Qué está pasando con el programa de subsidios de Petro
Foto: Prosperidad Social

Qué está pasando con el programa de subsidios de Petro

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La discusión entre Petro y Claudia López reabre el debate sobre los subsidios a las poblaciones vulnerables. ¿Hubo un retroceso en comparación con el gobierno Duque? ¿Cuál es el problema de fondo?

Diego Fernando Martínez* y Mónica Uribe Gómez**

Lo que dice la alcaldesa

Los subsidios destinados a las personas más vulnerables han vuelto a ser noticia debido a la polémica entre la alcaldesa de Bogotá y el presidente de la República.

Según la alcaldesa López, el gobierno de Iván Duque entregó más subsidios a los bogotanos en situación de pobreza que el gobierno de Gustavo Petro — y esto a pesar de que Petro había prometido ampliar la cobertura de los programas sociales en lugar de reducirla—.

López manifestó su inquietud porque 161 mil familias en condición de pobreza dejaron de recibir transferencias monetarias del gobierno a través del Departamento de Prosperidad Social (DPS). La alcaldesa precisó, en entrevista con Blue Radio, que está perfectamente probado que la suma de los programas de Ingreso Solidario e Ingreso Garantizado —este último de la Alcaldía de Bogotá— ha reducido la pobreza extrema a un 62 % y la disminución de la pobreza monetaria a un 48 % en la ciudad, si bien no especificó el período de referencia.

aunque los programas de transferencia monetaria en general han reducido el hambre y la pobreza extrema, no han disminuido el riesgo de transmisión generacional de la pobreza y de las desigualdades.

Además, Claudia López declaró que su equipo había realizado siete visitas al DPS para exigir respuestas y todavía sigue sin saber por qué estas 161 mil familias han quedado excluidas del programa.
Foto: Alcaldía de Bogotá - No se cuenta con suficiente evidencia para afirmar que el programa Ingreso Solidario aumentó el gasto en el consumo de alimentos.

Le recomendamos: Transferencias monetarias: ¿cómo mejor combatir la pobreza?

Lo que dice el presidente

El presidente Petro respondió de inmediato y calificó estas afirmaciones como una «barbaridad histórica».  Según él, durante el gobierno anterior se sumaron un millón de personas a la pobreza en Bogotá.

En un comunicado oficial de Presidencia afirmó que:

  1. Pese a los rumores de exclusión de familias que recibían transferencias del programa anterior, llamado Ingreso Solidario, el DPS ha ampliado tanto la cobertura como el monto de las transferencias.
  2. La directora de Transferencias del DPS, Yovanna Cubillos, explicó que Ingreso Solidario y Tránsito a Renta Ciudadana son dos modelos diferentes de transferencias.
  3. En 2023, el programa entrega una renta mensual de hasta medio millón de pesos a las madres cabeza de hogar con niños menores de edad. Esto representa un aumento del 550 % en comparación con lo que otorgaba Ingreso Solidario, que era de 180 mil pesos bimensuales, o 90 mil pesos mensuales.
  4. En 2023, el programa hace transferencias a 2,2 millones de familias en situación de vulnerabilidad, con énfasis en las madres cabeza de hogar.
  5. La directora del DPS, Laura Sarabia, informó que en 2022 se atendieron 42 mil familias en Bogotá con una inversión de 34 mil millones de pesos, mientras que en este año se ha asistido a 84 mil familias con una inversión de 60 mil millones de pesos, con planes de aumentar aún más la inversión. Esto supera las cifras del programa anterior, Familias en Acción.

Lo que hay en juego

Detrás de esta discusión hay un asunto de fondo: el del cambio en el enfoque de una política social que fue adoptada bajo el gobierno de Andrés Pastrana y se mantuvo con algunos ajustes bajo Uribe, Santos y Duque: el programa de transferencias monetarias condicionadas para combatir la pobreza.

En su programa de campaña y en una serie de medidas y anuncios puntuales, el hoy presidente Petro y su equipo propusieron y han venido introduciendo algunos cambios de más fondo al sistema de transferencias monetarias. Se trataría, en principio, de unificar el sistema bajo un solo programa de “renta ciudadana”. Pero los anuncios en general han sido “apresurados” y el panorama sigue siendo confuso.

El debate sobre los montos de los subsidios también es un asunto de importancia, porque de esto depende la eficacia del programa para aliviar la pobreza monetaria y la pobreza extrema.

Es más: aunque los programas de transferencia monetaria en general han reducido el hambre y la pobreza extrema, no han disminuido el riesgo de transmisión generacional de la pobreza y de las desigualdades. Varios estudios han puesto en duda los mecanismos de focalización, las condicionalidades a las familias beneficiarias y la idea misma de tratar la pobreza como un asunto de subsidios fragmentados para grupos específicos. Por eso el Plan de Desarrollo “Colombia Potencia Mundial de la Vida” (2022-2026) tiene como uno de sus ejes la justicia social —no los incentivos al consumo y la acumulación de capital humano, como es el caso de Familias en Acción—.

Ingreso Solidario y Renta Ciudadana

La transición de los varios programas de transferencias hacia el sistema unificado de “renta ciudadana” se complicó a raíz de la adopción de un programa adicional de emergencia durante la pandemia. Ingreso Solidario fue creado como programa temporal para cubrir aquellos hogares en pobreza que no recibían subsidios de los programas que entonces existían: Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Devolución del Iva y Colombia Mayor.

Ingreso Solidario tuvo carácter no condicionado y finalizó en diciembre de 2022. Al principio, cubrió a 3 millones de hogares, extendiéndose después a 4 millones.

En la primera versión del programa, el subsidio fue de 160 mil pesos mensuales, mientras que en la segunda las transferencias tuvieron un valor diferenciado según el número de miembros del hogar y su nivel de pobreza, con montos que oscilaron entre 190 mil y 435 mil pesos bimensuales —cifras, sin duda, inferiores a los 5oo mil pesos mensuales de los que habla el gobierno—.

Por otra parte, Renta Ciudadana se planteó como un programa no asistencialista que da prioridad a las regiones con más alto porcentaje de población en pobreza y pobreza extrema y que quiere subsanar las desigualdades de género en el mercado laboral.

Renta Ciudadana entregaría un subsidio de 500 mil pesos para la población en pobreza extrema, moderada y vulnerable, y le daría prioridad a hogares de mujeres cabeza de familia con hijos menores de edad. Según la página de Prosperidad Social, este programa beneficiará a alrededor de 3,3 millones de hogares —1,4 millones más de los que tuvo Familias en Acción—

Cuadro 1. Montos entregados por los programas de subsidios monetarios/ población 2022-2023

Montos-cobertura/programa Familias en Acción Ingreso Solidario Renta Ciudadana
Montos de transferencias 160 000 pesos mensuales 160 000 pesos mensuales y posteriormente (desde febrero 2022 190 mil pesos mensuales) 500 000 pesos mensuales
Población cubierta 1,9 millones de hogares 3,9 millones de hogares 2,2 millones de hogares

Fuente: elaboración propia con datos del Departamento de Prosperidad Social.

Sin duda, la cantidad de dinero transferido es significativamente mayor que la de Familias en Acción, lo cual implicaría más eficacia del programa para aliviar la pobreza —al menos en materia de alimentación—.

¿Sirvió el programa de Ingreso Solidario?

Se encontraron dos seguimientos del efecto de Ingreso Solidario: «Impactos del programa Ingreso Solidario frente a la crisis del COVID-19 en Colombia» y «Evaluación de impacto de corto y mediano plazo del Programa Ingreso Solidario«.

La primera evaluación concluyó que el gasto de los hogares en educación y productos de limpieza había aumentado gracias al programa de Ingreso Solidario. Pero no hay evidencia suficiente para decir que también aumentó el consumo de alimentos —salvo entre las familias que habían sufrido grandes pérdidas de ingresos—. La segunda evaluación concluye que el programa aumentó el ingreso de los hogares y el gasto en productos no alimentarios, aunque tampoco encontró pruebas concluyentes sobre un aumento en el gasto en alimentos.

Además, se observaron efectos significativos en el gasto total de consumo en hogares cuyos jefes de familia carecían de empleo al comienzo de la crisis y en hogares que sufrieron la pérdida de un miembro durante la pandemia. Los autores sugieren una mejor identificación de la situación demográfica y económica de los hogares receptores de subsidios.

Duque lo hizo muy mal

Según una nota técnica del Banco Interamericano de Desarrollo, el desempeño del gobierno Duque durante la pandemia estuvo por debajo del de otros países de América Latina.

En efecto: la tasa de cobertura de los programas de transferencias monetarias disminuyó del 45 % al 37 % de la población más pobre durante la pandemia— por supuesto que esta caída se debió en parte al aumento del número de personas en situación de pobreza extrema durante ese período—.

La cobertura de los programas en Colombia apenas superó a las de El Salvador —8 %— y Honduras —29 %—. Colombia estuvo significativamente por debajo de Bolivia —100 %—, Uruguay —97 %— y Argentina —67 %—, como se puede ver en la siguiente gráfica:

Según una nota técnica del Banco Interamericano de Desarrollo, el desempeño del gobierno Duque durante la pandemia estuvo por debajo del de otros países de América Latina.

La desventaja de Colombia también es evidente en relación con la pobreza moderada, como se ve en esta gráfica

Más allá de las cifras

Las declaraciones de Claudia López han servido para para poner en la agenda pública un asunto de gran importancia. Pero este debate también desvía la atención del problema central, porque depende de datos que no son completamente claros ni fácilmente verificables:

  • Un ejemplo son las cifras de López sobre disminución de la pobreza como resultado directo del programa Ingreso Solidario, cifras que no se pueden rastrear ni comprobar sin estudios muy complejos.
  • Otro ejemplo son las cifras del gobierno nacional sobre Ingreso Solidario que no concuerdan con los datos presentados en diferentes momentos por la misma página de Prosperidad Social.

Este debate debe llevar a la pregunta de fondo, cuya respuesta no depende de unas cifras, sino de comprender con claridad las raíces de la pobreza y diseñar las políticas o programas a partir de esa comprensión — y con la envergadura suficiente para que el problema sea corregido en sus raíces—.

En otras palabras, los debates mediáticos de coyuntura suelen estar cargados de consideraciones políticas. Pero necesitamos ir al fondo de los problemas.

Puede leer: Desnutrición en Colombia

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Diego Martinez - Monica Uribe

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Diego Martinez - Monica Uribe

*Profesora del departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional, sede Medellín. **Profesor del departamento de Ciencia Política la Universidad Nacional, sede Medellín.

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