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Estados Unidos vs. Irán, ¿se acerca una guerra?

Escrito por Carlos Alberto Patiño
Donald Trump puede estar a punto de iniciar una guerra.

Carlos patinoDespués de que Trump decidió retirarse del acuerdo nuclear con Irán, la tensión ha aumentado en Medio Oriente.

Carlos Alberto Patiño*

Sin acuerdo

El 9 de mayo de 2018, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un giro abrupto sin precedentes para la política exterior de su país, anunció que el acuerdo nuclear alcanzado con la Republica Islámica de Irán el 14 de julio de 2015 quedaba sin efectos.

En consecuencia, Trump ordenó el retiro unilateral de Washington de dicho acuerdo. Esa decisión implica violar las normas sobre este tipo de acuerdos en lo que respecta a la cesación de los compromisos y sus efectos legales.

Francia, Alemania y Reino Unido intentaron disuadir a Trump, por las graves consecuencias que su decisión tiene para Oriente Medio e incluso para toda Asia Central y Asia Pacífico.

Sin embargo los esfuerzos fueron en vano por dos motivos:

  1. La administración Trump le apuesta a acciones radicales contra los Estados que considera “enemigos” de su país. Esa posición está claramente representada por John Bolton, consejero de seguridad nacional, y por Mike Pompeo, el actual Secretario de Estado.
  2. Trump está obstinado en oponerse ciegamente a todo lo que tenga el sello de la administración de Barack Obama. En este caso, el acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, denominado Plan de Acción Conjunto y Completo, fue firmado en 2015, durante el gobierno de Obama.

Trump justificó su decisión afirmando que el acuerdo era una ficción para que un régimen “asesino” tuviera un programa nuclear con fines pacíficos. En esa misma declaración, el presidente calificó al Estado iraní como el mayor patrocinador mundial del terrorismo.

Puede leer: Trump salió del acuerdo nuclear con Irán.

Tensión en Medio Oriente

Con las afirmaciones anteriores quedó claro que Estados Unidos no solo defendía sus intereses estratégicos, sino los de sus aliados más estrechos: los de Israel, gobernado por Benjamín Netanyahu, y los de Arabia Saudita, una monarquía absoluta liderada actualmente por Salmán bin Abdulaziz.

Estos dos países, oficialmente distantes uno del otro, y durante muchos años enemigos activos, comparten una perspectiva estratégica sobre Irán: ven en el régimen teocrático de Teherán a un enemigo que puede destruirlos.

Para Israel, la amenaza iraní ha llegado de diversas formas, directa o indirectamente. Irán ha patrocinado al grupo armado Hamás, que Estados Unidos e Israel consideran como terrorista, y al grupo Hezbolah, presente en el vecino país de Líbano, grupo con el cual el Ejército de Israel ha sostenido varios enfrentamientos, como la guerra de 2006.

Todo en Oriente Medio parece estar alineándose en la posición necesaria para iniciar una guerra, las fuerzas militares iraníes están altamente motivadas para luchar contra Estados Unidos.

El caso de Arabia Saudita es más complejo. Irán y Arabia Saudita representan las dos tendencias principales del islam. Sin embargo, Arabia Saudita se siente el epicentro del mundo sunita árabe y del no árabe. Gran parte de su legitimidad se basa en el hecho de que conserva los lugares santos, entre los que se encuentra la ciudad de La Meca, y dentro de ella la Kaaba, la piedra alrededor de la cual se va a practicar la peregrinación obligatoria dentro del islam, a la que acuden anualmente millones de personas.

Hasan Rohani, presidente de Irán.

Foto: Wikipedia
Hasan Rohani, presidente de Irán.

Además, las confrontaciones bélicas en Siria, en Yemen e inclusive en Libia han hecho surgir dos grupos de acción geopolítica, junto con las consecuentes alineaciones internacionales. En el caso de Siria, por un lado, están los que sostienen al régimen de Bashar al Asad —como Irán, Rusia y China— y por el otro están sus contradictores —Reino Unido, Estados Unidos, Francia y Alemania—. Sin embargo, este escenario no estaría completo si no se tiene en cuenta a Abubakar Al Bagdadí, el líder del Estado Islámico y autoproclamado califa de todos los musulmanes el 29 de junio de 2014.

En el caso de Yemen, Irán ha apoyado a los rebeldes hutíes, entre quienes una clara mayoría se declara de orientación chiíta. En esa contienda, Arabia Saudita ha ejecutado una intervención militar a toda escala, con claras consecuencias militares y políticas.

Lea en Razón Pública: Estados Unidos y Turquía, una alianza que agoniza.

¿Aires de guerra?

En este contexto, es claro que al desconocer y ahora al amenazar al gobierno de Irán con acciones militares directas, Trump no solo se inspira en los intereses norteamericanos, sino en los de sus mayores y más importantes aliados de la región.

Sin embargo, no hay que olvidar que Irán es una economía de tamaño medio, con una clara vocación de poder internacionalista. Irán salió victoriosa —o, por lo menos, no derrotada—de la guerra con Irak, de 1980 a 1988, que dejó más de 1,5 millones de muertos. Durante décadas, Irán se ha preparado para diferentes escenarios militares.

Irán representa la única sociedad mayoritariamente chiíta con una revolución exitosa, aunque tenga problemas económicos. Esa sociedad ha visto en la tecnología nuclear una alternativa de energías de uso civil y una tecnología para obtener un arma que le garantice la invulnerabilidad estratégica necesaria.

Después de la muerte del ayatola Ibrahim Ruhollah Jomeini, considerado el fundador de Irán, el desarrollo de la energía nuclear en ese país ha recibido varias asistencias internacionales, entre las que se sabe de apoyos rusos y chinos, y algunas fuentes de inteligencia sospechan que incluso también de la India. Irán ha sido un aliado estratégico de India en las guerras contra Pakistán, que a su vez es aliada de Arabia Saudita en la provisión de tecnología militar y hasta de armamento nuclear.

Durante décadas, Irán se ha preparado para diferentes escenarios militares.

En este escenario, la decisión de Trump no solo impide un control de lo que haga Irán con su programa nuclear, sino que estimula una carrera nuclear a gran escala en toda la región, y específicamente en el mundo musulmán.

Donald Trump

Foto: Flickr
Donald Trump.

A principios de mayo de este año, Estados Unidos anunció que enviaría un portaaviones a Oriente Medio, entro otros materiales militares, y que desplegaría grandes unidades de infantería en esa región. El objetivo era intimidar a Irán y advertirle que no retomara su programa nuclear.

Puede leer: Trump, la seguridad de Estados Unidos y Venezuela.

La respuesta de Irán fue suspender gran parte de acuerdo nuclear ante los Estados europeos y movilizar sus sistemas de defensa en toda línea. Esas mismas semanas, Arabia Saudita declaró que algunos de sus pozos petroleros han sido atacados. Sin embargo, no presentó ninguna prueba de ello. Y en Israel, Benjamín Netanyahu salió ganador de las últimas elecciones, lo que le permite retomar la agenda contra Irán haciendo eco de las políticas de Trump.

Todo en Oriente Medio parece estar alineándose en la posición necesaria para iniciar una guerra, aunque Trump haya declarado el 17 de mayo que no quiere un conflicto militar con Irán, en lo que parece un llamado de atención a Bolton y Pompeo.

A diferencia de Irak, las fuerzas militares iraníes están altamente motivadas para luchar contra Estados Unidos, por razones ideológicas, religiosas y culturales.

Por eso, es importante recordar que siempre es fácil iniciar las guerras, pero que a pesar de las estrategias militares que se tengan, nunca se sabe cómo se desarrollarán y cómo terminarán.

*Doctor en Filosofía, profesor titular y Director del Instituto de Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de Colombia.

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