¿Estamos motivados a actuar racionalmente? - Razón Pública
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¿Estamos motivados a actuar racionalmente?

Escrito por Diana González
Racionalidad a través del razonamiento, por John Broome.

Racionalidad a través del razonamiento, por John Broome.

Diana GonzalezEsta obra de John Broome ofrece materiales novedosos para el viejo debate sobre qué significa la racionalidad, sobre qué tan racionales somos los humanos, y sobre qué tanto usamos o no usamos la razón en los distintos espacios de la vida.

Diana González*

Rationality through Reasoning
John Broome
New Jersey, Wiley-Blackwell Publishing, 2013, 308 págs.

Pese a las apariencias, Racionalidad a través del razonamiento no es un título innecesariamente sofisticado para un libro.

Se trata de una toma de posición sobre varios asuntos que han sido discutidos desde los comienzos de la reflexión filosófica: en qué consiste la racionalidad y, a partir de ahí, qué tan racionales somos los seres humanos.

Digo que este sugestivo título es una toma de posición del autor porque el razonamiento, en cuanto que proceso, no ha sido unánimemente aceptado como aquello que califica a la racionalidad, entendida como sustancia o fundamento.

Razonamiento y razón pública

Estatua de El Pensador.
Estatua de El Pensador. 
Foto: Wikimedia Commons

Tal vez un ejemplo ayude a ilustrar cuál es el problema que John Broome aborda en este libro y por qué su respuesta es compleja, original y persuasiva.

El espacio virtual donde son publicadas, entre otras cosas, estas reseñas, se llama precisamente Razón Pública. Salvo que el nombre del sitio sea un sarcasmo, este parece traducir la confianza de los directores y editores en las virtudes del diálogo abierto e incluyente.

Pero no se trata de cualquier tipo de comunicación entre personas: este diálogo tiene que ver, más bien, con el ejercicio de una facultad -la razón- que mediante un proceso, “la racionalidad”, facilita el intercambio no solo de frases, sino de frases calificadas como razones. Supongo que, en alguna medida, esa es la idea detrás del título de la revista, pero no estoy respaldada más que en mis especulaciones para sostener eso.

Ahora bien, hay otra noción básica vinculada con la categoría de razón y, especialmente con la idea de razón pública que es central en el texto de Broome: la de motivación racional.

El autor sostiene, de manera bastante polémica, que, a diferencia de lo que afirman muchos filósofos, la motivación consiste en descifrar mediante la razón qué debe hacerse y luego, motivados por la razón, actuar en este sentido.

El autor sostiene, a diferencia de lo que afirman muchos filósofos, la motivación consiste en descifrar mediante la razón qué debe hacerse y luego, actuar en este sentido. 

Pero el vínculo que hay entre la razón y el acto no tiene que ser simple. Se trata, más bien, de que la motivación que ofrece la razón para actuar implica que si se cree que ella indica que algo debe hacerse, esto sea hecho. En suma, para el autor la razón es más que un conjunto de reglas que señalan cuál es la acción correcta y, además, presenta una variedad de requerimientos.

Precisamente, otro de los puntos en los que Broome se aparta de las versiones canónicas sobre la racionalidad humana es la idea de que esta es básicamente un conjunto de normas que deben ser seguidas por los sujetos si quieren ser racionales. De esta manera, Broome pone  en entredicho la idea de que la racionalidad es normativa.

La racionalidad, entonces, está conectada de manera más débil con la noción de normatividad de lo que se ha supuesto. Además, otros dos conceptos que no están siempre y necesariamente vinculados son el de razonamiento, entendido como algo que las personas hacen, y el de racionalidad, que es una propiedad de las personas individualmente consideradas y de sus estados mentales.

Los errores anteriores de Broome

En este libro, el autor reconoce que ha cometido anteriormente varios errores: el primero de ellos es defender, por su similitud, que el razonamiento práctico (sobre las acciones) y el razonamiento teórico (sobre los hechos en el mundo) son del mismo tipo. Esa similitud, según él, es meramente aparente y el libro es, entre otras cosas, un esfuerzo por probar que dicha equivalencia es insostenible.

El segundo error es creer que cuando un razonamiento es correcto lo es debido a que han sido seguidos los requerimientos de la racionalidad. Broome no cree que la racionalidad esté integrada por un conjunto de normas que indica lo que se debe hacer, sino más bien por una serie de permisos que ofrece un rango de acción correcta.

Un tercer error, tal vez el que resulta más difícil de comprender y explicar, es el de suponer  que el razonamiento, al menos el activo y consciente, se lleva a cabo a través del lenguaje. Broome explica que ese escepticismo sobre el lenguaje se deriva de las dudas sobre el razonamiento como seguimiento de reglas, debido a los problemas asociados con dicho  seguimiento. Esta es una discusión sofisticada e importante, pero no creo que sea necesario profundizar en ella para dar cuenta del sentido general del libro.

El problema de la motivación

Afirmar que algo es racional, por ejemplo, un curso de acción, no es simplemente una constatación. Cuando creemos que debemos hacer algo, parece que esa creencia está vinculada causalmente con el hecho de que intentemos hacer eso que creemos que debemos hacer. La respuesta a cómo esto ocurre es la solución de la pregunta por la motivación que, como ya señalé, es el asunto central del texto.

Hay unas variaciones centrales de esta cuestión: la primera es conocida como el problema mente-cuerpo, esto es, que cuando creemos que debemos hacer algo y, en razón de eso, lo hacemos, parece que el estado mental, es decir, la creencia, incide sobre el movimiento corporal. Por ejemplo, si creo que debo reparar una puerta rota de mi casa y, motivada por esa creencia, reúno las herramientas para repararla o contrato a alguien para que lo haga, mi estado mental es causa del movimiento de mi cuerpo para cumplir con ese deber.

El segundo aspecto del problema que le interesa a Broome es entender cómo funciona esa intención de hacer algo. Es decir, se centra solo en el asunto mental de cómo opera la motivación sobre cuestiones prácticas. El asunto es este: la mayoría de las personas tiene la intención de hacer eso que cree que debe hacer. Esta disposición a actuar sería un rasgo propio de las personas, de la forma en la que estamos constituidos como seres humanos.

Volviendo al ejemplo anterior, el hecho de que creamos que debemos reparar la puerta y que, derivado de ese deber, estemos dispuestos a repararla no habla solamente de un individuo particular, sino de la motivación de los sujetos a actuar racionalmente.

Pero, como es fácil constatar, no todos los seres humanos tienen la misma disposición a la acción. Hay gente que puede vivir con la puerta rota o con la tesis de grado sin terminar, o bien que incumple sus promesas de manera sistemática, sin que haya una disposición particularmente fuerte a actuar en cualquiera de esos ámbitos.

Así mismo, es posible encontrar casos de sujetos que, aunque inicialmente no están motivados para hacer algo, realizan lo que deben hacer al considerar que tal acto es un deber. Broome busca explicar este mecanismo causal mental en los términos novedosos y poco ortodoxos a los que me he referido.

La racionalidad como objeto de estudio

Para finalizar, quisiera señalar que, pese a que casi todos tenemos una idea general sobre lo que es la racionalidad, cómo funciona y para qué sirve, la reflexión sobre ese término pone en evidencia que tenemos también bastantes diferencias.

Broome ofrece una reconstrucción detallada del debate y una respuesta original a las preguntas clásicas. En ocasiones es difícil seguir sus argumentos, y no porque los esté presentado de manera intencionalmente oscura, sino debido a que el tema es en sí mismo complejo.

Esto permite a la vez que pensemos en qué términos estamos hablando sobre la razón pública y si estamos entendiendo cosas diferentes sobre lo que significa ofrecer razones.

* Estudiante de doctorado en Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

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