El falso “Plan de Paz” y el genocidio en Gaza
Foto: The White House

El falso “Plan de Paz” y el genocidio en Gaza

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El “plan de paz” de Trump y Netanyahu no es más que un salvavidas para la ultraderecha israelí. Los genocidios no se acaban por la buena voluntad del agresor, sino cuando una tercera fuerza los detiene.

El diablo está en los detalles

La seriedad de un plan de paz no se decide en ruedas de prensa ni en frases grandilocuentes, sino en acciones sostenidas a lo largo del tiempo. 

Y los detalles del “Plan de Paz Final para Gaza” promovido por Donald Trump y respaldado Benjamín Netanyahu, revelan todo lo contrario: no hay propósito de paz sino una nieva burla. Burla a las víctimas, a Naciones Unidas, a la comunidad internacional y a cualquiera con un mínimo estándar moral.

Trump lo anuncia como si fuese la llave mágica para acabar la guerra en Gaza. Pero basta leer el texto para advertir que el plan no contiene paz alguna. 

Su primer punto declara que “Gaza será una zona libre de terrorismo”, como si el terrorismo fuera un concepto objetivo, cuando en realidad es una etiqueta política usada a conveniencia. 

Desde 1947, y muy especialmente en los últimos dos años, el actor que más terror ha sembrado en la región ha sido el propio Estado de Israel. Las cifras son elocuentes: las más conservadoras hablan de 68.000 muertos palestinos en Gaza, mientras que otros reportes hablan de hasta una de tres personas muertas o heridas a partir del ataque de Israel.

Otros puntos son aún más reveladores. El noveno ni siquiera menciona el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino, derecho reconocido en la Carta de la ONU, en los principales tratados internacionales y reafirmado por la Corte Internacional de Justicia en repetidas opiniones consultivas. 

El punto once suena a sarcasmo inmobiliario: resorts de lujo para Gaza, como los que el propio Trump había insinuado construir a comienzos de año.

Los puntos quince y dieciséis tampoco proponen la retirada militar de Israel ni el fin de la ocupación. 

A todo esto se suman las múltiples declaraciones de políticos israelíes que expresan, sin tapujos, intenciones genocidas. Así, lo que se presenta como “plan de paz” no es más que la continuidad del viejo proyecto del “Gran Israel”: un sueño ultraderechista y religioso que pretende expandir las fronteras israelíes hasta cubrir territorios de siete países vecinos.

La solución ya existía

En realidad, de existir voluntad de paz bastaría aplicar lo que ya está escrito: 

  • Los Acuerdos de Oslo de los noventa —saboteados por la ultraderecha israelí al punto de asesinar a su propio primer ministro—, o
  • La Resolución 181 de 1947 de la Asamblea General, que concedía a Israel el 52% del territorio palestino. 

Nada de esto se menciona.

Lo poco que se está haciendo

La comunidad internacional ha tomado algunas medidas para detener el genocidio, comenzando por la aplicación de mecanismos legales y políticos:

  • La Corte Penal Internacional mantiene investigaciones sobre Israel y Palestina.
  • La Corte Internacional de Justicia estudia la demanda presentada por Sudáfrica.
  • Algunos países ejercen jurisdicción universal contra funcionarios israelíes.

También existen acciones diplomáticas o de presión económica: sanciones, bloqueos comerciales, boicots a empresas cómplices, campañas de desinversión. La relatora especial Francesca Albanese ha documentado la “economía del genocidio”, con nombres propios de corporaciones que se benefician de la masacre.

Hay además gestos políticos de alcance limitado, como la reunión del Grupo de La Haya en Bogotá en 2024, o el reciente reconocimiento del Estado palestino por parte del Reino Unido y Francia. No son hechos menores: son respuestas a la presión ciudadana y a las masivas protestas en las calles de esas capitales.

Pero todo esto, aunque loable, es insuficiente para detener un genocidio en curso. Sirven para sentar precedentes, para producir vergüenza internacional, para dejar constancia histórica. No sirven para salvar vidas hoy.

En las capitales del mundo se multiplican los discursos sobre “preocupación humanitaria”, los votos en la ONU, las conferencias de prensa. Todo eso se parece a lo que sucedió en los años treinta, cuando Hitler ya había anunciado sus intenciones y las potencias “expresaban preocupación”. El resultado fue Auschwitz.

Hoy se repite el patrón: resoluciones bloqueadas, gestos simbólicos, negocios intactos. Mientras tanto, la maquinaria militar israelí avanza y los muertos palestinos se cuentan por decenas de miles.

Foto: X: Keir Starmer Gestos políticos de alcance limitado, como el reconocimiento del Estado palestino por parte del Reino Unido y Francia, son respuestas a la presión ciudadana y a las masivas protestas en las calles.

Cómo terminan los genocidios

La historia del siglo XX ofrece lecciones duras. Los genocidios rara vez acaban con resoluciones, y casi nunca con negociaciones. Suelen terminar de tres maneras:

  1. Con el exterminio consumado o casi consumado. Así ocurrió en Guatemala hacia 1983, cuando el ejército destruyó comunidades mayas hasta desmantelar la base social de la insurgencia. El genocidio cesó porque ya había cumplido su cometido.
  2. Con la presión internacional sostenida. En Myanmar, la ofensiva contra los rohinyás en 2017 se redujo parcialmente por la presión de Naciones Unidas y de algunos países vecinos. El Estado no cambió su lógica represiva, pero moderó temporalmente su brutalidad.
  3. Con intervención militar. Es la constante más incómoda.
    • El genocidio armenio cesó cuando el Imperio Otomano fue derrotado en la Primera Guerra Mundial.
    • El Holocausto terminó con la victoria militar de los Aliados en 1945.
    • El genocidio camboyano cesó cuando Vietnam invadió el país en 1978.
    • En Ruanda, fue la guerrilla del Frente Patriótico la que derrotó al gobierno genocida en 1994.
    • En Bosnia, la masacre terminó cuando la OTAN bombardeó a las facciones serbias en 1995.
    • Más recientemente, la ofensiva del Estado Islámico contra los yazidíes se frenó con ataques aéreos de Estados Unidos en 2014, que permitieron la huida de miles de civiles atrapados en el Monte Sinjar.

La conclusión es evidente: los genocidios se detienen por la fuerza, no por la retórica.

La legalidad de intervenir

Bajo el derecho internacional existen dos vías legales para intervenir militarmente:

  • Autorización del Consejo de Seguridad de la ONU. Imposible en este caso: Estados Unidos veta cualquier resolución contra Israel.
  • Defensa propia. Gaza, asfixiada y aislada, no tiene capacidad militar equivalente.

Queda entonces una figura poco explorada: el derecho a defender al otro. La prohibición del genocidio es absoluta y obliga a todos los Estados. La doctrina de la “Responsabilidad de Proteger” ha sido invocada en diversas ocasiones para justificar intervenciones cuando una población civil enfrenta exterminio.

Aplicada a Gaza, esta doctrina significaría que un actor internacional con poder militar —idealmente nuclear, para disuadir represalias— podría intervenir para detener la ofensiva israelí. Esa es, tristemente, la única opción eficaz en el corto plazo.

Una salida improbable

¿Quién podría detener este genocidio? Estados Unidos no lo hará: es cómplice directo. Europa ha comenzado a reaccionar, pero carece de autonomía estratégica. Rusia está enredada en Ucrania. Solo queda mirar hacia China, que combina poder militar con intereses globales distintos dee los de Occidente.

¿Es realista pensar que China intervendrá? No lo parece. ¿Es jurídicamente justificable? Sí, bajo la doctrina de la Responsabilidad de Proteger. ¿Sería moralmente urgente? Indudablemente.

Conclusión: lo que enseña la historia

La pregunta no es si lo de Gaza constituye genocidio. La respuesta es obvia: ya lo han concluido expertos, ONGs y organismos de Naciones Unidas. La pregunta es cómo termina este genocidio.

Las opciones son tres:

  • Que Israel logre su cometido y reduzca Gaza a ruinas y escombros.
  • Que la presión internacional lo obligue a frenar (aunque sin justicia real).
  • Que una intervención externa imponga el alto al fuego.

La historia sugiere que la tercera es la única eficaz. Pero la política global actual sugiere que la primera es la más probable.

El “Plan de Paz” de Trump y Netanyahu no cambia nada. Es apenas un gesto cínico que confirma lo que ya sabíamos: que la paz no está en sus planes.

Le recomendamos: Los ecos de la Asamblea General de Naciones Unidas

Acerca del autor

Juan Vallejo
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*Profesor de Derecho Internacional Público

6 comentarios

Juan Vallejo

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Juan Vallejo

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6 comentarios de “El falso “Plan de Paz” y el genocidio en Gaza”

  1. Es un documento muy directo y honesto sobre la preocupante realidad que enfrenta Palestina y la región de Gaza.

    Tal vez la desinformación y el desconocimiento de la realidad que viven estas comunidades aisladas desde hace años por las grandes economías y el desarrollo (capitalista y occidental, claro está) es lo que impide que el mundo entero reaccione de forma vehemente.

    Lo que si queda en evidencia de nuestra patética humanidad, es que la muerte de muchos y la destrucción del planeta entero, solo la deciden unos pocos, preferiblemente; hombres, blancos, capitalistas, viejos y con una marcada personalidad narcisista y psicópata, detrás de un gran y poderoso escritorio.

    Tal como nos lo mostró ya en 1964, Stanley Kubrick con su película «Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb».

  2. Extraordinario, serio, documentado, una denuncia real y concreta en contra de quienes solo quieren figurar y no les interesa la realidad del genocidio. Felicitaciones doctor Vallejo

  3. El artículo me parece claro, bien escrito,con lenguaje sencillo hace entender una situación como el conflicto de Gaza que interesa al mundo entero.su análisis jurídico y crítico nos ayudan a entender a quienes no somos expertos en derecho, el llamado plan de paz.Felicitaciones Doctor Vallejo.

  4. El artículo me parece muy sencillo y claro en la manera de hacer entender a la ciudadanía en general sobre la historia del conflicto. Para el autor de este escrito, Nuestras felicitaciones !
    Ahora lo importante es iniciar …
    ,cómo dice el adagio antiguo: » en el camino se arreglan las cargas».

  5. Excelente artículo bien documentado. Lamentablemente vivimos algo parecido al Mundo al Revés. El genocidio continúa y el principal cómplice del sionista Benjamín Netanyahu, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se quiere hacer pasar como Pacifista. Cree que somos tontos. Aspira a conseguir el Premio Nóbel de la Paz. Es posible que se lo entreguen. El mundo está lleno de cínicos, criminales, ladrones, mentirosos, desde puestos clave, como jefes de Estado. La Unidad de los Pueblos del Mundo, viene en camino, aunque se disgusten, Álvaro Uribe Vélez en Colombia y su amigo Milei en Argentina. ¡Amor y Paz!, ¡Venceremos!. Atentamente, Fernando Acosta Riveros, Colombiano-Mexicano.

  6. El genocidio Con el unico proposito de Ocupar permanentemente El territorio y sus recursos De la. Comunidad. PALESTINA SE HA CUMPLIDO y queda Planteado El exterminio de. PAKESTINA. COMO estado con autodeterminacion .
    La OTAN Y ONU han Sido Complices de esta Masacre Genocida Y seran Recordados ;Como criminales personalmente Ensen̈are a. Misn Hijos Y descendientes a saberlo Y a tenerlo en cuenta . Este. Genocidio. Quedara. Impune. Nuevamente .

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