Estados Unidos y China en 2024: ¿el año del dragón?
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Estados Unidos y China en 2024: ¿el año del dragón?

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China pretende tomar el liderazgo económico y construir un nuevo orden mundial. ¿Cuál es el panorama para 2024 en relación con Estados Unidos?

Vladimir Rouvinski*

El año del dragón

Según el calendario chino, 2024 es el año del dragón, un símbolo de gran importancia para China en términos culturales, históricos y políticos pues el dragón representa poder, fuerza, prosperidad y buena fortuna. Adicionalmente, según la mitología china, el dragón tiene la capacidad de agarrar con sus garras y no soltarla. 

En este contexto, el comienzo del año del dragón sugiere que 2024 podría presentar tanto desafíos como nuevas oportunidades notables para la posición de China en términos políticos, económicos e incluso militares en su rivalidad con la potencia líder de las primeras dos décadas del siglo XXI: Estados Unidos. 

Se vislumbra un escenario donde China no soltará lo que ya tiene firmemente en sus garras, tomando metafóricamente la característica clave del dragón. Esto se refleja en tres aspectos:

  • en el crecimiento económico, 
  • en su liderazgo en la construcción del nuevo orden internacional, y 
  • en la cuestión de Taiwán. 

Otro elemento crucial a considerar es la estabilidad política interna de China. Gracias al éxito de lo que Elizabeth Economy ha denominado la «tercera revolución china», Xi Jinping ha podido dirigir sus esfuerzos hacia asuntos de política y comercio en el ámbito internacional sin tener que enfrentar una oposición significativa en su país.

China ha reforzado e intensificado la construcción de alternativas a aquellas controladas por Estados Unidos. Esto incluye la ampliación de los BRICS y la oferta de ayuda a los países del Sur Global.

En cambio, en Estados Unidos, la gestión de asuntos internacionales está estrechamente vinculada a la lucha política interna, la cual se intensificará considerablemente en 2024, año de las elecciones presidenciales. En este lapso, es plausible que este tema sea uno de los puntos centrales en las disputas entre los principales candidatos pues el liderazgo económico de China amenaza con superar al de Estados Unidos. Pero esto tampoco será una tarea fácil para el gobierno de Xi Jinping. 
Foto: Flickr: Phil Roeder - En Estados Unidos la gestión de asuntos internacionales se relaciona con la lucha política interna y se intensificará con las elecciones presidenciales.

Puede leer: La visita de Petro a China: un nuevo rumbo de la política exterior

La competencia económica 

Según varias fuentes, los funcionarios del gobierno chino tienen como prioridad hacer seguimiento del progreso económico de su país en términos de dólares nominales, en vez de usar la paridad del poder adquisitivo (PPA).  

Desde esta perspectiva, no se puede pasar por alto el hecho de que China había logrado consistentemente tasas de crecimiento anual del PIB de alrededor del 6 % al 7 % antes de la pandemia. Sin embargo, estas tasas de crecimiento se han moderado gradualmente en los últimos años a medida que China pasa de una economía impulsada por las exportaciones a una que depende más del consumo y los servicios internos. 

Al mismo tiempo, Estados Unidos tiene por lo general tasas de crecimiento del PIB más bajas en comparación con las de China, al ser una economía más madura y desarrollada. Por ejemplo, antes de la pandemia tuvo un crecimiento económico moderado, con tasas de aumento anual del PIB que oscilaban normalmente entre el 2 % y el 3 %. No obstante, al comienzo de 2024, el Producto Interno Bruto (PIB) de China representa el 66 % del PIB de Estados Unidos en términos nominales, en comparación con el 76 % registrado en 2021.  

Las especulaciones sobre la salud de la economía china persisten y es innegable que existen desafíos que China deberá abordar en el transcurso de este año, especialmente considerando las acciones que Washington emprende para mejorar la posición de Estados Unidos en esta competencia y aprovechando su dominio en la gobernanza global. 

Es así como se espera que la influencia del dragón chino permanezca sólida, aunque estos nuevos desafíos impliquen aprovechar ciertas oportunidades. En otras palabras, es necesario capturar una nueva presa sin soltar la anterior. Este último punto representa el principal desafío a enfrentar en 2024.

La cuestión de Taiwán 

China también se enfrenta a otro tema crucial: las elecciones en Taiwán el 13 de enero. En los últimos años, esta situación se ha convertido en un poderoso símbolo de la rivalidad entre Washington y Pekín. Aunque Washington respalda formalmente la política de una sola China, en la práctica trata a Taiwán como un país independiente.

Esto sucede en un contexto de cambios en la escena política interna de Taiwán, donde cada vez más personas respaldan la idea de declarar la independencia de la isla. Esto se debe a dos razones principales: 

  • el aumento de la población joven taiwanesa que carece de memorias o vínculos sentimentales con China continental, a diferencia de las generaciones anteriores;
  • El caso de Hong Kong, donde China incumplió la promesa a los británicos al recuperar la soberanía sobre Hong Kong y al no querer cambiar el régimen político del territorio.

En noviembre de 2023, Xi Jinping le confirmó a Joe Biden su intento de recuperar el control sobre la isla, mientras el apoyo a la democracia en Taiwán sigue siendo firme en los muchos círculos políticos cruciales en Washington. En otras palabras, la cuestión de Taiwán se ha convertido en un enfrentamiento sobre quién tiene más poder tanto en términos políticos como militares, especialmente en los escenarios de la región asiática. 

Nadie contempla la posibilidad de ceder en este asunto. Es por ello que la situación puede volverse una crisis de dimensiones y consecuencias enormes.

La construcción de un nuevo orden internacional

Las relaciones entre China y Estados Unidos son un indicador crucial para analizar el progreso hacia la construcción de un nuevo orden internacional. Esto se debe a la destacada influencia política y económica de ambas naciones, superando significativamente a otros países en el mundo actual. 

Hasta ahora, Washington ha querido preservar las reglas de juego que emergieron después del fin de la Guerra Fría y que se conocen como el “orden internacional liberal”. En ese sentido, ha mantenido su superioridad sobre Beijing usando diversas herramientas, como su control sobre el sistema financiero mundial, los aranceles y control sobre los usos de alta tecnología, adicionalmente a su posición como el principal mercado para los productos «hechos en China».  Sin embargo, la evolución de estas relaciones en el año del dragón podría tener un efecto sustancial en la redistribución del poder.

Las especulaciones sobre la salud de la economía china persisten y es innegable que existen desafíos que China deberá abordar en el transcurso de este año, especialmente considerando las acciones que Washington emprende para mejorar la posición de Estados Unidos

China ha reforzado e intensificado la construcción de alternativas a aquellas controladas por Estados Unidos. Esto incluye la ampliación de los BRICS y la oferta de ayuda a los países del Sur Global. En este sentido, en 2024 se verá una lucha entre ambos países por la influencia global, especialmente en regiones como África y América Latina. 

Las diferencias políticas e ideológicas entre Estados Unidos y China serán fundamentales en este escenario, ya que las disparidades en sistemas políticos, ideologías y modelos de gobernanza contribuirán a un choque más amplio de valores y perspectivas en 2024. 

Hasta hace poco, se podía afirmar con seguridad que Estados Unidos tenía una ventaja natural sobre China: su “poder suave” y su modelo político democrático servían como referencia para muchos otros países en el mundo. Sin embargo, estamos presenciando una época de erosión democrática, lo que reduce la atracción que tenía el “poder suave” estadounidense. Mientras tanto China presenta su modelo como una alternativa.

Desde esta perspectiva, este país también cuenta con una imagen distintiva y fácilmente reconocible pese a que los símbolos de Estados Unidos son considerablemente más recientes que los de China y no siguen una rotación anual como los animales en el calendario chino: un águila calva que, con su firme agarre, simboliza el poder y la autoridad supremos. Es probable que en 2024 Washington use las herramientas del poder tangible en el contexto de su rivalidad con China cada vez más. El dragón se enfrentará al águila.

Lea en Razón Pública: China y Estados Unidos: la gran línea divisoria

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Vladimir Rouvinski

*Profesor de la Universidad Icesi.

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