobre la paz no menciona más de tres o cuatro acciones que no garantizan superar los nuevos frentes de violencia que abrió Duque al hacer trizas el Acuerdo de la Habana.

Pone un énfasis especial en los discapacitados, quienes siguen ausentes de la mayoría de políticas pese a que deberían tener una doble protección del Estado como lo ordena la Constitución.

Federico Gutiérrez en elecciones
Foto: Facebook: Fico Gutiérrez - Como hecho curioso una sola vez se refiere a los supuestos logros como alcalde de Medellín, a diferencia de Fajardo que los resalta una y otra vez.

También subraya la importancia de mejorar la salud y propone ampliar la formación de técnicos, tecnólogos, enfermeros y médicos. Estos últimos tienen dificultades para especializarse porque existen peajes de corrupción en universidades públicas y privadas. Así mismo, propone eliminar la intermediación de las EPS para hacer pagos a las IPS.

En materia educativa tiene varias propuestas interesantes que, sin embargo, parecen copiadas de Fajardo. Vale la pena rescatar la ampliación de la cobertura, el interés por atender a los menores y el énfasis en mejorar la calidad del profesorado.

Sobre la paz no menciona más de tres o cuatro acciones que no garantizan superar los nuevos frentes de violencia que abrió Duque al hacer trizas el Acuerdo de la Habana.

Finalmente, resulta llamativo que en 103 páginas solo se refiere una vez a los supuestos logros que alcanzó como alcalde de Medellín, lo cual contrasta con el programa de Fajardo, quien los resalta en numerosas ocasiones. Lamentablemente, Gutiérrez no llevará a cabo los cambios que Colombia necesita. Es un candidato muy limitado que muestra la crisis de los partidos del clientelismo y la corrupción, y del poder reacio a cualquier transformación.

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