El estado de la educación en Colombia según las pruebas Pisa
Inicio TemasEconomía y Sociedad El estado de la educación en Colombia según las pruebas Pisa

El estado de la educación en Colombia según las pruebas Pisa

Escrito por Francisco Cajiao
Educación

Volvimos a rajarnos en las pruebas Pisa. ¿Cuáles son los problemas de la educación en Colombia y por qué no serán solucionados con las leyes o reformas que ha propuesto este gobierno?

Francisco Cajiao*

Las pruebas Pisa en el mundo

Cada tres años se realizan las pruebas Pisa a un grupo numeroso y diverso de países, algunos de los cuales hacen parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y otros no.

Los instrumentos desarrollados por el Programa Pisa permiten evaluar los conocimientos y habilidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias, explorando su capacidad para resolver problemas complejos, pensar críticamente y comunicarse de manera efectiva. Se considera que estas tres destrezas son fundamentales para afrontar los desafíos del mundo actual y acceder a las oportunidades que puedan asegurar un éxito futuro.

Por eso los resultados en las pruebas Pisa son un indicador importante de la garantía que el país ofrece a sus ciudadanos de recibir una educación de buena calidad, elemento esencial de ese derecho que abre las puertas al disfrute de otros derechos, igualmente importantes, como el trabajo o la salud.

La participación de Colombia

La primera vez que Colombia participó en las pruebas fue en 2006 y, desde entonces, se han realizado seis mediciones que muestran una notable estabilidad a lo largo del tiempo. Eso significa que, desde 2009, no hay notables avances ni retrocesos en ninguna de las tres materias evaluadas.

Por otra parte, aunque no haya diferencias estadísticamente significativas, sí se aprecia una tendencia creciente entre 2006 y 2015, que en las siguientes dos mediciones se invierte mostrando un ligero descenso.

En estos diez y seis años los gobiernos nacionales y locales han impulsado numerosas políticas y se han aumentado significativamente los presupuestos del sector de educación, se han multiplicado los programas de formación avanzada de los maestros, se han hecho inversiones en infraestructura y se ha mejorado la remuneración de los educadores, sin que nada de esto mueva la aguja en los resultados de las pruebas ni mejore la posición de Colombia con respecto a otros países de la OCDE.

según el informe, la distancia entre los mejores y los peores se redujo, pero no porque los de mal rendimiento hubieran mejorado, como debería ocurrir, sino porque los de alto rendimiento se debilitaron.

Puede afirmarse que si no hay cambios, es porque no se han tocado las causas profundas del problema.

El desempeño colombino

En el área de matemáticas, donde se centraron los análisis en esta ocasión, el desempeño del país es doloroso: según el informe, la distancia entre los mejores y los peores se redujo, pero no porque los de mal rendimiento hubieran mejorado, como debería ocurrir, sino porque los de alto rendimiento se debilitaron.

Las dos conclusiones generales más preocupantes son:

  • Los estudiantes en Colombia obtuvieron puntuaciones inferiores al promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias.
  • Una proporción más pequeña de estudiantes en Colombia, comparada con el promedio de los países de la OCDE, estuvieron entre los mejores resultados (Nivel 5 o 6) en al menos una materia. Al mismo tiempo, una proporción más pequeña de estudiantes, comparada con el promedio de los países de la OCDE, alcanzó un nivel mínimo de desempeño (Nivel 2 o superior) en las tres materias.

Los resultados generales, por supuesto, admiten muchos análisis adicionales, entre los cuales son muy importantes los que muestran las diferencias entre regiones, niveles socioeconómicos, sectores rural y urbano y género.

En estos aspectos es probable que las pruebas que desarrolla Colombia a través del Icfes resulten más significativas, por cuanto la mayor parte de ellas son censales. En el caso de la evaluación internacional de Pisa, fue posible observar que el comportamiento de Colombia se asemeja mucho al de otros países de la OCDE:

  • Los niños superaron a las niñas en matemáticas por 9 puntos; las niñas superaron a los niños en lectura por 12 puntos. A nivel mundial, en matemáticas, los niños superaron a las niñas en 40 países y economías, las niñas superaron a los niños en otros 17 países o economías, y no se encontraron diferencias significativas en los 24 restantes.

En lectura, las niñas, en promedio, obtuvieron puntajes superiores a los niños en todos los países y economías que participaron en PISA 2022, excepto dos (79 de 81)”.

  • En Colombia, la porción de estudiantes de bajo rendimiento es menor entre los niños (69 %) que entre las niñas (73 %) en matemáticas; en lectura, sin embargo, la porción es menor entre las niñas (el 49 % de las niñas y el 54 % de los niños obtuvieron puntuaciones inferiores al Nivel 2 en lectura). Cuando se trata de estudiantes de alto rendimiento, la proporción es similar entre niños (1 %) y niñas (1 %) en lectura.
  • Entre 2012 y 2022, el rendimiento en matemáticas disminuyó ligeramente entre los niños y mejoró ligeramente entre las niñas; como resultado, la brecha de género a favor de los niños se hizo más pequeña en Colombia.

Diferencias socioeconómicas

Los datos relacionados con las diferencias socioeconómicas muestran que en Colombia los estudiantes del 25 % de mayores ingresos superan por 79 puntos al 25 % menos favorecidos. Esta diferencia en los países de la OCDE es, en promedio, de 93 puntos. Desafortunadamente, esta menor distancia no habla mejor del país, pues responde al bajo rendimiento incluso de las clases de mejores condiciones.

En general, para todos los países, el estatus socioeconómico parece ser un predictor del rendimiento en matemáticas.

Una última y valiosa observación es que cerca del 10 % de los estudiantes desfavorecidos en Colombia lograron obtener puntajes en el cuarto superior del rendimiento matemático, mostrando que, a pesar de las desventajas socioeconómicas, han logrado la excelencia educativa. Este indicador equivale al promedio de los países de la OCDE.

¿En qué nos afecta todo esto?

Más allá de los análisis estadísticos que es posible realizar con los datos obtenidos, lo importante es tratar de entender lo que significa el estancamiento en los resultados de aprendizaje de nuestra población, ya que eso no solamente afecta las posibilidades individuales de niños, niñas y jóvenes que difícilmente podrán avanzar en su escolaridad y en los procesos de formación superior, sino a toda la nación porque la mediocridad académica se refleja posteriormente en la capacidad científica, empresarial y política del país.

En el caso específico de las habilidades matemáticas, no se podrá avanzar mientras la totalidad de los maestros y maestras de educación primaria no tengan una formación sólida en la disciplina.

Educación
Foto: Alcaldía de Medellín - La mayoría de los maestros de primaria no tienen una educación sólida en matemáticas y se encargan de dirigir todas las áreas del currículo, lo cual afecta el desempeño de los estudiantes en habilidades matemáticas.

Por supuesto es fundamental la formación adecuada de los maestros, pero se debe precisar qué clase de maestros necesita el país, pues el simple ejercicio de financiar maestrías y doctorados no ha mostrado el más mínimo resultado en el desempeño de los estudiantes

El problema es simple: hasta cuarto o quinto de primaria los niños de un grado están a cargo de un solo profesor o profesora que debe trabajar con ellos en todas las áreas previstas en el currículo. Apenas un mínimo porcentaje de estos docentes tienen formación matemática y se cree que basta con unas pocas pinceladas de aritmética básica para trabajar en los primeros grados (ocurre otro tanto con la formación en ciencias y los niveles de uso del lenguaje).

Esta es la enorme diferencia con los países asiáticos, donde la matemática se enseña con muy alto nivel desde los primeros grados, aprovechando el talento de los estudiantes. A esto se añade que con mucha frecuencia los profesores de bachillerato generan temor en vez de entusiasmo frente a esta disciplina.

Un sistema obsoleto

Desde hace mucho tiempo se viene insistiendo en que el sistema educativo colombiano es obsoleto. La ley general de educación (Ley 115 de 1994) ya completa treinta años y en este largo cuarto de siglo muchas cosas han cambiado: las familias no son iguales, no había internet, la información no circulaba en redes sociales y el acceso a la información de toda índole era inmensamente limitado comparado con lo que sucede hoy.

Bajo esta realidad, resulta completamente inútil tramitar leyes que no toquen las estructuras de fondo que hacen que nuestro sistema educativo sea incapaz de garantizar una buena educación a las nuevas generaciones.

Mientras el gobierno crea que una ley estatutaria que garantice el derecho a la educación —ya garantizado hace tiempo mediante decenas de sentencias de la Corte Constitucional— no se da ningún paso serio para revisar el currículo de la educación básica, los modelos organizativos, la descentralización y el fortalecimiento de las instituciones, pues es allí donde ocurren los cambios más significativos.

Por supuesto es fundamental la formación adecuada de los maestros, pero se debe precisar qué clase de maestros necesita el país, pues el simple ejercicio de financiar maestrías y doctorados no ha mostrado el más mínimo resultado en el desempeño de los estudiantes, aunque haya contribuido a mejorar notablemente la remuneración de los educadores.

De nada servirá tener leyes estatutarias o gratuidad en la educación superior si los niños y adolescentes no logran aprender a leer y escribir, resolver problemas matemáticos complejos o comprender los fenómenos de la naturaleza y la sociedad al nivel requerido para seguir carreras y profesiones que les permitan el despliegue de todas sus capacidades. Mientras no se hagan los cambios adecuados el sistema educativo colombiano seguirá siendo un aparato de reproducción de la inequidad.

¿Por qué vivir ahogado en un mar de desinformación? Razón Pública te ofrece análisis rigurosos y sin restricción como este. Súmate a esta labor a través de una donación.

Artículos Relacionados

1 Comentario

Martha Helena Fajardo Malagón diciembre 18, 2023 - 5:31 am

Es importante darle prioridad a las matemáticas a los profesores de primaria sin ninguna distinción de género,el pensamiento crítico se hace fundamental para diferenciarnos de las máquinas,un enfoque pensando en el futuro

Responder

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies