Esta es la huella de Sebastián Piñera | Razón Pública 2024
Inicio TemasInternacional Esta es la huella de Sebastián Piñera

Esta es la huella de Sebastián Piñera

Escrito por German Campos Herrera

Entre luces y sombras, el dos veces presidente Sebastián Piñera deja un Chile muy distinto del que encontró; esta fue su trayectoria en su país y en América Latina.

Germán Campos Herrera*

Piñera y sus vínculos con Colombia

La intempestiva muerte del exmandatario chileno, Sebastián Piñera, ha causado conmoción en las últimas semanas tanto en el país austral, como en la región latinoamericana. Piñera era un bastión de la centroderecha en Chile y ahora se necesita una figura política de su calibre para hacerle contrapeso a la polarización en la que aún se encuentra el país.

Durante sus dos períodos de mandato no consecutivos (2010-2014 y 2018-2022), estableció estrechos lazos de cooperación económica y humanitaria con los gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque, respectivamente.

Lo anterior se observa en distintos hechos. Por ejemplo, en 2012, con Santos, en Colombia; Calderón, en México; y Humala, en Perú, se creó la Alianza del Pacífico (AP). Y hasta el día de hoy, esta ha sido un referente de cooperación económica regional con importantes avances económicos en la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas en sus territorios.

Otro vínculo importante fue el acompañamiento del proceso de paz colombiano con las FARC, en el 2012. El gobierno de Piñera aceptó ser parte garante y proveedor de opiniones, consejos y ayuda logística, con el fin de darle un mayor peso a la forma en que se abordarían las negociaciones con el grupo armado.

Lo que sabíamos de Piñera

Miguel Juan Sebastián Piñera Echenique fue titulado de la Pontificia Universidad Católica de Chile como ingeniero comercial y con estudios de Maestría y Doctorado en Economía de la Universidad de Harvard. También, fue un exitoso empresario que llegó en su momento a ser el principal accionista de lo que hoy es la aerolínea LATAM (antes LAN) y del canal chileno Chilevisión (hoy propiedad de Time Warner).

El presidente también tuvo otras sombras que lo tuvieron en el ojo del huracán político. Un grupo de congresistas apoyados en un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) detallaba la cantidad de abusos, torturas y homicidios, entre otros presuntos delitos, cometidos por las fuerzas del orden durante las protestas sociales iniciadas en octubre de 2019

Foto: Facebook: Sebastián Piñera - Durante la pandemia, Sebastián Piñera logró que la mayoría de la población chilena se vacunara en un tiempo récord, un logro único en la región.

Además, logró tener participación en las sociedades Blanco y Negro y Azul Azul, que administraban a dos de los clubes de fútbol más populares de Chile, como lo son el Colo-Colo y la Universidad de Chile, respectivamente.

Su trayectoria política es amplia, pero quizás su hazaña más relevante fue presentarse a las elecciones legislativas de 1989 directamente como Senador, en las cuales logró con éxito un escaño como candidato independiente por la circunscripción de Santiago Oriente (Región Metropolitana). Tras su elección, ingresó como militante del partido de centroderecha Renovación Nacional (RN) hasta el 2010.

Aunque ideológicamente Piñera estuvo asociado a la derecha tradicional chilena, habría se debe hilar más fino. Él y su familia fueron cercanos a la élite del partido de centro Democracia Cristiana (DC), que para el plebiscito del 5 de octubre de 1988 hizo pública su opción por el NO, en la permanencia en el poder del régimen militar de Augusto Pinochet.

El expresidente chileno reconoció que, durante la era Pinochet, el país se encaminó hacia una economía social de mercado y emprendimientos individuales. Pero a su vez, aseveró que hubo violaciones a los derechos humanos y que, muchos en su sector político fueron cómplices pasivos de la dictadura.

Piñera entonces contaba con el apoyo de la derecha más moderada y –contrario a lo que muchos piensan— hizo consensos con la centroizquierda. De hecho, según la encuesta CADEM, realizada recientemente, el 87% de los chilenos encuestados afirmaron que Piñera fue un hombre de diálogo y grandes acuerdos. Pese a ello, su forma de pensar y actuar le trajo consigo “rifirrafes” con sus compañeros de derecha más radical y con el círculo empresarial, del que también hacia parte.

Sombras y luces en sus dos gobiernos

Piñera no estuvo exento de escándalos durante sus dos mandatos. Tras la filtración de información de los “pandora paper”, el expresidente chileno se encontró en la lista de personas influyentes que “blanqueaban” capitales y, en consecuencia, evadían impuestos en un paraíso fiscal.

Los documentos revelaban que Piñera se deshizo en 2010 de sus acciones en el proyecto minero Dominga—situado al norte del país, en la región de Coquimbo—mediante la sociedad Bancard International Development, inscrita en las Islas Vírgenes Británicas. Esta venta se efectuó poco antes de que Piñera asumiera su primer cargo presidencial.

Posteriormente, se cuestionó el papel de Piñera y su gobierno en la tramitación y aprobación de este proyecto, llegando a generar la resistencia de comunidades locales y diversas organizaciones ecologistas. Esto dado a que dicho proyecto se ejecutaría cerca al archipiélago Humboldt, una zona de gran riqueza biológica y cultural.

Tras años de investigaciones, en 2021 se llevaría a cabo la primera acusación constitucional contra el expresidente. Aunque su responsabilidad penal se extinguió con su trágica muerte, la causa por la venta del proyecto a fines de 2010 en un paraíso fiscal, particularmente por una cláusula que amarraba parte del pago a que su primer gobierno no decretara la protección de la zona en cuestión, aún está abierta.

El presidente también tuvo otras sombras que lo tuvieron en el ojo del huracán político. Un grupo de congresistas apoyados en un informe del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) detallaba la cantidad de abusos, torturas y homicidios, entre otros presuntos delitos, cometidos por las fuerzas del orden durante las protestas sociales iniciadas en octubre de 2019 – en el popularmente llamado “estallido social”.

Esto causó la segunda acusación constitucional en contra de Piñera—según la historia de Chile, dos de las tres acusaciones presentadas a un presidente en ejercicio hasta la fecha fueron dirigidas en contra del exmandatario.

Se le culpaba entonces de haber permitido a las Fuerzas Armadas cometer “violaciones a los derechos humanos de manera sistemática y generalizada”. Aunque la primera acusación en un inicio fue considerada inédita, los legisladores de la cámara de diputados (en Colombia, Cámara de Representantes) acogieron la denominada cuestión previa y declararon como no presentada la acción contra el mandatario.

Las luces también acompañaron a Piñera en sus dos mandatos. Fue el primer presidente de derecha tras el retorno de la democracia en los noventas y dos décadas de gobiernos de centroizquierda (denominados gobiernos de la Concertación).

Pero el 2010 fue el gran desafío del exmandatario para lidiar con crisis naturales y mediáticas. La primera de ellas fue el terremoto y maremoto del 27 de febrero (conocido también como el 27F), donde lideró con gran acierto la reconstrucción en la zona central del país.

En este contexto, se promulgaron las Leyes 20.444 y 20.455, que creaban un Fondo Nacional de la Reconstrucción con mecanismos de incentivos tributarios a las donaciones, en caso de catástrofes, y modificaban distintas leyes para obtener mayores recursos para este fin.

Meses después, otro hito –y quizá el más recordado a nivel mundial—fue el rescate de los 33 mineros que quedaron atrapados en la mina San José, en la región de Atacama en el norte de Chile.

Siendo este un suceso de talla internacional, Piñera logró mostrar su liderazgo y carisma en el proceso, cuando el 13 de octubre se logró el exitoso rescate de los mineros. Este gesto le valió un importante repunte en la aprobación presidencial, alcanzando un 63% durante su octavo mes de mandato.

Ya en su segundo gobierno, y en plena crisis de pandemia, la administración de Piñera logró lo que muchos gobiernos en la región e incluso en varios países desarrollados no consolidaron: vacunar contra el COVID-19 a la mayoría de su población en tiempo récord.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el 91 % de la población chilena cuenta con sus vacunas. Gracias al despliegue de los sectores públicos y privados, liderados por la administración Piñera, tuvo la admiración y reconocimiento de sus pares latinoamericanos en hacerle frente a la crisis sanitaria.

¿Quién ocupará su lugar en la centroderecha?

Tras la repentina partida del exmandatario, varias voces del actual gobierno han reconocido la importancia y su legado en la política chilena. El mismo Presidente Boric—férreo opositor durante su mandato—reconoció que “como oposición, como ha sucedido otras veces en nuestra historia en medio de la vorágine política, durante su gobierno las querellas y las recriminaciones fueron en ocasiones más allá de lo justo y razonable (…) actuó en ocasiones de una manera con la que discrepé, pero usando siempre, repito siempre, los mecanismos de la democracia y la Constitución”.

Otro vínculo importante fue el acompañamiento del proceso de paz colombiano con las FARC, en el 2012. El gobierno de Piñera aceptó ser parte garante y proveedor de opiniones, consejos y ayuda logística, con el fin de darle un mayor peso a la forma en que se abordarían las negociaciones con el grupo armado.

También es cierto que muchos de aquellos que pertenecían a su sector político—y que hoy lamentan su muerte—fueron también quienes lo criticaron por “modernizar la derecha”. Durante su mandato, impulsó leyes que favorecían los derechos de las minorías sexuales, como la ley de matrimonio igualitario, la ley contra la discriminación (Ley Zamudio) y la de identidad de género, entre otras.

Antes de su partida, Piñera buscaba una gran alianza que pudiese aunar un amplio espectro de la derecha, centro e independientes. Con sus luces y sombras, el expresidente Piñera logró ser un referente de consensos. Consensos que son necesarios en un ambiente minado por la polarización política y la fascinación por los gobiernos de Bukele, en El Salvador; y Milei, en Argentina, los que desafían y erosionan las bases de la democracia en la región. Chile deberá buscar ahora cómo llenar ese espacio dentro de la derecha.

Artículos Relacionados

Dejar un comentario

*Al usar este formulario de comentarios, usted acepta el almacenamiento y manejo de sus datos por este sitio web, según nuestro Aviso de privacidad

Este sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Leer políticas Aceptar

Política de privacidad y cookies